Oyó la cerradura. Y ahí entraba el diablo. Llegó el olor: alcohol, taberna, tabaco. Se sentó para comer. Ella le sirvió y él estampó el plato contra una pared. Se levantó y la agarró del brazo violentamente; le propinó mil golpes, en la cara, en el estómago...: nada para él.
Se fue de nuevo, y ella se quedó allí, medio muerta, sin nadie que la ayudara. Todo el barrio sabía qué pasaba, pero nadie le plantaba cara a aquel ser infernal que la tenía muerta por dentro y rota por fuera. Como una muñeca de porcelana.
Mostrando entradas con la etiqueta Brouwer Artetxe Julia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Brouwer Artetxe Julia. Mostrar todas las entradas
sábado, 20 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
