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jueves, 2 de abril de 2015

POESÍA. "Poeta en Nueva York", de Federico García Lorca


   Hoy se cumplen 75 años de la primera publicación de Poeta en Nueva York
   
   Uno de sus poemas:   


OFICINA Y DENUNCIA

                                   A Fernando Vela


Debajo de las multiplicaciones 
hay una gota de sangre de pato. 
Debajo de las divisiones 
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna.
Un río que viene cantando 
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa 
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé. 
Y los anteojos para la sabiduría, 
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
Yo he venido para ver la turbia sangre, 
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra. 
Todos los días se matan en New York 
cuatro millones de patos, 
cinco millones de cerdos, 
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas, 
un millón de corderos 
y dos millones de gallos 
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja 
o asesinar a los perros 
en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada 
los interminables trenes de leche, 
los interminables trenes de sangre, 
y los trenes de rosas maniatadas 
por los comerciantes de perfumes. 
Los patos y las palomas 
y los cerdos y los corderos 
ponen sus gotas de sangre 
debajo de las multiplicaciones; 
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle 
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente 
que ignora la otra mitad, 
la mitad irredimible 
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones 
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos 
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara. 
La otra mitad me escucha 
devorando, orinando, volando en su pureza
como los niños en las porterías 
que llevan frágiles palitos 
a los huecos donde se oxidan 
las antenas de los insectos. 
No es el infierno, es la calle. 
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados 
y distancias inasibles
en la patita de ese gato 
quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas. 
Óxido, fermento, tierra estremecida. 
Tierra tú mismo que nadas 
por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer?, ¿ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera 
y bocanadas de sangre?
San Ignacio de Loyola
asesinó un pequeño conejo
y todavía sus labios gimen
por las torres de las iglesias.
No, no, no, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura 
de estas desiertas oficinas 
que no radian las agonías, 
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido
por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

lunes, 15 de abril de 2013

PRENSA CULTURAL. Ve la luz ‘Poeta en Nueva York’ tal y como García Lorca lo concibió

Apuntes manuscritos de Lorca sobre 'Nacimiento de Cristo'. ("El País")

   En "El País":

Ve la luz ‘Poeta en Nueva York’ tal y como García Lorca lo concibió

Publicado por primera vez el poemario manuscrito entregado por el poeta antes de morir


Cuando Federico García Lorca fue la víspera del día 13 de julio de 1936 al despacho de José Bergamín y no lo encontró, le dejó una nota manuscrita: “He estado a verte y creo que volveré mañana”.
Mañana fue nunca.
El poeta partió a Granada pocos días antes de que estallara la guerra. Creyó, inocente, que allí se encontraría más seguro.
Lo que le dejó a su editor encima de la mesa en la redacción de la revista Cruz y Raya fue el original manuscrito, mecanografiado, ordenado por partes y estructurado en 35 poemas y 10 secciones de lo que acabaría siendo una obra maestra que cambiaría para siempre la literatura: Poeta en Nueva York. El resto de la historia es conocida; Lorca murió, el original pasó por toda clase de vicisitudes y nunca, hasta ahora, se había publicado en el orden indicado por su autor.
El texto no apareció hasta 2003. Lo compró por 194.000 euros en una subasta la Fundación García Lorca. Hasta ese día de junio, las polémicas y el misterio habían rodeado las auténticas intenciones de Lorca. La editorial Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores hará llegar a las librerías la semana que viene la versión que al poeta le hubiese gustado tener entre las manos. Se acompaña un estudio minucioso del profesor de la Universidad de Virginia Andrew A. Anderson y reproducciones de los originales donde se puede leer el texto escrito a mano y las correcciones sobre las piezas mecanografiadas.

La fundación compró el original en 2003 en una subasta
El libro iba a titularse por consejo de Pablo Neruda Introducción a la muerte. Demasiado premonitorio, pero inevitablemente veraz. Luego fue suavizado. La realidad, no tanto. El resultado es una obra inacabada —autor y editor hubiesen llevado a cabo un trabajo conjunto para darle la forma definitiva—, aunque no por ello menos valiosa, menos impactante, menos crucial.

