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viernes, 20 de junio de 2014

PRENSA CULTURAL. "John Connolly, la sonrisa de las tinieblas"

   En "El País":

John Connolly, la sonrisa de las tinieblas

El autor irlandés, una de las estrellas de la Feria del Libro, reflexiona sobre el bien y el mal

El creador de Charlie Paker nos cuenta su pasión por el público juvenil


John Connolly en Madrid el pasado viernes. / BERNARDO PÉREZ
John Connolly es capaz de reírse en el infierno. El escritor irlandés (Dublín, 1968) vive rodeado de monstruos, ángeles caídos y violencia y es el responsable de la serie de novelas del detective Charlie Parker (la úndecima, La ira de los ángeles, publicada recientemente por Tusquets) una larga y cruenta lucha a muerte entre el Mal y cierta concepción del bien. Es, además, el creador de algunos de los malos más memorables de la novela negra contemporánea, sujetos que solo de recordarlos hacen sentir sucio e inquieto al lector. Por eso sorprende sobremanera encontrarse con un hombre afable y robusto, gran conversador entregado a cada pregunta, un hombre vivaracho que no para de sonreír y cambiar los tonos de voz, pero que se vuelve seco y beligerante con los “idiotas” que monopolizan el debate sobre el futuro de la literatura.
Entre gestos grandilocuentes, inflexiones y pausas, pocas pero muy densas cuando se habla de EE UU, país en el que ha vivido y que admira pero critica, Connolly entra en cada una de sus grandes preocupaciones, defiende la violencia en la ficción, reflexiona sobre su catolicismo y sobre el individualismo, habla de sus grandes influencias y nos cuenta por qué adora escribir para los más jóvenes. Pero, sobre todo, critica -brutal carga contra John Banville- se divierte y agarra el momento como si a la salida del hotel de Madrid en el que es entrevistado, muy cerca de la Feria del Libro, le esperase uno de los crueles asesinos que tanto éxito le han dado.

El púlpito de Banville

Connolly no busca atajos. A veces empieza una frase y para, la reformula, sigue como un torbellino. Sobre todo con los temas más espinosos. Es el caso de la violencia en el género negro, que defiende, siempre que no sea un fin en sí misma. Cuando le comento las críticas de John Banville a esa violencia, casi gore, no se esconde: “No estoy de acuerdo con John y creo que muchas veces es deliberadamente provocativo para sus propios intereses. Al final, todos los escritores lo hacemos de alguna manera. Lo que hace John es decir: “venga, venga, compren mis amables libros”. Su relación con la ficción criminal ha sido siempre un poco ambivalente. Siempre ha sido muy fan de James Lee Burke, que puede ser muy violento. Creo que está bastante incómodo con eso de ser un escritor de novelas negras y que es bastante hostil. Y eso que ha contribuido mucho al género con sus libros y me gustan las novelas de Benjamin Black pero creo que está incómodo con ese rol. Es muy obvio. Y actúa un poco como un profeta y habla desde un púlpito. Pero, lo siento: estás nadando en la misma piscina que el resto”, afirma entre cambios de voz y alguna sonrisa maligna.
Violencia, sacrificio y redención. Son tres palabras que se repiten en el discurso de Connolly, un católico que no va muchoa la iglesia pero que espera que exista Dios, en sus propias palabras. ¿Tiene encaje ese mundo paranormal en el que desarrolla sus historias, oscuro, lleno de cosas imposibles en una mente racional? “Hay un problema”, asegura, “los caminos que ha seguido la novela negra han sido muy racionales y con una idea: el mundo se entiende y se asimila a través de un proceso lógico. Y yo vengo de una sociedad, y esto no lo digo para nada en un sentido frívolo, donde siempre hemos estado muy incómodos con este racionalismo que lo explica todo ”, contesta llevando su mano continuamente a su pelo, que ya blanquea. 
El reino de miedo, tinieblas y desazón que ha creado se extiende con éxito a la literatura juvenil, un mundo al que llegó casi por casualidad y al que se ha entregado. “Con los adolescentes empiezas de cero pero cuando les gusta algo realmente lo adoran. Gano con esos libros algo así como el 4% de lo que gano con Parker. Adoro los libros de Parker y me han pagado mi hipoteca, pero los libros para adolescentes me han dado una libertad brutal”, asegura el creador de la serie del pequeño héroe de laliteratura fantástica Samuel Johnson, de las historias ciencia ficción The Chronicle of the invaders y de una maravilla titulada El libro de las cosas perdidas (editado en España por Oniro) que supuso su aterrizaje, involuntario, en este mundo. “Siempre pensé que era un libro para adultos. Es un libro muy personal y que creo que está muy imbuido de cierto sentimiento de pérdida, y ese sentimiento es propio de los adultos. Y me sorprendió ver que era comprado por muchos niños y adolescentes que veían otras cosas en ese libro y lo leían de una manera que muy posiblemente era imposible para los adultos. Me di cuenta de que estaba fascinado por la infancia”, asegura abriendo mucho los ojos, moviéndose sin parar, entusiasmado. ¿Y de dónde saca tiempo para escribir dos libros al año? “Escribo mucho, trabajo todavía más. No hay otro secreto”. 

