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domingo, 4 de enero de 2015

PRENSA CULTURAL. Entrevista a Jorge Zepeda, Premio Planeta, 2014

   En "El País":

“El éxito justifica hoy cualquier degradación moral”

Jorge Zepeda Patterson, ganador del 63º Premio Planeta, asegura que la información comprometida queda en la periferia del periodismo


Jorge Zepeda Patterson, ganador del Premio Planeta 2014, con la novela 'Milena o el femur mas bello del mundo'. /CONSUELO BAUTISTA
“En el por qué uno se corrompe intervienen también resortes emocionales, psicológicos, valores éticos que caen… Son asuntos casi de diván, motivaciones opacas, y a eso el periodismo no llega, se necesitan herramientas de la ficción para dar las claves”, defiende Jorge Zepeda Patterson (Mazatlán, 1952), antes de agarrar el frasco del colirio y los dos móviles que alternativamente, sin cesar, han sonado para entrevistarle desde México. Son apenas horas después de obtener el 63º Premio Planeta (601.000 euros) por su segunda novela (“un salto cuántico”), Milena o el fémur más bello del mundo, que el 4 de noviembre y por vez primera en este galardón aparecerá al unísono en España y México: 210.000 ejemplares.
Por eso la historia de una bella joven croata (“la belleza es su tragedia”) atrapada en una red de prostitución de “gama platínum” es un escenario perfecto para el periodista y colaborador de este diario para poner al descubierto las vísceras putrefactas del poder. “Siempre hay certezas que como periodista no puedes documentar”, defiende. Y todo ello en un contexto de autocensura hoy, muy visible. “En España y en México es alta, hay mucha conveniencia y cálculo por temor a represiones políticas o económicas”. El resultado es el “evidente retroceso” del periodismo de denuncia, fruto de la “institucionalización inevitable de los grandes medios por ese falso sentido de responsabilidad institucional que les invade”. La información comprometida queda en “publicaciones alternativas, en la periferia del periodismo”.

“Roa Bastos, Gabo y Asturias ya miraron tras las bambalinas del poder”
Pone sobre la mesa Zepeda, con su notable capacidad para la metáfora, los nombres de Roa Bastos, García Márquez y Asturias para demostrar que “hay una tradición literaria de mirar al poder desde la novela, de entenderlo tras las bambalinas y más allá de las figuras de bronce”, a las que añade las obras más apegadas al suelo real y cotidiano, en México, de Martín Luis Guzmán, Luis Spota o Héctor Aguilar Camín.
De la lectura de Roberto Saviano o de su propia primera novela, Los corruptores, puede desprenderse que nunca habían coincidido tanto los intereses de las mafias con los de las élites de poder: “los grandes empresarios son también los grandes evasores, por lo que requieren de operadores financieros para disminuir la presión fiscal y ahí entran igual políticos que narcotraficantes, que futbolistas”. ¿Y puede que actúen con mayor desfachatez? “Sin duda: es la extensión del éxito como único criterio de valor social; el éxito justifica hoy cualquier degradación moral”.

“De las agresiones a periodistas, la mitad  son de tipo  político, no de narcos”
En Milena o el fémur más bello del mundo hay conexiones mafiosas entre España y México que Zepeda ratifica en la vida real. “Está documentado el uso de España por los cárteles para entrar en Europa, igual que la colonización de la Riviera Maya por el sector hotelero español ha servido para lavar dinero y comprado voluntades”.
En realidad, la novela es una continuación de Los corruptores, donde quien investiga son cuatro excompañeros de clase ahora en profesiones notables. Investiga la sociedad civil y no un detective. “Sería poco verosímil en México creer en un policía honesto; el típico detective de novela negra occidental no sirve”. Difícil vivir así, ¿no? “La desesperanza impera en México, la corrupción es una forma cultural de estar, hay cierto fatalismo, pero el país se reinventa”. Y eso que las bandas ya controlan hasta el poder local. “Ahí hay corrupción, pero también gente que resiste, grandes esperanzas; en las altas cumbres del poder eso ya es imposible: se sabe que la selección natural implica que quien llegó alto es que transó (cedió)”.
Desde 2003 han sido asesinados en México más de 80 periodistas y 17 han desaparecido. Zepeda conoce las cifras: “El drama es que empezó con las amenazas narcos pero ahora bajo esa coartada actúan también los caciques políticos; hoy la mitad de las agresiones a periodistas son de tipo político”.
Y salta, cansado quizá de tanta zona oscura (“escribir ha sido un refugio”) a hablar de literatura norteamericana, su preferida: Roth, Auster y un Carver que “en tres trazos no explica, describe”. Como él.