El libro se iba a llamar ‘Introducción a la muerte’, por consejo de Neruda
La epopeya del manuscrito es digna de un relato épico. Cuando estalla la guerra, Bergamín se lleva al exilio los poemas concebidos en la Universidad de Columbia en 1929. “Lorca quiere que se incluyan la gran mayoría, pero no todos. A los sobrantes se les ha dado en llamar huérfanos”, afirma Anderson.
Intenta publicarlo en París, pero el ajetreo de su nueva vida en el extranjero y, muy probablemente las dudas o la imposibilidad de hallar algunos poemas que Lorca indicó que se incluyeran sin dejar copia, impidió que la empresa llegara a buen puerto. En ese tiempo, sin embargo, se realizaron dos versiones mecanografiadas que sirvieron para las primeras ediciones.


'Ruina', con la última estrofa tachada.
Después viajó a México: “Allí, Bergamín le regala el manuscrito a Jesús de Ussía, que había apoyado económicamente su editorial Séneca. Años más tarde, cuando Ussía sale de México, lo deja con otras posesiones suyas almacenadas a cargo de un pariente, Ernesto de Oteyza”, comenta Anderson. Su viuda se lo regala a su vez a la actriz Manolita Saavedra que lo guarda en su casa de Cuernavaca hasta los años noventa. Cuando se da cuenta de que se trata de una pieza muy buscada, decide venderla. Sale a subasta en 1999, pero no es hasta 2003 cuando lo adquiere la fundación.
A partir de entonces ha sido cuidadosamente estudiado. Allí se encontraban las respuestas a las polémicas padecidas por Bergamín por haber, según muchos, traicionado las intenciones del autor. Hubo decisiones que tomó por pura necesidad, ya que algunos poemas, como Crucifixión —adquirido en subasta por el Ministerio de Cultura en 2007—, no se pudieron incluir porque estaban perdidos. Pese a que Lorca reclamó el original de Crucifixión a Miguel Benítez Inglott, a quien se lo había regalado, el poeta no obtuvo respuesta. “En general, las críticas no han sido justas. No conocíamos todos los detalles del proceso y sin esa apreciación es difícil juzgar”, agrega Anderson.

La versión mexicana es la que mayor polémica ha generado
La historia de la publicación de Poeta en Nueva York también es digna de ser contada. Desde 1930 a 1935, son incontables las alusiones al libro escrito durante su viaje a EE UU y que Lorca pensaba publicar. Pero la guerra truncó aquella necesaria última conversación entre autor y editor. Desconocida la fuente principal por los expertos, sin completar la lista de poemas que a Lorca le hubiese gustado incluir —algunos se habían dado a conocer en revistas y otros los había regalado a amigos—, la recopilación costó lo suyo e incluyó 32 poemas.
Pero vio la luz. Primero en Estados Unidos y más o menos en la misma época en México, adonde Bergamín había llegado con una delegación de la Junta de Cultura Española, de la que fue primer presidente. En México, Bergamín fundó la editorial Séneca, fiel a los principios de Ediciones del Árbol, donde hubiese sido publicado el poemario en España.

Al estallar la guerra, Bergamín se llevó el texto consigo al exilio
Durante su estancia en Estados Unidos le ofreció la primicia mundial a William Warder Norton para sacarlo a la luz en Nueva York. La versión mexicana es la que mayor polémica ha generado. Pero sobre todo fue, según Anderson, por el trabajo de edición efectuado por Emilio Prados. En palabras de este estudioso, Prados cambió varias cosas, corrigió la puntuación e incluyó apéndices.
Pese a tanto contratiempo, la huella de la obra ya comenzaba a marcar su camino. “Ha inspirado a muchos poetas de distintas nacionalidades y en distintas épocas. Con Residencia en la tierra I y II, se produce el parangón de cierto tipo de estilo vanguardista en estos años. Bajo muchos aspectos, se trata de un texto muy comparable con La tierra baldía de T. S. Eliot. Gracias a la segunda traducción al inglés, de 1955, ha influido en muchos poetas estadounidenses”, asegura Anderson.


