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viernes, 3 de abril de 2015

PRENSA CULTURAL. "Brasil, viaje literario al origen del horror de la Operación Cóndor"

   En "El País":

Brasil, viaje literario al origen del horror de la Operación Cóndor

La novela ‘Los años robados', del brasileño Edgard Telles Ribeiro, reconstruye la gestación de las autocracias creadas en Sudamérica en los sesenta y setenta


Dos hombres con uno de los estudiantes muertos cerca de la embajada de EE UU, en Rio de Janeiro, en 1968. / A.P.
Los recuerdos cargados de indignación y dolor le llegaron en tropel a Edgard Telles Ribeiro aquel día de 2008 cuando su hija Adriana, de 21 años, le preguntó: “¿Cómo es que tu jamás hablaste de esos años de represión en Brasil aquí en casa?”.
Silencio. Desconcierto.
Telles Ribeiro nunca había hablado de ese pasado trágico que conocía, más o menos bien, no solo en su país sino en América del Sur. Pues empezó su carrera como diplomático en 1966, dos años después del golpe militar brasileño derivado en dictadura hasta 1985, y que inauguraría uno de los episodios más dramáticos de la historia reciente latinoamericana: las seis dictaduras del cono sur que habrían de pasar a la historia como Operación Cóndor  (Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y Argentina). Una maniobra orquestada por la CIA, para controlar la región, en alianza con la derecha y los militares de aquellos países que coordinaban acciones para reprimir a los opositores. El resultado: millares de muertos, desaparecidos, torturados, presos y represaliados de todo tipo, además de la desestabilización social y la implantación de un sistema de corrupción e impunidad que aún pervive.
Todo empezó ahí. En Brasil, la noche del 31 de marzo de 1964 con el derrocamiento del presidente Joao Goulart. El comienzo de Los años robados (Alfaguara) como Telles Ribeiro ha titulado su novela surgida tras la pregunta de su hija. Un asomo a ese terror que sirvió de laboratorio, porque “tras Brasil (1964) los demás países cayeron bajo control militar como un castillo de naipes: Argentina (1966 y de nuevo en 1976) y Uruguay y Chile (1973)".


El escritor Edgard Telles Ribeiro.
Con los años, todos esos países han ido sacando a la luz lo sucedido. Faltaba Brasil. Esta semana lo ha hecho al divulgar el informe final de la Comisión de la verdad, encargado por la presidenta Dilma Rousseff (víctima ella misma de la represión), que revela un total de 434 víctimas mortales y desaparecidos y 377 responsables, 191 de los cuales siguen vivos. Una revelación que “muestra la victoria y la frustración a la vez”, asegura el escritor: “Victoria porque es de enorme importancia moral pero frustración porque difícilmente tendrá resultados prácticos y concretos. Los responsables, como las Fuerzas Armadas, lo negarán todo, y además, según la amnistía, nadie irá a la cárcel”.
Prueba del sino que persigue a Latinoamérica como tierra fértil para los tiranos. Un testimonio que ha quedado plasmado en grandes obras que van desde El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias, hasta La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, pasando por Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos, y El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez.
Los años robados continúa esa tradición de contar, denunciar y tratar de explicar lo sucedido. Esta vez no en un solo país, ni como arquetipo de nada, sino que, partiendo de un diplomático brasileño, relata los entresijos de cómo se creó un entramado de complicidades hasta crear un tejido de poder autocrático en la región.

Tras Brasil cayeron como un castillo de naipes Uruguay, Chile y Argentina
Edgard Telles Ribeiro
Cuando su hija le reclamó a Telles Ribeiro su testimonio hizo que él se diera cuenta de que tenía toda una historia bloqueada dentro sí. “Con algunas excepciones, eso sucedió con varios de mis contemporáneos. Tardamos mucho en trabajar nuestro pasado y transformarlo en literatura. A diferencia de los historiadores y periodistas, que felizmente sí produjeron una obra memorable en Brasil sobre el tema”, cuenta el escritor y cineasta brasileño nacido en 1944 en Valparaíso (Chile), cuando su padre estaba allí en el servico diplomático. Telles Ribeiro se ha jubilado después de 48 años de carrera, principalmente desde el área cultural, en países como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Malasia y Tailandia; además de la ONU.
Así es que aquella pregunta de 2008 desencadenó en él una serie de recuerdos, mientras otra parte de su cerebro intentaba ver la manera de cómo narrar esa tragedia. Al día siguiente empezó escribir. Tenía claro que “no iba a hablar sobre la dictadura de Brasil y sus horrores, pero sí iba a contar la historia de Max, un hijo de la gran puta, inspirado en varias personas porque al seguir su vida y transformarlo podía crear una novela sobre las dictaduras de la región”.

