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martes, 2 de abril de 2013

PRENSA CULTURAL. "Últimas noticias del inagotable Pessoa"

Diagrama con los heterónimos más importantes de Pessoa, a partir de un análisis de su traductor Perfecto E. Cuadrado. / FERNANDO VICENTE ("El país")

   En "El País":

Últimas noticias del inagotable Pessoa

Una versión del ‘Libro de desasosiego’ con textos inéditos arroja nueva luz sobre el autor

También se publica una compilación de sus escritos psiquiátricos

 Lisboa 28 MAR 2013

La inmensa herencia literaria de Fernando Pessoa, fruto de un afán inhumano de perfección que quedó plasmado en un legado de cerca de 30.000 escritos ordenados, en su mayoría, de forma caótica y embarullada, sigue regalando nuevos textos que aportan nuevas visiones sobre este escritor inagotable. Fruto de la labor de zapa de dos estudiosos de la obra del mayor poeta portugués contemporáneo aparecen ahora en España una nueva edición del Libro del desasosiego, con cinco textos inéditos, y un volumen titulado Escritos sobre genio y locura,compuesto por apuntes sobre psicopatologías y psiquiatría nunca publicados en español (en Portugal lo fueron en 2006). Ambas, en Acantilado.
Richard Zenith, estadounidense de origen, portugués de adopción, considerado por muchos el mayor especialista de la obra de Pessoa, ha compuesto esta última edición del Libro del desasosiego. Entre los cinco textos sacados a la luz hay reflexiones sobre la muerte y sobre el hecho mismo de divagar. Y entre ellos, uno especialmente sintomático. Es el más largo y se compone de una deliciosa redacción sobre la niñez del poeta, sobre sus recuerdos de juego inventando personajes con las piezas del ajedrez y sobre la nostalgia infinita de la infancia. “Me dolía esto como hoy me duele no poder dar expresión a una vida. ¡Ah! Pero ¿por qué recuerdo yo esto? ¿Por qué no permanecí niño para siempre? ¿Por qué no morí yo allí, en uno de esos momentos?”.
Zenith tradujo Libro del desasosiego al inglés y su primera edición en portugués data de 1998. Desde entonces ha elaborado 10 más. Tal cantidad de versiones obedece a las circunstancias azarosas en que se descubrió a principios de 1980 el manuscrito, dentro de un sobre en un arcón que albergó durante décadas la confusa, ingente y desordenada herencia literaria del escritor.
“Pessoa dejó ciertas indicaciones para la composición del libro, pero estas no son exhaustivas y, a veces, se contradicen con otras que dejó en otra parte, por eso se encuentran textos traspapelados que aunque no llevan indicación ninguna, por su temática o estilo deben figurar en el Libro del desasosiego”, explica Zenith.
Pessoa rehacía, destruía y guardaba. Olvidaba proyectos, los retomaba años después y los modificaba en una mañana. Añadía una hoja a un volumen inacabado que luego traspapelaba. Escribía en cuartillas ordenadas a veces, pero otras lo hacía en sobres, en notas de contabilidad, en el reverso de circulares empresariales. Reemprendía obras que se multiplicaban como un árbol ramificado hasta el infinito, llevaba adelante varios libros a la vez... Daba la impresión de que el peso mismo de su deseo de escribir le sepultaba, que le atenazaba el no poder controlar su propia e inmensa ambición reconvertida continuamente en un creciente caos en búsqueda de belleza.
Y buena parte de eso acabó, inconcluso, en el arcón. “Todo ello se debe a su perfeccionismo. Él sostenía que la perfección no era posible, tal vez en un poema corto, pero la vida de un hombre no daba para otorgar la perfección a una obra de mayor extensión. Aun así, no se conformaba. De ahí sus avances y retrocesos”, añade Zenith.
La aparente falta de orden y la —previsible e inevitable— arbitrariedad en la composición —siempre póstuma— del Libro del desasosiego deben importar mucho al lector. “Este es un hermoso ejemplo de no-libro. Se puede leer de arriba abajo, de abajo arriba, picoteando, eligiendo al azar una página…”, asegura Zenith, que recientemente ha recibido en Portugal el prestigioso Premio Pessoa por su labor investigadora y literaria. Y añade que el volumen encierra una sorprendente modernidad. “Fue escrito desde 1915 a 1934. Pero descubierto en 1982 y eso es poéticamente justo, porque pertenece al sentir de nuestros días. Cuando se escribió, Europa creía en la unidad, en la coherencia del yo, en esas cosas que han saltado por los aires y que el Libro del desasosiego, con su fragmentación no solo textual, refleja perfectamente”.
Por su parte, el estudioso colombiano Jerónimo Pizarro ha culminado y, en el caso de la edición española, traducido, Escritos sobre genio y locura, donde Pessoa, obsesionado desde muy joven por cuestiones de psiquiatría, expone sus hallazgos, sus reflexiones, su peculiar interés por algo que le atañía de cerca (él mismo se calificó poco antes de morir de histérico-neurasténico).
Pizarro se ha basado en un conjunto documental catalogado en la Biblioteca Nacional de Portugal como Ensayo sobre degeneración, genio y locura, que contiene 200 textos. Y ha añadido otros 400 relacionados con el tema tras examinar el inagotable archivo del poeta. “Para él, que poseía una formación autodidacta en psiquiatría, pero que llegó más lejos que cualquier psiquiatra portugués de la época, el genio se corresponde con una cierta dosis de locura, con cierta bipolaridad”, sostiene Pizarro, que añade: “El desequilibrio psíquico que acarrea este tipo de locura del genio es, para Pessoa, un cierto tipo de equilibrio superior al que se accede a través del arte”.
Pizarro explica que, gracias a los escritos de Pessoa sobre esta materia y a su propia experiencia personal, se puede rastrear la huella del genio en el arte o viceversa, más incluso que en artistas como Hölderlin o Van Gogh. Este estudioso, que ha editado otras obras del poeta portugués y que se conoce al dedillo los atajos de su inabarcable archivo, pronostica que su herencia catalogada hoy en la Biblioteca Nacional de Portugal seguirá devolviendo joyas. “Hay, en ese archivo inmenso, material para 300 libros de 100 páginas. Y solo se ha publicado la mitad”.

