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viernes, 11 de octubre de 2013

POESÍA. "A setas". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

A SETAS

Salí una tarde de noviembre a setas.
Glacial caía el sol por mi vestido.
Al fondo, la ciudad, por la barriada
más pobre, azuleaba poco a poco.

Cerca del bosque me encontré a ese hombre
de ojos inmensos tras las turbias gafas,
todas las alas bajas de los pájaros
color mostaza, estaban en sus ojos.

Recuerdo su librito y el sombrero,
el anorak azul y su cuchillo,
llevaba el palo al cinturón, la cesta,
casi de colegial, de mimbre blanca.

Entramos en el bosque, aquel silencio
malignamente se iba deformando.
En el calor geológico de Otoño
se puso vertical la galamperna.

Las hojas rojas con sus podredumbres
cubrían el suelo de residuos ácidos.
Las ramas destruidas espumaban
el plan fatal que en mí se iba forjando.

Yo no sé en qué momento aborrecible
la criminal acción pasó por mi cerebro.
Pudo ser el olor aquel a carne
mezclado con la noche, ya enfilada.

Sólo sé que sus ojos tras las lentes
eran más bellos, cada vez más grandes,
dos setas ámbar de unos diez centímetros,
más comestibles, más resplandecientes.

Cabizbajo, le di tres golpes secos:
uno en la nuca, dos en la mandíbula.
Cayó marfil, tornado a mi mirada.
Quise sus ojos, cada vez más fijos.

Los recogí en mi cesta, crudos, frágiles,
envueltos en un kleenex sonrosado.

Salí del bosque; de repente, el mundo,
a soledad, a invierno, variaba.

jueves, 10 de octubre de 2013

POESÍA. "Anoréxica". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

Anoréxica

Entre las bellas anoréxicas hay una
lanzada al aire
de la muerte,
elevándose.
Obstinada la austera
se cuenta las costillas y la pelvis,
se duerme en pie
para no digerir.

La bella es sangre de esqueleto
translúcido,
es aire y huevo de lo ido,
de la histeria es aire,
de lo fugaz,
de la velocidad agujereada.

Tensa la hermosa
y rígida la cuerda de su cuerpo
es cáustico,
vómito y nervios autoenvenenadores.
Es como un arco a medio enloquecer,
prohibido,
sedienta,
hambrienta,
el dibujo de su estructura
es sólo un pensamiento.

No hay sustancia en su máquina,
es artificio de la crueldad
su libertad,
su boca,
el estómago blanco,
el recto loco de sacrificio
y éxtasis.

Es la bella anoréxica lujosa
que va a morir mañana,
sin desayuno,
con la privación de la hermosura.

miércoles, 9 de octubre de 2013

POESÍA. "Las medias blancas". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

LAS MEDIAS BLANCAS

Tengo unas medias blancas de seda que me pongo
cuando me visto el traje negro de los recuerdos.
Son unas medias finas, hambrientas de fantasmas
que hacen juego con pájaros interiores, oscuros.
Las piernas, penetradas por estas bocas blancas,
levemente se abren con signos vegetales.
Los hilos amanecen en mi piel,
brotan, perdiéndose,
entre los elevados pensamientos más íntimos.
En derredor: imágenes de ocupación pelviana,
soberbias latitudes desde el puente atestiguan
la entraña y las enaguas levantadas al vuelo.
¡Qué holgada está la tela de la falda de flores,
la rodilla suavísima con olor a naranjas!
Por los muslos se agrandan los dibujos henchidos,
son copos invisibles calcinando altas cumbres.
Me infunden sobresaltos, me clavan dulces flechas,
tan finas son las mallas que asaltan los engarces
y hasta el ocre desierto los poros me rezuman
feroces destinos, presagios entreabiertos.
Siento flores y manos crecer entre las piernas
y más arriba el musgo
tapando el azulón vellón de la albufera.
No podría ponerme estas medias sabiendo
la gracia que se esconde, generosa en tu boca.
Espumosas persisten, sin causa me rodean,
temibles de tu roce, sin fatiga,
explorando.