Bibliografía

De Argentina: La voluntad, Martín Caparrós; Kamchatka, Marcelo Figueras; Una vez Argentina, Andrés Neuman; Cuentos, Haroldo Conti; El vuelo del tigre, Daniel Moyano; Operación masacre, Rodolfo Walsh; Respiración artificial, Ricardo Piglia; Enciclopedia B-S, José Emilio Burucúa; Una misma noche, Leopoldo Brizuela; Recuerdo de la muerte, Miguel Bonasso; La pasión de María,Carlos Chernov; El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, de Patricio Pron.
De Chile: La muerte y la doncella, Ariel Dorfman; Tengo miedo torero, Pedro Lemebel; Nocturno de Chile, Roberto Bolaño; La soberbia juventud, Pablo Simonetti; Yo, Augusto, Ernesto Ekáizer; El desierto, Carlos Franz; La desesperanza, José Donoso; Las armas de ayer, Max Marambio.
A partir de Max, una joven promesa de la diplomacia que cambió los ideales para adaptarse a la nueva situación, Telles Ribeiro muestra los entresijos. La participación de la CIA en los trágicos eventos descritos en la novela está hoy claramente comprobada, afirma el escritor. “En el caso norteamericano, felizmente existen archivos y una amplia documentación. En el nuestro, a falta de archivos, nos queda la ficción…”.
Es ahí donde mejor se cuenta o lidia con la atroz realidad. “Confrontados con esa realidad, toca a los artistas (y en particular a los escritores que tengan algo que contar sobre esa fase de nuestra historia), recrear los escenarios y los eventos del pasado basándose en sus propias experiencias, o en lo que escucharon sobre esa época de terceras personas, de tal forma que sus cuentos o novelas puedan estimular a otros a trabajar sus propios recuerdos y traerlos al lector. El escritor se transforma así en un punto de partida para estimular a los que saben (o imaginan saber), de tal forma que ese ‘inconsciente colectivo del terror’ no cese de alimentar la búsqueda de la verdad”.
La aportación de Los años robados, dice Telles Ribeiro, se encuentra muy próxima a la verdad: “No se trata de un documento, sino de una realidad reinventada. Estoy seguro que cosas iguales o peores a lo que yo describo en mi libro realmente sucedieron en mi país en aquella bochornosa época”.
Sistemas de vidas usurpadas que no se terminan de ir del todo. Instalaron un nuevo tejido con el ADN de la impunidad y la corrupción. Esas, afirma el escritor, “fueron las dos herencias malditas del golpe militar del 64. La gran ventaja de una dictadura es poder operar impunemente entre cuatro paredes, con la complicidad de muy pocos testigos, articulando negocios millonarios para determinadas empresas extranjeras o nacionales, y liberando las fuerzas represoras para actuar fuera de la ley contra los pocos que se les resisten. La corrupción (que desde entonces ha crecido muchísimo en mi país) tiene sus raíces en esa época melancólica y secreta. Igual que la impunidad, que mantiene presos a los pobres y libres a los que pueden pagarse buenos abogados”.
Seis años después de que la pregunta de su hija desbloqueara su pasado, Edgard Telles Ribeiro recuerda que aquellos 21 años fueron días pesadilla. De miedo y silencio: “Algo helado que se cuela a tu piel sin que sepas de dónde viene, dónde empieza y dónde termina. Y, lo que es peor, sin que tengas alguna razón o culpa específica. El terror omnipresente y abstracto”.

lunes, 21 de abril de 2014

PRENSA. "Medio ambiente mortal"

   En "El País":

