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lunes, 21 de noviembre de 2011

PRENSA. "Esclavos en el Amazonas", reportaje

Antonio Pereira de Sena huyó recientemente de la hacienda en la que trabajaba en condiciones de esclavitud.- F. B.F. B. ("El País")


   En "El País":
Esclavos en el Amazonas

   Miles de personas son explotadas en Brasil por poderosos empresarios agrícolas - Las inspecciones y la lista negra de abusadores no logran atajar el fenómeno.

FRANCHO BARÓN (ENVIADO ESPECIAL) - Marabá - 20/11/2011

   El repunte del conflicto agrario que sufre el Amazonas brasileño ha puesto una vez más al desnudo la fractura social que persiste en esta región. Pocos y poderosos concentran grandes extensiones de tierra y se benefician de sus riquezas, a menudo causando daños irreversibles en la naturaleza. Mientras, una gran masa continúa sufriendo penurias a la espera de que el Estado cumpla su promesa de acometer la necesaria reforma agraria. Solo esta alarmante desigualdad social explica que el fenómeno del trabajo esclavo mantenga una marcada presencia en determinadas áreas del norte y noreste de brasileño.
   Hace décadas que esta práctica encuentra su máxima expresión en el Estado amazónico de Pará. Allí, el Gobierno de Brasilia se revela incapaz de controlar las actividades del todopoderoso sector agropecuario y de las omnipresentes explotaciones madereras, mineras y de producción de carbón. Es difícil cuantificar la dimensión del problema. Las autoridades y fuerzas policiales solo destapan algunos casos.
   En 2003, la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) -vinculada a la Iglesia católica y bregada en la defensa del medioambiente, los indígenas y los campesinos- estimó que unas 25.000 personas estarían siendo víctimas del trabajo eslavo en Brasil. Hoy nadie aventura un cálculo, aunque las permanentes operaciones de rescate de esclavos dan fe de que el problema persiste.
   "En todos los países del mundo existe el trabajo esclavo. La diferencia es que en Brasil hemos asumido públicamente que el problema existe, lo hemos llamado por su nombre y trabajamos para erradicarlo. En otros países la economía también está manchada por este fenómeno y no se reconoce tan abiertamente", sostiene Leonardo Sakamoto, uno de los más reconocidos especialistas brasileños en la materia.
   Es cierto que el Gobierno aborda este problema en toda su crudeza. De hecho, informa sobre los rescates y airea una lista negra de empresarios y firmas que recurren a la explotación inhumana de sus empleados. Y más allá: cuando un nombre pasa a engrosar esta lista del escarnio público, que hoy cuenta con 246 denunciados, pierde el derecho a recibir créditos de entidades estatales, y se enfrenta a eventuales embestidas judiciales promovidas por la Fiscalía del Trabajo o la Fiscalía Federal.
   Sin embargo, parece que estas amenazas no amedrentan a muchos empresarios, que continúan recurriendo a la mentira para reclutar a trabajadores de otras regiones. "En los últimos años Brasil ha mejorado bastante, pero los esfuerzos que se están haciendo aún son insuficientes", afirma Sakamoto. Entre las grandes cuentas pendientes están los escasos avances en la prevención del fenómeno, la parálisis de la reforma agraria y la impunidad generalizada cuando los responsables son identificados y juzgados. "En los últimos años solo se han producido 40 condenas y pocas se han ejecutado. Los responsables suelen tener influencia y dinero suficiente para pagar a los mejores abogados", abunda.
   En el Estado de Pará se cumplen, según todas las fuentes consultadas, las condiciones idóneas para que florezca el trabajo esclavo. El sureste de ese estado es, a juicio del juez laborista en Marabá, Jônatas dos Santos Andrade, "una frontera de expansión agrícola y una de las mayores provincias minerales del planeta". Además, dice, allí se vive una ausencia selectiva del Estado. "Este invierte en la producción económica pero no en una debida estructuración social", dice.
