Mostrando entradas con la etiqueta cine y prensa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine y prensa. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de julio de 2011

PRENSA. "El movimiento del movimiento", por Vicente Verdú

Vicente Verdú

   En "El País":
El movimiento del movimiento

VICENTE VERDÚ 04/06/2011

   Umberto Eco me decía hace unos meses que, a diferencia de los años sesenta en que se publicó Apocalípticos e integrados (Bompiani, 1965. Lumen 1968), los medios de comunicación de masas y su cultura de masas habían dejado de ser una zanja que separaba a los más cultos de los menos instruidos, a los mayores de los jóvenes y a los poetas de los autores de cómics.
   Por entonces, la cultura culta veía una invasión bárbara en la midcult y una degeneración amenazante en la expansión de los mass media. Durante varios decenios, intelectuales de prestigio no se permitieron tener televisor y la caja tonta fue el sobrenombre que resumía todo cuanto podía esperarse de ella. Era tonta y para tontos, era embrutecedora y manipuladora -el número uno de la llamada "industria de manipulación de las conciencias"-, trivial e inmoral. No era la primera vez que ocurría un rechazo semejante a las nuevas tecnologías de la comunicación. Bergson odiaba la fotografía y la agrupación de los más finos pensadores europeos se habían prometido no pisar un cine jamás.
   La diferencia hoy, respecto a entonces, me decía Eco es que ya nadie, ni alto ni bajo, ni erudito ni zoquete, se alza contra la proliferación de aparatos, de todo orden, móviles o tabletas, webs o nubes que han sobresaltado los mares de la comunicación. De la comunicación de masas y de la comunicación general, de la naturaleza de la cultura, el sexo, la religión y de la política ancestral.
   Pocas veces -y una fue precisamente hace un siglo- ha sido más patente la influencia de la tecnología sobre la filosofía y la comunicación con las ganas de vivir más. Con una particularidad añadida: los cambios de paradigma que se hayan producido son compartidos por todas las clases, catedráticos u oficinistas, empresarios y voluntarios de una ONG. Los integrados y los apocalípticos de antes no luchan ahora entre sí.
   La masa es ruidosa si grita pero no es pestilente como parecía en la Gran Depresión. La masa no es ya un animal exterior que viene a devorarnos la vida cultivada sino que esa plantación somos todos, todos nadando en el precipitado de hombres y mujeres, niños y jubilados, aglomerados un día ante un museo, otro en un cine, un estadio o una fiesta rave. El fenómeno del lleno que tanto incomodaba a Marañón u Ortega y Gasset ha pasado a ser lo normal y por si faltaba poco todavía no ha terminado la acumulación de ciudades pobres como Lagos a ricas como Tokio o la conurbanización de Nueva York. Al finales de este año la población habrá doblado a la de hace cincuenta años y aunque no se tema un desbordamiento planetario, el hacinamiento de muchos y muy heterogéneos se encuentra aquí.
   Se encuentra, sin ir más lejos, en la Puerta del Sol o en la Plaza de Cataluña. Se encuentra plasmado en un nuevo sistema de organización política que con el tiempo dejará de entenderse así y lo político, tan rancio como del siglo XVIII, habrá finalmente terminado.
   Tanto en Madrid como en Barcelona lo que ha representado el Movimiento 15-M es el carácter de la nueva sociedad emergente, nueva en la condición de sus sujetos como en su modelo de organización. ¿Falta de líderes? ¿Falta de programas concretos? Efectivamente. Lo característico del sistema naciente no serán los líderes políticos ni los programas demasiado escritos.
   Si algo se aprende de los nuevos medios que forman las redes sociales es que tanto los amigos como las buenas ideas van tejiéndose al compás de la comunicación. Saber con precisión lo que se quiere es, cabalmente, un factor propio de los viejos tiempos. En la plasticidad de nuestras sociedades, modas y siniestros, parejas y parajes, profesiones y aventuras no se prestan a una terminante redacción.
   Los muros de piedra donde antes se esculpían las consignas y compromisos han sido remplazados por el muro de Facebook tan fugaz como inmediato.
   En suma, todas las críticas que se hagan a los movimientos del 15-M censurando sus ideas flou, sus propósitos variantes o sus propuestas en granel, carecen de pertinencia. Son señal, ni más ni menos, de que no se ha entendido nada. Y no ya de ese interesante movimiento sino del actual movimiento del mundo.

lunes, 4 de octubre de 2010

PRENSA. 4 octubre 2010

En "El País":

1. Los museos brillan con arte privado. Reportaje de Ángeles García. Ante la crisis, las colecciones particulares copan la temporada de exposiciones - El Prado presenta los 'renoir' de la Clark y a Mapfre llega 'The Phillips Collection'.

