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jueves, 7 de junio de 2012

PRENSA CULTURAL. ARTE. PINTURA. "'Los desastres de la guerra', de Rubens, inspiró el 'Guernica' de Picasso

'Los desastres de la guerra', de Pedro Pablo Rubens.

   En "El País":
‘Los desastres de la guerra’, de Rubens, inspiró el ‘Guernica’ de Picasso
   Tal día como hoy, hace 75 años, Picasso dio la primera pincelada a la obra más emblemática del siglo XX.
   El periodista Baltasar Magro investigó la gestación de la obra y la novela en 'La luz del Guernica'.

AVANCE LITERARIO de La luz del Guernica

Una obra de película, por GREGORIO BELINCHÓN

Un enigma cinematográfico. Por ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS

Ángeles García 13 MAY 2012
 
   El 10 de mayo de 1937, Pablo Picasso daba la primera pincelada sobre lo que se convertiría en la obra más emblemática del siglo XX. El sistemático y terrible bombardeo de la aviación alemana había destrozado y sembrado de cadáveres la ciudad vasca unos días antes, el 27 de abril . El entonces embajador de España en París, Luis Araquistain, había encargado al artista una obra para la exposición universal de París y el artista malagueño, que se encontraba en plena crisis creativa y personal, decidió crear una rotunda obra antibelicista. El impacto de la obra, sus peripecias de supervivencia o las polémicas sobre su destino definitivo, son bien conocidas. Menos sabidos son los motivos qe inspiraron esas figuras que gritan retorcidas por el dolor. Las teorías han sido muchas. La última señala “Los desastres de la guerra”, una de las grandes obras maestras de Rubens como punto de partida para la creación del mural. Baltasar Magro (Toledo, 1949) ha novelado esta teoría en La luz del Guernica (Roca Editorial), en 280 páginas en las que recrea esos veinte días en los que Picasso trabajó día y noche hasta rematar la mítica obra. Dora Maar, Alberto Sánchez, Juan Larrea, Josep Lluis Sert, Max Aub, José Bergamín o Paul Élouard ocupan papeles estelares en un libro que intenta iluminar una de las etapas menos conocidas de Picasso.
   Baltasar Magro fue durante más de 30 años uno de esos escasos periodistas que junto a Soledad Alameda impactaba a los espectadores de la televisión pública con reportajes de investigación ahora inimaginables. La meticulosidad y el rigor de su amplia etapa de reportero (tres fuentes como mínimo) le ha servido para elaborar una teoría que se devora con la misma pasión que requieren las grandes novelas. Durante más de tres años ha recorrido los escenarios en los que se movió Picasso, ha releído todo lo publicado y ha localizado escritos que, cuando menos, eran poco conocidos. Ha realizado decenas de entrevistas y, sobre todo, ha disfrutado como un loco adentrándose en los controvertidos sentimientos del pintor.
   ¿Qué certezas nos descubre la novela? La primera es el viaje a Florencia que Picasso realiza veinte años antes de pintar el Guernica, asegura Baltasar Magro. "Había referencias, pero se hablaba siempre de Roma. A la capital italiana viajó con Jean Cocteau para preparar su primer gran proyecto escénico: la escenografía y vestuario de Parade, encargo de Sege Diaghilev para sus ballets rusos, en los que actuaba Olga Khokhlova”. Se estrena en el mundo de la escena y está intentando superar un momento personal duro. En una carta que envía entonces a su amiga Gertrude Stein, reproducida en el libro, habla de la necesidad de volcarse en algo diferente, de alejarse de París, de la guerra y de la vida mortecina que le rodeaba con muchos de sus amigos muertos o heridos.
   Antes de volver a París, decide visitar Florencia para intentar encontrarse a solas con Olga y para recorrer los santuarios de arte antiguo de la ciudad toscana. Hasta entonces, el único maestro clásico por el que había demostrado fervor era por Leonardo. Lo demás no le interesaba. Más que por desprecio, argumenta Baltasar Magro, por rechazo a las enseñanzas de su padre, ortodoxo profesor de dibujo.
   En Florencia permanece tres días. El último, casi por casualidad, visitó el palacio Pitti. Dentro, en la galería Palatina, descubrió una de las obras más imponentes de Rubens: Los desastres de la guerra, un lienzo de 206 x 345 cm, pintado por el maestro flamenco hacia 1637, una alegoría sobre los horrores de la guerra y sobre el dolor y la destrucción que provoca el odio y la naturaleza animal de los seres humanos. La Guerra de los Treinta años, la imposible reconciliación de Europa, el sufrimiento de los inocentes, son los temas tan bella como crudamente representados en el lienzo. Y hay muchos elementos de la obra de Rubens que, ciertamente se recrean en el Guernica: los monstruos que representan la peste y el hambre, la mujer que yace muerta en el suelo y personifica la Armonía, la madre doliente con un niño en brazos…
   Magro cree que no hay más que observar ambas obras para comprobar cómo "el devorador de imágenes que fue Picasso, hizo suya la obra de Rubens. También le inspiraron Caravaggio, Giotto, Vasaccio, Velázquez, el Greco...Coleccionista de casi todo lo que veía, uno de sus caprichos eran las postales y sabemos que adquirió tres de la obra de Rubens".
   La aproximación al Picasso hombre sirve al autor para hablar de la peculiar relación con las mujeres que tuvo el artista español. "Quería poseerlas y someterlas". ¿Se enamoró alguna vez de alguna? "Me aventuro a decir que solo de una: Eva Gouel, a la que Juan Gris definía como 'una persona que no parecía de este mundo' y con la que estuvo poco tiempo porque el cáncer la mató muy joven. Él la cuidó y sufrió por su muerte. Tal vez esa debilidad de ella fue la que le conmovió más que en otros casos. Lo suyo fueron pasiones y relaciones tortuosas siempre".
   La primera vez que Baltasar Magro vio El Guernica fue en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. "No tengo un argumento para explicar por qué me conmovió de la manera tan fuerte que lo hizo. Es un alarido que te golpea". Pero no fue en ese momento cuando le nació la idea de escribir el libro. "No sé cuándo fue. Siempre barajo varias ideas y ahí estaba esta".
   ¿Sería Picasso consciente de que sus obras seguirían mandando en el mercado tantos años después de su muerte? "No le sorprendería", aventura Magro. "Conoció el éxito muy joven. A los doce años pintaba como un clásico. Lo hizo todo. En vida los coleccionistas esperaban la venta de sus obras casi angustiados. No, no le extrañaría".
   Y, ¿qué opinaría de la disputa entre el Prado y el 'Reina Sofía' para exponer la obra? "Él querría que el mural estuviera en el Prado".

