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martes, 3 de noviembre de 2015

PRENSA. "Marina pide condicionar el sueldo de los docentes a la evaluación del centro"

   En "El País":

Marina pide condicionar el sueldo de los docentes a la evaluación del centro

El experto al que Méndez de Vigo ha encargado el 'Libro blanco de la función docente' dice que "los buenos profesores no pueden cobrar lo mismo que los malos"

 /  Madrid 1 NOV 2015  

  • Una profesora con alumnos de primero de la ESO, en Barcelona en 2010. / J. M. TEJEDERAS


    El filósofo y pedagogo José Antonio Marina, al que el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, ha encargado el Libro blanco de la función docente, considera que una parte de la retribución del profesorado "podría estar relacionada con la evaluación del centro entero, de manera que se fomente la implicación de todos los profesores en un proyecto educativo". "Ha de evaluarse a los alumnos, pero también a los profesores y a los centros", defiende Marina.
    "Los buenos profesores no pueden cobrar lo mismo que los malos", indica este experto en su reciente libro Despertad al diplodocus. Una conspiración educativa para transformar la escuela.. Y todo lo demás. Marina reclama la formación del docente (y de toda la sociedad) a lo largo de la vida. "Nos parecería criminal que los médicos no actualizaran sus conocimientos, pero somos más condescendientes con los docentes que no lo hacen", escribe en el libro, en el que propone distintas medidas para mejorar el sistema educativo español en un plazo de cinco años. "Hay que evaluar también al profesorado (viéndole actuar dentro del aula), a los directores, a los inspectores, y también a los responsables de la administración que deben comprometerse con objetivos educativos o dimitir", apunta el autor.
    Los profesores españoles son los docentes que pasan menos controles externos, junto con los italianos, según un informe de la OCDE sobre la función docente, el informe Talis publicado en 2014. Un 36% nunca ha sido sometido a una evaluación docente formal y externa de su labor.

    Los inspectores "no son policías"

    Marina reclama cambiar la selección y formación de los inspectores, para que sean un cuerpo de "élite", compuesto por profesionales con gran experiencia. Su papel "no es fiscalizar" porque "no son policías educativos". A su juicio, la tarea de estos profesionales tiene que ir encaminada a "ayudar a los profesores españoles a mejorar sus competencias".
    Este pedagogo indica que le corresponde también al Gobierno fijar el currículo, con la ayuda "imprescindible" de expertos, y advierte de que los currículos españoles, en general, han sido siempre demasiado extensos.
    Como ejemplo, Finlandia. Según Marina, el país nórdico, tras sufrir una crisis educativa hace cuarenta años, creó un currículo muy variado que incluye artes, ciencias, humanidades, idiomas, matemáticas y educación física; dio mucha libertad a las escuelas y distritos para hacerlo; priorizó los estudios profesionales y prácticos; valoró la creatividad; animó a profesores y directores a colaborar; y abrió las escuelas a la comunidad y a las familias de los alumnos.

    Los ministros deben saber de educación

    Asimismo, señala que el Ejecutivo tiene que fijar los criterios de evaluación, aunque reconoce que éste es el tema "más complejo y difícil", pues el sistema educativo español "carece de una cultura de la evaluación" y cuando ha querido implantarla, la ha "confundido" con el aumento de exámenes.
    Para el autor del libro, todos los ministros deberían tener nociones básicas acerca de la educación y del papel que ésta va a jugar en el futuro, independientemente de la cartera que ostenten. "Enviaré este libro a los ministros del gobierno que salga después de las elecciones", asegura. El actual titular de la cartera, Méndez de Vigo, admitió en una entrevista con este diario que no sabía lo suficiente de educación. "Estudio por las noches. Tengo un equipo de colaboradores que se lo saben bien", señaló el ministro.
    Marina también hace mención en este libro al 'pacto de Estado por la educación' y advierte de que "seguirá siendo meramente político" y no tendrá "repercusiones reales" si se ciñe a los partidos políticos y no tiene en cuenta a los grupos sociales "cada vez más amplios". A su entender, el acuerdo debería contemplar presupuesto, objetivos, marco básico de organización escolar, tratamiento del profesorado y acuerdo básico sobre el currículo.

    jueves, 15 de octubre de 2015

    PRENSA. "A la maestra". Elvira Lindo

       En "El País":

    A la maestra

    Urge abrir una escuela de padres y madres para que aprendan a comportarse. Primera lección: a la maestra no se la pega


    Una clase para adultos. / SANTI BURGOS

    El lenguaje se infecta. Lo infectan a menudo los políticos y lo infectamos quienes hablamos o escribimos en los medios. Nuestro vicio por una jerga que encubre a menudo un rechazo por la claridad acaba trufando el lenguaje común. Como resultado, a veces hablamos de asuntos cotidianos como si estuviéramos en una tertulia televisiva o haciendo declaraciones en el telediario. En una esquina del periódico, no tan a la vista como a mi juicio debiera estar, me encuentro con que en Granada una madre ha agredido a la maestra de su niña porque las normas del centro no permitían la impuntualidad para una jornada musical. La madre, fuera de sí, agarró del pelo a la maestra, la pateó y la insultó. Todo esto delante de la cría. Dios nos libre de madres que nos quieran tanto. La maestra acabó en el hospital: las magulladuras se curan antes que los sustos y que el trauma que provoca una agresión.
    Leo que la directora del centro ha declarado que a la paz se llega con el diálogo, y que la Consejera de Educación se solidariza con su caso y rechaza cualquier tipo de violencia. Supongo que estas expresiones provienen de cuando los telediarios abrían con los políticos condenando un atentado, pero francamente esas palabras suenan poco convincentes si se trata de hablar de algo ocurrido en una escuela. Todo es más simple: el profesorado es la autoridad que los padres deben reconocer. En casa nuestra madre solía decirnos: “A la maestra se la trata con respeto”. Por lo que se ve urge abrir una escuela de padres y madres para que aprendan a comportarse. Primera lección: a la maestra no se la pega (permítanme el laísmo).

    viernes, 28 de marzo de 2014

    PRENSA. "Profesores a medida"

       En "El País":

    Profesores a medida

    Los directores de escuela catalanes podrán elegir a parte de los docentes para ajustar los perfiles a su proyecto educativo

    La medida puede mejorar la calidad pero exige controles y transparencia


    Una clase del centro escolar Sant Jordi del municipio de Vilassar de Dalt, en Cataluña. / JOAN SÁNCHEZ
    Los directores de escuelas e institutos en Cataluña ejercerán de jefes de personal y podrán seleccionar hasta la mitad de su plantilla. El Gobierno catalán aprobó el martes un decreto que da más poder a los directores de centros educativos públicos a la hora de formar su equipo docente, de manera que podrán decidir el perfil de profesor más acorde con su proyecto educativo cuando deban cubrir las vacantes que se generen —ya sea por jubilación, enfermedad, traslado...—. La medida ha abierto una fuerte brecha que coloca a los directores y la Administración a un lado, desde el que defienden la mejora que aportará el poder elegir a los docentes más idóneos en cada caso; al otro lado se sitúan los sindicatos de profesores, que alertan de los riesgos de “enchufismo” y “amiguismo” que puede generar.

