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lunes, 12 de noviembre de 2012

PRENSA. "La mujer sigue lejos de la primera página". Reportaje

La periodista tunecina Khedir Mabrouka. / GORKA LEJARCEGI ("el país")

   En "El País":

La mujer sigue lejos de la primera página

Ellas representan el 40% de las redacciones, pero apenas ocupan la portada en prensa

Escasean como autoras y como protagonistas

 10 NOV 2012 

Las mujeres están claramente infrarrepresentadas en los medios de comunicación. Y sucede en todos los ámbitos: no solo tienen menor presencia como autoras de las informaciones que aparecen en la portada de los periódicos sino que también protagonizan menos historias de primera página. Los periodistas apenas recurren a fuentes expertas femeninas y las fotografías de primera pocas veces tienen rostro de mujer. Así lo constatan diferentes investigaciones internacionales, como el reciente estudio Vistas pero no escuchadas: cómo las mujeres hacen noticias de portada, publicado por la organización Women in Journalism, y el Proyecto de Monitoreo Global de Medios 2010 (GMMP, por sus siglas en inglés), que se hace quinquenalmente.
Un análisis realizado por este periódico de las cabeceras de mayor tirada en España y el informe Representación y tratamiento de las mujeres en la información económica, de Ayuda en Acción, arrojan conclusiones muy similares.
“Las mujeres representan el 41% de las redacciones en España. Que en el siglo XXI estemos infrarrepresentadas es demencial”, sostiene Elsa González, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Según datos de la FAPE, más del 60% de los estudiantes de periodismo en España son alumnas. Sin embargo, el 59% de los trabajadores son hombres. En la dirección, la desproporción es aún mayor, con solo un 20% de representación femenina. En los consejos de administración la presencia de la mujer es incluso menor: un 10%. Según González, “los varones acceden más fácilmente a las redacciones y a los órganos de decisión”. Una afirmación que aparece refrendada por las cifras.
Los datos constatan que las cúpulas de los medios son terreno vedado a la mayoría de mujeres. Pero eso no termina de explicar por qué escasean las firmas femeninas en las portadas, donde se destacan las noticias que el medio considera más importantes. El análisis realizado por EL PAÍS de las principales cabeceras españolas revela que las periodistas apenas firman el 26% de los artículos en primera página, mientras que los hombres lo hacen el 63% de las veces. En el resto de informaciones, hombres y mujeres comparten autoría. Para realizar el cálculo, este periódico ha contado las noticias de portada con rúbrica aparecidas en aquellos medios que tienen una difusión de más de 50.000 ejemplares y que firman sus informaciones de portada: EL PAÍS,El Mundo, La Vanguardia, El Correo y El Diario Vasco. El porcentaje es similar —aunque algo más feminizado— al de la prensa británica, como se desprende del estudio de Woman in Journalism, publicado el pasado 15 de octubre. En Reino Unido, ellos escriben el 78% de los artículos en primera y ellas el 22%.