Muchas vidas en una sola


Retrato de Fernando Pessoa en su juventud.
Fernando Pessoa creó decenas de voces para su propia expresión literaria, los célebres heterónimoscon los que firmaba sus textos.
Entre los más famosos están Álvaro de Campos, Alberto Caeiro, Antonio Mora o Bernardo Soares, quinientos fragmentos de diario, aforismos y divagaciones sobre cuestiones cotidianas y filosóficas generales que Pessoa redactó entre los años 1913 y 1935, a quien Pessoa atribuye las reflexiones del Libro del desasosiego.

martes, 18 de septiembre de 2012

PRENSA. "La austeridad asfixia Portugal", reportaje

Carteles contra el Gobierno en el Parlamento de Portugal / FRANCISCO SECO ("El país")

   En "El País":

 Lisboa 16 SEP 2012

Tras los informes macroeconómicos, las cuentas de la OCDE y las previsiones de laboratorio está la gente: “Tengo 38 años y tres hijos. El mayor, de ocho años. El menor, de dos. Hace 20 meses, mi marido, que es economista, ganaba 3.000 euros, y yo, 1.500. Vivíamos muy bien en Lisboa. Ahora, mi marido gana 2.800, y yo, nada, porque estoy en el paro. Trabajaba en una productora. El año que viene mi marido ganará 2.600, más o menos. Ya no vamos de vacaciones al Algarve. Vamos al pueblo. Ya no podemos apuntar a los niños a las actividades extraescolares. Se quedan en casa. Ya no hay dinero para una empleada de hogar. Lo hago yo. Ya no voy al gimnasio del barrio, que por cierto está vacío. Ya no me compro libros o voy al cine como antes, sin mirar el dinero. Todo ha ido a peor”. La mujer, que prefiere no decir su nombre, colabora de voluntaria en una ONG portuguesa, y añade mirando de frente: “Antes íbamos todos los viernes a un restaurante al centro comercial a comer. Ahora no. No solo por el dinero, sino por reeducar a los niños. Mis padres me educaron en el ahorro, venían de un mundo duro. Pero mis hijos han crecido en un entorno pudiente que me temo que va a desaparecer para siempre. Se van a tener que acostumbrar a vivir peor de lo que han vivido hasta ahora. Hay que alertarles”.
 La mujer pertenece al sector más privilegiado de la clase media portuguesa (el sueldo medio en Portugal gira en torno a los 800 euros), pero ilustra el despojamiento progresivo de la población. Porque es esta clase media la que soporta casi por entero el peso creciente de la crisis económica y la que comprueba con espanto y amargura cómo día a día desde hace más de un año y medio, fecha en que Portugal pidió un rescate económico, su vida se empobrece y empeora en un constante retroceso de pesadilla. La misma clase social que soportará también las nuevas medidas de recorte anunciadas la semana pasada por el primer ministro portugués, el conservador Pedro Passos Coelho. El viernes 7 de septiembre, en un discurso televisado en horario de máxima audiencia, el dirigente luso anunció que a partir de enero todos los trabajadores cobrarán menos debido a un aumento de 7 puntos porcentuales en sus contribuciones a la Seguridad Social. Tras las oportunas cuentas, los asalariados calcularon que, en líneas generales, el año que viene perderán el equivalente a un salario entero repartido en 12 meses. Los funcionarios y pensionistas que ganan más de 1.100 euros aún estarán peor, ya que pierden dos salarios: uno en forma de paga extra volatilizada y el otro recortado también en 12 meses.