martes, 8 de octubre de 2013

POESÍA. "Perfectum est". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

PERFECTUM EST

Con ese perfecto brillo de triunfo en el fracaso
me despedí de él
mortalmente grotesco parecía
semisentado en la cama como ajeno o maligno
quién sabría decir la auténtica razón
el sentimiento
a través de una leve sonrisa que era mueca
mitad vulgaridad mitad venganza.
Siete minutos antes yo había sido ultrajada ofendida
oralmente violada en mi desnudo pecho maltratado manchado fulminado
por su mísero sucio esperma insoportable
sus vomitivas palabras reclinadas
en mi femenino cartílago glorioso.
Y no sé qué pasó un segundo después
yo me secaba tres lágrimas feroces a escondidas
me enjugaba los pechos sin pecado
dignísimos los hombros judicial la garganta
sin lenguaje
me reía del mundo mansamente
me reí de la muerte con cinismo
cruel lo comprendí
incompatible mi enorme tristeza con la vida
mi estilo con su estéril deterioro.
Mi humillación fue un milagro de inspirada poesía disidente.
Me levanté con calma de vidente actualizada
pródiga en plenitud de alumbrada terapéutica.
Me investí de infinita mujer que avanza sola.
De rodillas se alteró el universo masculino.
Transportándome fui cerré la puerta
sonriendo lloré
mi corazón sabiendo.

lunes, 7 de octubre de 2013

POESÍA. "A un bello muchacho con lentes". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

A UN BELLO MUCHACHO CON LENTES

Con el abanico te abanico los tenues matices de la luz que proyectas
y, decididamente, te sublevas a pertenecerme.

¿Por qué, sensible y adorado muchacho de bucles malinterpretados,
me conduces a esta pena y enrojeces inflamado de nocturna osadía,
si henchida estoy como un alero
en donde se posasen todas las aves a copular en mayo?

No acepto tu desdén de virtud frágil
ni el tormento prolongado a que me tienes sometida,
con tus manos suaves y delgadas
o ese otro suplicio procurado a que me expones,
cuando, la camisa, ligeramente abandonada,
me muestra la cruel fruta improbada de tu vientre.

Muchacho de jazmines en la aurora callada de este acerbo
dolor que me sustenta, dime:
¿Qué hay tras esos lentes, redondos cual ciruelas
brillantes no mordidas
o qué lugar te doy en el planeta
para saberte libre y enjoyarme de luces y azahares
y perderme una hora en la incomprensible pregunta
de tus ojos?

viernes, 4 de octubre de 2013

POESÍA. "Oración en el huerto". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

ORACIÓN EN EL HUERTO

Triste está mi alma hasta la muerte.

El ángel viene a mantener mi angustia
y duda de las lágrimas de sangre
que corren hasta la tierra.

¡Padre! ¡Apártame este cáliz negro!

No me abandones ahora
en esta madrugada.

Tengo miedo, Judas, tengo miedo.

Pero no se haga mi voluntad amarga
sino la tuya, Padre,
azul.

La noche está inclinada.

Las estrellas se han movido definitivamente.

jueves, 3 de octubre de 2013

POESÍA. "La lectura". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

La lectura

En pijama, leyendo una novela,
está la niña que ha matado al padre,
al lado de la cama tiene al muerto
tirado encima de un montón de libros.

Tres horas han pasado de la muerte
y al orificio de la bala asoma
un resplandor de oscura procedencia
que va cobrando forma de demonio.

Ella sigue leyendo, distraída,
comiendo chocolate y avellanas,
algo intuye que pasa extraordinario:
del libro están cayéndose las letras.

Todo el pijama goteando sílabas,
toda la cama llena de sintaxis,
todo el ambiente rojo de palabras,
todo en desorden una lengua, muda.