Más del 90% de expertos consultados sobre la actualidad son hombres
Una de las razones de este desequilibrio, según coinciden los expertos, es que la distribución de hombres y mujeres en las áreas temáticas de la redacción es desigual. Ellos se encargan mayoritariamente de temas económicos, políticos o de relaciones internacionales. “Y esas son las noticias que van a primera”, afirma Cristina Fraga, presidenta de la Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (Ameco). “A las mujeres se nos empuja a escribir en sociedad o cultura y a hacer reporterismo de calle”, agrega.
La presidenta de la FAPE cree, de hecho, que la mayoría de los temas considerados importantes que emergen a la primera página se confían a los varones. “Se les presupone una mayor entrega al trabajo. Pero es un patrón erróneo”, apunta. “La génesis de que se produzca discriminación es que la profesión periodística, muy competitiva, no ha resuelto el tema de la conciliación”, añade Fraga. Un problema que está pendiente de solución también en otros sectores.
Tampoco en los contenidos las mujeres ganan protagonismo. Solo el 28% de personas que aparecen en las informaciones —fuentes, expertos o personajes destacados de la actualidad— son mujeres. Y a menudo aparecen estereotipadas, según el GMMP, que analiza todas las noticias de un día al azar de una selección de medios; En España se estudiaron 14: cinco periódicos, cinco informativos televisivos y cinco radiofónicos. “¿Y qué le llega a la población? Que las mujeres no son relevantes, que no tienen interés”, opina Elvira Altés, coordinadora en España de este estudio internacional. La periodista cree que la escasa presencia femenina en los medios se debe a que estos reproducen una “mirada androcéntrica” de la realidad. “Es una visión antigua”, añade. González coincide. “Cuando los periodistas recurren a expertos, líderes de opinión o fuentes, son hombres. Salvo para hablar de la cocina, la moda o el hogar”, critica la presidenta de la FAPE.
La excusa de que hay menos mujeres economistas, biólogas, políticas o empresarias no vale. José Javier Sánchez Aranda, profesor de comunicación de la Universidad de Navarra, desmonta la creencia de esa escasez. Basándose en sus investigaciones sobre la igualdad de género, asegura que, aunque la participación femenina en ciertos ámbitos de la vida es menor que la masculina, la presencia de la mujer en los medios es incluso inferior a la que se da en la realidad. En su opinión, los profesionales no elaboran correctamente las noticias. Si lo hicieran, dice, habría tantas fuentes mujeres en la información como las hay en la sociedad. “Es una herencia del pasado en las rutinas de trabajo”, incide.

Una profesional cree que las mujeres
“se resisten a salir en los medios”
Una reciente investigación de Elvira Altés y Silvia Majó revela que las mujeres solo aparecen en dos de cada diez noticias sobre economía, a pesar de que más de un 60% de licenciados en la materia son féminas. “Se desaprovechan sus conocimientos”, alerta Altés. Pero la realidad a la que se enfrentan los redactores de este tipo de información es que ellas simplemente no están en los órganos de poder de las empresas. Un techo de cristal bloquea el ascenso laboral de las mujeres. Solo hay una presidenta al frente de una empresa del Ibex 35 (Ana María Llopis, de Dia). Y solo un 0,3% de las mujeres alcanzan puestos directivos, frente al 1,1% de los hombres, según datos del INE. Esto reduce drásticamente las posibilidades de que se mencione a mujeres directivas. No es que sean invisibles o que los comunicadores no las quieran ver. Sencillamente, a veces no hay.
La opinión de la investigadora es rotunda: “La crisis es un tema demasiado grave como para que solo esté en manos de los hombres”. Afirma, sin embargo, que las expertas no siempre quieren aportar su opinión en la prensa. “Se resisten a salir en los medios. Tienen mayor sentido del ridículo y rigor que ellos. Muchas piensan que van a ser cuestionadas. Temen que se discuta cómo visten o actúan”, expone. Una barrera psicológica que solo las mujeres pueden romper cuando reciban la llamada de un periodista.
El estudio de Altés y Majó comprueba que el miedo de las expertas a ser radiografiadas en sus apariciones públicas no es totalmente infundado. Las mujeres no son tratadas informativamente igual que los hombres, concluye la investigación. “Las estereotipan, minan su credibilidad. Hacen mención, por ejemplo, a su vestuario”, subraya la autora.
El GMMP arroja resultados parecidos sobre el sexo de las fuentes en los medios generalistas. El 91% de los expertos y 82% de los portavoces consultados son hombres. Otro indicativo de que los estereotipos se reproducen en la prensa es que el 17% de ocasiones en las que se menciona a una mujer se cita su situación de parentesco. Este tipo de identificación solo se utiliza para el 5% de los varones. También en las fotografías hay una escasa presencia femenina. Según los cálculos de este periódico, en el periodo analizado —16 de abril a 13 de mayo (el mismo estudiado por Woman in Journalism)—, solo aparecían mujeres en el 20% de las fotos. De ellas, en más de la mitad estaban acompañadas de un hombre.

