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viernes, 27 de junio de 2014

POESÍA. "Línea 6". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunciónb Alonso

Línea 6
Todo lo que merece algo la pena
es circular. Tus pupilas.
Los neumáticos de aquel Seat Ibiza que tuve,
ya sabes: tus pupilas y las aceitunas
y aquella tarde en Ávila con Santa Teresa.
Cuando volví a encontrarte,
llevabas un anillo en el dedo meñique.
Me dejaste probármelo. Yo estaba mareada.
Gilipollas. Todo lo que hemos sido,
la forma en que estuvimos una junto a la otra,
nuestro amor, todo y nada, es circular.
El recuerdo. La samba. Carteles
de Se Alquila por la glorieta de Bilbao.
Todo lo que te quise.
La línea seis del metro. Estas ganas de hablarte.
La espera: circular.

jueves, 26 de junio de 2014

POESÍA. "The house among the roses (Monet, 1925)". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

The house among the roses (Monet, 1925)
 Todos la señalaban con el dedo, asentían,
se alejaban para observar mejor, muy fijamente,
como niños siguiendo una cometa por la playa.

Una mujer incluso usaba unos prismáticos,
muy seria y sigilosa, la cabeza inclinada,
igual que si escrutase un mapa falso del tesoro.

Yo me sentía imbécil. Recuerdo que pensé: quizá
la casa entre las rosas esté fuera del cuadro,
donde nadie la piensa,
allí donde se nubla tu mirada.
Quizá hayamos perdido el tiempo buscando el animal,
nunca su sombra;
el destello del sol sobre la fuente, no la sed.

Seguí pensando un rato, como ciega,
mientras los japoneses sonreían.

Porque tal vez la casa sólo fuera las rosas
y aquel cielo turquesa,
alegría compacta y lumbre fácil.

Hoy creo que la casa entre las rosas siempre fuimos
nosotros. En su busca.

miércoles, 25 de junio de 2014

POESÍA. "Caprichosa". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Caprichosa

Todo empezó de niña.
La abuela te sacaba de la mano
por Gran Vía, con los leotardos nuevos,
inmune a todo frío. Casi todo.
Siempre te detenías frente al escaparate
de las muñecas caras, imposibles.
Y entonces, la punzada. Las ganas de gritar,
desgarrarles los trajes de princesa,
mía-o-de-nadie-se-mira-pero-no-se-toca.
Pegabas tus dos guantes al cristal, suplicabas,
rezabas, suplicabas.
Sólo una vez, Jesús,
sus bucles pelirrojos, una vez.

Pero jamás llorabas. Eso no.
Que los ojos prohibidos
nunca vean tu llanto, no sepan de tu fiebre.
Amar a quien no puedes conseguir.

martes, 24 de junio de 2014

POESÍA. "Plegaria para la estación de los ciclones". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Plegaria para la estación de los ciclones

Me dijeron: de alguna forma Dios sangra en todas las tormentas.
Y a su carne le rezo,
a las palmas broncíneas de su dolor les rezo,
porque toda oración es un complejo de poema,
porque todo poema es un cuerpo desnudo y un hechizo y la magia
es el nombre de pila del Señor.
No importa cuál de todos. Las cóleras de todos los dioses
se parecen.
 Me dijeron: no importa que tu sudor sea invisible,
también para los celtas negros de corazón habrá un hueco en el arca de Noé.
Y me pasaré agosto rezándole a los cuellos mansos de las jirafas,
nubes como palmeras. Quisimos abrazarnos
igual que sus raíces, pero la luna salió de su volcán y nos jugó una mala fábula,
tenía un zorro dentro y no soltaba el cáncer
de la fruta con látigos.
Yo le rezo a los látigos, la sangre de los látigos
y la leche de coco en los látigos de amamantar panteras.
Yo le rezo a la lava.
Yo le rezo al café.
Yo les rezo a las aspas milagrosas de los ventiladores sin precio de los bazares árabes de Basse-Terre.
Yo les rezo a la lima y a los borrachos de los embarcaderos, una sola mirada
y adivinan cuántos besos con lengua
has dado en tu vida y cuántas veces cerraste
los ojos para darlos,
cuántas monedas te enferman todavía los bolsillos.
Yo le rezo a las olas con tiburón y a las cucarachas y a Vishnú.
Me dijeron: puedes tener miedo. Rézale al miedo.
Y eso hago. En la noche inundada, de rodillas,
voy rezando mi vida en Duracell, que es un santo y el nuevo criollo
de los blancos con padres superhéroes barbudos, padres que daban rabia
y están lejos y a quien pedir perdón
y conocer-
amar
antes de no morir.

lunes, 23 de junio de 2014

POESÍA. "Miss Trois Rivières". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Miss Trois Rivières
Los negros están solos.
Un poco más, peor. Solos con su negritud y sus poetas
negros que mandaban metáforas
como quien firma una postal desde París.