domingo, 11 de septiembre de 2011

PRENSA CULTURAL. "Un enigma cinematográfico tras el 'Guernica' de Picasso", reportaje.


   En "El País":
Un enigma cinematográfico tras el 'Guernica' de Picasso

   Una investigación del director de fotografía José Luis Alcaine fija en 'Adiós a las armas', de Frank Borzage, la inspiración de la composición del cuadro.

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid - 09/09/2011

   Pablo Picasso no pasaba por su mejor momento cuando pintó en mayo de 1937 el Guernica. La Guerra Civil destruía España y la II Guerra Mundial estaba a las puertas de asolar Europa. La insistencia del Gobierno de Negrín le empujó a aceptar el encargo para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París. "Si tenemos a Picasso en cuerpo y alma, el impacto será mayor que una batalla ganada en el frente a los fascistas", le atribuyen al último presidente de la República. No se equivocó, el impacto del lienzo de 349,3 por 776,6 centímetros fue enorme. Aún hoy, cuando se cumplen tres décadas de su llegada a España el 10 de septiembre de 1981, sigue incrustado en la retina de nuestro tiempo.
   Pero el Guernica y su simbología, sobre la que el pintor jamás quiso pronunciarse, siguen despertando preguntas, elucubraciones e investigaciones. La última, la del director de fotografía español José Luis Alcaine, que el próximo 4 de octubre recibirá la Medalla de Oro de la Academia de Cine precisamente en el Museo 'Reina Sofía' de Madrid, donde el cuadro se expone desde 1992.
   Alcaine, un maestro de la luz que ha trabajado en películas como La piel que habito, de Pedro Almodóvar, o El sur, de Víctor Erice, cree que la principal inspiración de Picasso fue, precisamente, el cine. En concreto, una secuencia de poco más de cinco minutos de la película Adiós a las armas, de Frank Borzage, drama antibelicista inspirado en la novela de Ernest Hemingway que se estrenó en París en 1933 y que, fotograma a fotograma, guarda sorprendente paralelismo con los personajes principales del cuadro. Ni Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya ni La matanza de los Santos Inocentes de Rubens. Alcaine se lanza a una fuente de inspiración tan popular como el mismo Hollywood en un gesto que, teniendo en cuenta la capacidad de amplificación de todo lo que rodea al Guernica, promete abrir un debate en el arte.
   En un extenso artículo publicado en la revista especializada Cameraman, Alcaine revela los detalles de un estudio en el que trabaja desde hace meses. La secuencia, en blanco y negro, narra el éxodo nocturno de militares y civiles por una carretera que bombardean unos aviones. "Yo había visto Adiós a las armas a finales de los años sesenta, en el cineclub de TV2. Pero fue años después, cuando volví a verla en vídeo en mi casa y salté ante la secuencia de la carretera: ¡era el Guernica!", explica. A primera vista, tres son las imágenes que nos llevan al cuadro: la mano blanca de dedos gruesos moribunda en el barro, los caballos desbocados y la mujer clamando al cielo.
   "Empecé a darle vueltas entonces, era el año 2006. En 2007 rodé cinco películas y aparqué la idea. No tenía tiempo para nada. Pero desde entonces solo he trabajado en La piel que habito. Así, pude encontrar el momento para sacar la secuencia fotograma a fotograma y estudiarla". A la mano blanca y la mujer clamando al cielo se sumaba el marco vacío de una puerta, un carrito lleno de ocas blancas, las patas de los caballos, una madre agarrada a su hijo como una piedad, un hombre tendido en el barro con el brazo extendido y las llamas, arrinconadas a la izquierda de un fotograma de aire infernal.
   Ya se había apuntado la influencia de El acorazado Potemkin (1925) en el cubismo de Picasso, pero no la de una película que en Europa fue mal recibida porque su protagonista, Gary Cooper, desertaba por amor y no por honor. En la novela, Hemingway dedica 80 páginas a la huida del personaje por carretera, y su deserción final no era por los brazos de una mujer sino por los horrores de la guerra. El escritor detestaba la película. "La secuencia de la carretera es extraña: tiene mucha influencia del cine soviético, con encadenados por todas partes. Es una película de Hollywood con un momento expresionista que nada tiene que ver con el resto del metraje".