No hay nada malo en la literatura de evasión. Por favor. Es uno de los mejores regalos que nos puede dar la ficción. Me encanta.”
Connolly reparte elogios y críticas y busca la provocación. “No hay nada malo en la literatura de evasión. Por favor. Es uno de los mejores regalos que nos puede dar la ficción. Me encanta”, afirma entre una reflexión y otra. Después, se ceba con quienes ven la literatura en peligro de muerte: “Tengo que lidiar con esa gente que parece que disfruta bailando sobre la tumba de la literatura impresa, todo el debate está monopolizado por el egoísmo de algunos idiotas. Es muy deprimente que todo el debate sobre los libros electrónicos gire en torno al dinero, a los beneficios y esté llevado por gente tan ignorante. Si miras todos esos blogs que hablan de la edición digital y de la autoedición buscarás en vano la palabra calidad, porque es todo financiero”.
Sus largos viajes de juventud por EE UU, su casa en Maine y sus largas temporadas investigando para sus novelas le han dado un gran conocimiento de la sociedad estadounidense. “Hay un radicalismo que me llama liberal y se cree que me insulta, que odia a Obama por ser negro y que confunde el individualismo con el derecho a que un hombre se siente a mi lado en un Starbucks con un arma automática. Esos tipos hacen que no quiera vivir en EE UU”, resume.

