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sábado, 24 de abril de 2010

POESÍA. PRENSA CULTURAL. "Babelia". Crítica del libro "Barroco", de José Luis Rey

                                                                                                                                           José Luis Rey
Hoy, en Babelia:

El poder de la palabra


ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA 24/04/2010

Poesía. A veces la historia de la poesía parece retroceder estéticamente, no porque la falta de salidas invite a buscar abrigo en el seno de la tradición -incluso si se trata de la "tradición de la vanguardia" de los años veinte o de la neovanguardia del 68-, sino porque sólo volviendo atrás puede cortarse el nudo gordiano de una maraña en que ha encallado el discurso lírico y proseguir camino. Es este el caso de Barroco, libro con que José Luis Rey (Puente Genil, Córdoba, 1973) ha obtenido el XXII Premio Loewe de poesía. Además de ser el mejor de los suyos, descuella en una situación donde la abundancia de buenos autores es tan evidente como la ausencia de un nombre o una corriente que se impongan sobre el resto. Frente a la prestigiada cortedad del decir o insuficiencia del lenguaje, Barroco es una glorificación del poder de la palabra, que constituye la materia del universo erigido en sus páginas; frente a las sartas de aconteceres biográficos con marco urbano y complicidad generacional, el libro de Rey es literatura que bebe en el venero de la literatura y de las otras artes, clásicas y modernas; y frente a la poesía como relicario de sentimientos menudos del autor, la que aquí se nos muestra salta las tapias del huerto confesional, apuesta por lo excesivo y se acoge al vuelo verbal y a la gramática del ars combinatoria. Letanías y reiteraciones se canalizan en versículos luminosos, ocasionalmente contestados por composiciones de ritmos pautados y por alguna serie arromanzada ('Academia'). Hay cabriolas creacionistas, metáforas eléctricas y ramificaciones de versos que se propagan sin desmayo, con las que contrasta también algún poema sentencioso y de entonación moral ('Sencillez'). En el libro, que engarza imágenes y locuciones de tradiciones diversas, lo exorbitante del barroco (aquello que escapa centrífugamente de su órbita, lo fuera de sí) enlaza con las asociaciones surreales, en medio de un fervor de guiños metalingüísticos. Pero la fiesta de la palabra no excluye los relatos de una educación sentimental, tan caros a sus predecesores artísticos: "Bueno, / siempre recuerdo la ventana azul. / Las muchachas morían al mirarse al espejo y las aguas se abrían temblando / y allí había un país. / Pasé noches enteras escuchando la luna cisterciense". He aquí un libro de lenguaje suficiente, soberbio en su poderío, que tiende un puente entre el pasado de anteayer y el futuro inmediato, si es que acaba convirtiéndose, como cabe prever, en referencia para los poetas que llegan.

Barroco
José Luis Rey
Visor. Madrid, 2010
100 páginas. 10 euros

POESÍA. José Luis Rey (Puente Genil -Córdoba-, 1973): "País poético en Rochester"

José Luis Rey
 
PAÍS POÉTICO EN ROCHESTER
Cuando la tierra sea poesía
volaremos despiertos por detrás de las nubes
habrá una estrella en todos los tejados
y veremos las cosas que hasta entonces no vimos
la luna rubia baña los hoteles
hay una fiesta en el ático muchachas con los ojos de cerveza
bailar con ellas mientras se hunde el mundo
en la violeta claridad de junio
con monedas de espuma saltando en el bolsillo deseando llegar
y contar la aventura a los amigos mirad este es el cielo
os haré un mapa con palabras verdes
aquí está la verdad aquí está la belleza cuidado con el bosque
seguid este camino para entrar en el oro
aquí está la ciudad donde es imposible morir
comprad su luz famosa
llamando a las ventanas llegar tarde después
nuestra vida empapada por la lluvia naranja
ya lo veis ya lo veis
os dije que podíamos cantar
y entraremos cansados de volar
en una casa llena de manzanas
donde todo es muy lento y el mar aún no ha nacido
todo eso será cuando vivamos
cuando la tierra sea poesía

lunes, 5 de abril de 2010

POESÍA. COSMOPOÉTICA 2010. José Luis Rey

José Luis Rey

CANCIÓN DE CUNA 1870
Un niño se ha perdido.

Por el camino de niebla
son fantasmas los olivos.

La iglesia está cerrada a cal y canto.

Ya no suena la música. Es domingo.

Barco pirata, el pueblo está hechizado.

Del cielo se desprenden los erizos.

Un ángel llora. El puente ya es violeta.

Han muerto los burgueses. Y un suspiro
se escucha al alejarse la carroza.

Rimbaud sueña con lobos y con lirios.

domingo, 29 de noviembre de 2009

PRENSA. POESÍA. José Luis Rey, premio Loewe de poesía


Fotografía aparecida en "El Día de Córdoba"

En "El Día de Córdoba":

"La poesía es el don de ver, pero para eso hace falta dejar de oír"

El poeta cordobés prolonga su brillante trayectoria con 'Barroco', obra ganadora del XXII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe y que será publicada por Visor.