    “Si un sustituto funciona, ¿por qué no renovarlo?” exige un jefe de centro
    Se trata, en todo caso, de una reforma normativa pionera en España, aunque no en Europa, que rompe con la tradicional asignación de plazas a profesores interinos y sustitutos. Actualmente, este colectivo forma parte de una bolsa ordenada sobre todo por los años de experiencia, así que cuando se produce una vacante el que tiene más puntos para ser llamado es el que ha pasado más horas en el aula. El decreto catalán da un vuelco a este sistema y permite escoger a los interinos según su perfil y currículo. “Desarrollamos una nueva política de recursos humanos, de gestión del talento. En la Administración pública hay mucho talento, pero falta el principio de idoneidad, que el mejor aspirante ocupe el puesto donde más se le necesita”, justificó la consejera de Enseñanza, Irene Rigau.
    Según la nueva normativa catalana, conocida como “decreto de plantillas” y que se empezará a aplicar el próximo curso, cuando se produzca una vacante el director podrá cubrirla o bien con el sistema tradicional o bien abriendo un proceso de selección. En este caso, enviará la petición a la Generalitat detallando el perfil que necesita y la Administración le propondrá una lista de 20 candidatos de la bolsa de interinos que cumplan los requisitos, sea cual sea su experiencia. El director, entonces, deberá realizar al menos tres entrevistas a aspirantes y adjudicará la plaza.

    “El maestro da la calidad. Hay que coger a los mejores”, dice un director
    “La calidad educativa la da el profesor en el aula, así que es importante poder seleccionar a los mejores profesores”, sentencia Juanjo Garcia, presidente de la Asociación de Directores de la Educación Pública de Cataluña. Este punto es aplaudido por los expertos y la mayoría de directores, aunque en algunos despierta recelos, como Carme Martínez, que dirige la escuela Artur Martorell de Badalona. “Una cosa es que puedan participar en la selección, pero otra muy diferente es hacerla y poner hasta nombre y apellidos”. La directora considera que “se rompe el principio de igualdad” y ello puede generar una oleada de recursos por parte de los docentes. “Muchos se preguntarán ¿y a mí por qué no me han escogido? Y esto puede ralentizar el proceso, aumentar la burocracia y crear un colapso del sistema”.
    A Víctor Córdoba, profesor interino de Educación Física en una escuela de Calonge (Girona), no le gusta nada que se cambie la prioridad en el nombramiento de sustitutos. “Te pueden pasar por delante recién titulados con mención en inglés, aunque estos no tengan experiencia. Pero no todo es titulitis, un profesor también debe saber estar en clase y manejarla y eso consigue pasando horas en el aula” defiende el docente.
    La medida afecta solo a los profesores interinos sustitutos, que representan un tercio del total de 64.000 docentes en activo en Cataluña —en toda España los interinos suponen el 10% del total de 664.000—, pero no a los funcionarios, que consiguen su plaza vía oposiciones. Además, existe otra limitación: los directores solo podrán utilizar este método de selección para nombrar hasta el 50% de la plantilla de su centro. Eso sí, este máximo desaparece en las escuelas con más dificultades por su tipología de alumno y ubicación en entornos depauperados.
    El colegio Andersen de Vic (Barcelona) es uno de estos centros. Con un 24% del alumnado de origen extranjero, hace ocho años puso en marcha un plan de autonomía para centrar los esfuerzos en proyectos para gestionar la diversidad o fomentar la inclusión del alumnado. “Puedes tener un proyecto, pero a veces te estrellas cuando te encuentras con un profesor sin voluntad o con pocas ganas de trabajar en una línea concreta”, se queja el director Ramon Sitjà.

    En Reino Unido o los países nórdicos ya se aplica la contratación abierta de docentes
    Pero esta reforma hace años que mantiene a los sindicatos en pie de guerra, ya que el decreto despliega el apartado de la Ley de Educación de Cataluña de 2009 en lo referente a las competencias de los directores. Los sindicatos consideran que crea “un sistema jerárquico”, “arbitrario" en cuanto a la valoración que se hará de la entrevista personal y que fomenta el “amiguismo” y la “digitocracia”. Además, defienden que los puestos de trabajo públicos “deben ser regidos por un control, transparencia y objetividad”.
    Los directores y expertos consultados admiten que el riesgo de enchufismo existe, pero contestan que solo si la nueva normativa “se sabe llevar bien funcionará” y, especialmente, si se establecen mecanismos de control y rendición de cuentas, que ya contempla el decreto catalán.
    Estos mecanismos son los que aplican los países europeos que han aparcado el funcionariado y donde son los directores los que eligen el profesorado, como Reino Unido, Países Bajos o los países nórdicos, entre otros. Según explica Francesc Pedró, director de desarrollo docente y políticas educativas de la Unesco, en estos países los directores proponen una contratación y la deben justificar. La solicitud es evaluada por una junta (formada por el Gobierno local en los países nórdicos y por toda la comunidad educativa en los anglosajones), aunque también hay rendición de cuentas posterior. “El director vigila lo que hacen los profesores, pero alguien debe mirar qué hace el director”, remacha. “También hay un elemento de tradición cultural. En un país nórdico nadie entrevistaría a un pariente. Hay más cultura de la transparencia y ello reduce amiguismo y nepotismo”, añade.
    “Tenemos directores que no dirigen porque no tienen mecanismos reales para gestionar los centros, profesores que no son evaluados ni rinden cuentas y un mecanismo burocrático de asignación del profesorado. Esta es una combinación que contribuye a que los centros se hunda”, resume Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. El experto se alinea con los argumentos de la Generalitat y de los directores para defender la propuesta catalana, en tanto que permite que los directores puedan desarrollar sus planes al contar con el apoyo y la complicidad de su plantilla. “Imaginemos el caso de que un profesor quiera ir por su cuenta, dejando de lado al director. Es como si en una empresa un trabajador fuera a la suya y no siguiera las directrices de sus superiores”, ejemplifica el experto.

