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lunes, 5 de enero de 2015

PRENSA. "La mayor concentración de plásticos en los mares está en la profundidad"

   En "El País":
MEDIO AMBIENTE

La mayor concentración de plásticos en los mares está en la profundidad

En el fondo de las aguas se encuentra cuatro veces más plástico que en las costeras y poco profundas


Plásticos flotando en el mar, en Filipinas. / JURGEN FREUND (CORDON PRESS)
Los mares y océanos se han convertido en un gran vertedero. Recientes estudios estiman que 270.000 toneladas de plásticos, unos cinco billones de pedazos de todos los tamaños, flotan por todo el mundo. Se necesitarían, aseguran los investigadores de 5 Gyres Institute, 11.000 camiones de transporte para retirar todos los residuos plásticos de los mares. Aun así, los expertos siempre han considerado que estas cifras no eran las esperadas, teniendo en cuenta la ingente cantidad de residuos que genera el ser humano. Un estudio, dirigido por la universidad de Plymouth y publicado por la Royal Society Open Science, revela que incluso en las partes más profundas y remotas del océano, se puede encontrar la huella contaminante de la actividad humana.

En algunos fondos marinos pueden encontrarse hasta 4.000 millones de fibras microscópicas de plástico por cada km2
Según este estudio, en algunos fondos marinos pueden encontrarse hasta 4.000 millones de fibras microscópicas de plástico por cada kilómetro cuadrado. Una concentración cuatro veces mayor que en las aguas poco profundas y costeras. De hecho, estos datos, resuelven parte de las dudas que tenían los científicos. “El estudio aclara lo que podíamos denominar como el misterio de los plásticos en el mar, ya que estudios recientes mostraban que la abundancia de plásticos flotando en la superficie del océano era menor de la esperada. Algo no cuadraba. ¿Dónde estaba todo el plástico que iba a parar a los océanos?”, se pregunta la investigadora Anna Sánchez-Vidal, líder del equipo de expertos del Grupo de Investigación Reconocido de Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona, que ha participado en el estudio.
Los resultados del estudio revelan la gran concentración de plástico en los fondos marinos; se pueden encontrar desde 1,4 hasta 40 muestras (de entre 2 y 3 milímetros de longitud) por cada 50 mililitros de sedimentos. Y en proporción, el rayón, en un 56,9%, es el compuesto más encontrado. El resto: poliéster, poliamidas, acetato y acrílico.

Las ingentes cantidades de plástico que no se sabía dónde estaban, en realidad se habían desmenuzado en fibras microscópicas que se han ido acumulando", explica un experto
La gran pregunta que abordaba a los científicos es saber por qué no se encuentran las cantidades de plástico esperadas en el mar. “Las ingentes cantidades de plástico que no se sabía dónde estaban, en realidad se habían desmenuzado en fibras microscópicas que se han ido acumulando, y continúan haciéndolo, en los fondos marinos, desde la Antártida hasta el Ártico, es decir, muy lejos de las áreas de procedencia y, por tanto, a escala planetaria”, explica Sánchez-Vidal.
La basura marina, especialmente el plástico, es un grave problema medioambiental que afecta a los ecosistemas marinos. Según los cálculos de los investigadores que han realizado el estudio, para el que han analizado muestras de sedimentos y corales profundos recogidos en 16 puntos de muestreo en el Mediterráneo, el Atlántico nororiental, el Ártico y el Índico meridional, el área en el que se concentra la mayor cantidad de plásticos, abarca más de 300 millones de kilómetros cuadrados de superficie –el océano Pacífico ocupa 165 millones-. “El descubrimiento de microplásticos en las áreas estudiadas sugiere que su impacto podría ser aún más perjudicial de lo que se piensa sobre el hábitat marino”, apunta Richard Thompson, profesor de la Universidad de Plymouth y coordinador del estudio.

lunes, 25 de agosto de 2014

PRENSA. "El calor 'desaparecido' del cambio climático se esconde a 300 metros bajo el Atlántico"

   En "lamarea.com":

El calor ‘desaparecido’ del cambio climático se esconde a 300 metros bajo el Atlántico

El calor ‘desaparecido’ del cambio climático se esconde a 300 metros bajo el Atlántico
Vista del océano Atlántico desde satélite / NOAA
22 de agosto de 2014
10:24

