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lunes, 17 de junio de 2013

PRENSA. "El porno, un mal profesor de educación sexual". Reportaje

Alegoría del triunfo de Venus, obra pictórica de Bronzino del siglo XVI.
   En "El País":

El porno, un mal profesor de educación sexual

Una investigación británica reclama más tiempo escolar para contenidos sobre relaciones afectivas para combatir el creciente acceso a material erótico a través de la Red

Las distintas visiones de estas enseñanzas lastran su presencia en las aulas

 14 JUN 2013

Sin una buena educación sexual en las escuelas, la pornografía podría acabar erigiéndose —si no lo ha hecho ya— como la gran fuente de aprendizaje en este campo para los niños y adolescentes, que tienen estos contenidos a un simple clic de distancia desde muy pequeños. Un reciente estudio de la Universidad de Middlesex (Reino Unido) ha lanzado esta alerta y reclama más educación afectivo-sexual en las escuelas para combatir la más que segura imagen distorsionada sobre las relaciones que obtendrán los jóvenes del porno. “El currículo en formación sexual de los niños tiene que crecer y adquirir más relevancia, además de incluir educación sobre pornografía”, reclama el texto.
El problema es que la educación sexual suele ir acompañada de gran controversia por las muy distintas formas de entenderla. Al estar tan imbricada la visión de la sexualidad y las relaciones afectivas con valores morales y éticos, la polémica en muchas ocasiones provoca la parálisis en las políticas públicas de los Estados —como ocurre en España—, quedando reducidas estas enseñanzas a unos pocos contenidos —centrados en la biología— en las asignaturas de ciencias, y cualquier formación o taller adicional, al albur de la implicación y las ganas del equipo de profesores. O a la orientación ideológica de los centros (por ejemplo, en el caso de las escuelas católicas), que en ocasiones chocan con las evidencias científicas.


Fuente: Encuesta Bayer Shering Pharma. / EL PAÍS
En todo caso, es una educación totalmente insuficiente, asegura Mar Venegas, socióloga de la Universidad de Granada. “La educación afectivo-sexual, como se ha repetido en muchas ocasiones, sigue siendo una asignatura pendiente en España”, asegura. Aunque ahora sea probablemente más necesaria que nunca.
“Nuestro trabajo ha encontrado evidencias crecientes de que los jóvenes no están satisfechos con la educación sexual que reciben, por lo que cada vez más acuden a la pornografía en busca de información. El problema es que, en lugar de enseñarles, el porno distorsiona las ideas de los chicos y chicas sobre las relaciones y las prácticas sexuales”, explican por correo electrónico dos de las autoras del estudio titulado Basically... porn is everywhere (Básicamente... el porno está en todas partes), la profesora de Psicología de Middlesex Miranda Horvath y Afroditi Pina, de la Universidad de Kent.
En España, las principales fuentes de información sexual para los jóvenes españoles de 15 a 24 años siguen siendo la familia y los amigos, según la última encuesta Shering, de 2009. Mientras, los que mencionan a la escuela como fuente de conocimientos sobre la materia, que se había multiplicado por dos entre 2002 y 2005, volvieron a bajar en 2009, pasando del 47% al 42%, en el caso de las chicas, y del 46% al 35%, en el de los chicos. Mientras, los que recurren a Internet pasaron del 13% al 31% (ellas) y del 23% al 41% (ellos).

La pelea se centra en quién decide los contenidos: ¿los padres o el Estado?
En realidad, las fuentes de información principales de las que se nutren los jóvenes sobre sexualidad siempre han sido muy parecidas, aunque ahora son mucho más accesibles a través de Internet, asegura el profesor de la Universidad de La Laguna Fernando Barragán. “En 1982 se presentó en la Universidad de La Laguna una investigación pionera sobre la información sexual y el comportamiento de la población escolar en la que se demostraba que el alumnado de 11 a 18 años se informaba en la pornografía como si fuesen libros de educación sexual, obteniéndola de sus propias casas; hoy la pornografía está en las redes sociales y las nuevas tecnologías, por lo que incluso la Unión Europea alerta de la necesidad de formación del alumnado y los diversos colectivos de profesionales para aprender a desarrollar habilidades de reconocimiento y defensa contra la violencia sexual”, señala Barragán.
“Que no haya una educación sexual reglada y basada en hechos científicos no quiere decir que los chicos y chicas no tengan preguntas y necesiten respuestas. Buscan otras maneras de aprender”, insiste la experta de la Federación de Planificación Familiar Estatal Alexa Segura. “Y cuando se aprende sobre el sexo a través de lo que los medios mayoritariamente difunden, o del porno, lo que se recibe es la reproducción de estereotipos machistas, de relaciones violentas y basadas en falsas expectativas. Se reproduce un modelo coitocéntrico, una sexualidad reducida al coito que además deja fuera las prácticas de cuidado mutuo y muchas opciones diferentes a las de la heterosexualidad, por lo que muchas personas se pueden sentir marginadas”, añade la especialista.

En España bajó a partir de 2005 la información recibida en los colegios
La pornografía, dice el reciente estudio británico, se ha relacionado en distintas investigaciones con actitudes poco realistas sobre el sexo y disfuncionales sobre las relaciones y conductas sexuales permisivas; con la creencia de que las mujeres son objetos; con pensamientos más frecuentes sobre el sexo; incertidumbre sexual (por ejemplo, el grado en que los niños y los jóvenes no tienen claro su orientación sexual, creencias y valores), y actitudes machistas. Estos contenidos empiezan a llegar a la vida de los niños cuando están aún en primaria (de 6 a 12 años), asegura el informe.
La especialista Gemma Martínez, del equipo del proyecto de investigación EU Kids Online, advierte que aún existe controversia científica sobre los efectos negativos del visionado de pornografía en niños y adolescentes. Sin embargo, no minimiza el riesgo, por lo que reclama contenidos en la escuela tanto para un buen manejo de las nuevas tecnologías como de educación sexual. “Los menores españoles utilizan Internet como principal fuente de acceso a contenido sexual (y pueden sufrir daño por no saber cómo descodificar estos mensajes). Las Administraciones públicas y cada uno de los organismos que velan por la protección del menor tienen que ser conscientes de que la tarea de la educación sexual del menor no solo recae en manos de los padres, sino que es necesario una enseñanza formal e integrada en el currículo escolar para proteger al menor de potenciales daños provocados por contenidos sexuales online. Contenidos a los que pueden acceder, recibir y generar”, insiste Martínez.

