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domingo, 1 de diciembre de 2013

PRENSA CULTURAL. Sobre Roberto Bolaño, a los diez años de su muerte

El escritor Roberto Bolaño (1953-2003) / DANIEL MORDZINSKI ("El país")

   En "El País":
 14 JUL 2013

Parece increíble que haya pasado tanto tiempo desde su muerte, aunque al ver el éxito de su obra se podría pensar que es poco, que en el fondo todo ha ido muy rápido. Sea como sea, no hay duda de que Roberto Bolaño (1953-2003) es el autor de lengua española posterior al Boom con más impacto en la literatura mundial. En todas las culturas y lenguas ha sido una revelación y en idioma español es uno de los más influyentes, no sólo entre los lectores de hoy sino, sobre todo, entre los jóvenes escritores.
¿Qué es lo que hace de Bolaño un autor universal y, al mismo tiempo, sacralizado en su propia lengua? La juventud latinoamericana lo lee de rodillas y jura por él. Los escritores jóvenes encuentran en sus libros un mundo que les habla al oído. Uno de sus grandes temas tiene que ver con ellos: la épica triste de una juventud sacrificada, la juventud que quiere cambiar el mundo con gestos valerosos y con poesía. Quieren cambiarlo pero sucumben, y a pesar de saber que su lucha está perdida igual salen a dar la batalla. Bolaño narra el heroísmo de esa derrota, sí, pero también el amor por la literatura y la vida. Los últimos párrafos de su novela Amuleto son un manifiesto: "Y aunque el canto que escuché hablaba de la guerra, de las hazañas heroicas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe que por encima de todo hablaba del valor y de los espejos, del deseo y del placer".

Los escritores jóvenes encuentran en sus libros un mundo que les habla al oído. Uno de sus grandes temas tiene que ver con ellos: la épica triste de una juventud sacrificada, la juventud que quiere cambiar el mundo con gestos valerosos y con poesía
La juventud y sus sueños, la fidelidad al rabioso amor por la literatura que hay en la juventud. El poeta joven que sale a defender su poesía con los puños. El poeta inexperto que se juega la poca vida que tiene. Al contar la épica de los jóvenes poetas latinoamericanos, las páginas de Bolaño se llenan de ternura, de idealismo, de una contagiosa y bella ingenuidad.
El poeta, no sólo joven, es por supuesto otro de sus grandes temas. Los personajes de Bolaño buscan poetas frenéticamente, se enamoran de poetas y enloquecen como poetas. Ser detective es para él una forma de ser poeta. "Soñé que era un detective latinoamericano muy viejo. Vivía en Nueva York y Mark Twain me contrataba para salvarle la vida a alguien que no tenía rostro. Va a ser un caso condenadamente difícil, señor Twain, le decía".
Bolaño solía decir, con su habitual gracia: "Yo como poeta soy más bien de los malos". La poesía y los poetas eran su tema recurrente: Nicanor Parra, Lautréamont o la prosa en endecasílabos de Gonzalo Celorio, o lo que fuera. Lo leía todo y daba la sensación de tener opiniones contundentes sobre todo. Era también su peculiar modo de ser poeta, un resplandor que dio a su prosa una temperatura especial y que la hace tan inquietante. Un modo de vivir la poesía que sus lectores de todo el mundo, hoy, han convertido en mito. ¿Cómo habría vivido Bolaño este éxito rotundo? ¿Habría elegido desaparecer, como Rimbaud o Salinger? Son preguntas que me hago con frecuencia.