Celia Cameira es profesora de instituto en Lisboa y ganaba hace dos años 1.700 euros. Ahora ingresa, tras repetidas subidas de impuestos, 1.500. En verano no cobró paga extra. Ni la cobrará en Navidad. Exactamente igual que su marido, que también es profesor. Así que su casa se ha visto de golpe con cuatro mensualidades menos al año: “Como todo el mundo, empleábamos las pagas extra no para irnos de fiesta, sino para pagar el seguro de la casa, el seguro del coche o los arreglos de esto y lo otro. Ahora, por ejemplo, me llevo la comida al trabajo, como todos los profesores, ya no vamos a la casa de comidas, ya no compramos nada, porque con el IVA está todo muy caro, ni vamos al cine, como íbamos antes mi marido y yo. Y el año que viene será peor, pues dejaremos de comprar ropa, por lo menos para nosotros dos, a fin de comprársela a nuestra hija de diez años, y buscaré por los supermercados la marca blanca más barata en todo”.

La clase media soporta casi por entero el creciente precio de la recesión
Tras un año y medio de medias de austeridad (Portugal fue rescatada en abril de 2011), los portugueses sienten que no pueden más: en 2012 subió el IVA hasta el 23%, subió el impuesto de la renta, subieron las tarifas médicas (ir al médico de familia cuesta 5 euros, ir a urgencias, 20) y subieron los transportes públicos. No pueden más, dicen. Y sin embargo, van a tener que hacerlo: tres días después de que Passos Coelho anunciase la bajada general de sueldos, el ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, remachó la situación dando a conocer más recortes aún: subida en el impuesto de la renta en determinadas franjas, endurecimiento de las condiciones para determinados subsidios sociales y más ahorro estatal en salud y educación, entre otras medidas. A cambio, también informó de que la troika acreedora (los representantes del FMI, el BCE y la UE que prestaron los 78.000 millones de euros a Portugal y que trimestralmente visitan en país para examinar sus cuentas públicas) daba un año más de plazo para alcanzar el objetivo de déficit. En teoría, Portugal iba a reducir el desequilibrio hasta el 4,5% del PIB este año. Dadas las magras recaudaciones, esta cifra subirá casi al 6%, y ese 4,5% queda para el año que viene. Y el original 3% para 2013 se pospone a 2014.
Esta, que en teoría era una buena noticia (un año más de plazo, un cierto desahogo), dadas las últimas noticias del Gobierno y los nuevos recortes anunciados, se ha convertido para los portugueses en un año más de agonía. Y lo que es peor: en una falta de confianza de la población tras comprobar que, a pesar de desempeñar el papel de alumno ejemplar de la Unión Europea a diferencia de Grecia y de cumplir sin rechistar las exigencias de la troika, los objetivos de déficit no se alcanzan y la meta se aleja. Como alguien que patalea en un pozo de arenas movedizas: cuanto más se mueve, más se hunde.
“Hasta el viernes en que habló el primer ministro, la economía portuguesa estaba herida de muerte. Pero las personas creían en lo que hacían. Ahora se ha trazado una línea divisoria, la gente ha dejado de creer y la sociedad también está herida de muerte”, explica el economista ligado al Bloque de Izquierda Pedro Reis. El exsecretario general de la central sindical CGTP, Manuel Carvalho da Silva, dio voz a esta frustración el jueves pasado en un debate televisado: “¿De qué nos ha servido ser el alumno obediente? Nos estamos empobreciendo como los griegos. ¿Alguien de verdad piensa que si Grecia sale del euro van a dejar que Portugal se quede solo por haber sido buena?”.