“Se distorsionan las ideas sobre las relaciones”, dicen las autoras del trabajo
“Claro que es una preocupación creciente. No existe una legislación adecuada como existe fuera de Internet”, se queja Guillermo Cánovas, presidente de la ONG Protégeles, especializada en menores y nuevas tecnologías. “A ningún responsable de un quiosco se le ocurre vender una revista pornográfica a un menor, ni al de un videoclub alquilarle una película para adultos, pero en la Red no hay responsabilidad porque aún no existe un sistema adecuado para comprobar la edad de quien accede”, explica.
Mientras esa legislación y esos métodos llegan, Cánovas recomienda los filtros que existen para que los padres controlen a qué contenidos acceden sus hijos a través de Internet. Y también, por supuesto, habla de la necesidad de una buena educación para evitar situaciones de riesgo.
“La pornografía debería llevar un mayor control, como cualquier otro estímulo perjudicial para los jóvenes, como pueden ser el tabaco o el alcohol, y efectivamente una buena educación sexual es más que nunca necesaria. Pero nos quedaría por definir a qué le llamamos buena educación sexual”, señala el catedrático de Medicina y director del Proyecto Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana de la Universidad de Navarra, Jokin de Irala.

“Se reproducen estereotipos machistas”, afirma una especialista
Y ahí, en lo de una “buena educación sexual”, arranca la pelea inacabable. “Esta educación nunca es neutra y es fácil llegar al debate sobre quién debe decidir sobre los contenidos. Algunos quieren hacer hincapié en aspectos biológicos centrándose en el cómo de la sexualidad, mientras que otros quieren también integrar conceptos como el amor. No es sencillo encontrar una solución que satisfaga a todo el mundo. Por eso, opino que un Gobierno no es nunca el más indicado para elegir estos contenidos y que cada centro educativo debe responder ante las familias de la educación afectivo-sexual que ofrece”, añade De Irala. Este especialista cree que la mejora pasa “por fundamentar la educación sexual en las evidencias científicas, evitando todo sesgo ideológico, y, para las cuestiones más opinables, por la existencia de materiales escolares diferentes y con diferentes enfoques para que puedan ser elegidos por los padres. Por ejemplo, canalizando las decisiones sobre textos y contenidos teniendo en cuenta los criterios de las asociaciones de padres y madres”.
El problema, sin embargo, es que las elecciones de unos padres y de otros pueden ser completamente contradictorias entre sí —por ejemplo, con el tema de los anticonceptivos— e, incluso, ser contrarias a las evidencias científicas, como los postulados de la educación sexual basada exclusivamente en la “virtud de la castidad” que defiende la Iglesia católica. “Ha quedado demostrado reiteradamente que los programas de abstinencia exclusiva son ineficaces para fomentar y mantener el cambio de comportamiento. Además, una gran mayoría ha demostrado su ineficacia para prevenir la actividad sexual o reducir la infección por el VIH, las enfermedades de transmisión sexual o el embarazo no deseado”, señala el informe Salud sexual para el milenio, una declaración publicada en 2009 por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS, en sus siglas en inglés).
Las autoras del estudio de Middlesex opinan que no todos los padres están preparados para ofrecer en sus casas una educación afectivo-sexual que mantenga a sus hijos alejados de los “abusos y para desarrollar relaciones sanas”. “La escuela es la única palanca universal que tenemos para garantizar que todos los niños están protegidos y construyen la capacidad de resistencia frente a los posibles efectos de la pornografía en sus relaciones. El contenido de la educación sexual y sobre relaciones debe abarcar el acceso y la exposición a la pornografía y las prácticas sexuales que son relevantes para las vidas y experiencias de los jóvenes”, añaden las profesoras Horvath y Pina.
El profesor de La Laguna Fernando Barragán rechaza completamente la educación sexual que se promueve desde la Iglesia católica, a la que considera culpable de los retrocesos en estas enseñanzas de los últimos años. En su opinión, “la educación sexual es un derecho fundamental que debe asegurar la integridad y la libertad de los ciudadanos.
Negar el derecho a la libertad de elección de la preferencia sexual, la forma de matrimonio o cualquier forma de limitación del derecho al aborto son expresiones de violencia. Los retrocesos progresivos en toda Europa están llevando a una grave emergencia de la homofobia y la violencia contra las mujeres”. En su opinión, la educación sexual debe promover la felicidad humana y, al mismo tiempo, “enseñar a diferenciar entre los comportamientos que producen placer y los que implican violencia”. Algo que difícilmente puede aprenderse solo a través de Internet.

viernes, 31 de mayo de 2013

PRENSA. "La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes". Reportaje

A los adolescentes les cuesta establecer los límites de lo tolerable. / RICARDO GUTIÉRREZ ("El país")

   En "El País":

La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes

Cada vez más adolescentes acuden a centros de atención para mujeres maltratadas

Las nuevas tecnologías emergen como arma de control

Los expertos urgen a prevenir con educación

 Madrid 28 MAY 2013

La violencia machista no es solo un problema de parejas casadas, como creen muchos adolescentes, que siguen perpetuando estos comportamientos con relaciones enfermizas. Tras años de avances en igualdad, los expertos alertan de que falla la educación y de que sigue dominando una visión romántica del amor en la que las chicas lo aguantan todo, seducidas por una figura dominante y protectora. Según los sociólogos, los adolescentes se saben la teoría y racionalmente rechazan la violencia, pero alertan de que el nivel de machismo es demasiado elevado para una generación que ha crecido en el siglo XXI.
Los centros de atención a malos tratos coinciden en que cada vez son más jóvenes las chicas que acuden a pedir ayuda. Las causas judiciales por este motivo aumentan entre los más jóvenes, según la Fiscalía de Menores. Aunque la mayoría de las víctimas adolescentes tienen entre 15 y 17 años, los puntos especializados llegan a recibir a niñas de 12 y 13. “En estas edades estamos luchando contra el amor, no contra el maltratador”, anuncia Natividad Hernández Claverie, psicóloga responsable de los grupos más jóvenes de la Comisión para la Investigación de Malos tratos a mujeres, una ONG que da apoyo a víctimas de violencia machista desde los años setenta. Hernández Claverie explica que en las terapias con las jóvenes se profundiza primero en sus sentimientos hacia estas situaciones; y luego en el qué significa el comportamiento machista. “Llaman confusas, tristes pero sin saber lo que les pasa”, apunta Diana Díaz, subdirectora de Teléfono de la Fundación Anar, que atiende por esta vía a menores en situación de riesgo y que detecta la violencia contra adolescentes como un problema emergente.
Soledad Cazorla, fiscal de sala delegada contra la Violencia de Género, se muestra “perpleja” ante el fenómeno: “Me produce sorpresa que roles que entendíamos que eran del pasado se puedan repetir en gente muy joven que suponíamos que había asumido su dignidad”. El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad 8 de marzo de Fuenlabrada (Madrid) eran menores de 25 años, frente al 23% del año anterior. Hace tres años que las llamadas a Anar por violencia machista aumentan de forma sostenida: en 2012 registraron un 15% más que en el año anterior. En Andalucía se presentaron 78 denuncias por violencia de género contra menores de edad a lo largo de 2012; una cifra que, según el Instituto Andaluz de la Mujer, supera a las de periodos anteriores. Y cada año la media de edad es inferior al anterior.