    Los expertos piden controles para que un centro no se convierta en un cortijo
    Algunos directores ven otras bondades al decreto, como el hecho de poder renovar a los interinos que ya trabajan en el centro durante el curso. “Si tienes un sustituto que funciona, que gusta a las familias, ¿por qué no vas a poder pedir que vuelva a la escuela?”, se pregunta Xavier Vidal del colegio L‘Arjau de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). En este sentido, Ismael Palacín, presidente de la Fundación Jaume Bofill, especializado en temas educativos, apunta que una de las lacras de la escuela pública es precisamente la rotación de profesorado y considera que si se logra un buen encaje entre direcciones y docentes, se reducirá la movilidad y la rotación.
    En tanto que una de las llaves del éxito del sistema está en manos del director, los expertos reclaman que estos sean profesionales bien preparados. “Un simple cambio normativo no genera en los individuos la capacidad para gestionarlo adecuadamente. Así que hay que preguntarse sobre qué capacidades y habilidades tiene el profesor” incide Francesc Pedró. Hacia la senda de la meritocracia se empezó a caminar hace una década, cuando los directores dejaron de ser elegidos por el claustro del profesorado a participar en un concurso de méritos abierto a docentes de otros centros. El proceso incluye la presentación del proyecto educativo por parte del candidato, que es valorado y votado por una comisión formada por la inspección, docentes, la Administración y miembros del Consejo Escolar. 
    Este sistema, que a priori presenta muchas bondades fracasó en la Comunidad de Madrid, donde la Administración tenía mayoría en dichas comisiones de valoración. José Antonio Martínez, presidente de la Asociación Estatal de Directores de Instituto pone este caso como ejemplo para alertar de que toda medida con buena intención puede convertirse en un arma de doble filo. “El proceso debe ser muy transparente. No puede ser que a un centro llegue un director y haga su cortijo”, sentencia.

    viernes, 1 de junio de 2012

    PRENSA. "¿Qué debe saber un docente?", reportaje.

    Pablo Cevallos, viceministro de Educación de Ecuador, durante el foro celebrado en Buenos Aires. / FUNDACIÓN SANTILLANA ("El País")

       En "El País":
    ¿Qué debe saber un docente?
       El Foro Latinoamericano de Educación debate en Buenos Aires sobre los conocimientos que deben manejar los profesionales de la enseñanza.




         Qué debe saber un docente y por qué. La pregunta es lo suficientemente compleja como para debatirla durante tres tardes. Y eso es lo que se ha hecho desde el lunes hasta este miércoles en el VIII Foro Latinoamericano de Educación, organizado en Buenos Aires por la Fundación Santillana, perteneciente al Grupo Prisa, editor de EL PAÍS. Unos 200 profesionales de la educación, entre funcionarios, rectores y estudiantes de magisterio, asistieron el pasado lunes en la sede porteña de la fundación a la conferencia con la que el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense Mariano Fernández Enguita abrió las jornadas. Fernández Enguita dibujó el panorama al que se enfrentan unos profesores en tiempos de cambio. “El gran problema en Latinoamérica hoy en día”, confesaba uno de los asistentes, “es la falta de formación de muchos docentes. Llegaría uno a sorprenderse de lo poco cualificados que están muchos maestros”.
    Durante las tres jornadas, a las que asistieron, entre otros, la viceministra de Educación de Paraguay, Cynthia Brizuela Speratti, y el viceministro de Educación de Ecuador, Pablo Cevallos, se produjo un acuerdo más o menos tácito en que no había grandes respuestas para la gran pregunta de qué debe saber un docente y por qué debe saberlo.
         En el propio documento base sobre el que se organizaron los debates, redactado por la profesora de la Universidad de Buenos Aires Flavia Terigi, se asume que, a pesar de las muchas investigaciones que durante décadas han abordado las relaciones entre los viejos y los nuevos saberes en el profesorado, aún hay interrogantes imposibles de responder. Sin embargo, eso es precisamente lo que, según la profesora Terigi, no hay que olvidar nunca: la complejidad del problema. Porque una vez que se asume lo difícil que es encontrar respuestas adecuadas, se evitan las soluciones simples que parecen descubrir “pretendidos resortes ocultos”.
    Entre esas soluciones engañosas, Terigi destaca tres:
    -El reclutamiento de los docentes más talentosos. Esa teoría, según Terigi, considera un problema el hecho de que sean los jóvenes pobres quienes ocupen el puesto de docentes, ya que no estarían lo suficientemente capacitados. Además, parte de la base de que el talento es un bien escaso. Y entonces: “¿Cómo resolver, con recursos tan escasos, el problema de una profesión tan masiva como la docencia?”.
       -Los exámenes a los docentes. Hasta ahora, según el documento base del foro, no se ha encontrado ningún sistema de evaluación apropiado para unos estándares nacionales y cuyos resultados puedan traducirse en un justo sistema de incentivos.
       -Premiar con dinero a los que consigan mejores resultados para sus alumnos. Esta aparente solución, igual que la primera, olvida el hecho de que la educación, antes que nada, es un derecho. Por tanto, “resulta moralmente insostenible y políticamente injusto aceptar una cuota de mala praxis”.
       Las tres “soluciones fáciles” incurren, según la profesora Terigi, en el defecto común de echar sobre los hombros del profesor responsabilidades que superan su cometido. “Sobrecargar al desempeño docente de responsabilidades en la mejora de la calidad no es muy diferente de colocar en las familias la responsabilidad de sostener la escolaridad de los alumnos”, concluye el documento base del foro.
       Por tanto, “¿qué debe saber un docente y por qué?” La pregunta, al cabo de tres jornadas de debate, continuaba flotando en el aire. Pero el documento base con el que se abrió el foro recordaba que para encontrar las respuestas es bueno recordar que no todo lo que no se puede comprender suficientemente ha de ser una deficiencia. “Hay conocimientos que se tienen más bien en la punta de los dedos que en la cabeza”, recordaba Terigi. Y también es preciso contar con ellos, con ese saber que ni el propio docente sabría verbalizar.

    lunes, 12 de diciembre de 2011

    PRENSA. Sobre profesores. Sobre economía.