Manuel Ansede // Los negacionistas del cambio climático, muchos de los cuales sostienen que el calentamiento global se detuvo en 1998, se quedan sin munición. Aquel año fue el más caluroso de la historia, culminando una subida media de un grado desde alrededor de 1850, cuando el ser humano comenzó a emitir masivamente gases de efecto invernadero con la Revolución Industrial. Pero, en los últimos 15 años, el aumento de la temperatura atmosférica se ha ralentizado. En lugar de continuar subiendo a buen ritmo, la gráfica de la temperatura del planeta parece aplanarse, como cuando un niño sube corriendo por un tobogán y luego camina por su cima.
Los científicos llevan una década en busca de este calor desaparecido, que debería estar en alguna parte, porque las emisiones de CO2 a la atmósfera no han dejado de batir récords año tras año. Y si hay más CO2, un gas que retiene la energía emitida por la Tierra tras recibir la luz del Sol, la temperatura atmosférica debería dispararse. Pero el hecho es que se mantiene relativamente estable desde 1998.
La comunidad científica ha intentado explicar este fenómeno con más de una docena de teorías diferentes, como los cambios en la actividad del Sol, el aumento de la contaminación procedente de China e incluso las erupciones volcánicas. Mientras, los negacionistas han esgrimido esta supuesta “pausa” en el calentamiento global del planeta para negar su relación con la actividad humana. Como ejemplo, una célebre columna publicada en el diario británico The Telegraph por un geólogo escéptico: “Hay un problema con el calentamiento global… que se detuvo en 1998”.

Una “cinta transportadora” bajo el mar

Ahora, dos científicos de EEUU y China creen haber resuelto el enigma del calor desaparecido. Lo han encontrado en el fondo del océano Atlántico. “El calentamiento global no se ha detenido y podemos ver que toda la columna del océano se está calentando de manera ininterrumpida”, explica Ka-Kit Tung, profesor de la Universidad de Washington.

Según sus datos, el calor que debería estar en la atmósfera pulverizando los récords de temperatura ha viajado de manera masiva desde las aguas superficiales hasta las profundidades de los océanos Atlántico y Antártico. Detrás de este fenómeno se encontraría la llamada “cinta transportadora oceánica”, una corriente que lleva agua salada, y por lo tanto más pesada, desde los trópicos hasta el Atlántico Norte, donde se hunde junto al calor que almacena. Esta circulación se habría acelerado en los últimos años hasta comenzar a ralentizarse de nuevo en 2006.
“Cuando cambie el ciclo oceánico, habrá otro periodo de rápido calentamiento global, como el que tuvimos en las últimas tres décadas del siglo XX”, vaticina Ka-Kit Tung. Su opinión está en línea con la del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés), el organismo compuesto por unos 2.000 científicos que vigilan el calentamiento global del planeta. “La tasa de aumento de la temperatura atmosférica ha sido un poco más lenta en los últimos 15 años, comparada con las décadas de 1980 y 1990, cuando el incremento era realmente rápido. Pero el calentamiento ha continuado. Lo que hemos visto en los últimos años es que el calentamiento se ha concentrado más en los océanos que en la atmósfera”, explicaba en junio a Materia el ecólogo estadounidense Chris Field, copresidente de uno de los tres grupos de trabajo del IPCC.

Batalla científica

Hasta ahora, la comunidad científica sospechaba que el océano Pacífico podría estar funcionando como un almacén del calor desaparecido. Pero Ka-Kit Tung y su colega Xianyao Chen, de la Universidad Oceánica de China, descartan esa opción. Ambos investigadores han analizado decenas de millones de medidas de la temperatura oceánica y de la salinidad tomadas en océanos de todo el mundo por boyas y barcos desde 1970. En su estudio, que se publica hoy en la revista Science, exponen que durante el “hiato”, como llaman los expertos al fenómeno para evitar la confusa palabra “pausa”, el Atlántico ha almacenado más energía que el resto de océanos juntos. Este calor se encuentra a profundidades a partir de los 300 metros.
No todos los expertos comparten las conclusiones de Tung y Chen. El climatólogo neozelandés Kevin Trenberth, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en Boulder (EEUU), publicó hace cuatro días un estudio que señala al Pacífico como el verdadero ladrón del calor atmosférico. En su opinión, el trabajo que hoy se publica en la revista Science es “bastante deficiente” y con datos “no tan nuevos como ellos dicen”.
El estudio de Trenberth, publicado en la revista especializada Nature Climate Change, sostiene que los ciclos naturales del océano Pacífico explicarían más de la mitad del calor desaparecido desde 1998. Según sus conclusiones, el fenómeno conocido como Oscilación Decenal del Pacífico, que cambia cada 20 o 30 años, está provocando un afloramiento de agua fría en este océano, desencadenando un descenso de las temperaturas. Para Ka-Kit Tung, “el doctor Trenberth ha mantenido durante mucho tiempo su punto de vista Pacífico-céntrico, pero no ha ofrecido ninguna prueba, más allá de simulaciones informáticas que dicen que el calor se almacena principalmente en el Pacífico”. Según Tung, además, estos modelos son “deficientes”.
Más allá de la pelea entre laboratorios, los últimos estudios dejan claro que el cambio climático no se ha detenido en absoluto, sino que, más bien, se ha escondido. Tanto Tung como Trenberth coinciden en la misma frase: “El calentamiento global continúa”.