Adoro los libros de Parker y me han pagado mi hipoteca, pero los libros para adolescentes me han dado una libertad brutal
Charlie Parker es un detective marcado desde la primera novela por el dolor y la pérdida de su mujer y su hija, brutalmente asesinadas. El personaje tiene una extraña y peligrosa relación con la violencia y lo paranormal, peligrosa para él, su entorno y los lectores, que pueden salir espantados. “Puede funcionar para algunos, para otros no. Es algo que surgió poco a poco, que no estaba planeado”,· comenta casi a modo de confidencia, antes de descartar un final próximo de su personaje estrella. “Si yo muriera mañana habría gente, poca, que se entristecería. Si decido acabar con Charlie, habría gente buscando mi casa para pedirme cuentas. Es deprimente pero también implica que has llegado a alguien. Es el sueño de cualquier escritor, pero también da miedo”, comenta este admirador de Dickens que se pasó la infancia y la adolescencia leyendo novelas de terror, fantásticas y de ciencia ficción.
Ese personaje que decide matar y vengar, ¿puede elegir? “No puedes tener esa cantidad de rabia y odio y tener amor. El tipo de ficción criminal que amo y aquellos escritores de género que leo Ross McDonald y su Lew Archer, James Lee Burke y su Robicheaux, Lehane con Kenzie y Gennaro… todos tienen personajes en busca de una redención. Y la redención requiere cierto nivel de sacrificio”, asegura antes de pararse, mirar al frente, resoplar y asegurar: “Qué metafísico estoy”.
Hay una fascinación por el mal y los malos en sus novelas, fascinación que reconoce viene de lejos: “De pequeño ya me encantaban los malos que tenían una presencia física horrible, como los de Fleming, a los que la corrupción moral se les veía de alguna manera en el exterior”.
Es imposible hablar con Connolly sin que aparezcan los ángeles en la conversación. Tal cual. Desde la quinta novela, El ángel negro, estos seres, estas presencias, han ido ganando terreno. Pero cuidado con los tópicos. Connolly saca el lado maligno: “Lo de los ángeles está tergiversado. No son buenos, son armas. En el Antiguo Testamento matan a gente y niños. No son criaturas de Dios. No son el Bien, tampoco el Mal. Son seres pragmáticos. Están esos libros en los que tratan de convencerte de que los ángeles te aman, los ángeles te aman. Y yo no quiero que me amen. Un ángel no es una mezcla de Tinker Bell y un policía regulando el tráfico a la salida de un colegio”. ¿Qué es entonces?. Este redactor comete un error y le comenta casi al final que conoce bien a Tinker Bell, porque sus dos hijas pequeñas se lo han metido hasta en la sopa. Connolly continúa la carga: “Estoy harto de una nueva moda new en la que todos los ángeles son como Tinker Bell, son hadas, no ángeles. ¡Ah! ¿Tienes dos niñas? Puedo enseñarles a tratar con los ángeles. Bueno, mejor que les enseñe Parker, aunque podría ser un poco traumático”, remata, tan tranquilo, como si fuera su personaje, con la sonrisa de quien ha visitado el infierno y ama la vida.

jueves, 6 de junio de 2013

PRENSA CULTURAL. Entrevista a John Connolly, autor de novela negra

John Connolly / TEJEDERAS ("El país")

   En "El País":

Connolly: “Utilizar la violencia para que el bien triunfe está moralmente justificado”

El autor irlandés nos habla de sus convicciones y pasiones

Promete una larga vida a su gran personaje, el detective Charlie Parker, del que publica en España su décima entrega, 'Cuervos'

 Madrid 18 OCT 2012

John Connolly es un hombre que busca la redención. Al igual que su gran personaje, Charlie Parker, un detective marcado para siempre por el dolor y la búsqueda del bien, el escritor irlandés cree en el sacrificio como arma para tratar de traer la justicia, “algo del otro mundo”, a un presente en el que a algunos no les vale con la ley, tan humana. Escritor lento, según él mismo reconoce, pero conversador inagotable, Connolly nos responde desde su Dublín natal tras la publicación en España de Cuervos, décima novela de la serie de Parker, en medio de la promoción de The Wrath of Angels, la siguiente (sin fecha de publicación en España) y antes de partir a Maine, EE UU, su hogar de adopción. Hablamos de periodismo, su profesión inicial, a la que recurrió para que le pagasen por escribir; de sus inicios; de su deseo de envejecer con Parker, personaje al que no ve un fin próximo, y, cómo no, de la moral y la redención. “Insisto una y otra vez en esa palabra”, asegura, “porque soy un mal católico y para mí es un concepto lleno de una gran carga espiritual”.
Pregunta¿Es cierto que decenas de editoriales rechazaron Todo lo que muere (editado en España por Tusquets, como toda la serie de Parker) y que le costó mucho publicarlo? Cuéntenos algo de esos inicios, de su trabajo como free lance en Irish Times, de sus viajes por EE UU...