Alfredo Asensi

Algo se mueve en la poesía española. El premio Loewe concedido recientemente a José Luis Rey por su obra Barroco certifica la emergencia de un código poético de resonancias novísimas que tiene al poeta de Puente Genil entre sus principales embajadores.
-¿Qué evolución plantea esta obra respecto a La familia nórdica?
-En La familia nórdica aprendí a usar lo cotidiano y el detalle realista como punto de partida de una poesía transformadora de la realidad. Yo sigo lo que llamo en un ensayo de próxima aparición "la poética de la víspera"; es decir, la espera que todo poema es de la revelación poética y verbal. En este sentido, Barroco es un paso más en mi poética de transformación de la realidad y de víspera de la encarnación de la poesía.
-¿El único realismo que le interesa es el visionario?
-Sí, mi poesía es órfica y visionaria, pero siempre partiendo de elementos reales y cotidianos. Esto lo he aprendido de Dickinson y Montale, por ejemplo. Un realismo plano jamás luchará por transformar la realidad, por darle a lo real la altura que merece gracias a la imaginación. En cambio, el realismo visionario nos ofrece la posibilidad de ver las cosas siempre por vez primera; este realismo de las visiones une cielo y tierra. O como decía Juan Ramón Jiménez: que las ramas arraiguen y que las raíces vuelen.
-Ganar el Loewe le consolida como uno de los poetas de referencia en el panorama nacional...
-En efecto, se trata del premio más prestigioso de la poesía española, que antes han ganado maestros a los que admiro como Jaime Siles y Guillermo Carnero y, también, el gran poeta que es mi amigo Joaquín Pérez Azaústre. El Loewe, creo yo, confirma que una nueva generación está en marcha y que esta nueva generación se siente ya muy lejos del realismo plano de la poesía de la experiencia.
-¿Percibe usted un cambio de modelos estéticos en la poesía española?
-Sí, las cosas están cambiando. Antes dominaba ese realismo gris de la generación de los 80 y ahora los poetas de mi generación están llevando a cabo una poesía imaginativa, fuerte, alquímica en cuanto busca el oro de lo no dicho aún. Mi generación está explorando países cuyo mapa aún está en blanco.
-¿Cómo se manifiesta la huella de los novísimos en la poesía actual?
-La generación del 70 es muy importante para mí. De hecho, la considero, y así lo he manifestado varias veces, la única generación comparable a la del 27. Y no sólo es importante para mí; ahí tenemos los casos de Pérez Azaústre, Antonio Lucas, Javier Vela o Eduardo García. Todos nosotros hemos recibido una enseñanza estética de los novísimos, que se convierte también en una ética: no traicionar el espíritu de la gran poesía a cambio de tener un poco más de público. Los del 70 son los grandes maestros del lenguaje poético que influyen en mi generación.
-¿Hacia dónde se encamina su poesía?
-Ojalá se encamine hacia una poética visionaria, una poética en la cual la verdadera religión es la poesía misma. Vida y poesía van unidas. Mi poesía habla de los grandes temas: el amor, la muerte, el don de ver. Sí, la poesía es eso: el don de ver. Pero para ver hace falta dejar de oír; apartarnos de las modas y fundar un mundo propio. Ése es el camino que me gustaría recorrer con mi poesía.
-¿Qué queda de aquel poeta que a una edad tan temprana formulara un proyecto creativo tan ambicioso como La luz y la palabra?
-Queda mucho. La luz y la palabra, un libro de más de 400 páginas, es mi primer libro, cuya segunda parte aparecerá en Visor más adelante. Se trata de un primer libro que, por su extensión y ambición, ha aparecido de forma fragmentaria. En este primer libro contemplo la poesía como escritura del Ser y ésta es una idea que no me ha abandonado. Heidegger dijo que el hombre debe estar a la escucha del Ser; yo creo que el poeta debe hacer más: debe escribir el Ser. Yo recuerdo una juventud poética llena de ambición, pero ambición por hacer una obra verdadera: todo lo demás (premios, lecturas, conferencias) se da por añadidura. Desde el principio tuve claro que lo que yo deseaba hacer era una obra poética sólida por encima y al margen de todo.

Podemos leer a continuación un poema de Barroco, aparecido en "El Cultural":

El alquiler

Viejos muebles usados, cuánto os quiero.
Esta nube Luis XV, estas paredes
cuyo azul ya no hay forma de cubrir
por más que nos vayamos y por más.
Yo qué puedo saber de tantas cosas,
Egipto de mi vida. Pero a veces
cavo y cavo en la luz, aquí tenéis:
dormir es propiedad, pero es tan caro.
Por eso, sin dinero,
vivimos. Qué más da. Y sin dinero
volamos sobre el mar de la madera.
Y una veta de pronto, una pronunciación
de otra vida allí cruje, entre las patas
astilladas y dulces, y el armario
ya no quiere guardar las olas dentro.
La carcoma no puede con la casa.
Y, desde luego, yo no
la pienso arreglar: bastante oro
sale ya por los grifos si me ausento.
Yo qué puedo saber quién hubo aquí.
Yo que todo lo he visto por segunda
vez, yo que todo
lo he tenido ya usado,
os quiero, muebles míos, qué más da.
En la casa alquilada mi niñez
pintó los muebles y sonaban solos.
Y las mesas flotaban en el cielo nocturno.
En el desván del aire
se han encerrado todos y allí cenan.
Pero hemos abierto más ventanas.
Hace tanto calor al otro lado.