Una joven de 19 años y otra de 26 acaban de morir a manos de sus novios
Son tres ejemplos, pero el reparto de competencias de los centros de atención especializados —municipales, autonómicos y estatales, además de fundaciones, centros privados y otras organizaciones— dificulta dibujar un mapa sobre la violencia de género entre las jóvenes de todo el país. Solo se desglosan por edad las víctimas mortales y las órdenes de protección dictadas por los juzgados, en este caso, a los maltratadores (un 2% del total en 2012 frente al 1,6% de 2011). De las 32.242 mujeres que sufrieron malos tratos en 2011, 571 tenían menos de 18 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). El año pasado, por primera vez desde 2004, una menor de 16 años murió a manos de su pareja o expareja: una niña de 13 años en El Salobral (Albacete), asesinada a tiros por un hombre con quien había mantenido un romance. Como en uno de cada dos casos registrados, el agresor era mayor de edad. Se suma otra víctima de 19 y seis en la franja de los 20. La semana pasada, una estudiante de León fue estrangulada por su novio y una chica de 26, acuchillada en Álava. A principios de mayo, una adolescente de Madrid acudió al hospital con cortes en el torso que le había provocado su pareja, a quien intentó encubrir.
Aunque el goteo no cesa y no deja de preocupar la violencia física, la forma más habitual de malos tratos entre jóvenes es el dominio psicológico, según detectan los especialistas: el control sobre la ropa que se ponen las novias, su maquillaje, las amistades con las que salen o dónde pasan el tiempo. Y aquí, las nuevas tecnologías emergen como una nueva herramienta de vigilancia. “Ejercen un control agobiante para las chicas. A través de Whatsapp o Facebook pueden saber en todo momento dónde están, qué están haciendo y con quién. Las hostigan pidiéndoles pruebas: si dicen que están viendo la televisión, les piden qué película echan en un canal, y si les cuentan que están en el baño, las obligan a tirar de la cadena para demostrarlo. Esto es algo que no pasa con las víctimas más mayores”, explica Susana Martínez Nobo, presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que aclara que pese a que estos medios también están al alcance de los mayores, no los usan tanto. Este atosigamiento se dispara en el momento de la ruptura, cuando el acosador utiliza cualquier mecanismo para mantener el control sobre su expareja. Otra de las modalidades del acoso a través de Internet consiste en difundir imágenes privadas, insultos o humillaciones en las redes sociales. “Puso una foto mía en sujetador en Tuenti y la repartió por todo el colegio. Dijo que era una broma que le hacía a todas sus novias”, contaba por teléfono a Anar una chica de 15 años, como consta en el informe de esta institución.
El comportamiento de los jóvenes en sus primeras parejas funciona principalmente por imitación. Actúan de manera análoga a sus referentes, entre los que destacan su familia, su entorno social y los medios de comunicación, especialmente la televisión. “Internet, el cine, las series... nos hacen asumir ciertos roles y normalizar la violencia. Historias como Crepúsculo o Cincuenta sombras de Grey son muy nocivas porque hacen pensar a las chicas que pueden con los malotes”, considera Soledad Ruiz, directora del Instituto Andaluz de la Mujer, que hace seis meses puso en marcha un programa de atención psicológica para adolescentes maltratadas que atendió a 30 chicas en el primer trimestre del año. Siguen pesando todavía 21 siglos de sociedades machistas.
Los chicos, según los expertos consultados, ya no son el lobo ibérico, pero siguen reproduciendo la desigualdad. “El machismo está muy arraigado en una parte del inconsciente colectivo, aunque cada vez menos en el comportamiento”, sostiene Consuelo Madrigal, fiscal de sala de Menores, que define la violencia de género como una “patología social”, más que individual. “La educación en la igualdad afecta a algunos aspectos, pero no cala en todos porque hay hombres que aún necesitan construir su identidad a partir del dominio y de la posesión sobre la mujer”, añade.

Con Whatsapp o Facebook saben siempre dónde están y con quién
A la inseguridad y la falta de autoestima, se le suma una falta de referentes, especialmente para los chicos. “Tarzán ha dejado de ser el héroe y ahora es muy difícil decir quién lo es. Estamos en un momento de polarización en que se ha asumido el empoderamiento de la mujer en la sociedad, pero todavía no se acaba de admitir que es necesario cierto desempoderamiento de los hombres”, alega Hilario Sáez, sociólogo de Hombres para la Igualdad. Lo que sí constata en talleres en los institutos es que hay adolescentes que se siguen declarando machistas: “Para mandar entre hombres, hay que distinguirse de las mujeres y de los niños. A esa edad, hay que ser el más fuerte y eso se va haciendo mediante pruebas de masculinidad. Tienen mucha presión y el que más habla, habla por los demás. Siempre se le suman otros que quieren ser identificados con el fuerte”, cuenta.
La concepción romántica del amor es por donde se cuela el machismo en las relaciones reales. Hace sentir a las jóvenes que tienen una especie de contrato de por vida con su pareja y que si él es violento, es porque se lo merecen; lo que aumenta la sensación de culpabilidad. A ellos les obliga a demostrar celos y dominio para reafirmar su amor. Así lo reflejan testimonios tan antiguos como el que contaba a Anar una chica de 16 años: “El otro día me dijo: ‘Me voy a suicidar si no te veo. Me quito la vida si no estás conmigo”. El 67% de las jóvenes que llaman a esta fundación no son conscientes de que sufren violencia de género.
Noemí Parra, sexóloga y una de las coordinadoras del Programa por los Buenos Tratos de Canarias, cree que además de igualdad hay que dar formación sexual, amorosa y de gestión de conflictos. “Los adolescentes tienen muchas dificultades para establecer los límites entre lo aceptable y lo inaceptable”, zanja. Según cuenta, está trabajando con dos chicos de 13 años que le tocaron el culo a una niña: “Forma parte de un juego, y no entienden que están accediendo a un cuerpo que no quiere ser tocado. Están probando los límites, porque tienen que demostrar que se están haciendo mayores y reproducen todos los estereotipos”. Algunos más mayores también han acudido “muy agobiados” para que les ayuden a controlar los celos.
Las chicas que sufren la violencia, “están sometidas a mucha confusión, se debaten entre el amor y el miedo”, explica Hernández Claverie, que asegura que, con las mujeres más jóvenes, lo que mejor funciona es la terapia de grupo. “Ellas no ven lo que les pasa, porque confunden los celos con el amor, pero sus amigas se lo hacen ver: ‘¿Pero cómo estás con ese cabrón?’, le dicen, porque una vez que se dan cuenta, se convierten en salvadoras”, relata.