El poeta, no sólo joven, es por supuesto otro de sus grandes temas. Los personajes de Bolaño buscan poetas frenéticamente, se enamoran de poetas y enloquecen como poetas. Ser detective es para él una forma de ser poeta
El primer país en reconocer su talento fue Francia. Recuerdo que Bolaño aún vivía y pudo ver que el suplemento literario de Libération le dedicó 6 páginas. El diario Le Monde, cuando aún no usaba fotografías, lo puso como personaje del día y fue la caricatura de primera página. Su editor francés publicó simultáneamente tres libros, algo inusual para un desconocido. Francia le dio el bautizo internacional. Luego vino Alemania y Estados Unidos, donde su éxito fue arrollador. Bolaño alcanzó a ver que Susan Sontag le dedicaba una página en The New York Times elogiando su primer libro en inglés, By night in Chile (Nocturno de Chile). Solía decir que ese era el verdadero título, De noche en Chile, que los gringos lo habían encontrado, pues había tenido varios cambios de título y él nunca se sintió satisfecho (el primero que le puso fue Tormentas de mierda).
Lo que más recuerdo de él son sus largas llamadas telefónicas para hablar sobre mil temas, casi siempre literatura pero también cine o fútbol. Su voz cascada, al teléfono, regresa a mí con frecuencia. Una noche me llamó desde un hotel de Venecia y cuando le pregunté qué diablos hacía ahí, respondió: “Soy la típica imagen del poeta latinoamericano: mi esposa con tisis arrullando a la bebé recién nacida que llora, mi hijo con problemas de adolescencia y yo encerrado en el baño intentando acabar un poema”. Otro día me dijo: “La verdadera obra maestra debe pasar desapercibida y esto te lo puedo demostrar, pero no ahora, tengo que salir”. Bolaño salió y nunca escuché sus argumentos. Murió en la noche entre el 14 y el 15 de julio de 2003. Tenía sólo 50 años.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

PRENSA. 24 noviembre 2010


En "El País":

1. El silencio. Columna de Elvira Lindo.

2. El germen inédito de '2666'. Por Amelia Castilla. La novela 'Los sinsabores del verdadero policía', de Bolaño, verá la luz en enero. Tres traductores en busca de un autor. Por Daniel Verdú.

3. Bienvenido, señor Gatsby. Por Manuel Rodríguez Rivero.

4. "No podemos ordenar mujeres. El Señor dio esta forma a la Iglesia". Publicada la primera entrevista con un papa en la historia - Benedicto XVI admite que el escándalo del abusador Marcial Maciel estuvo "muy bien tapado". Por Lucía Magi. Un poder a conveniencia. Análisis de Juan G. Bedoya.

5. Los Andes explican la riqueza de vida en la Amazonia. Por Malen Ruiz de Elvira. La mayor biodiversidad del mundo la originó la geología hace millones de años.

6. A un acento de distancia. Artículo de Pablo Salvador Coderch, catedrático de Derecho Civil en la Universidad Pompeu Fabra. En este país caben lenguas, religiones y comunidades distintas, con sus propios y enriquecedores estilos de vida. La distancia que nos separa a los unos de los otros es muy pequeña. Lo importante es la concordia.

7. Rendición de cuentas. Artículo de Tomás Jiménez Araya, profesor consultor de Derechos Humanos y Democracia en la Universidad Abierta de Cataluña.

8. Los embarazos se disparan en Haití. Por Maye Primera, enviada especial a Puerto Príncipe. La tasa de nacimientos en Puerto Príncipe se ha triplicado en 10 meses - Las violaciones son frecuentes en los campos de desplazados por el seísmo.

sábado, 12 de junio de 2010

CUENTO. "Otro cuento ruso", de Roberto Bolaño (1953-2003)