viernes, 7 de noviembre de 2014

PRENSA. Con Jorge Zepeda, ganador del Premio Planeta

   En "El País":

Jorge Zepeda Patterson: “Somos corresponsables de la corrupción”

El ganador del Planeta da claves sobre su novela: 'Milena o el femur más bello del mundo'


Jorge Zepeda, durante la presentación de su novela 'Milena o el fémur más bello del mundo', ayer en Madrid. / ALVARO GARCIA (EL PAÍS)

















La realidad se hizo ficción y fragmentos de la ficción realidad. La semana pasada Jorge Zepeda Patterson, director del periódico digital Sinembargo.mx, recibió amenazas de muerte por su labor periodística, ayer presentó su novelaMilena o el fémur más bello del mundo y hoy, 6 de noviembre de 2014, empieza el desenlace en la propia historia que le mereció el 63º Premio Planeta. Y con ella la invitación a los lectores a la autocrítica frente a problemas como la corrupción política, el proxenetismo y el desmoronamiento de valores exacerbado por la globalización.
Son los temas de la segunda y premiada novela de este periodista, sociólogo y economista mexicano (Mazatlán, 1952) que llega hoy a las librerías de España y México, con más de 200.000 ejemplares. Un thriller sobre una red de trata de blancas y prostitución esclavizada de mujeres. Aquí protagonizada por Milena, una chica croata de 26 años que lleva secuestrada diez, de los 16 a los 26, cuya tragedia, por culpa de su belleza y sensualidad, se desenvuelve entre su país, Marbella y México, y cuyo penúltimo episodio es su intento de fuga.

No hay combate que valga contra las mafias mientras haya demandas millonarias sostenidas por gente de diferentes partes del mundo
“La globalización ha exacerbado la peor cara de la prostitución. No hay combate que valga contra las mafias mientras haya demandas millonarias sostenidas por gente de diferentes partes del mundo. Somos corresponsables de la corrupción”, se lamenta Zepeda, que ha hecho una larga investigación sobre el tema durante años y que empieza así su novela:
“Milena. Jueves 6 de noviembre de 2014, 9.30 pm. No era el primer hombre que moría en brazos de Milena, pero sí el primero que lo hacía por causas naturales. Aquellos a los que había asesinado no dejaron rastro ni remordimiento en su ánimo. Ahora, en cambio, la muerte de su amante la sumía en la desolación”.
Una montaña rusa de acontecimientos sucede a este arranque en una historia, narrada de manera coral, que busca liberar a Milena y resolver un enigma con la entrada en acción de los Azules, tres amigos de la anterior novela de Zepeda, Los corruptores (Destino), una política, un periodista y un especialista en seguridad.
Más que una novela de denuncia, Jorge Zepeda muestra la despiadada e inimaginable realidad de ese submundo al servicio del poder. Describe, cuenta como un testigo, y con ese retrato increpa al lector sobre los grados de responsabilidad en la podredumbre del tejido social que permite el éxito de mafias como esa y otras.

La corrupción se ha convertido en el ambiente de la sociedad. Es tan vieja como la misma prostitución que hoy encuentra un caldo de cultivo en una sociedad que premia el cinismo y el éxito rápido
Más que un subgénero literario, afirma el autor, “la corrupción se ha convertido en el ambiente de la sociedad. Es tan vieja como la misma prostitución que hoy encuentra un caldo de cultivo en una sociedad que premia el cinismo y el éxito rápido. Es parte de la cultura globalizante que arrasa con el desplome de los códigos morales como consecuencia de las exigencias sociales”.
Y el horizonte parece más resquebrajado. Alerta Zepeda de las alianzas entre las mafias. Una sincronización del lado oscuro con piezas que otrora eran impensables. En México, advierte “todo es más complicado porque los cárteles de la droga han entrado en el negocio del proxenetismo”. Mientras, el periodismo de denuncia intenta ser amordazado. Un episodio parecido al que escribe en la novela le acaba de suceder al escritor con las amenazas recibidas por otras investigaciones que realiza desde Sinembargo.mx.
El periodismo es otro de los pilares de Milena o el femur más bello del mundo. La resolución de la trama se hace, prácticamente, desde un periódico, bajo la dirección de uno de los tres Azules. “Debemos regresar a las mejores prácticas del oficio, y dar puntos de vista distintos para que el lector tenga una visión del mundo más completa y tome decisiones”, dice este periodista con más de 30 años en la profesión, que fue director fundador de los periódicos Siglo XXI y Público, de Guadalajara, y director de El Universal. Por eso reivindica “la función del curador en las informaciones. En un mundo con millones de accesos a las noticias más que nunca se necesita del prescriptor, del curador, de alguien que oriente y dé los elementos para aprender a valorar un hecho”.