Primera página, 'Poema doble del Lago Eden'.
Hoy, tras una vida llena de trasiego, interrogantes y polémicas, el público tiene acceso a, si no la última, sí la penúltima palabra de Lorca acerca de la concepción definitiva de su obra más abierta, universal y sin embargo enigmática. “Asesinado por el cielo”,escribía el poeta en el primer verso de Vuelta de paseo, mientras escudriñaba su soledad y su asombro en su estancia de la Universidad de Columbia, donde parió la mayoría de estos poemas.
Resucitado ahora para su definitiva posteridad con la edición que él soñó, descansa el poeta quizás, donde quiera que esté, un poco más en paz.

Un viaje mítico


La portada estadounidense de la obra.
Federico García Lorca dejó España por primera vez en su vida en elverano de 1929.
Tras un fugaz paso por París, el poeta llegó a Nueva York, donde pasó al menos nueve meses. Se alojó en la Universidad de Columbia.
En marzo de 1930 partió en tren rumbo a Cuba. Desde Key West en Florida tomó un ferry que lo llevaría a La Habana, ciudad donde pasó unos tres meses.
Un transatlántico llevó de vuelta al escritor (y al manuscrito que ahora ve la luz) a Cádiz en julio de ese mismo año. De vuelta en España, no tuvo prisa por editar Poeta en nueva York.

jueves, 24 de diciembre de 2009

POESÍA. Dos poemas sobre la Navidad: Federico García Lorca (De "Poeta en Nueva York")







Dos poemas de corte surrealista, pertenecientes al libro Poeta en Nueva York, de García Lorca:

NAVIDAD EN EL HUDSON
¡Esa esponja gris!
Ese marinero recién degollado.
Ese río grande.
Esa brisa de límites oscuros.
Ese filo, amor, ese filo.
Estaban los cuatro marineros luchando con el mundo.
con el mundo de aristas que ven todos los ojos,
con el mundo que no se puede recorrer sin caballos.
Estaban uno, cien, mil marineros
luchando con el mundo de las agudas velocidades,
sin enterarse de que el mundo
estaba solo por el cielo.


El mundo solo por el cielo solo.
Son las colinas de martillos y el triunfo de la hierba espesa.
Son los vivísimos hormigueros y las monedas en el fango.
El mundo solo por el cielo solo
y el aire a la salida de todas las aldeas.
Cantaba la lombriz el terror de la rueda
y el marinero degollado
cantaba al oso de agua que lo había de estrechar;
y todos cantaban aleluya,
aleluya. Cielo desierto.
Es lo mismo, ¡lo mismo!, aleluya.


He pasado toda la noche en los andamios de los arrabales
dejándome la sangre por la escayola de los proyectos,
ayudando a los marineros a recoger las velas desgarradas.
Y estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura.
No importa que cada minuto
un niño nuevo agite sus ramitos de venas,
ni que el parto de la víbora, desatado bajo las ramas,
calme la sed de sangre de los que miran el desnudo.
Lo que importa es esto: hueco. Mundo solo. Desembocadura.
Alba no. Fábula inerte.
Sólo esto: desembocadura.
¡Oh esponja mía gris!
¡Oh cuello mío recién degollado!
¡Oh río grande mío!
¡Oh brisa mía de límites que no son míos!
¡Oh filo de mi amor, oh hiriente filo!

New York, 27 de diciembre de 1929.


NACIMIENTO DE CRISTO
Un pastor pide teta por la nieve que ondula
blancos perros tendidos entre linternas sordas.
El Cristito de barro se ha partido los dedos
en los tilos eternos de la madera rota.


¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos!
Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro.
Los vientres del demonio resuenan por los valles
golpes y resonancias de carne de molusco.


Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes
coronadas por vivos hormigueros del alba.
La luna tiene un sueño de grandes abanicos
y el toro sueña un toro de agujeros y de agua.


El niño llora y mira con un tres en la frente,
San José ve en el heno tres espinas de bronce.
Los pañales exhalan un rumor de desierto
con cítaras sin cuerdas y degolladas voces.


La nieve de Manhattan empuja los anuncios
y lleva gracia pura por las falsas ojivas.
Sacerdotes idiotas y querubes de pluma
van detrás de Lutero por las altas esquinas.