2. Callando también se escribe. Reportaje de Javier Rodríguez Marcos. Luis Mateo Díez publica un libro sobre la muerte de los seres queridos - "En el acto de contar hay algo de consolador".

3. ¿Cuánta ciencia y cuánto arte? Reportaje de Carlos Carabaña. La paleontología necesita ilustrar los hallazgos de fósiles reconstruyendo el aspecto de animales extintos - Se busca la fidelidad, pero hay sitio para la imaginación. La máquina del tiempo. Análisis de Juan Luis Arsuaga.

4. (PRE)PARADOS. "Con la política podemos cambiar la realidad". Reportaje de Pablo Linde. Los jóvenes buscan vías de participación distintas de los partidos.

lunes, 23 de agosto de 2010

PRENSA. 23 agosto 2010

En "El País":

1. La economía entiende muy poco de dioses. Reportaje de M. Antonia Sánchez-Vallejo. Un estudio rebate la clásica identificación entre protestantismo y capitalismo - ¿Influyen las diferencias culturales en el desarrollo? - ¿Por qué triunfan o fracasan los países?

2. México bajo el asedio del crimen organizado. Artículo de Carlos Lauría, coordinador senior del 'Programa de las Américas' del Comité para la Protección de Periodistas de Nueva York (CPJ).

3. Rodolfo Fogwill, el último maldito de la literatura argentina. Obituario, por Alejandro Rebossio. Su prosa contundente y posmoderna descolló tras desaparecer Borges y Cortázar.

miércoles, 30 de junio de 2010

PRENSA. "¿Prohibido permitir?", de Fernando Savater

Fernando Savater
En "El País":
¿Prohibido permitir?