   Tres de cada cuatro víctimas del trabajo esclavo son de raza negra o mulata, y en su mayoría analfabetas, según un estudio del investigador Marcelo Paixao. Los miles de trabajadores rescatados en los últimos años narran una experiencia bastante similar: suelen recibir una oferta de trabajo lejos de sus hogares, normalmente en otros Estados brasileños, con el propósito de aislarlos de su entorno amistoso y familiar. Muchas veces ni se les informa del lugar exacto donde van a trabajar, sino que se les traslada, hacinados, en vehículos precarios por rutas que impidan una fácil identificación del recorrido. Una vez en el destino, los empleados pagan por todo: el transporte, la comida, la indumentaria y el material de trabajo. En las haciendas, los patrones tienen establecimientos donde sus trabajadores compran lo que necesitan a precios a veces abusivos. El empleado acaba gastando su exiguo salario en artículos de subsistencia hasta que comienza a endeudarse con su jefe. Según aumenta la deuda, el individuo queda más acorralado y a merced del explotador.
   Las viviendas suelen ser a menudo precarios chamizos en plena selva, donde los trabajadores están expuestos a las lluvias,los insectos y las serpientes. Con frecuencia tampoco hay agua potable.
   Valdimar do Nascimento tiene 29 años y huyó recientemente de la hacienda donde trabajaba. Este hombre cuenta en Marabá que la deuda acumulada con su patrón redujo su salario a 56 euros mensuales por fumigar campos de sol a sol. El contacto prolongado con el veneno y la falta de higiene le provocaron erupciones cutáneas en la pierna izquierda. "Cuando comencé a sentir mucho dolor, a tener fuertes mareos, fiebre y a perder la visión, hablé con el patrón para contarle lo que me pasaba y me respondió que no era tan grave. Me dijo que fuera al hospital público y ni me propuso facilitarme el transporte. Entonces empecé a entender que me tenía que marchar de allí y denunciar lo que pasaba", narra abatido.
   Antonio Pereira da Sena también cuenta que subsistió en condiciones lamentables. A sus 41 años se presenta hambriento y con el gesto demacrado tras meses comiendo mal y durmiendo bajo unos plásticos. En plena selva. Relata que el agua que él y su familia estaban forzados a beber provenía de un pozo contaminado por los restos de un buey muerto. Como en el caso de Do Nascimento, el patrón no le pagaba el salario acordado. "Me lo descontaban todo: comida, material de trabajo, el calzado. De manera que al final el patrón me dejó sin salida, sin dinero y sin nada", dice.
   Uno de los instrumentos para el combate del trabajo esclavo en Brasil es el Grupo Móvil de Fiscalización, creado en 1995. Desde entonces, las fiscalizaciones de haciendas y centros de trabajo ha ido creciendo. Sin previo aviso, los seis equipos que componen el grupo desembarcan en los lugares que han sido denunciados o de los que existen sospechas de irregularidades. Allí interrogan a los trabajadores, a sus patrones, e intentan constatar la existencia de condiciones análogas a la esclavitud. Con frecuencia estas inspecciones culminan con la liquidación de los salarios impagados y el rescate de los trabajadores.
   En 2010 más de 2.600 personas fueron liberadas en Brasil. Un número pequeño en comparación con los casi 6.000 de 2007. Desde entonces, el número de denuncias y rescates ha caído. "El mapa del trabajo esclavo está cambiando. Pará siempre ha sido el Estado más conflictivo, pero ahora también actuamos bastante en el sur del Estado de Amazonas, en la denominada Boca do Acre", confirma Gilherme José de Araújo Moreira, máximo responsable del Grupo Móvil. Para el juez Dos Santos Andrade, sin embargo, el número de equipos del Grupo Móvil es "insuficiente para enfrentar semejante desafío". "Esto demuestra la pequeñez del Estado ante este drama", denuncia.
   Aunque en los últimos años Brasil ha avanzado en la represión de estas violaciones de derechos humanos, el problema aún está lejos de resolverse. Quizá buena parte de la culpa la tengan los propios políticos, muchos de ellos secuestrados por los oscuros intereses del sector agropecuario más abyecto.

domingo, 12 de junio de 2011

PRENSA (1). 12 junio 2011

   En "El País":

1. Saber parar. Columna de Manuel Vicent.

2. Una escultura que habla, la verdad. En este texto inédito de Miguel Delibes, el autor de Los santos inocentes y premio 'Cervantes' en 1993 exhibe desde su tradicional, recia y callada forma de estar en la vida y en la literatura, una admiración sin condiciones hacia la persona y la obra de Antonio López.