La OMS avala que la formación funciona para frenar el machismo
Los recortes, sin embargo, atacan también a este ámbito. De cinco psicólogas, la comisión contra los malos tratos se quedó con dos en 2011 por falta de fondos. “Cada vez que queremos mandar a alguna chica a un servicio de apoyo tenemos que llamar para asegurarnos de que aún está ahí. Muchos cierran de un día para otro”, afirman desde el departamento de servicios sociales de Anar. El Gobierno ha recortado un 21% en programas de prevención y un 18% en políticas de igualdad.
Pese a que la Secretaría de Estado de Igualdad se muestra “preocupada” por esta situación, de momento, todo son promesas. Aseguran que antes del verano se pondrá en marcha una nueva estrategia nacional contra la violencia de género con un presupuesto de 1.000 millones de euros hasta el final de la legislatura (en 2016) y medidas específicas para chicas adolescentes. Las fuentes de Igualdad consultadas anuncian también que se ampliará la prevención del machismo dentro del Plan de Infancia y se diseñará una aplicación para teléfonos móviles con toda la información sobre los distintos grados de violencia de género y los recursos disponibles en la Administración.

“El instituto es un observatorio privilegiado. Van allí cada día”
La Organización Mundial de la Salud acredita que los programas educativos en países desarrollados funcionan para frenar el machismo. Pero estos programas están desapareciendo en España. La reforma educativa eliminará la asignatura de Educación para la Ciudadanía —la única que contenía contenidos sobre igualdad de género— y los seminarios sobre estas materias se están extinguiendo, algo que preocupa a los expertos. “La vacuna contra la violencia es la educación, y hay que luchar en el ámbito preventivo para evitar que se reproduzcan los comportamientos machistas porque cuando actuamos la justicia o la policía, el daño ya está hecho”, opina Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial.
Desde los noventa “se percibe una incorporación del valor igualdad, pero un análisis con preguntas más indirectas resalta que el comportamiento no lo tienen interiorizado”, aclara Fernando Fernández-Llebrez, profesor de la Universidad de Granada y autor del estudio Cambios y persistencias en la igualdad de género de los y las jóvenes en España (1990-2010), junto a Francisco Camas, publicado por el Instituto de la Juventud en 2012.
“Hay un elemento de continuidad de las jóvenes con las mujeres de otras generaciones: la concepción de que no vale la pena polemizar cuando hay un problema de pareja”, aclara Fernández-Llebrez. La forma de enfrentarse a la violencia de género es enseñar valores universales para chicos y chicas, “que pueden estar muy instruidos, pero muy poco educados en los valores”, apunta Cazorla. “No hay que buscar en los chicos un sentimiento de culpa, sino de responsabilidad, porque eso es lo que les llevará a actuar. Si no, los chavales lo verán como una agresión y sacarán las garras”, aclara el politólogo.
Un informe realizado en 2012 por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad desvela el machismo que arrastran los universitarios: un 11% de ellos afirma haber ejercido malos tratos (insultos, humillación, control o agresión) y, de ellos, otro 11% lo han hecho en más de una relación. Entre las chicas, muestra que un 12% de ellas se ha sentido obligada a conductas sexuales en las que no quería participar, un 10% ha visto cómo su pareja la aislaba de sus amistades, un 8% ha vivido una situación de control hasta el mínimo detalle, un 6% ha recibido insultos con frecuencia y un 4% reconoce que su pareja le ha pegado. A pesar de esto, solo el 1,5% de las llamadas que recibió el 016 —teléfono gratuito del ministerio de atención a maltratadas— eran de estudiantes.
El programa contra la violencia de Fuenlabrada se basa en la colaboración entre diferentes instituciones. “Las tutoras de los institutos nos derivan muchos casos. Cuando notan un cambio en la forma de actuar de las alumnas, les preguntan y ellas lo cuentan. Normalmente dicen que tienen una ‘relación complicada”, apunta Blanca Vergara, responsable de la atención de las más jóvenes. Para lograr esta coordinación es necesario formar también al profesorado en cuestiones de igualdad. “El instituto es un observatorio privilegiado porque las chicas acuden cada día”, asegura.
“La transmisión de principios de igualdad es un entramado muy sutil”, declara la abogada Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis: “Me aterra ver cómo hijas de clientas mías reproducen y amplifican modelos que a su edad tendrían que estar enterrados”.

viernes, 12 de octubre de 2012

PRENSA. "El hijo, de 'botellón'; los padres, en la inopia", reportaje

Ambiente en la boca del Metro de Tribunal (Madrid). /CLAUDIO ÁLVAREZ (EL PAÍS)

   En "El País":

El hijo de ‘botellón’, los padres en la inopia

El 44% de los progenitores de menores que toman alcohol ignoran que esto sucede

La mitad autoriza el consumo

 Madrid 11 OCT 2012

Entre la permisividad, la ignorancia y el temor. Así viven los padres y madres españoles el consumo de alcohol de sus hijos menores de edad, según el estudio Jóvenes y alcohol de la Fundación Pfizer. Aunque el título es engañoso. Porque lo relevante no es tanto que este trabajo, en línea con otros como las encuestas Estudes del Plan Nacional sobre Drogas, reflejen que una gran mayoría de los menores bebe. Sino que enfrenta este hecho con lo que piensan sus padres. Y ahí se ve que la expresión “brecha generacional” es algo más que una metáfora.
Empecemos por la pregunta más sencilla: ¿Con qué frecuencia, en términos generales, sueles tomar bebidas alcohólicas? De los chavales de entre 12 y 18 años, el 34,3% contesta que lo hace al menos una vez al mes. Pero sus padres creen que eso sucede solo con el 19,1% de sus hijos. La diferencia son 15,2 puntos, un 44% de error.
Tampoco hay acierto sobre cuándo empezó a beber el hijo (o la hija, que el masculino genérico no debe ocultar que la igualdad entre ambos sexos es cada vez mayor). Los chicos dicen que lo hicieron con 13,7 años de media (un dato que coincide con el del Plan Nacional sobre Drogas, y que casi no varía año a año). Los padres, creen, en cambio, que fue a los 15. El anuncio publicitario de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) con un padre que niega que el adolescente borracho que habían visto los vecinos fuera el suyo no puede ser más acertado. Javier Quiroga, jefe de la unidad de Comunicaciones delSamur (Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate) de Madrid, coincide, por su experiencia, en esa apreciación. “Padres que lo niegan o dicen que a sus hijos les han echado algo en la copa parecen un chiste, pero son reales”.