Y el padre se levanta del vacío,
se sienta al borde de la cama, serio,
se saca del bolsillo una cartilla
y empieza la lección de otro lenguaje.

miércoles, 2 de octubre de 2013

POESÍA. "Talento". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

TALENTO

Dicen que sólo tiene curvas y belleza
dicen de ella.
Que sólo sabe caminar como los tigres
hacia el gamo herido.
Sólo marcar figura y arrogancia dicen.
Dicen sólo impostura y gloria física en el aire.
Yo digo
que hay talento en esa mano
en tales orejas de fosfórica pregunta transparente
en esa mariposa craneal que parpadea
y hace el cálculo exacto de su tiempo.
Así digo que el éxtasis que causa
no puede ser fulgor cosmético y vacío
no puede ser respiración de tigre hambriento o loco
no es impostura sus temibles rasgos
no lo es
no lo es
la encadenada raíz de su cabeza.
Hay talento y secreto en esta bella
limpia fascinación
y enigma del prodigio.
Sólo hay que olerle el rostro y la memoria
medirle los latidos y los hilos
de conexión
de un dedo a otro
ponerla vertical
profundizada
y oír su boca germinando el mundo.
Yo digo que es mujer y eso
es relámpago.

martes, 1 de octubre de 2013

POESÍA. "Muerte de un niño". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

MUERTE DE UN NIÑO

Es misterioso ver morir a un niño enfermo.
(La piedad no existe para quien observa la belleza).

Su corazón continúa deslumbrando la cama. Durante el dulce ejercicio del pecho desnudo, la boca contiene una profunda sombra que alienta todavía.

No pesa nada un niño cuando se está muriendo. Es una leve pluma que va cayendo a un patio y, como cae la nieve, se aposenta en la noche.

¡Oh pequeño empujado! ¡Rey deshaciéndose, valientemente serio!

Tus lívidos temblores aún están recibiendo las palabras queridas. Tus dedos casi azules quieren tocar el aire.

Por obra de la luna un almendro florece.

Al lado de la cama ya hay vibración de hierba.

El polvo de la muerte te he cambiado los ojos y caes, sin movimiento, al último latido.

(la piedad no existe para quien estudia la belleza)

lunes, 30 de septiembre de 2013

POESÍA. "La derrota". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

LA DERROTA

Está sentado al fondo del salón
y su carne despide frías llamas.
Sorbo tras sorbo bebe lame la copa vagan los dedos
con intenso placer mira y se inclina.
El hocico de mármol lentamente aplastado
contra el cristal
tiñe de rojo el líquido
los cubos transparentes
la cereza.
Locura son los ojos bajo el cabello negro
ojos de vengador
ojos rasgados
indescriptibles ojos de piedra curva y verde.
Caín salvaje corzo sorprendido
sostiene un cigarrillo
donde el labio flotante deja inmóvil la sonrisa.
Insondable palpita el corazón
lo aprieta
amargo témpano
resbala
desgarrador el fuego de la nieve.
Exhala el humo
brilla la dentadura bajo la lila lámpara
huracanes de luz vapor y polvo.
Así la lengua esconde desdeñoso el mohín
huyentes los oídos
en el rincón su imagen se refleja en un plato
de porcelana azul.
Mancha la perla de los gemelos con la saliva
muerde los nácares gira los dientes
y grácil pósase la mano sobre el muslo.
Músculos tensos punzantes astas
el ropaje no impide la vibración secreta
de las brasas en él.
Piernas abiertas
potentes venas
cruzan la orilla de la epidermis
sedienta y rosa.
Oye el adagio de Albinoni en la orquesta
melancólico agita los pies y las pestañas
e intensamente le sube hasta el rostro
un verdino color de sufrimiento.
De los ojos las lágrimas tibias caen a la mesa
a la copa al reloj.
Son las tres y las dalias se deshojan dejando
uno a uno
lo pétalos
sobre una bandejita de plata y un mensaje:
“Llegaré hacia las doce.
No estoy serena hoy. Tuya, tu Isla.”
Un camarero
de blanquísimo delantal hasta el tobillo
sumisamente enhiesta la cabeza
se acerca a él y sirve
otra copa de lima con ginebra.
Y al volverse
las ruedas
del botellero crujen
y un gesto de desorden a los dos hombres une.
-“Mozo, estrújame la mano y siéntate a beber.”-
Huele el ambiente a tabaco y a invierno.
Con las dos manos juntas y un murmullo de cera
mi presencia anotaba
en este cuadernillo
tal historia de amor.
La noche se ha parado. Mi corazón también.