       En "El País" (sección "Cartas al director"):
    Solidaridad con los profesores

    SERGIO TORRES GIMÉNEZ 10/12/2011

       Me he decidido a escribir una carta después de ver varios días a mis dos hijas profesoras tristes y cabizbajas. Las veo ir y venir, manifestarse con una camiseta verde, corregir, preparar clases, hablar con padres de adolescentes despistados... Siempre estuve orgullosa de que trabajasen en la enseñanza pública. El otro día les pregunté si habían conseguido algo. Una de ellas me respondió con desasosiego. Sí, que nos persigan por llevar la camiseta verde con el lema de "Educación pública de tod@s y para tod@s".
       Yo, que viví de niña una guerra y una posguerra en la que todo el mundo me decía "no te metas en nada y vivirás tranquila", recordé lo que era no poder manifestarse, no poder decir lo que uno pensaba, no poder quejarse, asumir sin rechistar...
       Al parecer 200 personas han sido requeridas por la Junta Electoral de Madrid por acudir a las urnas con las camisetas verdes luciendo tan peligroso lema.
       En otra ocasión unas profesoras se tuvieron que despojar de ellas y lucir sus interiores para poder entrar en su Dirección de Área Territorial. ¡Hasta hay tiendas en las que se prohíbe entrar a los que llevan esta prenda!
       Me pregunto en qué país vuelvo a vivir al cabo de los años. Creí que no volvería a presenciar cómo se impedía la libertad de expresión y sin embargo, me cuentan mis hijas, hay varios profesores desplazados fulminantemente por haber salido en la prensa explicando que daban materias diferentes a aquellas para las que se prepararon, directores expedientados por permitir exhibir en sus centros pancartas contra los recortes, profesores que no pueden pasar con la camiseta verde casi ya por ningún sitio.
       Espero que la crisis y la mayoría absoluta de un partido no den paso a un recorte en los derechos fundamentales que tanta sangre y que tanto tiempo han costado conseguir.
       No quiero volver atrás, no quiero ver cómo mis nietos regresan a la mordaza y a la falta de derechos fundamentales, la educación y la libertad de expresión, incluidos.  
       Luisa Molina Maeso.


       Me entristece la situación del colectivo docente en este Reino. Probablemente, se trata de una de las profesiones más admirables y de mayor responsabilidad de cuantas existen y son denostados e infravalorados a tenor del trato, las medidas y las opiniones de las que son objeto. El colectivo docente en España invierte aproximadamente entre un 15%-20% más en horas lectivas que cualquiera de sus colegas del llamado Primer Mundo. A ello, hemos de añadir el tiempo extra lectivo que deben dedicar en correcciones y análisis de conducta de sus alumnos, amén de una adecuada planificación cada curso.
       Sin embargo, el Estado español ha realizado una inversión superior a los 7.800 millones de euros en la adquisición de una flota de 87 aviones europeos de combate. El coste de uno solo de esos aparatos, cubriría no ya las nóminas de esos miles de maestros que se han quedado sin trabajo, sino las fiestas de fin de curso de todos los centros públicos del Estado.
       No sería de extrañar aunque todos pondríamos el grito en el cielo, si a final de curso nuestros hijos se quedan sin ser calificados, provocando una situación caótica. Mi solidaridad con los profesores.
       Sergio Torres Giménez. Barcelona

    ¿Y si no supiéramos qué hacer?

    EDUARDO VIGIL MARTIN - Mairena del Aljarafe, Sevilla - 10/12/2011

       Los ciudadanos contemplamos con preocupación y miedo los resultados de las sucesivas cumbres europeas, ya que, hasta el momento, todas las decisiones nos afectan negativamente con la argumentación de salvar el euro. Creíamos que el significado final del euro éramos nosotros, los millones de ciudadanos que vivimos en Europa y resulta que no, que el euro es un ente vivo e independiente de nosotros y que para que sobreviva se necesita que nos recorten derechos, libertades, sanidad, pensiones, educación, etcétera. Mi reflexión y la de muchos ciudadanos es: o nos lo explican mejor o no nos interesa. ¿Por qué insistir en políticas que estamos viendo fracasar continuamente? A lo mejor es que nos han cambiado el mundo en el que se fundamentaron nuestras filosofías y organizaciones sociales con la globalización, la deslocalización de capitales y sistemas productivos, y no tenemos ninguna doctrina filosófica y económica que nos sirva para este nuevo mundo. ¿No será que no sabemos qué hacer?
       Sería más prudente, más ético y más humano, reconocerlo y consecuentemente aplicar estrategias que salvaguarden nuestros mejores valores de solidaridad entre los pueblos y las personas y dejemos de aplicar lo que nos dictan aquellos que nos llevaron a esto y que de una manera amoral nos culpan de la situación por defender sistemas solidarios de convivencia y organización política y económica. Si no los echamos del templo por lo menos no les dejemos predicar.

    jueves, 22 de septiembre de 2011

    PRENSA. "Malas intenciones", por David Trueba

    David Trueba

       En "El País":
    Malas intenciones


    DAVID TRUEBA 21/09/2011

       Los profesores en huelga eran nuestro sueño húmedo en época de estudiantes. La muestra de que nos hemos hecho mayores es que ahora nos preocupa, nos deja mal sabor de boca, nos desconcierta ver a un gremio representativo del poder y la disciplina encabezando la protesta contra los recortes al sistema de bienestar tan largamente codiciado. Ayer, su marea verde fue presencia destacada en todos los medios de comunicación.
       Para contrarrestar la fea estampa de los profesores indignados, Esperanza Aguirre lleva semanas practicando una estrategia estudiada y desasosegante. Suena errática, como si no tuviera ya nada que perder políticamente y se permitiera dejar tierra quemada tras de sí. Lanza mensajes cifrados, de contundencia social, pero luego los viene a descafeinar, los matiza, los domestica. Así, cargas de profundidad contra la gratuidad de la enseñanza, el compromiso laboral de los profesores o su situación de privilegio social son pedradas que rompen el cristal, pero luego quedan en nada. Sabe que los profesores no son unos indignados más a los que barrer de la acera a porrazos, pero hay otras maneras de arrinconarlos.
       Pese a todo, cuando a la directora de un instituto de Vallecas le preguntó Francino ayer en la radio, durante la jornada de paro en la que apenas cuatro personas tuvieron que vigilar a los cientos de alumnos del centro, si se sentía perseguida, respondió que no. Y con un tono pausado aceptó que quizá los profesores se sienten incomprendidos y que solo la gente de su entorno conoce la dedicación y el esfuerzo que conlleva dar clase.
       Es cierto que solo los que tienen cerca a un profesor saben de las horas y trasnoches para lograr cuadrar los horarios imposibles de este año y la lucha para tapar los agujeros creados. Puede que los medios ayuden a acercar la dimensión, el significado de la descapitalización de la enseñanza pública. Por la Red corre un vídeo de la intervención de la diputada socialista Ana Noguera, que se queda casi sin voz en el Parlament valenciano para apuntar con claridad cómo el descarrilamiento es interesado. Escapa al perfil de tantos responsables políticos que viven en el desconocimiento absoluto de la tarea educativa, y de otros, aún más dañinos, que añaden a la ignorancia las malas intenciones.