   Una visión fragmentada y violenta que acerca a esa especie de collage de personajes que es el Guernica. "Un collage que tiene mucho de montaje cinematográfico, de planos y primeros planos", apunta Alcaine.
   En 1937, cuando Picasso pintó el mural, Adiós a las armas aún estaba en cartel. "El sistema de distribución de entonces hacía que las películas estuvieran hasta seis años en sala. Evidentemente, Picasso la había visto, no solo por su amistad con Hemingway -les presentó Gertrude Stein- sino porque entonces se iba muchísimo al cine, era el gran entretenimiento y también la manera de documentarse ante la realidad. Además, la película fue muy polémica en su día por el final feliz. No se la pudo perder".
   Alcaine subraya que la secuencia ocurre por la noche, como el cuadro, mientras que el bombardeo de Guernica fue a pleno día. "Pero, además, el cuadro tiene un claro movimiento de derecha a izquierda, igual que los personajes de la película, siempre en el eje de derecha a izquierda". Esa carretera infernal que reproduce la película desprende el mismo infierno y el mismo movimiento. "Pero cuidado", puntualiza, "es en los personajes estáticos donde se ve la coincidencia. Es cuando se para la acción cuando reconocemos a los integrantes del cuadro".
   Otro dato sorprendente es que los animales que aparecen en la secuencia de la carretera sean caballos y ocas. Ambos, presentes en el mural. Para el toro, el director de fotografía tiene su propia interpretación: "Esa figura me hizo saltar una noche de la cama y correr al ordenador, era el último cabo suelto de mi teoría. ¿A quién mira el toro? Nos mira a nosotros. Me desvelé. Puse a su lado Las Meninas y vi la misma mirada de Velázquez. El toro, como han apuntado algunos, jamás podría ser Franco. El toro es un animal noble y el propio Picasso ya se había representado alguna vez a sí mismo como ese animal. Él se pone en el mismo plano que Velázquez en Las Meninas, un cuadro, que como nos ocurre a todos los que estamos obsesionados con las imágenes, también le obsesionaba". Alcaine se ríe entonces al escuchar su entusiasmo y resume su descubrimiento con un dicho italiano: "Se non è vero, è ben trovato". Si no es cierto, está bien visto.

30 años en España
   - Mañana se cumplen 30 años de la llegada del Guernica a España. Para celebrarlo, el Museo 'Reina Sofía', centro que lo alberga desde 1992, ha preparado un rosario de actividades entre el 2 y el 25 de noviembre que incluyen mesas redondas, conferencias y una exposición sobre estas tres décadas.
   - También se podrá asistir a un montaje de la obra teatral de Picasso El deseo atrapado por la cola, en versión de Guillermo Heras.

sábado, 28 de marzo de 2009

PRENSA CULTURAL. "Babelia", 28 marzo 2009

1. El envés de la aventura. Entrevista. Bernardo Atxaga ha dado un salto radical en su literatura. "Ya he contado todo lo que debía sobre la parte más terrible de nuestra historia". Su nueva novela, Siete casas en Francia, narra el horror en una guarnición militar en el Congo belga.

2. Corrupciones más íntimas. Alberto Manguel firma la crítica de Siete casas en Francia, la novela de Atxaga. Además, un enlace para leer el PRIMER CAPÍTULO.

3. El Minotauro y la doncella. Antonio Muñoz Molina escribe un artículo sobre la exposición Suite Vollard, de Picasso, en la Fundación Mapfre, en Madrid.

4. Pío Baroja. Un café con leche a media tarde. Manuel Vicent traza un breve retrato de Baroja.

5. Artaud, el torturado. Reportaje. Vida y leyenda se funden en el autor de El teatro y su doble, que vivió consumido por la locura y las drogas. Una muestra recupera su figura.

6. La espía septuagenaria. Rosa Montero escribe un reportaje sobre la novela La invisible, de Stella Rimington. Además, el INICIO de la narración.

7. Santa Blanca Portillo sube a los cielos. Crítica del Hamlet que pone en escena el director esloveno Tomaz Pandur.