El ‘alumno ejemplar’ de la UE tiene por delante un año más de agonía
La tesis del Gobierno es exactamente la contraria. Siendo buen alumno te puedes salvar; siendo un alumno díscolo no hay escapatoria al abismo de la expulsión de la zona rica de Europa: “Hemos cumplido con todas las condiciones de la troika. Y ahora gozamos de una credibilidad con la que no contábamos hace un año. Hace un año estábamos en bancarrota. Y si no volvemos a cumplirlas, en septiembre de 2013 no podremos volver a los mercados y financiarnos por nosotros mismos con garantías. Esa es la manera de evitar un nuevo rescate tres o cuatro meses después de volver a los mercados de nuevo, lo que agravaría la situación de todos. Conviene no olvidar eso”, aseguró en una entrevista televisada el jueves Pedro Passos Coelho, más troikista que la propia troika, defensor a ultranza de responder escrupulosamente a los compromisos firmados e incluso de ir más allá de ellos.
“Este país perdió la soberanía cuando el Gobierno socialista de José Sócrates pidió a la troika 78.000 millones de euros”, agrega Miguel Frasquilho, economista y diputado del PSD, partido de Passos Coelho. “Después hubo elecciones. Pero desde el rescate Portugal tiene muy poco margen de maniobra. Quedó a merced de unos acreedores con los que tiene que cumplir”.
En una recesión que este año roza el 3% y con el paro por encima del 15,7%, la economía portuguesa se arrastra, anémica, después (y a causa) de tantos meses de recortes ininterrumpidos. Los ingresos del Estado han sido menores de los previsto, consecuencia de la anemia de un consumo agónico, que se ha contraído este año casi un 6%. Por el contrario, los gastos por subsidios de desempleo, consecuencia de la escalada del paro, se han incrementado.

El Gobierno confía en que sus medidas comiencen a dar frutos en 2004
Basta pasear por muchas calles de Lisboa para cerciorarse de que las tiendas agonizan. Cierran tiendas de muebles, piscinas privadas, tiendas de ropa o de regalos. Cierran restaurantes caros y restaurantes de los de menú a ocho euros. El mismo António Lobo Antunes, el escritor vivo más prestigioso de Portugal, adicto a este tipo de restaurantes de barrio, lo corroboraba hace meses en una entrevista a este periódico al confesar que cada vez comía más solo.
Raúl Sosa, de 50 años, empleado de la zapatería Hello, en el corazón de Lisboa, a un paso de la Praça do Rossio, asegura que las ventas en su tienda han bajado un 80% en los últimos meses. “En cuanto se vayan el verano y los últimos turistas brasileños, esto se acaba”, explicaba. Sosa lleva trabajando en la misma tienda desde 1970, cobra 800 euros, sabe que cobrará menos el año que viene y recita su propia lista de recortes, como todo asalariado portugués: “Ya no vengo en coche al trabajo, vengo en metro. Ya no nos vamos de vacaciones, ya no comemos fuera...”.
No todas las tiendas van tan mal. En la avenida da Libertade, la calle comercial por excelencia de Lisboa, se encuentra Zadig & Voltaire, una firma de ropa de lujo. “Nosotros vendemos más que antes”, comenta uno de los dependientes, Pedro Kuushiov. “La clientela portuguesa es la misma, con crisis o sin crisis. Constituye el 40%. El resto son extranjeros, a los que ahora se suman los nuevos ricos angoleños, rusos o de Europa del Este”.