    miércoles, 21 de septiembre de 2011

    PRENSA. "En Marte", por Rosa Montero

    Rosa Montero

       En "El País":
    En Marte

    ROSA MONTERO 20/09/2011

       Los articulistas llevan dos semanas escribiendo sobre los profesores: pocas veces he visto tanta redundancia. Mis disculpas al lector que ya esté harto, pero es que resulta muy difícil de entender que los políticos se llenen la boca hablando de la educación y luego la torpedeen: por ejemplo, los recortes quitarán profesores de apoyo para niños inmigrantes y marginados (y la brecha con la educación privada será cada día mayor). Los políticos también dicen ser fervientes defensores de la familia, pero tienen tan poca relación con sus hijos y los profesores de sus hijos que ignoran que las horas lectivas no son las únicas horas laborales. Según la OCDE, los profesores españoles trabajan en total menos horas que la media europea; pero, ¿cómo se mide eso? ¿Cómo se mide la atención a los alumnos, la organización de materiales, el reciclaje personal? La OCDE ofrece otro dato más objetivo: los españoles son los que más horas de clase dan. Y esto repercute en el trabajo real: más preparación, más corrección de exámenes; cuando he dado charlas en colegios he constatado el inmenso esfuerzo que la mayoría del profesorado invierte en su labor. Me gustaría saber cuántas horas trabajan los políticos españoles según la OCDE. ¿Y qué horas contabilizamos? ¿Solo las que pasan en el Congreso? ¡Y encima faltan tanto! Esos políticos aferrados a sus privilegios racanean con la enseñanza y solo sacarán el chocolate del loro (pobre lorito, siempre tan esquilmado). Una asamblea del APA del instituto 'Sierra de Guadarrama' acaba de acordar por unanimidad abrir una cuenta en la que los padres meterán dinero para los profesores en huelga. Es una muestra de la alianza que, en defensa de la calidad de enseñanza, están formando los profesores y esos padres que sí conocen la realidad y sí se preocupan de sus hijos. Nuestros dirigentes, en cambio, siguen en Marte.

    martes, 12 de enero de 2010

    BIBLIOTECA. EDUCACIÓN FÍSICA, "Dinámicas y estrategias de re-creación. Más allá de la actividad físico-deportiva".



    El libro se abre con un Prólogo a un divertimento corporal recreativo, firmado por Miguel Ángel Delgado, en el que,entre otras cosas, se dice lo siguiente:

       Quiero empezar justificando el título de este prólogo, aclarando que el término divertimento no se refiere a una obra artística o literaria de carácter ligero, cuyo fin es sólo divertir. La obra sí trata de la recreación corporal que nos permite adentrarnos en un mundo apasionante como es el educar, enseñar, aprender y divertirse.
       (...) En esta obra el divertimento corporal es más complejo: los instrumentos de viento los vamos a relacionar con los juegos para aprender, que nos enseñan a jugar, a divertirnos y a competir para dar lo mejor de nosotros y para ser mejores (la excelencia más allá de la simple prevalencia...); los instrumentos de percusión los vamos a asociar con la expresión corporal (recreación corporal) que va marcando o desmarcando nuestro ritmo y nosotros le damos un arte que trasciende el movimiento y transmite sentimientos...; los instrumentos de cuerda los vamos a representar con la pedagogía de la aventura (recreación aventurera) en la que vamos a manejar la cuerda para ayudar, para colaborar, para...
       (...) La propuesta que nos presenta este divertimento corporal recreativo tiene un estilo fresco e innovador, donde se entremezclan los diferentes métodos de enseñanza. Yo, modestamente, he descubierto diversos estilos musicales (de enseñanza). Los predominantes son, por un lado, socializadores y participativos: ayuda, colabora, comparte, coopera, participa...; y, por otro, cogbitivos y creativos: crea, descubre, innova... Centrados no sólo en los contenidos referidos al conocimiento, sino también en los procedimientos y especialmente en los valores que trata de educar por medio de la recreación.
       Quiero que lean con gusto este libro, que servirá para aprender y divertirse y, lo que es más importante, para ayudarnos como docentes para que nuestros estudiantes aprendan y se diviertan.

    Editado por GRAÓ, en su Biblioteca de Tándem, nº 267, está coordinado por Mª Elena García Montes. Tiene 264 páginas y se encuentra en la BIBLIOTECA.

    miércoles, 25 de noviembre de 2009

    jueves, 19 de noviembre de 2009

    CLUB DE LECTURA. Profesorado del IES "Maimónides"




    Ayer, 18 de noviembre, en la biblioteca, inició su andadura el Club de Lectura del profesorado del IES "Maimónides" -incluso se añadió una antigua profesora del instituto-. El libro elegido para comenzar ha sido La elegancia del erizo, de la francesa Muriel Barbery.

    Estamos viendo fotos de la sesión. Charlamos, dimos opiniones, lo pasamos bien, tomamos café, comimos pastitas -las compró Inma-, escuchamos música, vimos cuadros, y... nos citamos para la próxima. Animaos.










    sábado, 14 de noviembre de 2009

    PRENSA. "Elogio de 'monsieur' Germain", artículo de Fernando Savater



    Reproducimos este artículo (aparecido en "El País") del filósofo Fernando Savater sobre la autoridad del profesorado:

    Elogio de 'monsieur' Germain

    Muchos de los que se oponen a conceder a los docentes estatuto de autoridad pública (casi siempre porque la propuesta proviene de fuera de su clan) sentencian que "la autoridad no es algo que pueda conferirse por decreto sino que hay que ganársela". Y se quedan muy orondos después de proferir lo que en la mayoría de los casos es una obviedad y, en el que nos ocupa, también una sandez. Sin duda la auctoritas del maestro -o sea, el espontáneo respeto y casi veneración a su figura y a su magisterio- es cosa que algunos conquistan merced a sus dotes personales: habilidad para comunicar, simpatía, equidad, etc... En una palabra, carisma: algo que no siempre dan la experiencia ni la buena voluntad. Estupendo para quien lo posee y para los afortunados que han disfrutado de profesores así.
    Pero el carisma no basta, porque hay buenos profesores que no lo tienen... así como también alumnos y padres refractarios ante él. Y ni las clases van a suspenderse ni las escuelas cerrarse o convertirse en un infierno por la falta de carisma.
    También la armonía conyugal (o entre padres e hijos) es cosa que no puede ordenar un juez, pero por si acaso es bueno que haya una legislación bien clarita contra el maltrato. Carismática o no, la figura del profesor debe ser reforzada: dotarla de rango de autoridad pública no es sino institucionalizar el respaldo social que siempre merece. Se establece que en su caso, como en el de otros servidores públicos, los menosprecios y agresiones tienen mayor gravedad que las rencillas privadas porque implican la obstaculización de un propósito común y necesario para toda la ciudadanía. No solventa desde luego todos los problemas de la escuela pública actual, pero colabora a mejorar el estatuto de quienes más directamente los padecen.
    Claro que en nuestro país ese objetivo social no es aceptado sin abundantes discrepancias. Algunos creen que la enseñanza no debe ser -en el terreno moral y cívico- más que una reiteración ampliada de las doctrinas que profesan los progenitores, sean cuales fueren: los maestros sólo son unos empleados al servicio de los prejuicios familiares. Ni educación para la ciudadanía, ni ciencias del mundo contemporáneo, ni formación sexual obligatoria, nada de lo que pueda alterar sacrosantas supersticiones caseras. Para otros, separar a los varones de las hembras da mejores resultados académicos (quizá debiéramos extender la receta a la sociedad entera, quién sabe si hallaríamos así el paraíso) y no faltan defensores de que los niños no deberían ir a la escuela a corromperse y perder el tiempo, porque como en el hogar no se aprende en ninguna parte. Invocar cualquier tipo de consideración socializadora o de los derechos de la comunidad a la formación de quienes van a gozar de sus garantías democráticas les parece a esos pedagogos disociativos una imposición totalitaria.
    Tampoco ayuda precisamente la visión que dan del asunto algunos desgraciadamente populares espacios televisivos. Por ejemplo Física o química cuenta historietas picantes de sexo o drogas (física o química, ya digo), pero nada digno de mención en cuanto a la enseñanza misma. Cualquier bedel espabilado de instituto podría haber asesorado a los romos guionistas. Y para que hablar de Curso del 63, que presenta una visión de la autoridad que responde al modelo del Nerón de Quo Vadis? más que a nada conocido en el mundo real. Se ha dicho con razón que toda exageración es insignificante y esa caricatura lo es: claro que los zangolotinos de ambos sexos que forman el talludito alumnado virtual de ese falso internado son de tal índole que despertarían ansias tiránicas en el mismísimo Gandhi... Si se comparan esas parodias con La clase y otras aportaciones del cine francés al mismo tema, sobran mayores comentarios.
    En estos tiempos, convendría recordar a monsieur Germain. Fue el maestro de Albert Camus en la escuela primaria y, muchos años después, el destinatario de la primera carta que su antiguo alumno escribió al ganar el Premio Nobel: "Cuando me dieron la noticia, mi primer pensamiento, después de mi madre, fue para usted. Sin usted, sin esa mano afectuosa que tendió al niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de todo esto habría ocurrido". La historia podemos leerla en El primer hombre, poco más que un borrador pero infinitamente significativo y conmovedor de la obra póstuma de Camus. Allí se narra la atroz miseria de los primeros años del escritor, hijo de un soldado francés caído en la Primera Guerra Mundial y de una menorquina afincada por necesidad en una aldea argelina. Sin libros, sin radio, sin cultura de ningún tipo, casi sin lenguaje más allá de las voces elementales: el niño solitario fascinado por la madre iletrada desesperadamente melancólica y por la fuerza abrumadora del sol africano.
    Pero allí estaba el señor Germain, que se fijó en su "pequeño Camus" y le guió con severa benevolencia. Un maestro a la antigua, que no dudaba en castigar las infracciones con golpes de regla en las posaderas... sin excluir de esos correctivos a su preferido. Pero también el salvador que convenció a la familia de la importancia de que el niño continuara en el Liceo de Argel sus estudios (a pesar de los sacrificios económicos que implicaban) y así le rescató para la palabra liberadora. Es fundamento de la integridad humana y creativa de Camus no haber olvidado ni renegado nunca de esos humildes orígenes.
    El señor Germain era sin duda un maestro con auctoritas, ganada tanto por su equidad y sabiduría como por el respeto de los alumnos y sus familias, ese respeto que sienten los desfavorecidos por la enseñanza, cuya importancia emancipadora valoran tanto como otros más acomodados la desprecian. Y todo ello en un contexto de enfrentamiento colonial y pluriétnico nada favorable a fáciles armonías...
    Tras el Nobel, Louis Germain escribió una larga carta a su cher petit. En ella recuerda episodios del pasado, pero acaba centrándose en alarmas del presente (estamos en 1959). Informa a su antiguo alumno, "en tanto que profesor laico", de las amenazas que ve cernirse sobre la escuela pública. Deja claro que -como Camus atestiguaba- siempre mantuvo una escrupulosa imparcialidad en cuestiones religiosas, explicando en clase que hay diversas religiones y también gente que no practica ninguna: "Creo que, durante toda mi carrera, he respetado lo que hay de más sagrado en el niño: el derecho a buscar su verdad". Por eso le alarman las noticias de que en ciertos Departamentos franceses ya hay clases que se dan con un crucifijo en el aula: "Lo considero un abominable atentado contra la conciencia de los niños". ¡Y eso que nunca oyó hablar de la "laicidad positiva" y las indagaciones sobre la identidad francesa de Nicolas Sarkozy!
    A raíz de la obvia sentencia del Tribunal de Derechos Humanos europeo sobre el crucifijo en las aulas, hemos vuelto a oír las protestas habituales, igual de mal argumentadas. Los unos: "¿A quién puede ofenderle un crucifijo, símbolo de perdón, etcétera?". Respuesta: a nadie, claro. En cambio, ofende a los laicos y a los partidarios de la libertad de conciencia que se invada un espacio que debe permanecer confesionalmente neutral con símbolos respetables pero partidistas. Los otros: "¡Ignorantes, se trata de una expresión cultural, no religiosa!". Respuesta: ignorante usted, so merluzo, porque el crucifijo es una expresión cultural en tanto que religiosa. La prueba: colocar sobre la taza del retrete una reproducción de la Gioconda o del Pensador de Rodin (más apropiado) puede ser de mejor o peor gusto ornamental, pero poner un crucifijo será una provocación que irritará justificadamente a muchos creyentes.
    Dejo de lado a los multiculturalistas que recomiendan traer a las aulas, junto al crucifijo, versículos del Corán, candelabros de siete brazos, imágenes de Buda, moais de la Isla de Pascua, etcétera. En época de crisis, no es bueno sobrecargar los gastos de material escolar.