REFERENCIA

jueves, 20 de marzo de 2014

PRENSA CULTURAL. "Océanos, la última frontera". Cristina Narbona

   En "El País":

Océanos, la última frontera

El objetivo de la Comisión Océano Mundial es situar en la agenda política y social la urgencia de una gobernanza global para las aguas que no están bajo jurisdicción nacional

Los mares, más allá de las aguas bajo jurisdicción nacional, representan el 45% de la superficie de nuestro planeta; y su salud es crucial para garantizar la seguridad alimentaria, así como para mitigar el cambio climático.
Su inmensa riqueza, asociada a la práctica ausencia de normas y de controles, evoca aquel "salvaje Oeste", en el que se imponía la ley del más fuerte. Así lo señalaba recientemente David Milliband, ex ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido y actual copresidente –junto con José María Figueres, ex presidente de Costa Rica y Trevor Manuel, ministro de la Presidencia de Sudáfrica– de la Comisión Océano Mundial (Global Ocean Comission, COG), en la que participo desde su lanzamiento en febrero de 2013, junto con otros 16 miembros, la mayoría con larga trayectoria de responsabilidades públicas.
La Comisión es una iniciativa de varias instituciones sin ánimo de lucro –entre otras la Pew Charitable Trust y el Sommerville College de Oxford. Su objetivo es el de situar en la agenda política y en la opinión pública la urgencia de establecer una gobernanza global para esta franja de los océanos fuera de las aguas bajo jurisdicción nacional, proponiendo medidas concretas para evitar el colapso de la biodiversidad marina, frenar las prácticas ilegales en alta mar y fortalecer la resiliencia de los mares frente al calentamiento global.
Se trata, en primer lugar, de promover una mayor concienciación ciudadana sobre la importancia del océano para todos los ciudadanos del planeta –los actuales y las generaciones venideras–, muy en particular de los casi mil millones de personas que viven en las zonas costeras y cuyo sustento depende fundamentalmente de los recursos marinos.
Existe amplia información al respecto: la comunidad científica alerta, cada vez con más evidencias, sobre el agotamiento de los recursos pesqueros, sobre los efectos de la acidificación del océano para la vida marina... así como sobre la interacción entre el cambio climático y las alteraciones en la temperatura, las corrientes y, en general, la dinámica del océano.
Hace pocos días, otro de los miembros de la GOC, Paul Martín, ex primer ministro de Canadá, invocaba la necesidad de un potente "movimiento global" a impulsar desde los medios de comunicación, instituciones públicas y ONG, contra la degradación del patrimonio común de los océanos. Martin ponía el énfasis en el papel crucial de los ciudadanos como consumidores responsables, capaces de exigir prácticas pesqueras sostenibles; y comparaba la urgencia de una gobernanza global de la actividad humana en el océano a la del sistema financiero, cuya desregulación ha comportado la gravísima crisis económica de los últimos años.
La GOC ha llevado a cabo encuestas que demuestran el insuficiente conocimiento de la realidad de los océanos. También ha abierto su propia web a sugerencias sobre varios documentos que describen los retos y las posibles líneas de actuación en diez áreas temáticas; y está preparando un conjunto de recomendaciones, que se trasladarán a la Asamblea de Naciones Unidas antes del próximo mes de julio, de forma que puedan contribuir al debate previsto sobre la implementación de un Acuerdo Internacional para la protección de la biodiversidad en alta mar, de acuerdo con el mandato de la Cumbre Rio+20. También está prevista una presentación en España para que partes implicadas y publico contribuyan al debate.
Asimismo, la GOC está impulsando una alianza con el grupo de los pequeños Estados Insulares (SIDS) y otros países, para que la conservación de los océanos sean incluidos por la ONU en 2015 como uno de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ello comportaría visibilidad y compromisos concretos en relación con esta materia, por ejemplo en relación con la extensión de áreas marinas protegidas, hasta la fecha apenas un porcentaje inferior al 3% del océano.
La GOC está ya trasladando otras propuestas en diferentes ámbitos: por ejemplo, en la Organización Marítima Internacional, instando a que los países miembros acepten mecanismos de identificación de todos los barcos pesqueros –análogos a los que se utilizan en los buques mercantes–, como herramienta indispensable para combatir la pesca ilegal. O la propuesta de creación de una vigilancia internacional específica para vigilar actividades en alta mar que hoy se desarrollan sin suficiente control.
El análisis de la GOC incluye los efectos negativos de los cuantiosos subsidios públicos que generan un exceso de capacidad pesquera, beneficiando además a empresas que practican técnicas destructivas de los hábitats marinos. Esos fondos deberían reasignarse para incentivar la pesca responsable.
Como en otros ámbitos, la transición hacia modelos más sostenibles de producción y de consumo no es tanto un problema de recursos disponibles, sino de suficiente voluntad política para utilizarlos adecuadamente; y también de transparencia para conseguir una ciudadanía bien informada, exigente y responsable.

