Rafael Antúnez Arce
Sí, debes saberlo: estoy cansado de mi individualidad. No reafirmo. Opérame esas intenciones que no sobreviven más de dos segundos. Mándame un pasaje a donde no alcance el látigo de la sombra, y abrocharse la camisa sea una cuestión de estado. Puede ser este mismo lugar.