Las periodistas no citan a más fuentes femeninas que sus compañeros
Una de las soluciones que propone Altés para alcanzar un mayor equilibrio es que los planes de estudio de las facultades incluyan la perspectiva de género. ¿Cómo? Enseñando a realizar informaciones con tantas fuentes femeninas como masculinas para lograr una visión más amplia y cercana de la realidad. Ella lo hacía en sus clases en la Universidad Autónoma de Barcelona. “Impartía un seminario sobre este asunto, pero era optativo”, La profesora cree que no era suficiente. Fraga comparte la misma opinión: “Se debe enseñar. Pero cuando hay cursos sobre esto tienen poca relevancia académica y van solo chicas”.
Pese a que las investigaciones señalan a las cúpulas de poder predominantemente masculinas como parte principal del problema, los expertos dicen que los (y las) periodistas también son responsables de la discriminación en las redacciones. En su mano está revertir la situación, según González, que parafrasea a la expresidenta de Chile y directora de ONU Mujeres Michelle Bachelet: “Cuando una mujer entra en política cambia la mujer. Cuando muchas mujeres entran en política, cambia la política”. Pero una creciente presencia de redactoras no ha significado un mayor equilibro de género en las informaciones. “Ellas también utilizan los criterios profesionales mal”, apunta Sánchez Aranda. Las investigaciones concluyen que las noticias cuyas autoras son mujeres no contienen más expertas que las elaboradas por hombres. Una actitud proactiva de vigilancia por parte de los medios como entidad y los trabajadores en su labor diaria, según ha podido constatar Altés, sí aumenta la igualdad en los contenidos. Fraga va más allá: “Se tendrían que hacer informes internos de seguimiento”.
No existe una fórmula mágica para erradicar la discriminación. A veces la propia realidad, la actualidad o los hechos, son el obstáculo. Otras, la rutina del profesional o la timidez de la experta. Como en otros males de la sociedad, un primer paso es que cada implicado reconozca su problema y su culpa.

viernes, 16 de marzo de 2012

PRENSA. MUJER. "Las periodistas de hace cien años"