La edad media para empezar a beber está en los 13,7 años
Con esa edad media de inicio, eso quiere decir que hay muchos menores de los 13 años que beben desde antes, resalta Enrique Baca, catedrático en Psiquiatría de laUniversidad Autónoma de Madrid y patrono de la Fundación Pfizer. “El 8,1% empezó a beber antes de los 10, y el 20,5% antes de los 12. El grueso, el 55%, lo hace entre los 13 y los 15”, destaca. A partir de ahí, los porcentajes bajan mucho (lógico, porque la mayoría ya se ha iniciado en el consumo, y quedan los más reacios).
Este ejercicio de comparar los aciertos entre lo que dicen los hijos y lo que sus padres creen que saben se puede repetir en casi todas las preguntas del trabajo. La equivocación es del 33% si se le pregunta a los padres si sus hijos toman licores fuertes, por ejemplo. Eso sí, clavan la respuesta sobre el consumo de champán y cava o de licores de frutas. ¿Es pura casualidad? Quizá no. Porque esos tipos de bebidas, festivas y esporádicas, suelen ser parte de comidas y celebraciones familiares. Y los progenitores saben que sus hijos las toman porque lo hacen en su presencia.
Este aspecto lleva a otro punto del estudio, como refleja Baca: la permisividad de los padres. Hay una pregunta en la que las respuestas de los hijos y lo que dicen sus padre y madres coinciden bastante: en si beben con permiso. Y es que un 53,7% de los padres y madres lo permiten, en casa o fuera de ella, según los adolescentes.

El 8% de los menores de 10 años ya ha probado los licores
“Esta respuesta, tan llamativa, es de las que no me creo”, dice el psiquiatra de la Universidad Autónoma de Barcelona Miguel Casas. Baca y Pedro Núñez Morgades, ex Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid y también patrono de la Fundación Pfizer, coinciden. “Los padres saben lo que tienen que contestar, lo que queda bien”. Por eso, lo más probable, apuntan estos expertos, es que el porcentaje real sea superior: son todavía más los progenitores que —“por desconocimiento o impotencia, sobre todo a partir de los 16 años”, matizó Núñez Morgades—, dejan que sus hijos beban.
Los datos van en esta línea. Para empezar, hay una clara relación entre padres bebedores e hijos que también lo hacen. Y más del 40% de los chavales se iniciaron en familia. Las repuestas aquí también son bastante coincidentes: los hijos dicen que eso sucedió en el 41,3% de las ocasiones y los padres —quizá por aquella tontería de “que aprendan conmigo”, dijo Núñez Morgades— creen que pasó el 45,4% de las ocasiones.
El tema del aprendizaje no es un asunto menor. Porque lo que no se puede perder de vista es que el alcohol es dañino. Afecta al desarrollo intelectual y físico de los menores, aunque estos todavía tienen una serie de mitos al respecto, como que si solo se bebe de vez en cuando (los fines de semana) no hace daño, dijo Núñez Morgades. “Ven sus efectos como algo lejano”, y opinan que “no engancha como otras drogas”, añadió.

Los brindis de las fiestas familiares son una vía de iniciación frecuente
Los expertos coinciden en señalar en que la formación es clave. E incluso alguno, como Casas, cree que parte de ese aprendizaje está en el propio consumo. “España es un país vitivinícola, donde el alcohol está presente en todo, desde las fiestas a la religión”, resaltó Casas. “Es inherente a nuestra sociedad”, añadió. Por eso, el psiquiatra, que también trabaja en el hospital Vall d'Hebrón de Barcelona, dice en este sentido que, muchas veces, “quienes peor beben son los que tienen poca práctica”. Este experto cree que insistir en medidas represivas es un esfuerzo inútil. “¡Si no hemos conseguido erradicar el consumo de hachís o cocaína!”, comenta. Lo que pasa es que hay que saber beber. “¿Tiene peligros? Desde luego. Pero también los tienen las bicicletas. En Holanda sería absurdo que no dejaran usarlas hasta los 18 años. Acabarían atropellados por un tranvía”, pone como ejemplo. Otra cosa es que él cree que hay que vigilar esos primeros años de contacto con la bebida, peligrosos pero inevitables. Entre lo que se podría hacer está educar a los chavales para que se vigilen unos a otros. No en el sentido de reprimirse, sino en el de estar al tanto. “Si cuando sale un grupo siempre es el mismo el que pierde el conocimiento, es que algo le pasa”.
Casas es de la opinión de que hay una serie de factores —sobre todo problemas psiquiátricos como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad— detrás de los problemas de adicción. “El 85% aprende a beber sin complicaciones, el otro 15% es el que está en peligro”. “Ellos son los que se emborrachan en los botellones, los que al llegar a la adolescencia empiezan con el consumo de drogas y a los que hay que tratar. Porque la adicción no es por vago, por el paro o factores socioculturales; es una enfermedad de causas biológicas”, insiste el experto.

El 15% de la población tiene una predisposición a la adicción
Este planteamiento no es cómodo, porque parece tener un cierto componente de determinismo, de predisposición genética al alcoholismo. Casas lo defiende, y cree que lo importante es saberlo para actuar. Por eso, él cree que el peligro no está en el botellón —“solo el 10,3% se emborracha en ellos la mayoría de las veces, lo que coincide con ese 15% de predisposición biológica”—, señala.
Con este estudio, el debate de las medidas para combatir el consumo excesivo tiene nuevos argumentos. “Hablar con los niños, y no a los niños”, dice Núñez Morgades. El alcohol está ahí, y la cuestión está en abordarlo sobriamente.