Pasaron cinco años desde que escribí el borrador de Todo lo que muere hasta que lo vi publicado. Hoy miro para atrás y me cuesta creer que lo hiciera
Respuesta: Cuando el libro estaba por la mitad, envié los primeros tres capítulos y una sinopsis a todos y cada uno de los editores de Londres y a prácticamente todos los agentes. Solo dos aceptaron. El primer agente que me respondió fue Darley Anderson, que todavía me representa. La primera editorial en darme una respuesta positiva a medias fue Hodder & Stoughton, con los que todavía trabajo en Reino Unido. Pero como dije, el libro no estaba terminado y Hodder no dijo que lo quisiera comprar, solo que podrían estar interesados en ver el resto cuando estuviese hecho. Mi agente me aconsejó que lo terminase. Para ser sincero, estaba arruinado y bastante desesperado: había empezado en el periodismo porque era la mejor manera de ser pagado por escribir, pero nunca iba a ser un gran periodista. Exprimí mi tarjeta de crédito al máximo y planeé un viaje a EE UU con la idea de continuar con la investigación. Después, me acogí a una excedencia en el periódico y me encerré en casa, frente al ordenador, durante dos semanas, y escribí lo suficiente para tener un borrador decente. Pasaron cinco años desde que escribí el prólogo hasta que vi el libro publicado. Cinco años y 40 borradores. Miro hacia atrás y me cuesta creer que lo hiciera.
P. Charlie Parker es un personaje que decide utilizar la violencia para hacer el bien, que cae en el lado oscuro para vencer a las fuerzas que lo dominan. ¿Está moralmente justificado?
R. No estoy seguro de que Parker tome esa decisión. Es un hombre lleno de dolor y rabia, pero por otro lado tiene una gran empatía: ha sufrido tanto que es incapaz de aguantar y permitir que otros sufran de manera similar. Al mismo tiempo, actuando así, encuentra una salida para una parte de ese dolor a través de su disposición a usar la violencia cuando lo cree necesario. Sin embargo, es un hombre que busca la redención, a la que solo llegamos sacrificándonos en beneficio de otros. Y sobre si utilizar la violencia para hacer el bien está moralmente justificado o no, bueno, creo que sí lo está. Por otro lado, y siempre hay otro lado, ¿podemos combatir el mal haciendo el mal? Sospecho que no. Actuando como lo hace, Parker se arriesga a perder su alma.

Es demasiado fácil construir un relato poniendo un cuerpo aquí y otro aquí. Eso es pornografía
P. Le han acusado de usar demasiada violencia en sus novelas y de hacerlo, en ocasiones, de manera gratuita e innecesaria. Sin embargo, otros muchos pensamos que cuadra perfectamente con el desarrollo de las tramas. ¿Qué opina?
R. Creo que cuando escribí mi primer libro estaba ansioso por que la gente viera y entendiera cómo un hombre puede llegar a estar tan traumatizado y tan lleno de dolor. Mirando hacia el pasado, sin embargo, veo que podría haber sido un poco más sutil en el prólogo. No habría costado mucho quitar una línea aquí y allá. Desde entonces, mis libros se han vuelto progresivamente menos violentos, o quizás más cuidadosos y cautelosos en el uso de la violencia. Es demasiado fácil construir un relato poniendo un cuerpo aquí y otro aquí. Eso es pornografía. En ese sentido, creo que hay una tendencia en el género a tratar de impactar al lector con las carnicerías más salvajes porque se cree que los lectores lo han visto ya todo y se han vuelto inmunes. 
P. Hablando de las tramas. ¿Cómo hace creíble esa convivencia entre el nivel de lo real y de lo fantástico? ¿No tiene miedo de perder la credibilidad?
R. Los elementos sobrenaturales de los libros concentraron gran parte de las críticas en los inicios de mi carrera y aún hoy hacen sentir a disgusto a los más conservadores. Siempre me ha encantado la cita de William Gaddis en la novela JR: “Obtienes la justicia en el otro mundo. En este tienes la ley”. La novela negra o de misterio siempre ha estado incómoda con la diferencia entre la ley y la justicia. No se acepta que la justicia se pueda dejar para el otro mundo y que en este debemos conformarnos con las imperfecciones de los sistemas legales. Si llevamos a Gaddis a un extremo implica la existencia de una moral universal y una entidad que la gobierna y que es capaz de impartir justicia. Si llamamos a esa entidad Dios, entonces tiene que haber también un no Dios. En lo que se refiere a la pérdida de credibilidad, no tengo miedo. Creo que el universo de Parker está sólidamente construido y que es tangible.