En un mundo con millones de accesos a las noticias más que nunca se necesita del prescriptor, del curador, de alguien que oriente y dé los elementos para aprender a valorar un hecho
Recuerda que, como en su novela, el periodista crítico siempre es amenazado por el poder. Advierte que Internet es el nuevo escenario de esa batalla, como le está ocurriendo a su medio digital: “Usan la Red para desprestigiar y de ahí en adelante”. Sobre los asesinatos y desapariciones en Iguala, cree que el gobierno mexicano no ha reaccionado a la altura. “Parece que cada mes inauguramos una cota más de inverosimilitud”, dice, y añade que espera que en España no suceda lo mismo tras la cascada de corrupciones destapadas.
La novela le sirvió, también, para ajustar cuentas sobre lo que sucede entre las bambalinas del poder. Todo eso para una historia que describe un tejido social que tiende a pudrirse pero con unos hilos sentimentales y amorosos esenciales para el devenir de la narración y sus personajes.
Detrás de Milena o el fémur más bello del mundo hay dos autores. En el primero de ellos están las influencias de los clásicos de la novela negra hasta los Connolly, Chandler y, “de manera muy consciente Stieg Larsson, muy bueno y eficaz, pero como los muebles de Ikea: gusta a todos, pero a sus novelas les falta sensualidad, cultura mediterránea y sentido del humor. Lo que he pretendido es dar más verosimilitud y humanizar los personajes con sus matices”. Detrás del segundo autor está el Zepeda más auténtico. Son los textos que la protagonista escribe a lo largo de su cautiverio dispersos en la novela a manera de faros, “los pasajes más literarios donde los hombres dan las razones de por qué recurren a la prostitución. Buscan justificarse”.
Lo que Milena escribe son las páginas de las que más orgulloso se siente Jorge Zepeda Patterson. Con una historia tan vieja como la humanidad que sirve para mostrar cómo el presente “ha hecho casi anacrónica la sinceridad y la honestidad”.

jueves, 12 de diciembre de 2013

PRENSA CULTURAL. Entrevista con Clara Sánchez, ganadora del premio Planeta

La escritora Clara Sánchez. / ÁLVARO GARCÍA. ("El país")

   En "El País":

“Los poderes actuales nos insensibilizan por el miedo, que es un arma muy barata”

Clara Sánchez, Premio Planeta 2013, reivindica en ‘El cielo ha vuelto’ la intuición como conocimiento y la magia como liberación

 Madrid 2 DIC 2013

Melanie Daniels (Tippi Hedren) fuma absorta en sus pensamientos, ajena a lo que sucede a sus espaldas; una bandada de cuervos se va instalando en el parque infantil, acompañada del canto de los niños de la escuela al fondo como siniestra banda sonora. Daniels gira la cabeza en un golpe de intuición hacia el lado equivocado, pero ya existe una doble mirada: la del espectador, que es consciente de la creciente amenaza, y la de la propia protagonista de Los pájaros (Alfred Hitchcock 1963), que aún no sabe. Este juego de planos de información que va creando el suspense fascina a la escritora Clara Sánchez (Guadalajara 1955), que admira al director británico por su manejo “de la intriga cotidiana”, y recuerda esta secuencia para explicar la tensión que forma parte de El cielo ha vuelto, la novela con la que ha ganado el Premio Planeta 2013 y que gira en torno al descubrimiento de la verdad que nos hace personas. Y a las apariencias.
Patricia es una modelo de éxito que recibe un extraño mensaje de una desconocida que responde al nombre de Viviana y que se sienta a su lado en un vuelo de regreso de la India zarandeado por fuertes turbulencias. Hay alguien que desea su muerte. Pero… ¿Cómo es posible esto cuando la realidad parece hecha a su medida? Una serie de incidentes le indicarán a partir de ese momento que hay muchos resquicios es los que no había reparado. La mente de alguien se vuelca poderosa en los infortunios que le acaecen.