viernes, 7 de octubre de 2011

PRENSA. "Un país desconcentrado", por Maruja Torres

Maruja Torres

   En "El País Semanal":
Un país desconcentrado

MARUJA TORRES 02/10/2011

   Varios amigos míos, padres de niños y niñas muy inteligentes, han sido sorprendidos por la noticia, proporcionada por las escuelas a las que acuden, de que sus hijos carecen de capacidad de concentración y son, además, hiperactivos. Los portadores de la noticia han añadido que es algo que ocurre con frecuencia. Me preocupa este tema, porque creo que es la consecuencia, que pagan los más jóvenes, de la sociedad que hemos creado uniendo nuestras respectivas desidias. La desidia es un hecho tan social como lo es la rebelión ante la injusticia o la estupidez. Pero para esta última se necesita una aportación imprescindible: la de la inteligencia de cada uno. La desidia se nutre de la abdicación. Que inventen otros, que enseñen otros, que se esfuercen otros.
   Tengo entre mis manos el último libro de Ana María Moix. La autora catalana se aleja, por una vez, de la narrativa de ficción, y lo hace para sentar acta del estado, del mal estado de las cosas. Es un libro contundente como una mueca de asco. Lo llama Manifiesto personal, y me complace señalar que es un texto beligerante e inconformista, de los que ahora necesitamos para realimentarnos con verdades, por amargas que resulten. Moix no deja sin señalar parcela alguna de cuantas han contribuido a que nos encontremos desvalidos, desnudos y perplejos frente al actual descalabro económico y moral. Entreverado de anécdotas recogidas a pie de calle, y escrito con una amenidad que se agradece, deliberadamente alejado del ensayo sesudo, pero sin perder jamás la agudeza del pensamiento, este Manifiesto dedica atención a todos los estamentos sociales y los problemas que les aquejan. Lo hace Moix con esa socarronería tan suya que puede provocarnos una sonrisa, pero que nunca nos descabalga de la indignación. Y motivos para indignarnos tenemos: con los políticos, con los financieros... y con nosotros mismos.
   Es en las páginas que dedica a los niños y a los jóvenes -a estos niños y jóvenes que "nos están saliendo"- de donde saco el nervio que pretende alimentar este artículo. Me pone frenética que se despachen esa hiperactividad y esa falta de concentración con que crecen nuestras criaturas -a las que se cría, pero no se educa, denuncia Moix- como algo casi inevitable, tipo maldición bíblica que "ya pasará". No es así. Esos críos se convertirán en adolescentes, y luego, en jóvenes a medio cocer: lo que la autora bautiza como "invertebrados". Ya nos los encontramos. Desmotivados y con la mente vaporosa: son los que responden con monosílabos o mugidos bovinos a cualquier pregunta que requiera un mínimo esfuerzo neuronal.
   Señala Ana María Moix, como causa principal de este retroceso educativo, la dejación que la mayoría de los padres han hecho al confiar a sus hijos, desde la más tierna edad, a la hipnosis de la pantalla del televisor. Esto viene de lejos. De hecho, esos "invertebrados" con los que nos encontramos ya han sido deformados por los mensajes de la televisión, la publicidad, el zapping, la inducción a sentir falsos deseos de inmediata y efímera satisfacción y, por encima de todo, la ausencia de inteligencia.
   Ahí está el niño o la niña, con un mando a distancia en la mano, fijando su atención en historias cortas. ¿Quién le sentará a leer un libro? ¿Quién sentará a hacer lo propio a los adultos que le crían y cuyo narcisismo considera una pérdida de tiempo todo lo que no conduzca a una satisfacción inmediata? ¿Dónde está el anuncio que culpabiliza al usuario por no haber leído a tiempo un buen libro? Qué va: lo que tenemos es una machacona campaña en la que todo el mundo pone a parir al infeliz que no se decidió por un auto de determinada marca. Imaginen lo hermoso que sería que, en ese anuncio, el protagonista despertara de su pesadilla y, en lugar de encontrarse al volante del coche de marras, se viera en la biblioteca de su casa, rodeado por sus amados volúmenes. Uf, soy un lector. Menos mal que mi analfabetismo funcional ha sido solo un mal sueño.
   Éste es un libro amargo, cierto. Pero por una buena razón: porque el final feliz tenemos que aportarlo entre todos. Aquí: en este país. En la realidad, en la vida.

http://www.marujatorres.com/

domingo, 26 de junio de 2011

PRENSA (2). 26 junio 2011

   En suplementos de "El País":

1. El estallido de la revolución. Ben Ali todavía era presidente de Túnez cuando visitó al joven Mohamed Buazizi, que se había inmolado contra su régimen. El escritor Tahar Ben Jelloun evoca el comienzo de la 'primavera árabe'.

2. Niños que leen. Por Elvira Lindo.

3. Del brazo y por la calle. Por Maruja Torres.

4. La pasión inglesa. Por Javier Cercas.

5. Con el rostro por delante. Reportaje de Julia Luzán. Primero daban la mano, luego el cuerpo. La moda de las tarjetas de visita con foto arrasó a mediados del siglo XIX. Perseguidas por los coleccionistas, fueron un objeto codiciado, como este álbum personal del escritor Pedro Antonio de Alarcón.

6. El dolor de las despedidas. Reportaje de psicología. Por Xavier Guix. Sufrir pérdidas es motivo de lágrimas y exige un proceso de duelo para recomponer nuestra identidad.

7. Mi vida dentro de una mochila. Reportaje. Estrenan la mayoría de edad y lo expresan con lo puesto. Este es un retrato de las inquietudes de doce nuevos adultos españoles a través de los objetos y prendas con los que quieren presentarse al mundo.

8. Venecia. Entre el esplendor y el abismo. Reportaje de Miguel Moral. Un sueño que amenaza con convertirse en pesadilla. Por inundación. Para mantenerla a flote, Ivorypress y la organización 'Venecia en Peligro' colaboran en un proyecto con 14 grandes fotógrafos que aportan su mirada de la ciudad. Aquí, una selección.