3. No tan pronto, por favor. Reportaje de Walter Oppenheimer y Charo Nogueira. Reino Unido estudia frenar la 'sexualización' y el uso comercial de los niños - Internet y los mensajes publicitarios, bajo la lupa - En España hay poca conciencia del fenómeno, dicen los expertos.

4. El Amazonas queda fuera de la ley. Reportaje de Francho Barón. Más de 200 personas han sido asesinadas en los últimos 15 años por conflictos agrarios - Los sicarios actúan impunemente contra los grupos antideforestación.

5. La peluquera de Habermas. Artículo del crítico literario J. Ernesto Ayala-Dip. Sobre conocimientos generales.

6. La Segunda República y el revisionismo. Artículo de Edward Malefakis, historiador. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. A pesar de los ataques de aquellos que, como Pío Moa, ofrecen hoy una versión aligerada del argumentario franquista, la Segunda República fue un régimen democrático del que España debe sentirse orgullosa.

domingo, 9 de mayo de 2010

PRENSA (2). 9 mayo 2010

En "El País Semanal":

1. Cámaras contra la matanza de delfines. Reportaje de Álvaro Corcuera.

2. ¿Puede el amor vencer la diferencia de edad? Reportaje de psicología, por Xavier Guix. Dicen que el amor no tiene edad. Cada vez se observan más parejas separadas por muchos años de diferencia, sorteando las virtudes y amenazas del tiempo asimétrico. ¿Locura o quebranto de un prejuicio cultural?

3. Los nuevos amos de África. Reportaje de Francesc Relea. El desembarco de China ha empezado a cambiar la cara del continente. Desde Argelia a Mozambique. De Sudán a Zambia. De Mauritania a Congo. La huella del gigante asiático es cada día más visible. Objetivo: las materias primas locales que permiten a la potencia económica oriental continuar con su imparable crecimiento. Este es un viaje al encuentro de dos mundos muy diferentes. Así transcurre la 'larga marcha' hacia África.

4. ¿Hay animales gays? Reportaje de John Mooallem. Todo empezó en una colonia de albatros de Hawai. Un estudio descubrió que muchas parejas estaban formadas por dos hembras. La sorpresa obliga a los biólogos a revisar muchos juicios 'naturales'. Ya hay documentada actividad homosexual en 450 especies. © 2010 The New York Times. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

5. Ciudad Z. Reportaje de Luis M. Ariza. Expediciones por el Amazonas.

6. La condición miserable. Columna de Almudena Grandes.

domingo, 23 de agosto de 2009

PRENSA. 23 agosto 2009


En "El País":

1. En la cima del mundo. Reportaje de Winston Manrique. Contemplar la selva desde la cima de un tepui es un pasaporte a un espectáculo pleno de belleza. La extraordinaria película 'Up' es un vuelo a ese universo poco explorado.

2. Otra diosa en el Olimpo. Crónica de Rosana Torres. Una magnífica Blanca Portillo en la piel de Medea clausura el Festival de Mérida.

3. El consejo genético se estanca por falta de un marco legal. Artículo de Javier Sampedro. España es el único país de los Quince donde la especialidad no existe.

4. El mundo en que vivimos. Artículo de Mario Vargas Llosa. El popular diputado brasileño Wallace Souza ha sido acusado de ordenar asesinatos para poder filmarlos y así aumentar la audiencia de 'Canal Livre', su programa policíaco de televisión.

5. Derechos humanos frente a la corrupción. Artículo de Jesús López-Medel, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Democraciade la Asamblea de la OSCE.

6. Leer en el futuro. Artículo de Julio Ortega, catedrático de Literatura en la Universidad de Brown, EE.UU. Así comienza: ¿Dónde encontraremos información veraz cuando los diarios hayan desaparecido?", preguntó provocadoramente la rectora de mi universidad hace poco, al final de una cena. Ensayamos respuestas distintas y recónditas, casi por deformación académica, como si cada quien tuviese en su ático una radio capaz de sintonizar con el futuro. Por un instante, mi pequeña universidad parecía una estación espacial donde un mundo sin diarios procesaba las noticias por venir.
En "Público":
7. Nuevos descubrimientos sobre la evolución humana. Reportaje de Maximiliano Corredor. Paleontología. En el bicentenario de Darwin se publican nuevos datos sobre el linaje de los humanos.