 El concurso de Misses en Trois Rivières, por ejemplo.

Le han puesto banderolas a la plaza
y un látigo
de seda sobre los pechos que aún no tiene
a la reina en trikini de los solos. Hay que adornar la soledad.

 La soledad se exprime.
La soledad se canta.
La soledad se come.

 Hay que ponerle samplers para incendiar el valle
y gloss
y océanos de azúcar
y tanta precolombina soledad,
tantos siglos sin faros y al óxido en la quilla.

 La soledad es el gran río que se bebió a nuestros ancestros.

La soledad se saca en procesión.

Están solos los negros,
solos con sus gwoká y su Frantz Fanon, soledad
por los monstros de los monstruos y amén,
lo mismo que los blancos. Pero
al menos la bailan.

viernes, 20 de junio de 2014

POESÍA. "Corazón de naranja". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Corazón de naranja

Al pastor alemán que tú recuerdas, trotando por tu infancia, 
lo atropelló un tractor cuando creciste. 

Se nos cayeron luego los vencejos, 
como guantes raídos, de las tardes azules, 
tardes de manos llenas, cielo bajo. 

Miro cómo mi abuela, 
los ojos muy abiertos, fervorosa, 
está exprimiendo un zumo en la cocina; 
miro temblar sus manos, debajo de esas manos
miro girar el sol, aroma antiguo, 
sangre pura del tiempo más redondo, 
corazón de naranja que aún nos ciega. 
No queremos morirnos, no queremos...

La miro y habla sola en la cocina, 
mientras exprime un zumo como quien reza un salmo, 
apura la inocencia y el candor, bebe memoria. 

Miro temblar sus manos. Y el almendruco estéril, 
la tapia; blanco sucio para trepar de sed, 
amarga adolescencia, fruta viva. 

Son cosas que brillaron antes de que te fueras.

jueves, 19 de junio de 2014

POESÍA. "Antídoto". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Antídoto 

Lo mismo que esas latas de refresco vacías
que quedan en las dunas, entre juncos.
Han perdido el color. Son otra cosa,
una forma distinta de hacer ruido,
dejar pasar el viento. Pero existen.
Aunque nadie las beba.
Así debes ser tú: vive tu soledad
como las latas viejas, estas dunas.
Es hermoso volverse caracola, cambiar,
ser ermitaño.
Siente mudar tu rostro.
Tienes el mar. El sol. Y el aire, tu cabello. 
No necesitas más para curarte.

miércoles, 18 de junio de 2014

POESÍA. "Aprende a cocinar". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Aprende a cocinar

La harina que te manchó una vez las manos no se puede limpiar.
Aprende a cocinar. A ser mujer. Moldéanos la sangre
como un cuerpo de barro, mundo tierno, blancura
del corazón famélico: moldéalo, que aún está caliente. 

Qué va a ser de esta niña, carne de bibliobús,
no me come verdura y duerme mal; esta niña
que invita a los ratones de las eras para tomar el té,
que tiene pesadillas geométricas, tos,
escoliosis; le da miedo pedir la vez en la tahona.

Esta cría no aprende a cocinar. ¿Qué va a ser de sus manos?
Van manchando de harina lo que ama.n.

martes, 17 de junio de 2014

POESÍA. "Los perros". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Los perros
Estoy llena de perros.
Tienen grandes cabezas y cabezas oscuras, todas llenas de dientes,
hambre todas. Estoy llena de perros,
preñada hasta las cejas de perros con cadenas,
pero no me dan miedo. Soy hectáreas y hectáreas de docilidad para la espuma
contagiosa. Y me retumban.
Un océano de perros mariachis de perfil ladrándole
a la luna aquí en mi útero.
Yo les grito: SIT!
Y ellos ladran peor, porque tal vez les va la muerte
en ello. Le ladran a la luna, pero la luna sana está escribiéndose
por el otro hemisferio del dolor. Luego les grito:
¡Lorca!
Pero no. Tampoco. Ladra que te ladra.
Y me miran
con los ojos tapiados por la rabia,
como diciéndome: es la sangre. Como diciéndome:
quiérenos, o te muerdo.

lunes, 16 de junio de 2014

POESÍA. "Rewind". Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986)

Martha Asunción Alonso

Rewind

Como un sueño de Dickens.
Esto es de nuevo el pan y el aire en los suburbios     
y nos están midiendo la cintura,
unminutoyterminoiráscomolasnovias.  
Puntual alfiler. Gota de llanto.
¿Fue textualmente ahí, la encrucijada?
¿En qué momento exacto huimos de los cuentos,
con qué miel en los labios? Era la edad
tan cruel de los recados. Pedir siempre la vez
y fingir estar seca mientras follan
los mayores, besuquean
nuestras rodillas sus difuntos. 
¿Quién escupió primero? ¿Las hadas, o nosotras?
Nos lanzábamos espigas
que atravesaban los jerseys hasta el corazón.