    domingo, 8 de noviembre de 2009

    PRENSA. 8 noviembre 2009 (2). "Placebo", artículo de Justo Navarro



    En "El País" (Andalucía), este artículo del escritor Justo Navarro, sobre el profesorado y la enseñanza:

    PLACEBO

    No quiero asustarme, pero los colegios tienen que ir muy mal cuando la Administración prepara una norma que exige que los alumnos respeten a sus profesores. Que los alumnos deban respetar al profesor ha dejado de ser una obviedad para convertirse en una orden y, cuando alguien debe mandar por escrito que se le tenga respeto, es que antes ha perdido el respeto que merecía. El caso es tan grave que los responsables de la Junta quieren también reglamentar el derecho del profesor a ser respetado por la familia, la comunidad y la sociedad, como si los profesores hubieran caído en tal descrédito que ni la familia, ni la comunidad ni la sociedad les tuvieran consideración. Y, puesto que la Administración se exigirá a sí misma prestar al profesor apoyo y reconocimiento, uno teme que, hasta este momento, ni lo haya apoyado ni haya reconocido suficientemente sus méritos.
    Hoy ser profesor es ser un héroe. Los maestros sufren, más allá de la falta de respeto, asaltos e insultos. Para reforzar su autoridad se mira a un modelo: el Madrid de Esperanza Aguirre y el PP, un ejemplo educativo para las Administraciones de izquierda en algunas cosas, según parece. Así se demuestra dónde están las ideas hegemónicas en estos tiempos. En Madrid se hace lo más coherente: no gastan frases inútiles ordenando respeto, sino que consideran al profesor una autoridad pública contra la que el posible atacante cometería un delito de atentado. No sé si les darán una placa o un uniforme a los profesores para que la gente sepa con quién se la juega. Aquí quieren ponerles uniforme a los alumnos.
    No es inusual. Se hace así en los colegios privados de siempre, ahora concertados en su mayoría, y en algunos públicos, y, en tiempos de Franco, en Granada hubo un instituto, el Ángel Ganivet, entonces exclusivamente de niñas, en el que las alumnas vestían reglamentariamente falda gris y jersey naranja. Hoy hay quien piensa que los colegios públicos no pueden obligar a sus alumnos a llevar uniforme. Pero, digo yo, si el Estado obliga a los ciudadanos a ficharse en las comisarías de policía dando su huellas dactilares casi en plena adolescencia, ¿por qué no los va a uniformar en las escuelas, lo mismo que a los militares y a los ujieres? Está claro que no podrá forzar a los padres a pagar el uniforme con dinero que no tengan, pero esto, más que un problema, es una ventaja: los fondos públicos reavivarán la economía, la industria textil y el comercio.
    La cuestión del uniforme y el respeto a los profesores es en este momento un síntoma del colapso de la enseñanza pública. Los responsables del Estado se han tomado la demolición de las escuelas a su cargo con la mejor voluntad posible. Si la enseñanza era obligatoria y los alumnos debían aguantar hasta los 16 años, había que hacerles agradable el encierro: que todo fuera fácil, sin trabajo, a la altura de los niños y de su realidad. Era un modo de condenar a los niños a no salir jamás de su realidad por fea que fuera, y permanecer siempre a la misma altura. Los programas escolares fueron devastados en contra de la voluntad de la mayoría de los profesores. Ni siquiera se les garantizó a los estudiantes el dominio de la herramienta básica para entenderse con el mundo: su propio idioma. La escuela pública, que en un tiempo existía para romper a través de la educación las diferencias entre los ciudadanos, se convirtió en el instrumento para consagrar eternamente las desigualdades sociales. Quizá el uniforme sea ahora un buen placebo contra la desigualdad.
    La escuela está en el mundo. Y, en estos años de oro que han volado, tenías que ser tan imbécil y pobre como el maestro para quedarte quieto en una habitación, sin ni siquiera estudiar, aburrido, sobre todo si eres joven y fanático del mercado, del dinero rápido y brillante, del teléfono móvil, como los mejores de tus mayores.

    PRENSA. 8 noviembre 2009


    En "El País":

    1. Máscaras. Columna de Manuel Vicent.

    2. La 'cantante 'calva' llora a papá. Reportaje de Borja Hermoso. Francia celebra el centenario de Ionesco, creador del 'teatro del absurdo'. Una exposición recoge el legado de uno de los grandes dramaturgos del siglo XX.  

    3. "Los chulos aún amenazan a mi familia". Reportaje de Mónica Ceberio Belaza. Una víctima de trata de mujeres relata el acoso de los traficantes a su entorno.

    4. Aborto y paternidad irresponsable. Artículo de la periodista y escritora Margarita Rivière.

    5. Miedo y piedad. Artículo del escritor Rafael Argullol. El hombre contemporáneo necesita estar anclado en un temor: guerras, catástrofes y pandemias hacen palidecer a los monstruos medievales. Este afán repercute negativamente en nuestra capacidad de compasión.

    6. Sorpresas tras la caída del Muro. Artículo de Moisés Naím.

    7. Ser francés es... Reportaje de Antonio Jiménez Barca. La cuestión de la identidad nacional sacude a toda Francia. El Gobierno de Sarkozy ha alentado un debate en la Red con miles de testimonios de ciudadanos.

    8. Placebo. Artículo de Justo Navarro sobre el profesorado.

    viernes, 18 de septiembre de 2009

    PROYECTO LECTOR. BIBLIOTECA. Club de Lectura para el profesorado



    Como una de las actividades del PROYECTO LECTOR DEL IES “MAIMÓNIDES”, proponemos la creación de un CLUB DE LECTURA para el profesorado.
    Para formarlo, es necesario un grupo de personas que lean el mismo libro y, en la fecha acordada, se reúnan para comentarlo (se puede hablar de todo: desde el estilo literario hasta las experiencias personales de los componentes, en relación con lo que han leído).
    También debe haber una persona que coordine la tertulia. Para este primer caso, será Bernardo Ríos (coordinador del Proyecto Lector).
    Tenemos 17 ejemplares de la novela propuesta; por lo tanto, ése es el número de profesores/as que necesitamos para ponerlo en funcionamiento.
    El plazo de lectura sería de, aproximadamente, mes y medio; comenzaría a principios de octubre y concluiría en la última quincena de noviembre.