Roberto Bolaño

OTRO CUENTO RUSO
                                          Para Anselmo Sanjuán
En cierta ocasión, después de discutir con un amigo acerca de la identidad peregrina del arte, Amalfitano le refirió una historia que a él le contaron en Barcelona. La historia versaba sobre un sorche de la División Azul española que combatió en la Segunda Guerra Mundial, en el frente ruso, más concretamente en el Grupo de Ejércitos Norte, en una zona cercana a Novgorod.
El sorche era un sevillano bajito, delgado como un palillo y de ojos azules que por esas cosas de la vida (no era un Dionisio Ridruejo ni siquiera un Tomás Salvador, y cuando había que saludar a la romana saludaba, pero tampoco era propiamente un fascista o un falangista) fue a parar a Rusia. Allí, sin que sepa quién empezó, alguien le dijo sorche ven para acá o sorche haz esto o lo otro y al sevillano se le quedó en la cabeza la palabra sorche, pero en la parte oscura de la cabeza, y en ese lugar tan grande y desolador con el paso del tiempo y los sustos diarios se transformó en la palabra chantre. No sé cómo ocurrió, supongamos que se activó un mecanismo infantil, un recuerdo feliz que esperaba su oportunidad para volver.
De modo que el andaluz pensaba sobre sí mismo en los términos y obligaciones de un chantre aunque conscientemente no tenía idea del significado de esta palabra que designa al encargado del coro en algunas catedrales. Pero de alguna manera, y esto es lo notable, a fuerza de pensarse chantre se convirtió en chantre. Durante la terrible navidad del 41 se hizo cargo del coro que cantaba villancicos mientras los rusos machacaban a los del Regimiento 250. En su memoria estos días están llenos de ruido (ruidos secos, constantes) y de una alegría subterránea y un poco fuera de foco. Cantaban, pero era como si las voces llegaran después o incluso antes, y los labios, las gargantas, los ojos de los cantores muchas veces se deslizaban por una suerte de fisura de silencio, en un viaje brevísimo pero igualmente extraño.
Por lo demás, el sevillano se comportó como un valiente, con resignación, aunque el humor se le fue agriando con el paso del tiempo.
No tardó en probar su cuota de sangre. Una tarde, como al descuido, lo hirieron y durante dos semanas permaneció internado en el Hospital Militar de Riga al cuidado de robustas y sonrientes enfermeras del Reich incrédulas ante el color de sus ojos y de algunas feísimas enfermeras españolas voluntarias, probablemente hermanas, cuñadas o primas lejanas de José Antonio.
Cuando lo dieron de alta sucedió algo que para el sevillano tendría graves consecuencias: en vez de recibir un billete con el destino correcto le dieron uno que lo llevó a los cuarteles de un batallón de las SS destacado a unos trescientos kilómetros de su regimiento. Allí, rodeado de alemanes, austríacos, letones, lituanos, daneses, noruegos y suecos, todos mucho más altos y fuertes que él, intentó deshacer el equívoco utilizando un alemán rudimentario, pero los SS le dieron largas y mientras se aclaraba el asunto lo pusieron con una escoba a barrer el cuartel y con un cubo de agua y un estropajo a fregar la oblonga y enorme instalación de madera en donde retenían, interrogaban y torturaban a toda clase de prisioneros.
Sin resignarse del todo, pero cumpliendo con su nueva tarea a conciencia, el sevillano vio pasar el tiempo desde su nuevo cuartel, comiendo mucho mejor que antes y sin exponerse a nuevos peligros, ya que el batallón de las SS estaba destinado en la retaguardia, en lucha contra aquellos a quienes llamaban bandidos. Entonces, en el lado oscuro de su cabeza volvió a hacerse legible la palabra sorche. Soy un sorche, se dijo, un recluta bisoño y debo aceptar mi destino. La palabra chantre, poco a poco, desapareció, aunque algunas tardes, bajo un cielo sin límites que lo llenaba de nostalgias sevillanas, resonaba aún por allí, perdida quién sabe dónde. Una vez escuchó cantar a unos soldados alemanes y la recordó, otra vez escuchó cantar a un niño detrás de unas matas y la volvió a recordar, esta vez de forma más precisa, pero cuando dio la vuelta a los arbustos el niño ya no estaba.
Un buen día ocurrió lo que tenía que ocurrir. El cuartel del batallón de las SS fue asaltado y tomado por un regimiento de caballería ruso, según unos, por un grupo de partisanos, según otros. El combate fue corto y se decantó en seguida en contra de los alemanes. Al cabo de una hora los rusos encontraron al sevillano escondido en el edificio oblongo, vestido con el uniforme de auxiliar de las SS y rodeado de las no tan pretéritas infamias allí cometidas. Como quien dice, con las manos en la masa. No tardó en ser atado a una de las sillas que los SS usaban en los interrogatorios, una de esas sillas con correas en las patas y en los reposos y a todo lo que los rusos preguntaban él respondía en español que no entendía y que allí sólo era un mandado. También intentó decirlo en alemán, pero en este idioma apenas conocía cuatro palabras y los rusos ninguna. Éstos, tras una rápida sesión de bofetadas y patadas, fueron a buscar a uno que sabía alemán y que se dedicaba a interrogar prisioneros en otra de las celdas del edificio oblongo. Antes de que regresaran el sevillano escuchó disparos, supo que estaban matando a algunos de los SS y perdió las esperanzas de salir bien librado que aún tenía; no obstante, cuando los disparos cesaron volvió a aferrarse a la vida con todo su ser. El que sabía alemán le preguntó qué hacía allí, cuál era su función y su grado. El sevillano, en alemán, intentó explicarlo, pero en vano. Los rusos entonces le abrieron la boca y con unas tenazas que los alemanes destinaban para otras partes de la anatomía empezaron a tirar y a apretar su lengua. El dolor que sintió lo hizo lagrimear y dijo, o más bien gritó, la palabra coño. Con las tenazas dentro de la boca el exabrupto español se transformó y salió al espacio convertido en la ululante palabra kunst.
El ruso que sabía alemán lo miró extrañado. El sevillano gritaba kunst, kunst, y lloraba de dolor. La palabra kunst, en alemán, quiere decir arte y el soldado bilingüe así lo entendió y dijo que aquel hijo de puta era un artista o algo parecido. Los que torturaban al sevillano retiraron la tenaza con un trocito de lengua y esperaron, momentáneamente hipnotizados por el descubrimiento. La palabra arte. Lo que amansa a las fieras. Y así, como fieras amansadas, los rusos se dieron un respiro y esperaron alguna señal mientras el sorche sangraba por la boca y tragaba su sangre mezclada con grandes dosis de saliva y se ahogaba. La palabra coño, metamorfoseada en la palabra arte, le había salvado la vida. Cuando salió del edificio oblongo el sol estaba ocultándose pero le hirió los ojos como si hubiera sido mediodía.
Se lo llevaron con el resto escaso de prisioneros y poco después otro ruso que sabía español pudo escuchar su historia y el sevillano fue a parar a un campo de prisioneros en Siberia mientras sus accidentales compañeros de iniquidades eran pasados por las armas. En Siberia estuvo hasta bien entrada la década del cincuenta. En 1957 se instaló en Barcelona. A veces abría la boca y contaba sus batallitas con muy buen humor. Otras abría la boca y mostraba a quien quisiera verlo el trozo de lengua que le faltaba. Apenas era perceptible. El sevillano, cuando se lo decían, explicaba que la lengua con los años le había crecido. Amalfitano no lo conoció personalmente, pero cuando le contaron la historia el sevillano todavía vivía en una portería de Barcelona.

