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miércoles, 26 de septiembre de 2012

PRENSA CULTURAL. Reseña de "Todos los cuentos" de Antonio Pereira

   En "El País":

Antonio Pereira, fabulador del Noroeste

'Todos los cuentos' reúne la obra breve en prosa del escritor, que vivió al margen de estéticas imperantes, generaciones y grupos. Siempre se consideró poeta e incorporó en sus relatos la precisión lingüística y la concisión de la lírica


Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, 1923-León, 2009), fotografiado en 2007. / FOTO: CLAUDIO ÁLVAREZ

Todos los cuentos
Antonio Pereira
Prólogo de Antonio Gamoneda
Siruela. Madrid, 2012
893 páginas. 29,95 euros
A lo largo de cuarenta años, entre 1967 y 2007, Antonio Pereira publicó seis libros de cuentos, cuatro antologías, que incluían también un puñado de microrrelatos, y dos libros compuestos por textos a caballo entre el artículo, la estampa y la remembranza, relatos memoriosos los ha denominado, sin que faltara en ellos alguna pieza narrativa. Que ahora Siruela nos proporcione reunida su obra breve en prosa nos permite calibrar el sentido y el valor de una literatura que la crítica ha reconocido como imprescindible en la historia del cuento español de las tres últimas décadas del siglo XX, género en el que más ha destacado el autor. Y, sin embargo, él siempre se consideró poeta, incorporando en sus relatos la precisión lingüística y la concisión propias de la lírica.

Su obra se desarrolla entre la generación delmediosiglo y la de esos otros autores que arrancaron en l la Transición,
Para considerar un cuento logrado, Pereira necesitaba dar con la ficción de una voz adecuada, poseer una buena historia y saber relatarla con brevedad. Así, podría decirse que se desenvuelve dentro del amplio territorio del realismo con incursiones en lo grotesco y esperpéntico, además de en la literatura fantástica. En su Cuento de los dos narradores distingue entre el narrador inocente que fue en sus inicios y el resabiado en que ha acabado convirtiéndose. A ello habría que añadir los rasgos más característicos de su escritura: el humor y una leve ironía, y ese “erotismo diocesano”, según él mismo lo llama, en donde sus protagonistas padecen a menudo los delirios propios del seductor; junto con el culturalismo y una cierta preocupación social, todo ello tamizado por el arte de la sugerencia, la ambigüedad y el deseo de romper con las expectativas del lector. Gran parte de los cuentos aparecen escritos en primera persona, aunque a veces se valga del estilo indirecto libre e incluso de la segunda persona, si bien se trata siempre de fabulaciones reelaboradas bajo el disfraz de lo autobiográfico. Ese narrador predominante suele presentarse como el intermediario de una historia singular que le han contado, a menudo en una tertulia, y que merece conocerse.
Si comparamos las primeras ediciones de sus cuentos con las más recientes, se aprecia el trabajo de poda realizado, llegando a componer nuevas versiones de una misma historia, con notables variantes, de lo que sería buena prueba Informe sobre la ciudad de N*** y Aquella revolución, relatos de 1967 y 1999. El cambio más radical de estilo se observa en su segundo libro, donde se hace más atrevido y complejo, menos funcional y costumbrista, y sus historias dejan de ser sólo rurales.
Quizá sea su condición de francotirador, de escritor al margen de estéticas imperantes, grupos y generaciones, el rasgo que mejor lo singularice. Acaso porque su obra se desarrolla entre la generación del medio siglo y la de esos otros autores que arrancaron en los años de la Transición, un territorio peor perfilado por la historia literaria. De los títulos de la obra narrativa breve de Pereira, es posible deducir una cierta poética: a través de ellos afirmará tajantemente que le gusta contar, al tiempo que la define como invenciones, historias veniales o civiles; o la utiliza para anunciarnos que sus cuentos son de andar el mundo o relatos sin fronteras, e incluso alguna pieza es tachada de cuento cruel, anticipándonos, además, su transcurso en ciudades de Poniente, del Noroeste mágico, o en barrios como la Cábila, pero siempre destinada a lectores cómplices.
Pereira, con el paso del tiempo, iría afianzando una voz depurada y un mundo personal, creándose su propia estirpe y levantando acta de un territorio literario, tachará a una de sus urbes de “ciudad llena de secretos”, del que también formarían parte, ya escribieran en gallego o en castellano, Cunqueiro, Casares, Basilio Losada, Merino y Luis Mateo Díez, en quienes pesa de igual modo la tradición del relato oral.
Si tuviera que hacer una antología con los mejores cuentos de Pereira me decantaría por relatos tan distintos como Fábula con obispo y niño, El ingeniero Démencour, Los brazos de la y griega, El ingeniero Balboa(su preferido), El síndrome de Estocolmo, El happening, Obdulia, un cuento cruel, La barbera alemana, La nostalgia, Dalmira y los monjes, La espalda de Elisa, Los preventivos (una pieza maestra), El asturiano de Delfina, Las nieblas de la Purísima y Palabras, palabras para una rusa, mi preferido, pues me gusta leerlo como una metáfora de la literatura, del poder que tiene siempre la palabra, así como de la capacidad de encantamiento del ritmo. Un cuento que podría decirse que años después se hizo realidad, tal y como cuenta en Con la rusa en Tarragona.
En cierta ocasión, el narrador argentino Daniel Moyano comparó a Pereira con Giacomo Rossini, habida cuenta de que en sus relatos apenas nunca deja de oírse de fondo il basso bufo para subrayar ese humor vitalista, socarrón y escéptico que siempre caracterizó al escritor de Villafranca del Bierzo.

domingo, 26 de abril de 2009

ANTONIO PEREIRA. Poemas y un relato.