Emma Calderón, Patrocinio de Biedma y María del Mar Terrones

   En "blogs.elpais.com":
Las periodistas de hace 100 años

09 de marzo de 2012
Por Ángeles Lucas

   Jesusa Granda, con su nombre y su apellido en femenino, es la primera mujer que perteneció a una asociación de prensa en España, la de Madrid.Era el año 1895, época en la que, ocultas tras seudónimos disuasorios o de masculinidad, como fuera Fernán Caballero, las mujeres iban alcanzando en la sombra techos que se lucen hoy algo más accesibles.
   La conquista de Granda no quedó sólo en ser socia. Ella, entre otros 172 señores que no la trataban con naturalidad, fue la única mujer fundadora de la Asociación de la Prensa de Madrid, como cuenta el periodista Bernardino M. Hernando en su texto, Carmen de Burgos, la APM y aquellas admirables chicas del 98. “Fue una prolífica escritora, además de profesora de Magisterio. Colaboró en el diario El Globo y redactó un serial llamado Pedagogía”, detalla el periodista Víctor Olmos.
   El ímpetu de Granda abriría la veda a otras mujeres que posteriormente se querrían perfilar como escritoras o articulistas en España “no exentas de rechazos o suspicacias”, resalta Hernando. A Jesusa le siguió como quinta socia la profesora, escritora, viajera y reconocida como primera reportera española, Carmen de Burgos, que escribía bajo el seudónimo de 'Colombine'. Como dice M. Hernando en su texto: “Ser mujer y ser periodista y asociada a la APM, a finales del siglo XIX y bien entrado el XX, era una clase de heroísmo”.
   Mientras en la capital de España estas cinco mujeres luchaban por ser una más, en la ciudad conocida como la cuna de la libertad, Cádiz, otras tres mujeres también se hacían su sitio con nombres y apellidos en el periodismo español. Eran Patrocinio de Biedma, Emma Calderón y de Gálvez, y María del Mar Terrones Villanueva, que fueron nombradas socias de honor en 1911 por la Asociación de la Prensa de Cádiz.
   “Fueron tres mujeres fuertes, eruditas, que se codeaban en tertulias, ateneos, charlas y las celebraciones del Centenario de la Constitución de Cádiz en 1912 con el círculo de intelectuales de la época, que fundaron revistas y escribieron artículos firmados con sus nombres para Andalucía, Madrid, Francia y Latinoamérica”, dice la catedrática de Lengua y Literatura Cristina Ruiz Guerrero, que se ha dedicado durante dos años a desempolvar de las hemerotecas los textos de estas tres escritoras andaluzas. Sus resultados están en el libro El pensamiento audaz tiende su vuelo. Pioneras del periodismo en Cádiz, publicado por la Asociación de la Prensa de Cádiz y Quorum Editores.
   Cádiz estará siempre unido a la libertad de imprenta en España, la Constitución de 1812 la aprobó en su artículo 371 por primera vez en la historia para todo el país, y ese hecho marcó a la ciudad. En 1912 se celebró en Cádiz el primer Congreso Periodístico Español, al se inscribieron 334 periodistas en representación de los más de mil periódicos con los que contaba España en la época, detalla el libro. Ellas iban a estos actos.
   “No exteriorizan nuestras tres periodistas, en ningún momento, una posición incómoda con la sociedad patriarcal en la que viven, no se sienten víctimas de la posición de poder de los hombres en los círculos periodísticos, académicos, y culturales en los que se mueven. Muy al contrario, las opiniones que sobre ellas encontramos en la bibliografía y en la prensa coetánea son siempre extremadamente halagadoras, de una galantería a veces empalagosa...”, cuenta Ruiz en el libro.
   Para Patrocinio de Biedma (Begíjar, Jaén, 1845 - Cádiz, 1927), que España tuviera a la reina Isabel II como mandataria, aun con el coste de una guerra, simbolizaba que la sociedad que se gestaba podía asumir nuevos caminos. Como el que ella emprendió tras mudarse desde su aristócrata vida en Jaén hasta la ciudad de Cádiz con 30 años, viuda y con sus tres hijos fallecidos. La ciudad en la que en la que todas las calles dan al mar debieron inspirarle para fundar la Federación de Periodistas y Editores Andaluces, además de crear y dirigir su propia publicación, la revista Cádiz, en 1877.
   “Ella sola, pues, ha ampliado la difusión de la publicación del ámbito local al nacional, incluso a países extranjeros, pues mantiene 145 publicaciones de España, América, Francia, Bélgica, Alemania, Italia, y Portugal (...). Entre los suscriptores encontramos los reyes de España, de la princesa de Asturias, y de personalidades de la aristocracia”. “Ofreció sus reflexiones sobre temas de la época como la situación de desamparo de los niños sin recursos, la carrera de armamentos que conducirán a la I guerra mundial, el submarino de Isaac Peral, la actualidad cultural y literaria, y muy especialmente sobre la situación de las mujeres, incidiendo especialmente en su educación”, se lee en el libro.
   De igual manera, para la segunda inscrita, Emma Calderón, de la que sólo se conoce que nació en la localidad gaditana de San Fernando, la situación de las mujeres abandera sus publicaciones, como hizo en uno de sus artículos más conocidos, una protesta porque la Real Academia de la Lengua impidió la entrada de Emilia Pardo Bazán.
   Calderón, que fue a Gibraltar y comenzó a dirigir el periódico El Anunciador, escribió de la situación de las mujeres encarceladas, de las trabajadoras, de la guerra de África, y de Latinoamérica... “Laureada poetisa" será, a partir de 1909, la forma habitual de referirse a ella. Su rastro se pierde en 1936.
   Menos información hay recabada aún de la tercera socia que entró en la asociación con apenas 19 años. Era María del Mar Terrones, (Orce, Granada, 1892 - ?) maestra y doctora en Medicina con un expediente brillante. Fue colaboradora del Diario de Cádiz, y su texto escrito contra Rosario de Acuña por la polémica que propició tras publicar en París que unos hombres insultaron en Madrid a unas estudiantes extranjeras, hizo que su textos alcanzaran relevancia nacional. Después de otras publicaciones, en un ejemplar de El Heraldo en 1915 se le dedica una portada bajo el título "Cultura femenina", en el que se le considera un símbolo emblemático de los nuevos tiempos para las mujeres.
   “Las tres eran conservadoras, religiosas, que desde su posición, reclamaban lo que consideraban justo. Luego, la mano del franquismo vistió a las mujeres de negro y las volvió a meter en sus casas, pero hay que recordar siempre que ellas fueron las pioneras en ejercer los derechos de igualdad, antes que nosotras”, destaca Cristina Ruiz.