Este país ha salido de una guerra, y aún mantiene ese germen, ese embrutecimiento que da la penuria…
Sánchez ha concebido su historia como una novela policiaca en la que no existen un cadáver ni asesinos, en la que los indicios vienen en la forma de elementos tan intangibles como la sospecha y la duda. Si al principio los personajes “son como de una pieza”, después la indagación interior de la protagonista, que rememora miradas o palabras como si fueran pistas de un crimen de las personas más allegadas, los va situando en una dimensión diferente. En ese camino, Sánchez reconoce la influencia de escritores como Patricia Highsmith, Raymond Chandler o Dashiell Hammet, pero con una narración desprovista de sangre, en que la protagonista se erige “en detective de sí misma”. La búsqueda de la verdad y el poder de la mente son marca de las letras de esta escritora que aspira, después de haberse hecho con el Premio Alfaguara de 2000 con Últimas noticias del paraíso y en Nadal de 2010 con Lo que esconde tu nombre, a ser “cada vez más fresca y natural” en su literatura.
La fuente de inspiración para El cielo ha vuelto es conocida, como lo es el hecho de que la escritora hila retazos de la existencia para su literatura. Así, Sánchez reconoce que la protagonista tiene mucho de sí misma, o que la situación que se describe, —una cadena inexplicable de desgracias— fue algo que sucedió en su propia vida. “La sensación de que los demás saben mucho más de mí que yo misma”. La escritora se fijó en los ojos llenos de miedo de una modelo de una revista de moda en una visita a la peluquería. Entonces se percató de la mirada superficial que dirigía a estas personas y, con ello, de cómo nos quedamos a las puertas de la realidad en un mundo como el actual sobrepasado por las imágenes.
“Vemos tragedias constantemente, pero nos perturban cinco minutos como mucho, porque no retenemos. Las condiciones en las que vivimos nos lo impiden…”, explica Sánchez del salto que realizó de la fotografía a su novela. “Uno de los grandes logros de los poderes que nos dominan es el miedo que nos meten en el cuerpo, el límite que nos ponen a empatizar con el prójimo. El miedo es un arma muy barata…”. Un hecho universal que tiene su versión española a la vez. “Este país ha salido de una guerra, y aún mantiene ese germen, ese embrutecimiento que da la penuria…”.

Es más polémico que recibas el Planeta que alguien esté trincando de las arcas públicas auténticos dinerales
Parte de nuestra brutalidad radica en el hecho de que hemos desterrado la magia de nuestro día a día, por la obsesión, indica la Premio Planeta, “de que todo debe tener un fin práctico”. “Nos olvidamos de que somos algo más que comer, o dormir, o... Hasta en el amor está ese lado, si no terminas en la cama con alguien es un fracaso…”. Clara Sánchez reivindica la importancia de la intuición como forma de conocimiento en su novela y en la vida, y como elemento de su escritura. La magia está presente en El cielo ha vuelto de la mano de Viviana, un personaje que se sirve de peculiares herramientas para ayudar a Patricia, pero, sobre todo, viene representada en lo que tiene de imaginación. “Un resorte liberador al que nos tenemos que aferrar porque nos sentimos más solos que la una”. A diferencia de la religión y, a pesar de que la autora dice que frecuenta las iglesias porque disfruta de su ambiente de recogimiento, a Sánchez le encanta “ese lado pagano de la magia, que da armas para que uno mismo arregle las cosas con sus propias manos, sin esperar que nadie lo haga desde los cielos”.
¿Y haberse convertido en Premio Planeta? “Me ha llegado en el momento adecuado”, afirma reconociendo que se trata de la distinción de las letras españolas “más polémica y comercial” aunque en su caso se ha recibido “con naturalidad”. “Puedo encajarlo, este premio me favorece para hacer en literatura lo que me marque mi intuición”. Sánchez afirma que jamás la ha empleado como medio para otro fin, pero que tampoco cree a quien asegura “que escribe para sí mismo, sin la preocupación de gustar”. “El rechazo es de una crueldad alucinante y es otro arma de poder…”. Aun así, “en España es más polémico que recibas un premio como este a que alguien esté trincando de las arcas públicas auténticos dinerales. Esto sale del bolsillo de una editorial a la que el autor aporta con sus ventas…”, apunta esta autora que se declara “vocacional”, que ha trabajado para poder escribir, que “jamás” ha recibido una ayuda pública y que se enorgullece de su proyección internacional.

Nos olvidamos de que somos algo más que comer, o dormir, o... Hasta en el amor está ese lado, si no terminas en la cama con alguien es un fracaso…
El cielo ha vuelto se pregunta precisamente por el material del que está hecho la felicidad y, a pesar del espacio que reclama para la imaginación, es la capacidad de huir del autoengaño una de las claves que el libro plantea. “Como en las instrucciones que dan las azafatas antes de que comience un vuelo, hay que ponerse uno mismo la mascarilla antes de ayudar a los demás”. Clara Sánchez encarna este movimiento en una joven de la que no quiso reflejar su mundo, en teoría glamuroso, sino la forma en que ella lo vivía, “con las mismas frustraciones e inseguridades que todo el mundo”. “No pensemos que los demás harán por nosotros lo que no hacemos nosotros mismos”. Esto también, señala, sirve para la situación de España. “Hemos tenido una excesiva confianza en los políticos, en los poderes económicos…”.