9. Elogio a la familia (con algunos gritos aterrados al fondo). Por Rosa Montero.

10. Cortar el revesino. Por Javier Marías.

jueves, 28 de abril de 2011

PRENSA. "Una generación de extraños", por Umberto Eco

Umberto Eco

   En "Público":
Una generación de extraños

UMBERTO ECO 24/04/2011 10:20

   Creo que la de Michel Serres es la mejor mente filosófica que existe en Francia hoy en día. Y como cualquier buen filósofo, Serres es capaz de reflexionar sobre los asuntos actuales tan bien como sobre los sucesos históricos. Desvergonzadamente, voy a basar esta columna en el ensayo espléndido que Serres escribió el mes pasado para Le Monde, en el que nos recuerda asuntos que conciernen a la juventud actual: los hijos de mis lectores jóvenes y los nietos de nosotros, los viejos.
   Para empezar, la mayoría de estos niños o nietos nunca ha visto un cerdo, una vaca o un pollo. Una observación que me recuerda una encuesta realizada hace aproximadamente 30 años en Estados Unidos. Reveló que la mayoría de los niños en Nueva York creían que la leche, que ellos veían que se vendía en recipientes en el supermercado, era un producto hecho por el hombre, como la Coca-Cola. Los seres humanos modernos ya no están acostumbrados a vivir en la naturaleza; sólo conocen la ciudad. También me gustaría señalar que, al salir de vacaciones, la mayoría de ellos se aloja en lo que el antropólogo Marc Augé ha definido como "no lugares": espacios de circulación, consumo y comunicación homogenizados. Las villas de los hoteles de lujo o resorts son notablemente similares a, digamos, el aeropuerto de Singapur, cada una de ellas dotada de una naturaleza perfectamente ordenada y limpia, arcadiana, totalmente artificial. Estamos en medio de una de las mayores revoluciones antropológicas desde la Era Neolítica. Los niños de hoy viven en un mundo sobrepoblado, con una expectativa de vida cercana a los 80 años. Y, dada la creciente longevidad de las generaciones de sus padres y abuelos, tienen menos probabilidades de recibir sus herencias antes de que estén al borde de la vejez.
   Una persona nacida en Europa durante los 60 últimos años no ha conocido la guerra. Y, habiéndose beneficiado de los progresos de la medicina, no ha sufrido tanto como sus antepasados. La generación de sus padres tuvo hijos a mayor edad de lo que era usual en la generación de sus abuelos, y es muy posible que sus padres estén divorciados. En la escuela, estudió al lado de niños de otros colores, religiones y costumbres; esto lleva a Serres a preguntarse cuánto tiempo más los escolares en Francia cantarán La Marsellesa, que contiene una referencia a la "sangre impura" de los extranjeros. ¿Qué obras literarias puede todavía disfrutar y con cuáles establecer una conexión, dado que nunca ha conocido la vida rústica, la vendimia de uvas, las invasiones militares, los monumentos a los caídos, los estandartes perforados por balas enemigas o la urgencia vital de la moralidad?
   Su pensamiento ha sido formado por medios de comunicación que reducen la permanencia de un suceso a una breve frase e imágenes fugaces, fieles a la sabiduría convencional de los lapsos de atención de siete segundos y las respuestas de los programas de concurso con respuestas que se deben dar en quince segundos. Y esos medios de comunicación le muestran cosas que no vería en su vida cotidiana: cadáveres ensangrentados, ruinas, devastación. "Al llegar a los 12 años de edad, los adultos ya han forzado (a los niños) a ser testigos de 20.000 asesinatos", escribe Serres.
   Los niños actuales son criados con anuncios llenos de abreviaciones y palabras extranjeras que les hacen perder contacto con su lengua madre. La escuela ya no es un lugar de aprendizaje y, acostumbrados a los ordenadores, esos niños viven una buena parte de su existencia en el mundo virtual. Al escribir en el teclado usan sus dedos índice o pulgar en lugar de toda la mano (y, lo que es más, están totalmente consumidos por el afán de desarrollar varias tareas al mismo tiempo). Se sientan, hipnotizados por Facebook y Wikipedia, que, según Ferres, "no excitan las mismas neuronas o las mismas zonas de la corteza (cerebral)" que si estuvieran leyendo un libro. Los seres humanos antes vivían en un mundo percibible, tangible. Esta generación existe en un espacio virtual que no establece distinción entre cercanía y distancia.
   No escribiré de las reflexiones de Serres acerca de cómo manejar los nuevos requerimientos de educación. Pero su observación general del tema abarca un periodo de perturbación total no menos pivotal que las eras que llevaron a la invención de la escritura y, siglos después, de la prensa. El problema es que la tecnología moderna cambia a una velocidad inaudita, escribe Serres, y "al mismo tiempo el cuerpo es transfigurado, el nacimiento y la muerte cambian, como lo hacen el sufrimiento y la sanación, las vocaciones, el espacio, el medio ambiente, y el estar en el mundo". ¿Por qué no estuvimos preparados para esta transformación? Serres llega a la conclusión de que quizá parte de la culpa debe atribuirse a los filósofos, quienes, por la naturaleza de su profesión, deberían prever cambios en el conocimiento y la práctica. Y no han hecho suficiente en este sentido porque, "dado que están involucrados en la política día tras día, no sintieron la aproximación de la contemporaneidad''.
   No sé si Serres está completamente acertado, pero ciertamente no está totalmente equivocado.

domingo, 27 de marzo de 2011

PRENSA (2). 27 marzo 2011

   En suplementos de "El País":

1. A favor de la nueva Libia. Por Bernard-Henri Lévy. El movimiento de solidaridad que ha despertado el conflicto libio a nivel mundial ha logrado reunir, en la misma coalición, tanto a los Gobiernos occidentales como a los países miembros de la Liga Árabe.

2. En misa de ocho. Por Elvira Lindo.

3. Pasa la vida. Por Maruja Torres.

4. Los versos locos de la Princesa Inca. Entrevista. Por Rafael Ruiz. Dicen los médicos que es bipolar, esquizoafectiva. Dice ella que la crisis que sufre desde hace diez años y la fuerte medicación la dejan como un zombi. Princesa Inca / Cristina Martín remueve conciencias desde la radio y ahora desde un estremecedor libro de poesía.

5. Un Águila sobre el patio de butacas. Reportaje de Guillermo Abril. Después de tres temporadas en televisión, de convencer a más de seis millones de espectadores diarios y recibir el 'Premio Onda's a la mejor serie... La historia de este ninja español en el siglo XVII llega al cine.

6. Los mensajes de nuestros gestos. Reportaje de psicología. Por Ferrán Ramón-Cortés. Nuestro comportamiento esconde mensajes que a menudo contradicen nuestras palabras. ¿Qué información damos a nuestro entorno con nuestros gestos? ¿Cómo nos juzgan a través de estas señales ocultas?

7. Eduardo Arroyo: "Ha triunfado el cinismo, ya nadie cree en nada". Entrevista. Por Vicente Verdú. Se comprometió a fondo con el progresismo. Hoy ya no reconoce lo que es la izquierda. Su pintura alcanzó las cotas más altas. Hoy cree que el arte está en manos de funcionarios. "Es insoportable y muy doloroso".

8. Aires de revolución. Reportaje de Jesús Ruiz Mantilla y Guillermo Abril. Una ola de cambio ha sacudido el mundo que ellos conocían. Algunos lo han vivido en primera persona. Otros lo han seguido minuto a minuto en la Red. Todos coinciden en algo: ha llegado su hora. De Marruecos a Palestina, pasando por Túnez y Egipto, 10 árabes afincados en España nos hablan de democracia, dignidad y justicia.

9. España masacrada. Reportaje de Tereixa Constenla. Los horrores de la guerra civil siguen saliendo a la luz. Lejos del frente hubo casi tantos muertos como en las batallas. Una represión salvaje contra inocentes que Paul Preston denuncia ahora en 'el holocausto español'.