sábado, 1 de marzo de 2014

PRENSA. CAMBIO CLIMÁTICO. "El mar 'esconde' el calentamiento"

Mapa del nivel del mar en 2012, en comparación con la media de 1993-2012, basado en datos tomados desde satélite. / NOAA ("el País")

   En "El País":

El mar ‘esconde’ el calentamiento

El 95% de la extensión marina registrará una subida del nivel del océano este siglo. Los científicos no saben cuándo emergerá el calor acumulado

 Madrid 5 NOV 2013

El océano mundial, en los últimos 60 años, absorbe calor 15 veces más rápido que en los 10.000 años anteriores, afirman unos científicos estadounidenses que han logrado estimar la temperatura de las aguas intermedias (entre 450 y mil metros d eprofundidad) en el Pacífico, en el pasado, gracias a los análisis químicos de microfósiles presentes en sedimentos marinos. La mayor parte del calentamiento del planeta provocado por el efecto invernadero reforzado por la actividad humana lo está almacenando el mar... de momento. Y esto “puede darnos un poco de tiempo —no sabemos cuánto— para afrontar el cambio climático, pero no lo va a parar”, dice Yari Rosenthal, científico de la Universidad Rutgers. “Estamos haciendo una especie de experimento al meter todo este calor en el océano sin saber realmente cómo va a devolverse y afectar al clima, y lo alarmante de ese cambio no es tanto la magnitud como la velocidad a la que se está produciendo”, dice Braddock Lindsey (Universidad de Columbia), coautor del estudio sobre las aguas del Pacífico en los últimos 10.000 años, que se presenta en el último número de Science.


Fuente: IPCC (AR5). / EL PAÍS
El océano no solo es una despensa eficaz del calentamiento del planeta inducido por las emisiones crecientes de gases de efecto invernadero, también, y unido a este aumento de la temperatura del agua, es protagonista de uno de los efectos más notables del cambio climático: la subida del nivel del mar. Una elevación del nivel de las aguas que no será igual en todo el planeta y que incluso en algunas zonas bajará. “A finales del siglo XXI, es muy probable que el nivel del mar habrá subido en aproximadamente el 95% del área oceánica” respecto al presente, señala el último informe (AR5) del Panel Intergubernamental sobre Cambio climático (IPCC). El 70% de las costas del planeta experimentarán un cambio del nivel del agua, añade. “La variabilidad regional va a ser muy grande: un 80% de las zonas registrarán cambios de +/- el 20% sobre la media global”, explica Íñigo Losada, director de investigación del Instituto de Hidráulica de Cantabria y experto en los estudios de impacto de cambio climático.