(Del libro Llamadas telefónicas)

sábado, 3 de octubre de 2009

PRENSA CULTURAL. "Babelia". 3 octubre 2009


En Babelia, suplemento cultural de "El País":

1. Kadaré, el sobreviviente. Entrevista. Por Lola Galán. La obra del premio Príncipe de Asturias de las Letras 2009, compuesta por una treintena de novelas de trasfondo político escritas en su mayor parte en la Albania comunista, es una sorprendente afirmación de libertad interior. El accidente se publica ahora en España. Aquí podemos leer sus primeras páginas.

2. Músicas de un siglo. Artículo de Antonio Muñoz Molina, con motivo de la publicación de El ruido eterno, de Alex Ross.

3. "La inteligencia es catastrófica para la literatura". Entrevista a Nancy Houston. Por Antonio Jiménez Barca. La autora narra en La huella del ángel la huida de una mujer alemana de su país, de su lengua y de su identidad, y muestra, como en Marcas de nacimiento, el peso avasallador de la Historia. Podemos leer las primeras páginas de la novela.

4. CRÍTICA. Una novelita lumpen, de Roberto Bolaño, por Jordi Gracia. La torre elevada. Al Qaeda y los orígenes del 11-S, de Lawrence Wright, por José María Irujo; podemos leer sus primeras páginas. Muhayababes (chicas con velo). El nuevo Oriente Próximo: joven, cool y devoto, de Allegra Stratton, por Javier Valenzuela. Sables y utopías, ensayo de Mario Vargas LLosa, por José María Ridao. Los bosques de Upsala, de Álvaro Colomer, por María José Obiol; podemos leer sus primeras páginas

miércoles, 8 de abril de 2009

PRENSA. 4-8 abril 2009

En "El País" y suplementos:

1. Le Carré ante el fin de una era. El autor británico vive al sur de Inglaterra, aislado y a la vez pendiente de todo lo que acontece en un mundo dominado por el miedo y una crisis "tan drástica e irreversible como la caída del muro de Berlín". El hombre más buscado es su nueva novela. Entrevista.