    Ésta es la novela:

    La elegancia del erizo
    Muriel Barbery
    368 págs.

    En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas.

    Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. La elegancia del erizo es un pequeño tesoro que nos revela cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte. Mientras pasamos las páginas con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida.

    Muriel Barbery se ha convertido en la revelación literaria en Francia. Su ternura y originalidad le han valido el Premio de los Libreros, el reconocimiento de la crítica y el cariño del público, que la ha situado en las listas de los libros más vendidos durante un año. «Un cuento moderno, refrescante e inteligente», Le Figaro; «La nostalgia atemporal de Marcel Proust y el frescor de Philippe Delerm… Divertida, inteligente… aérea como un haiku», L’Express; «Decir que Muriel Barbery tiene talento es quedarse corto… Tiene un humor devastador», Le Nouvel Observateur.
    (TEXTO DE LA CONTRACUBIERTA)

    jueves, 17 de septiembre de 2009

    PRENSA. 17 septiembre 2009


    En "El País":

    1. Tragar. Columna de Maruja Torres.

    2. La competencia imposible. Elio Quiroga, director de la película 'No-Do', explica la impotencia que siente al ver cómo su obra pulula gratis por Internet y pide un debate urgente sobre el 'copyright' y las descargas.

    3. La ley sin medios no da autoridad. Reportaje de J. A. Aunión. Más formación, más recursos y más respaldo de los padres conforman la receta para reforzar al profesor. La escuela debe buscar el equilibrio del respeto sin volver a la mano dura.

    4. Evo Morales: la nación partida. Artículo de Antonio Elorza, catedrático de Ciencia Política.

    martes, 15 de septiembre de 2009

    PRENSA. 15 septiembre 2009


    En "El País".

    1. Pesadilla. Columna de Rosa Montero.

    2. El ayer y el hoy de Vargas Llosa. El escritor reúne en 'Sables y utopías' sus artículos y cartas sobre América Latina. Por Borja Hermoso.

    3. Qué mal está siempre la juventud. Reportaje de Daniel Borasteros. Los brotes de violencia se repiten cada década. La rebelión de menores en Pozuelo no representa una generación peor.

    4. La antecámara del fascismo. Artículo de Giancarlo Santalmassi, periodista italiano, sobre la situación actual del país. Traducción de Carlos Gumpert.

    5. Devolver la autoridad a los profesores. Artículo de Juana Vázquez, catedrática de Lengua y Literatura y escritora.

    6. Insumisos, la batalla por un ideal. Artículo de Jorge Urdánoz Ganuza, doctor en Filosofía. Cuestionaron en la España de los años setenta el servicio militar obligatorio con propuestas no violentas. Su recuerdo es oportuno en un país con tantos adolescentes sin ideales y tantos políticos sin generosidad.

    lunes, 22 de junio de 2009

    PRENSA. EDUCACIÓN. "El profesor es la diferencia"

    Reproducimos el siguiente reportaje, que, firmado por J. A. A., aparece hoy en "El País":

    EL PROFESOR ES LA DIFERENCIA

    La calidad de la enseñanza de un país no puede ser mayor que la calidad de cada uno de sus profesores, aseguraba la semana pasada el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, al presentar una macroencuesta a 90.000 docentes de secundaria de 23 países. El informe Talis deja claro que las mayores diferencias de percepción del clima escolar, de las relaciones entre docentes y alumnos no se dan entre países (25%), ni siquiera entre el centro que está en la zona rica y el que está en la zona pobre (10%), sino entre los profesores de un mismo colegio que dan clase cada día a los mismos alumnos (65%).
    Respecto a la disciplina, el tiempo que pierden los profesores en clase haciendo callar a sus alumnos también varía, sobre todo dentro de la misma escuela: un 85% de las variaciones en lo que el informe llama el ambiente disciplinario de la clase.
    Así, lo que dice el estudio es que la diferencia la marca cada docente. "Dado que la mayor cantidad de variaciones en la pérdida de tiempo lectivo se observa entre diferentes profesores dentro de los centros, parece más necesaria una política de prestar atención a las habilidades y la disposición de los profesores a nivel individual que mejorar el ambiente y la disciplina generales de los centros", dice el informe Talis.
    Así, desde que el estudio se publicara la semana pasada, las reclamaciones más repetidas han sido las de una mayor formación pedagógica para el profesorado y más profesionales de apoyo, sobre todo teniendo en cuenta que los docentes españoles son los que peor percepción tienen del ambiente escolar en sus colegios e institutos de los 23 países que han participado en el estudio.
    "Lo decisivo, en todo caso, es el profesor", dice el catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca Mariano Fernández Enguita. No le extrañan esos resultados del informe, dice, sobre una institución tan basada en enseñar en grupos pequeños alrededor del docente. "Los alumnos, por otra parte, son muy capaces de variar su comportamiento según el contexto, y el orden en un aula dependerá del grado en que el profesor establezca unas reglas claras, cumpla su parte en ellas o simplemente haga su trabajo", dice Fernández Enguita.
    Otro catedrático de Sociología, Julio Carabaña, de la Universidad Complutense, advierte de su gran desconfianza ante este tipo de estudios, que reflejan percepciones haciendo preguntas muy abiertas. En cualquier caso, tampoco está de acuerdo con la receta de formación que sugiere el informe, ya que es muy difícil influir, cambiar lo "que tiene que ver con los rasgos de personalidad del profesor", por muchas herramientas que se le den. Para Carabaña, donde sí sería mucho más efectivo intervenir para mejorar ese clima es cambiando la organización de las clases "para facilitarle al profesor la toma de control", por ejemplo, pensando muy bien cómo agrupar a los alumnos más indisciplinados.
    Sí está de acuerdo Carabaña, sin embargo, en que el ambiente de una clase (esas interrupciones) es crucial para el aprendizaje. "No importa si perder 10 minutos haciendo callar es mucho o poco tiempo, basta con que el profesor lo perciba como demasiado y le cree tensión", dice.
    Para Fernández Enguita, "una encuesta, por supuesto, recoge percepciones de los problemas sobre los que pregunta, no sobre los problemas mismos, y puede que donde una ve la botella medio llena otro la vea medio vacía". Estas diferentes percepciones sobre una misma realidad pueden ser el reflejo de que los profesores usan métodos de trabajo muy distintos, con muy poca comunicación y colaboración entre ellos, es decir, que cada uno hace la guerra por su cuenta: "Como tantas veces se ha dicho, los institutos suelen ser organizaciones sin una dirección con autoridad y con competencias y sin un proyecto efectivo".