Tres poemas del autor leonés:

1. ALBA

Por despertar cosido a tu costado,
cómo agradezco, amor, la madrugada.
Dios se nos da en la luz recién creada,
eterno Dios, oh, Dios recién creado.

Seguro y fiel estoy a tu costado,
vuelto del bronco sueño y de la nada,
y en tibia claridad sobre la almohada
pensando nazco, niño y sin cuidado.

Pues reposadamente y en secreto
me recreas en tus maternidades,
déjame perezoso en esta aurora.

Déjame, amor, bajo la manta quieto,
rehecho de sudor y de verdades
en tu naturaleza creadora.



2. LA APRENDIZA


De quién la culpa. No sé.
Mujer con cuerpo de niña
y entresueños de mujer.
Marzos airosos y abriles
lluviosos, mayo otra vez. . .
Sobre la blusa doncella
aún no se tiene el clavel.
Delgada y blanca se mira
en el espejo de pie,
desnudita en el espejo
y no ve lo que no ve.
Las más pequeñas, ¡qué risas
jugando al condelaurel!
Las de los pechos henchidos,
¡qué orgullo de redondez!
Sólo la niña crecida
de prisa, con hambre y sed
de sueño largo y naranjas,
triste y no sabe por qué.



3. FADO DE LA LIMPIADORA

A las seis de la mañana
fregar el Banco.
Todo de mármol.

A las diez de la mañana
fregar la iglesia.
Toda de piedra.

A la siesta son los patios
de las señoras.
Todos de losas.

Al anochecer la esperan
largos pasillos.
Todos ladrillo.

Cuando se rinde en el sueño
un ángel le hace caricias
en las rodillas.


Y un pequeño relato:

Una vez estaba en la taberna el poeta inspirado haciendo su papel de poeta inspirado. Todos lo respetamos mucho en sus esperas de la voz misteriosa, aunque nunca se le haya visto una página terminada. Vino un parroquiano de la taberna con la alegría lúcida de los primeros vasos, y fisgó el renglón que campeaba en la hoja:

Lenta es la luz del amanecer en los aeropuertos prohibidos.

El verso hermoso, todavía único, con que iba a arrancar el poema. El parroquiano suspiró:—Es un buen empiece, poeta. Pero ahora, ¿qué?

ANTONIO PEREIRA. En el recuerdo

(Fotografía del autor)

Acaba de fallecer el escritor leonés Antonio Pereira.

Ésta es la noticia, aparecida en "La Vanguardia":

León. (EFE).- El escritor Antonio Pereira González, fallecido en León a los 85 años, es uno de los máximos exponentes del panorama literario español, en lo que concierne al cuento.
Nacido en Villafranca del Bierzo (León) el 13 de junio de 1923, Pereira está considerado como uno de los autores más representativos de Castilla y León y en su haber tiene una abundante obra en poesía, novela y cuento. Entre sus libros de poesía, destacan El regreso, publicado en 1964, Del monte y los caminos, editado de 1966, Cancionero de Sagres de 1969 y Dibujo de figura y Contar y seguir, en 1972. Su obra poética está recopilada en Meteoros, que recoge su obra del 1972 y 2006.

También ha escrito narrativa. Entre sus obras sobresalen: Una ventana en la carretera, escrita en 1966, con la cual obtuvo el Premio Leopoldo Alas; Un Quijote junto a la vía, cuento premiado con el Hucha de Plata, Un sitio para Soledad (1969), La costa de los fuegos tardíos (1973), y El ingeniero Balboa y otras historias civiles ( 1976).

En su narrativa destacan también Historias veniales de amor (1978), País de los Losadas (1978), Los brazos de la i griega (1982), Reseñas y confidencias (1985), Cuentos para lectores cómplices, Antología de la seda y el hierro (1986), El síndrome de Estocolmo (1989) y Picassos en el desván (1991).

En febrero de 1989, fue distinguido por la Real Academia Española con el Premio Fastenrath, por su libro El Síndrome de Estocolmo. El 29 de noviembre de 1993 ganó el V premio de narrativa Torrente Ballester, instituido por la Diputación Provincial de La Coruña, por su obra Las ciudades del poniente, un conjunto de cuentos ambientados en la comarca del Bierzo.

El 13 de marzo de 1998 ingresó, junto con otros 18 poetas, en la Academia Castellano- Leonesa de la Poesía. En marzo de 1999 publicó una antología de sus propios relatos con el título de Me gusta contar. El 25 de febrero de 2000 fue galardonado con el Premio Castilla y León de las Letras 1999, por su "amplia trayectoria acreditada en distintos géneros y de manera particularmente magistral en el cuento". En noviembre de 2000, publicó un libro cuentos basado en recuerdos de su pueblo, Villafranca del Bierzo, y titulado Cuentos de la Cábila, en referencia al nombre con el que es conocido el barrio en el que nació. Estos cuentos fueron traducidos al gallego en noviembre de 2003.

También en 2000 recibió el Premio Ciudad de Ponferrada Enrique Gil y Carrasco y fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de León. En enero de 2004 publicó Recuento de invenciones, antología de cuentos publicado en Editorial Cátedra.

Antonio Pereira ha sido jurado de diversos premios literarios y participado como ponente en numerosas conferencias y cursos literarios. Distinguido con los títulos de Hijo Predilecto del Bierzo y Leonés del Año, en su obra abundan las referencias a las tierras del Bierzo, su comarca natal, aunque algunos de sus cuentos evocan también situaciones vividas por él durante sus estancias en Nueva Orleans, Argentina o Rusia. En 2008, se constituyó en León una fundación que llevaba su nombre.