2. La diversidad de la poesía penúltima. Las evocaciones íntimas y existenciales y la celebración de lo cotidiano y de la memoria en seis autores son exponentes de la convivencia de múltiples enfoques estéticos.

3. A favor de la razón crítica. Reseña de La cultura humana, ensayo de Jesús Mosterín.

4. Bolaño forever. Artículo de Javier Cercas sobre Roberto Bolaño.

5. El libro del futuro ya está aquí. La revolución digital ha llegado al mundo del libro y parece imparable. Dispositivos con pantallas más cómodas de leer, con más capacidad de almacenaje y conexión a Intenet. Los últimos adelantos tecnológicos hacen los 'e-books' más cómodos y útiles, al tiempo que transforman la industria editorial. Reportaje.

6. "Mis libros triunfan en el caos". Surrealista y amante de la cultura pop, Murakami es el gran escritor japonés de principios de siglo. Entrevista.

7. Niño, enséñale a la señora el hiperónimo. Artículo de Rosa Montero sobre las palabras.

8. Dentro de la secta del odio. La secta Takfir Wal Hijra, la más radical y extrema del yihadismo, ha echado raíces en Melilla. Fátima, de 18 años, revela a EL PAÍS como fue captada por sus dirigentes y el odio que le inculcaron. Ahora les acusa de ordenar el asesinato de su novio.

9. ¡Vuelven los talibanes! Una nueva ley legaliza la violación dentro del matrimonio en Afganistán. Las mujeres necesitan permiso para estudiar, trabajar o ir al médico. Karzai cede por intereses políticos.

10. La literatura. Columna de Manuel Rivas.

11. La clase perdedora. Los alumnos de padres sin estudios tienen 20 veces más riesgo de fracaso. La educación no consigue eliminar las diferencias sociales. Reportaje.

domingo, 22 de marzo de 2009

PRENSA. 22 marzo 2009

En "Público":


1. "La gente espera que la ciencia quite el velo a las apariencias". Entrevista a Bernard d'Espagnat, filósofo y físico cuántico.


En "El País" y suplementos:


2. El enigma universal de Roberto Bolaño. Nuevas obras explotan el éxito planetario del autor chileno, muerto en 2003. Reportaje.


3. Los mil usos del 'hombre ratón'. Los roedores de laboratorio tienen condiciones esenciales para los experimentos. Se cumplen 100 años de su descubrimiento para la ciencia.


4. A favor de la energía nuclear. Lectura. Consciente de que está abriendo la caja de los truenos, Manuel Lozano Leyva, catedrático de Física Atómica y Nuclear de la Universidad de Sevilla, lanza el libro 'Nucleares, ¿por qué no?' (editorial Debate). Se reproducen aquí algunos fragmentos.


5. Un pelo del bigote de Hitler. Artículo de javier Cercas sobre los hábitos saludables de lectura.


6. "Aún existe la consigna de aguantar el maltrato". Entrevista a Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.


7. Cien músicos hispanoamericanos eligen las cien canciones que cambiaron su vida. Joyas de rock eternas, canción de autor, 'soul' elegante, flamenco de ley... 'El País Semanal' ha preguntado a 100 músicos españoles y latinoamericanos las 100 canciones que les marcaron para siempre. Éstas son las ganadoras. Un canon sorprendente y apasionado. Una imprescindible banda sonora para viajar del Mediterráneo al Misisipi, para bailar y para llorar. Un programa de lujo con locuciones de cinco artistas de éxito sobre las cinco primeras canciones.


8. Imágenes de la ciudad perdida. Aquí confluyen las miradas del mundo. Nueva York, una ciudad terrenal, melancólica, donde todo puede suceder. Los grandes fotógrafos la han hecho suya. Éstas son algunas pruebas de su historia de amor.


9. ¿Acaso no nos alquilamos todos? Artículo de Javier Marías sobre la prostitución.