10. Pandilla sin bits. Reportaje de Cristóbal Ramírez. A las generaciones de hoy se las critica por querer siempre el último 'gadget' y estar obsesionadas con Internet. ¿Realidad total? Aquí va una muestra de chavales que rebaten esos informes. Ellos intentan comprender su mundo al margen de las tecnologías.

11. Época de soplones y policías. Por Javier Marías.

lunes, 14 de febrero de 2011

PRENSA. 14 febrero 2011

   En "El País":

1. Palabras. Columna de Almudena Grandes.

2. La RAE acoge a la primera filóloga de su historia. Por Javier Rodríguez Marcos. Inés Fernández-Ordóñez analiza en su discurso la formación del español. La estirpe de don Ramón. Por Francisco Rico, miembro de la RAE.

3. Lo tienen todo, excepto a sus padres. Reportaje de Joaquina Prades. Crecer sin ver apenas a los progenitores multiplica los problemas de la adolescencia - Menores de familias acomodadas ingresan en internados y centros tutelados por la poca dedicación a los hijos. El amigo virtual. Análisis de Juan Manuel Romero,  fundador de la ONG 'Adicciones Digitales'.

4. Cosmos cerrado por amor. Artículo de Manuel Cruz, catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona y premio 'Espasa de Ensayo' 2010 por su libro Amo, luego existo. Los filósofos y el amor.

5. La 'generación Y' hace la revolución. Artículo de Frank Emmert, que dirige un programa de colaboración entre la Universidad de Indiana y la Universidad del Cairo e imparte regularmente la enseñanza en Egipto. Entre sus alumnos se cuentan diversos jueces, fiscales, funcionarios públicos y abogados del sector privado de El Cairo y Alejandría. Traducción de Juan Ramón Azaola. El alzamiento juvenil en Egipto no ha sido por el pan y el trabajo. Gente educada y de clase media se ha jugado la vida por otra cosa: por la libertad de debate y disidencia, por la democracia, por la dignidad.

6. La historia se escribe en la plaza. Juan Goytisolo sobre los acontecimientos de Egipto.

   En "El Día de Córdoba":

7. A la revolución por la inocencia. Por Francisco Camero. CÓMIC. Emma Reverter y Máriam Ben-Arab publican 'Politik', un grito contra la mediocridad política · Las autoras creen que los políticos están muy alejados de los ciudadanos.

martes, 8 de febrero de 2011

PRENSA. "Los niños pasan más del doble de tiempo frente a una pantalla que estudiando"

   En "El Día de Córdoba":
Los niños pasan más del doble de tiempo frente a una pantalla que estudiando

   El periodo dedicado a internet, televisión o videojuegos aumenta con la edad · La mitad de los jóvenes de Secundaria tienen problemas para concentrarse pero estudian escuchando música o con gente alrededor

Efe / Madrid
Actualizado 07.02.2011

   Los jóvenes dedican una hora y media al día a estudiar, mientras que pasan una media de cuatro horas delante de una pantalla (consola, televisión o internet), tiempos que aumentan a mayor edad y se reducen en las más tempranas.
   Son datos de una investigación sociológica para conocer los hábitos de estudio de los escolares, realizado con entrevistas a mil niños de entre 8 y 16 años y a sus padres, que indica que ambos progenitores (en el 57% de los casos) o la madre (en el 40%), ejercen las funciones de control, pero raramente lo hace el padre en solitario (en el 3% de las familias).
   Estudiar pierde interés al pasar de Primaria a Secundaria: a siete de cada diez niños de Primaria les gusta estudiar, mientras que sólo cuatro de Secundaria tienen una actitud positiva hacia el estudio, señala el informe encargado por la 'Fundación Antena 3'. Uno de cada dos estudiantes de Secundaria con suspensos tienen problemas para concentrarse cuando tratan de estudiar; sin embargo, mientras están frente a las tareas de clase, un 48% escucha música, un 45% tiene gente cerca hablando, un 35% está conectado a internet y un 25% con la televisión puesta.
   El informe, realizado por TNS-Demoscopia, señala que un tercio de los jóvenes no estudian en su habitación, sino en la cocina o el cuarto de estar y que esa misma proporción tiene problemas para entender las explicaciones de los profesores, sobre todo en matemáticas y ciencias.
   La ayuda de los padres a los hijos en sus estudios se reduce casi a la mitad en Secundaria. Cerca de la mitad (un 45%) de los estudiantes de Secundaria reciben apoyo de sus padres cuando tienen problemas en los estudios, pero en el 52% de los que suspenden tienen padres que no han pasado de los estudios primarios (lo que sólo ocurre a un 20% de los alumnos que aprueban).
   Esta ayuda se eleva al 81% en los alumnos de Primaria.
   Respecto a las técnicas de estudio, más de la mitad de los alumnos (55,6%) afirman que suelen aprender las cosas de memoria.
   De la relación entre padres e hijos, destaca también que la aplicación de castigos es habitual al sacar malas notas (en el 55%), mientras que sólo un 25% de los padres manifiestan premiar a sus hijos cuando obtienen buenos resultados.
   Hablar con los hijos da buen resultado a la luz de los datos de este informe, ya que la comunicación habitual entre padres e hijos sobre la marcha de los estudios es menor entre aquellos que suspenden (53%), que entre los que aprueban (71,2%).
   A lo largo del curso, los escolares de Primaria dedican poco más de una hora al día a estudiar y media hora más los estudiantes de Secundaria. Sin embargo, cuando los exámenes se acercan el tiempo de estudio sobrepasa la hora y media y las dos horas y media en Secundaria.
   Delante de la pantalla, los alumnos de Primaria están casi 3,5 horas (1,5 ante TV, 1 hora juegan a consola u ordenador y casi otra hora conectado a internet), mientras que los adolescentes emplean cerca de 4,5 horas (1 hora y 49 minutos viendo la tele; 48 minutos a la consola o el ordenador y 1 hora y 44 minutos en internet).
   "Las nuevas tecnologías correctamente utilizadas aportan, pero cuando no se controla el tiempo son un problema", opinó el Defensor del Menor de Madrid, Arturo Canalda, quien defendió la necesidad de mejorar la comunicación entre padres e hijos, padres y escuelas, junto a recuperar valores como el esfuerzo y la continuidad del trabajo.
   Otro análisis de estos datos lo ha hecho la catedrática de Psicología de la Educación María José Díaz-Aguado, quien planteó "enseñar a respetar los límites sin caer en el autoritarismo, ni en la negligencia o pasividad que desemboque en ausencia de educación".