La novela negra o de misterio siempre ha estado incómoda con la diferencia entre la ley y la justicia
P. A lo largo de la serie del detective se va viendo que su amor con Rachel Wolfe es imposible, que, a pesar de su idoneidad, sus cargas, su pasado y sus enemigos le alejan de la felicidad ¿No puede encontrar sosiego?
R. Si eres un hombre violento, un hombre que encuentra cierto alivio en la violencia, ¿es posible que tengas la perfecta vida familiar? Además, si eres un hombre que ha perdido a una mujer y a una hija en el pasado y siente que ha fracasado al protegerlas, ¿no tendrías la tentación de distanciarte de otra mujer y otra niña en caso de que tengas que acabar con otros hombres violentos que se acerquen? Estas son las cuestiones contra las que pelea Parker. En cierto sentido, las novelas le presentan en una doble alternativa existencial: la estabilidad que le ofrece Rachel y su hija, Sam, y la satisfacción que encuentra actuando contra las fuerzas del mal y la oscuridad, representada a su lado por los asesinos Angel y Louis (pareja de homosexuales que trabaja con Parker en sus casos. Ambos con un pasado y un presente oscuros). Son criaturas inquietantes y a medida que las novelas progresan es a ellos a quien Parker se siente más atado.
P. En cierto modo, el detective cumple con algunos cánones de la novela negra clásica y actual: personaje masculino, con cierto grado de autodestrucción, con tendencia a pasar al otro lado de la ley, sin gran respeto por las jerarquías… ¿Le ha influido especialmente algún autor de novela negra clásico o contemporáneo? Y hablando de influencias, aparte de M.R. James, ¿Qué otros autores ajenos al género le han influido?

¿Podemos combatir el mal haciendo el mal? Sospecho que no
R. Los dos autores de misterio que me han influido más son Ross Macdonald y James Lee Burke. Macdonald fue el primer gran estudioso de la empatía que generaba este tipo de novelas y James Lee Burke es el gran poeta del paisaje dentro del género, además de un escritor que me enseñó que este tipo de ficción puede aspirar al estatus de literatura, y que no hay que avergonzarse de usar elementos poéticos y metáforas. Sin ellos, no estaría escribiendo las novelas que escribo.
P. Hablemos del reverso, de los personajes eminentemente oscuros. Cyrus Naym o Mr. Pudd son la la personificación del mal, dan miedo, son pérfidos, poderosos e inteligentes pero inequívocamente malvados. Sin embargo,' El Coleccionista' siembra dudas en el lector, quiere hacer ver a Charlie que él también es un justiciero, que comparte métodos… ¿En qué se diferencia nuestro héroe de su enemigo?
R. Creo que 'El Coleccionista' es Paker llevado a un extremo. Es un hombre, o posiblemente algo más que un hombre, que cree que los malvados se definen a través de sus actos, y que tiene un deber moral, o incluso divino, de borrarlos de la faz de la Tierra. Es Parker sin la duda, sin la humanidad.
P. En sus novelas las tramas real y sobrenatural y los escenarios se entrelazan de manera compleja. ¿Las planifica?
R. No. No soy alguien que planee los libros. Normalmente conozco el inicio y, a veces, si tengo suerte, un par de incidentes o de intercambios que han de pasar después, pero normalmente lo que ocurre es que escribo la primera escena y cuando la tengo percibo una idea de cómo va a ser la segunda y así.
P. ¿Por qué eligió Maine como escenario principal de su obra? ¿Cómo consigue una representación fiel de la zona?