La capa más superficial del agua se calienta 0,11 grados por década
Más de un 60% del incremento de energía neta en el sistema climático está almacenada en la capa superior del océano (hasta 700 metros de profundidad) y un 30% en las aguas más profundas, indica el AR5. La capa más superficial, hasta 75 metros, se ha calentado 0,11 grados centígrados por década entre 1971 y 2010. El nivel del mar ha subido en torno a 0,19 metros de media, a lo largo del siglo XX. Y el proceso se está acelerando: la elevación promedio fue de 1,7 milímetros al año entre 1901 y 2010, pero de 2,0 milímetros desde 1971, y de 3,2 milímetros entre 1993 y 2010, siempre según las conclusiones del AR5.
La causa principal de esta subida del nivel del mar es la expansión térmica del agua (que se dilata con el calor), pero también hay otros factores: el deshielo de Groenlandia y, en menor medida, de la capa helada antártica, la fusión de glaciares en tierra y el incremento del vertido al mar de agua dulce continental.
En cuanto a lo que sucederá en el futuro, el AR5 indica que la elevación promedio será, en 2081-2100, respecto a 1986-2005, de entre 26 centímetros en el escenario más favorable de contención de emisiones de gases de efecto invernadero, hasta 98 centímetros en el más desfavorable.

En torno a Groenlandia bajará el nivel del mar con la pérdida de hielo
“Pero el calentamiento del mar no es uniforme y la subida del nivel del mar va a estar condicionada por la redistribución dinámica de las masas de agua (más calientes, más frías, más salinas, etcétera), por los cambios en los vientos y en la presión atmosférica y por las alteraciones en los grandes flujos de agua dulce”, señala Manuel de Castro, catedrático de la Universidad Castilla La Mancha. Además, hay que tener en cuenta que esos cambios se producen en escalas de tiempo diferente, de manera que, a finales de siglo unos tendrán más peso que otros, añade. ¿Qué zonas? ¿Qué impactos? “La fiabilidad de nuestros modelos climáticos a escala regional es menor que a escala global”, advierte De Castro.
Aún así, se vislumbran las grandes tendencias: “En Europa la subida del nivel del mar estará en torno al promedio mundial, y en torno a la península Ibérica subirá algo más el Atlántico que el Mediterráneo, por la dinámica de los vientos en el océano, la evaporación, el vertido de agua dulce... En general, el nivel del mar aumentará algo más que la media en el hemisferio Sur que en el Norte debido, sobre todo, a los vientos, pero en cualquier caso estamos hablando de diferencias de unos pocos centímetros”, señala este climatólogo.

En las eras glaciales la extensión helada hace que disminuya el mar
Para conocer los impactos locales de la variación del nivel del mar hay que tener en cuenta, primero, la variabilidad natural en la zona tanto del agua como del terreno (hay zonas donde se está elevando y otras donde se hunde, como los deltas de los grandes ríos), los efectos de la extracción de aguas subterráneas o gas, así como de los terremotos y los tsunamis, señala Losada. “En cuanto al océano mismo, también hay que tener en cuenta la variabilidad natural regional, como los efectos las mareas y los huracanes (a corto plazo), los cambios a escala de un año a una década (en como el fenómeno El Niño) y luego estos mismos cambios pero a muy largo plazo, que puede ser acumulativos”, continúa.
Losada cita procesos como la prevista disminución del nivel del mar en torno a Groenlandia porque la disminución de la capa helada afecta al sistema gravitatorio con el agua y disminuye el nivel en la zona cercana a la costa mientras que aumenta más lejos. Además, en las regiones donde el terreno ha soportado grandes cantidades de hielo, se produce el llamado rebote isoglacial cuando se derrite: al disminuir la presión sobre el suelo, la tierra se eleva.

Hay que contar con tsunamis y huracanes por sus efectos regionales
De los impactos del cambio climático se ocupa el segundo grupo de trabajo del IPCC, cuyo informe correspondiente al AR5 todavía no está terminado. Pero se van haciendo estudios sobre países y regiones, donde no solo influye la subida del nivel del mar sino también fenómenos asociados, como las tempestades, con el consiguiente incremento del oleaje, la destrucción de playas o la salinización de acuíferos.
Lo que está claro es que la extensión y volumen del océano mundial ha variado en la historia del planeta: durante las eras glaciales, la acumulación de agua en extensas capas heladas restaron líquido al océano y bajó el nivel del mar, mientras que, en los períodos templados se funde gran parte del hielo continental, interviene la expansión térmica y sube el nivel medio del mar. Ahora, con el cambio climático inducido por la actividad humana, el proceso es muy rápido.