En Lisboa cierran tiendas de muebles, piscinas privadas, tiendas de ropa o de regalos
En el otro lado de la historia, la organización Cáritas portuguesa avisa de que una franja de la sociedad está a punto de resquebrajarse. “Hay gente que vivía en la extrema pobreza que sigue viviendo. Son los típicos pobres a los que hay que darles ropa y comida. Pero ahora vienen familias que de un día para otro se han despeñado”, explica José Manuel da Luz Cordeiro. “Son familias que hasta ayer pertenecían a la clase media, pero que ahora no tienen para pagar el recibo del gas, o del agua o de la luz, y que vienen aquí a que se lo paguemos. O que no tienen para mandar a los niños a la escuela. Y no piden ropa. Piden solo comida”. Cordeiro apunta otro fenómeno: “Hay jóvenes que acuden aquí para que les paguemos la matrícula de universidad. O hay viejos que se quedan solos porque sus hijos, más preparados, emigran al extranjero”. Y concluye con la frase que más repiten los portugueses en esta semana de malas noticias: “Yo siento en la gente una falta de esperanza que agrava la situación de las personas. A la falta de recursos se le suma la falta de futuro”.
Paralelamente al anuncio de que los trabajadores cotizarán más a la Seguridad Social —con la consiguiente merma de su salario—, las empresas cotizarán menos: de un 23,75% a un 18%. Así, se produce un curioso trasvase de más de 2.000 millones de euros de los trabajadores a los empresarios. La medida ha levantado una ola de indignación en todo el país, que acusa al Gobierno de ser una suerte de Robin Hood al revés, que roba a los pobres para dárselo a los ricos. Entre los críticos se cuenta un buen número de empresarios que auguran un estancamiento total del consumo. Pasos Coelho defendió el jueves la medida asegurando que está encaminada a que bajen los precios, a favorecer las exportaciones y a frenar la escalada del paro, que en 2013 alcanzará el 16%.
Incapaz de devaluar la moneda, lo que persigue el Gobierno portugués es devaluar el país entero, lo que en la jerga de los economistas se denomina “devaluación interna”. La idea es recuperar la competitividad a base de un feroz recorte de precios, costes y salarios, según la tesis de Berlín, que ha comprado Bruselas y que Madrid, Lisboa y el resto de capitales sureñas aplican con fervor o por imposición. Letonia e Irlanda fueron los dos países que administraron antes los ajustes, y demuestran que la empresa no es imposible, “aunque corre el peligro de dejar en los huesos a quienes se atreven con esa dieta”, explica Jean Pisani-Ferry, director del think tank europeo Bruegel.

La idea es recuperar competitividad con recortes de precios, costes y salarios
“No está claro que eso funcione”, avisa el economista portugués Reis. “Hay otros factores que cuentan a la hora de aumentar la competitividad, no solo los salarios. Yo creo que es una cuestión ideológica, que responde a esta Europa liberal y bancaria. Es una manera de quitar riqueza al trabajo y dársela al capital. Las nuevas medidas del primer ministro son injustas, crueles e insensatas”, añade.
El Gobierno confía en que toda esta batería de normas y recortes comenzará a dar frutos a partir de 2014. Los especialistas como Reis que las juzgan ineficaces (y otros que piensan que Portugal está siendo una especie de laboratorio de ideas para salir de la crisis) aseguran que no servirán y que agravarán la crisis. Mientras, la gente, la que se esconde detrás de los informes y la macroeconomía, los portugueses, saben solo que este año han vivido mal y que el año que viene van a vivir peor.

domingo, 25 de abril de 2010

25 ABRIL 1974. Portugal: "Revolución de los Claveles". MÚSICA: Amalia Rodrigues

El 25 de abril de 1974, el ejército portugués acabó con la dictadura de Salazar, en la que se conoce como "Revolución de los claveles".
Esta canción de Amalia Rodrigues, compuesta por José Afonso, sirvió para dar inicio a esa "Revolución:

Grândola vila morena
Grândola vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti ó cidade
Dentro de ti ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola vila morena

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade
Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade


Grándola, villa morena (En castellano)
Grándola, villa morena,
tierra de la fraternidad;
el pueblo es quien más ordena,
dentro de ti. Oh, ciudad.

Dentro de ti, oh, ciudad,
el pueblo es quien más ordena;
tierra de la fraternidad,
Grándola, villa morena.

En cada esquina un amigo,
en cada rostro, igualdad.
Grándola, villa morena,
tierra de la fraternidad.

Tierra de la fraternidad,
Grándola, villa morena;
en cada rostro, igualdad,
el pueblo es quien más ordena.

A la sombra de una encina
de la que ya no sabía la edad,
juré tener por compañera,
Grándola, tu voluntad.

Grándola, tu voluntad,
juré tener por compañera,
a la sombra de una encina
de la que ya no sabía la edad.