No tengo prisa por escribir el final de Charlie Parke
R. Trabajé en Maine cuando tenía poco más de veinte años; no durante mucho tiempo, pero el suficiente para darme cuenta de que me encantaba y de que quería volver. Es muy raro que vayas a un sitio y pienses, ya sabes: “siento que realmente podría ser feliz aquí”. He regresado a menudo durante los últimos veinte años y tengo una casa allí. No estoy muy seguro de que lo que presento sea una imagen fiel de Maine tanto como su versión vista a través de la bruma o la niebla. Parece que la gente de allí piensa que he captado la esencia del lugar, lo que es suficiente para creer que he elegido el camino correcto
P. Hablando de periodismo. Cuando entrevista a otros compañeros autores de novela negra, ¿qué busca? ¿Inspiración? ¿Disfrute?
R. Imagino que los entrevisto, por encima de todo, como lector. Generalmente no entrevisto a escritores cuyo trabajo no admire, aunque ha habido excepciones. Incluso en esos casos, he encontrado algo interesante acerca de los autores. Cuando entrevisté a James Lee Burke, fue principalmente porque me daba la excusa perfecta para conocerlo, y no me decepcionó. Sigue siendo uno de mis mejores recuerdos como escritor. También es una forma de atraer la atención de los lectores de periódicos sobre los escritores que amo, y al ser yo mismo un escritor y conocerlos personalmente, tener la oportunidad de ofrecer una perspectiva distinta a la de otros periodistas.
P. ¿Hay vida más allá de Charlie Parker? ¿Qué busca cuando escribe novela juvenil?
R. No toda historia puede ser contada como una novela negra, o a través de la mirada de Parker, así que intento hacer otras cosas cuando una idea me persigue. También me permite aprender otras cosas y ejercitar otros músculos y, espero, volver a Charlie Parker con energías renovadas y entusiasmado. Todos los escritores que me atraen tienen dos o tres temas que les interesan y sobre los que vuelven una y otra vez. Para mí, uno de esos temas es la infancia: los niños y la infancia juegan un papel fundamental en las novelas de Charlie Parker, en mis novelas cortas y en mis libros juveniles y El Libro de las cosas perdidas (Oniros) me dio una oportunidad de acercarme a ese tema de otra manera. No sé por qué. No tuve una infancia infeliz, aunque fui un niño triste, pero estoy fascinado por el proceso de formación de la persona durante la infancia y la adolescencia.
P. The Wrath of Angels es la 11ª novela de Charlie Parker. ¿Cuándo se agota un personaje? Personalmente he notado síntomas de cansancio en algunos momentos de la saga, pero siempre se ha revitalizado. En ese sentido, Los hombres de la guadaña, protagonizada por Angel y Louis es una vuelta de tuerca que creo sirvió para que Charlie Parker cogiese fuerzas. ¿Lo ve así? ¿Tiene un horizonte? Autores como Ian Rankin se atrevieron a jubilar a su personaje. ¿Va por el mismo camino?
R. Las novelas de Parker están escritas muy concienzudamente como una serie de manera que, si el lector las lee en orden, vea que hay una historia más prolongada en el tiempo que está teniendo lugar en los alrededores del relato. En este sentido, mis novelas tienden probablemente a tener un final en el tiempo, pero no tengo prisa por escribirlo. Me gusta mirar a través de los ojos de mi personaje y me gustaría dejarle envejecer. ¿Fatiga? Nunca he empezado un libro que no quisiese escribir, pero inevitablemente unos serán mejores que otros, y habrá lectores que prefieran unas novelas sobre otras. Lo que me reconforta es saber que los lectores no se ponen de acuerdo sobre cuál es mi peor libro. He intentado que cada libro de Parker fuera diferente del anterior y creo que en una serie de novelas, una historia es una reacción de la anterior. Así, por ejemplo, si un libro es retrospectivo y más contenido, el siguiente está más dominado por la acción y es más zigzagueante.