FERNANDO SAVATER 30/06/2010

Como ha señalado Sánchez Ferlosio, no hay disparo más peligroso que el de quien se ha cargado de razón. Ejemplo señero es el de aquel boy-scout cuya obra buena del día fue ayudar a cruzar la calle al ciego que no quería cambiar de acera. En España padecemos hoy una conjura de salvadores para redimirnos de nuestros vicios y nuestras devociones, en la que confluyen una derecha que tiene de liberal lo que yo de obispo y una izquierda torpe en la gestión económica y laboral pero firme en las prohibiciones: del tabaco, de los toros, de la rotulación comercial en lengua impropia y quizá mañana de las corrientes de aire, que también salen caras a la Seguridad Social. A los desobedientes solo nos salva que no siempre se ponen de acuerdo en lo que debe ser proscrito: cuando coinciden, estamos perdidos.
Ahora les toca el turno al burka y al niqab. El Senado -que de irrelevante parece decidido a ascender a nocivo en varias lenguas- recomienda prohibirlo por ley en los espacios públicos... incluida la calle, en nombre de la libertad, la igualdad y la seguridad. Quienes han votado en contra sostienen que no es para tanto, aunque apoyan el fondo de esa argumentación. Admirable batiburrillo. Hay espacios públicos que nadie duda de que deben estar regulados (escuelas, oficinas ministeriales o municipales, controles de aeropuerto, etcétera) y en los que no caben máscaras o disfraces. Pero en otros espacios públicos los controles son más discutibles: ¿debe la autoridad decidir cómo debemos ir por la calle? ¿Pueden prohibirme el maquillaje estrafalario, las pelucas de colores o la barba postiza? ¿Qué me dicen de los tatuajes? ¿Está permitido que un hombre se vista de mujer, aunque eso vaya contra su "dignidad" según el criterio de algunos?
En efecto, las instituciones (que son de todos) no deben implicarse en ceremonias religiosas particulares. Los demócratas laicos (católicos incluidos) celebran que se suprima la implicación militar en el Corpus toledano, indeseable residuo teocrático. Ojalá también se suprimieran los capellanes militares y demás jerarquía clerosoldadesca. Lo mismo cabe decir de los crucifijos en las aulas, etcétera. Pero la neutralidad laica de lo público tiene como objetivo permitir la libertad confesional o impía de los particulares. Mejor dicho, su libertad a secas, de expresar como quieran su personalidad, religiosa o estética, en ciertos lugares públicos y desde luego en su privacidad.
Cubrirse con velos o enseñar todo lo posible forman parte de esa libertad. En el caso de las mujeres que optan voluntariamente por velarse, resulta obvio que no es el velo lo que conculca su libertad, sino la imposiciónde prescindir de él les guste o no. Y tampoco el más tupido de los velos ofende su dignidad tanto como quienes no escuchan su testimonio de lo que piensan o desean y las declara sin apelación esclavas de lo irracional. Llamar a esos procedimientos impositivos "libertad" o "dignidad" es utilizar un nuevo lenguaje similar al que George Orwell patentó en 1984.
Si una mujer es obligada a desnudarse por un proxeneta o a cubrirse de pies a cabeza por un imán, debe haber instancias legales que la protejan eficazmente de tales atropellos. Pero si lo hacen de acuerdo a su voluntad, por mal orientada que esté según opinión de algunos, el atropello vendrá de quien se lo prohíba decidiendo que su criterio es mejor que el suyo, como si ellas no tuvieran raciocinio propio en materia ética. O aún peor, de quienes supongan según su prejuicio que cuando se desnudan lo hacen por gozo liberador y cuando se tapan son prisioneras de negras supersticiones. Según la ministra Bibiana Aído, que no es partidaria de la prohibición, las mujeres veladas son "víctimas" con las que no hay que ensañarse, aunque el objetivo gubernamental sea acabar con el burka "en público y en privado". ¿Víctimas? Entonces ¿por qué no las salva? ¿No es humillante considerarlas a todas así, quieran o no? ¿No es una ofensa a su dignidad y a su libertad? ¿Por qué la ministra Aído no se decide ya a declararlas "enfermas" y tratarlas como a los homosexuales en esa clínica catalana que se ofrece a curarlos?
La ciudadanía democrática es un marco abstracto e igualitario para que cada cual intente su concreta realización personal, de acuerdo con su cultura, sus creencias, sus pasiones y manías. Como bien analiza Carlo Galli en su jugoso librito La humanidad multicultural (ed. Katz) no es fácil "mantener juntos, sin síntesis definitivas, los diferentes niveles de las culturas (de los grupos dotados de sentido, de lo común), de lo universal (de todos) y de las individualidades (de los particulares)". Un empeño urgente en nuestras complejas y mestizas sociedades europeas, donde la humanidad concreta "solo puede ser imaginada y producida como crítica universal de los universalismos no críticos y, por igual razón, de los particularismos tribales". Aquí es imprescindible la educación en valores cívicos y una paciente labor social con los inmigrantes, mientras que la actitud prohibicionista es un atajo que ni comprende ni asume ni remedia las irremediables diferencias.
Yo no sé si los diversos velos islámicos representan (sobre todo para quienes los llevan) la "opresión" de lo femenino: el día que me dé por averiguarlo procuraré acudir a fuentes antropológicas más fiables que la señora Sánchez Camacho, CiU y demás criaturas electorales. Tampoco sé si es ofensivo para la dignidad cívica pintarse la cara con los colores nacionales -y aún peor, la de los niños- para ir al fútbol o airear los trapos sucios familiares en programas del corazón. En cambio creo saber en qué consiste la libertad democrática: en aprender a convivir con lo que no nos gusta. Conviene recordarlo ahora que hay tantos paladines dispuestos a todo por defender "nuestros valores", porque hay amores que matan... Personalmente, a mí me desagrada profundamente ver mujeres con burka o niqab, pero procuro recordar que también las señoras que los llevan desaprobarán muchas de mis aficiones que no quisiera ver prohibidas (aunque hay quien lo intenta, desde luego).
"Prohibido prohibir" fue uno de los lemas del ahora denostado -por carcas y arrepentidos, a cual más bobo- Mayo del 68 y acepto desde luego que, tomado literalmente, se trata de una peligrosa exageración. Pero entiendo que su verdadero significado era: "prohibidos los inquisidores que quieren salvarnos de lo que somos, por nuestro bien". Y esta prohibición es de las pocas que siguen en mi devocionario plenamente vigente.

Fernando Savater es escritor.

domingo, 3 de mayo de 2009

PRENSA CULTURAL. "Babelia". 2 mayo 2009

1. Larra y su yo. Artículo de Vicente Molina Foix sobre Larra y algunas publicaciones sobre su obra.

2. Un grito contra la violencia. El asesinato de la poeta Nadia Anjuman fue el desencadenante de "La piedra de la paciencia", la novela del afgano residente en Francia Atiq Rahimi, premiada con el Goncourt. Dos libros más, de otros autores, ofrecen un panorama sobre Asia Central. También, enlace a un extracto de la novela.

3. Un viaje imprescindible a la incubadora de Al Qaeda. El periodista y analista paquistaní Ahmed Rashid dibuja un sugerente tablero donde está en juego el futuro de la seguridad mundial. El autor de Descenso al caos analiza el nuevo orden internacional que trata de abrirse camino y concluye que la clave del éxito está en Pakistán. También podemos leer la Introducción.

4. Descrédito de la profecía. Muñoz Molina escribe sobre los libros de John Gray.

5. Valance y la libertad de prensa. Sublimes creadores de la historia del cine encontraron inspiración en el mundo del periodismo para contar sus historias. Reportaje del crítico de cine Carlos Boyero.