Medio ambiente mortal

Un informe revela que los asesinatos de ecologistas no dejan de subir

América Latina y Asia concentran la mayoría de las 908 muertes

Solo ha habido 10 condenas


El ritmo de deforestación de la Amazonia brasileña volvió a incrementarse en 2013. /MARIZILDA CRUPPE (EVE / GREENPEACE)
Han pasado más de 25 años de la muerte de Chico Mendes, el humilde cauchero que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente. Y Brasil, el país donde fue asesinado por intentar que los especuladores no destrozaran la Amazonia, sigue siendo el lugar más peligroso del mundo para los activistas del ecologismo. Lo afirma un informe de la ONG Global Witness, presentado ayer, que ha recopilado los asesinatos de defensores del medio ambiente en todo el mundo entre 2002 y 2013. Su conclusión es demoledora: el número de muertes no deja de crecer. De las 908 que ha podido documentar esta organización en 35 países, 448 se produjeron en Brasil.
En 2002 se registraron 51 asesinatos. En 2012, el peor de la serie, fueron 147. Los autores del informe reconocen que la información es escasa y seguramente sus datos solo muestren la punta del iceberg. Afirman, por ejemplo, que es muy probable que países africanos como Nigeria, la República Democrática del Congo, la República Centroafricana o Zimbabue también se estén viendo afectados, pero su metodología de trabajo —basada en documentación fiable y en la verificación de los datos por parte de socios locales— no ha permitido hacer un análisis exhaustivo. De ahí que las peores cifras se den en América Latina y Asia, donde han podido contrastar la información. A Brasil, con 448 asesinatos, le siguen Honduras, con 109, y Filipinas, con 67.


Fuente: Informe de Global Witness. / EL PAÍS
El informe insiste en uno de los aspectos que ya destacó en 2011 la Relatora Especial de la ONU sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, Margaret Sekaggya: la impunidad. La organización solo tiene constancia de que se haya juzgado y condenado a 10 personas por estos más de 900 crímenes. “Existen pocos síntomas más rotundos y obvios de la crisis ambiental mundial que un dramático repunte en el asesinato de personas corrientes que defienden los derechos sobre la tierra o el medio ambiente. Sin embargo, este problema que tan rápido se está agravando está pasando prácticamente desapercibido y, en la gran mayoría de los casos, los responsables están saliéndose con la suya”, asegura Oliver Courtney, portavoz deGlobal Witness. En su informe, la relatora de la ONU recopiló casos de arrestos, detenciones y asesinatos de defensores de los derechos humanos que protestaban por cuestiones relacionadas con los recursos naturales y los derechos sobre la tierra. “Pertenecen en su mayoría a poblaciones indígenas y minorías”, señaló. Y son “más vulnerables debido a que las áreas donde trabajan son remotas”.
Para Barbara Ruis, asesora legal del programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ha sido “impactante” conocer las cifras del informe. El problema, sin embargo, no le sorprende: “En los últimos años estamos viendo cómo emergen cada vez más conflictos medioambientales en todo el mundo”, explica por teléfono desde Ginebra. Las cifras son de asesinatos, pero hay muchas otras luchas, y otras agresiones a activistas que pelean por vivir en un entorno sano, que no llegan a conocerse, añade. “Es importante que se sepa que hay mucha gente luchando por sus derechos ambientales”.
No es solo la falta de información, o la imposibilidad de contrastar los datos, lo que hace que los autores del informe crean que se han quedado cortos. Los asesinatos son la situación más extrema; antes, o además, pueden haber existido amenazas, intimidación, violencia o criminalización. La relatora de la ONU se hace eco de esta última circunstancia: “Se ha acusado [...] a los habitantes de aldeas que se manifiestan en contra de megaproyectos que amenazan su medio ambiente y sus medios de vida”, recogió, entre otros ejemplos de criminalización de movimientos sociales como llevar ante tribunales antiterroristas a agricultores “por manifestarse en contra de las fuerzas de seguridad del Estado que intentaban expulsarlos de su tierra”.
Courtney asegura que su intención con la publicación del trabajo es llamar la atención de la comunidad internacional y de los Gobiernos ante un problema que no deja de crecer. No es, ni mucho menos, la primera advertencia. Amnistía Internacional (AI) alertó el verano pasado de que la reciente muerte del biólogo español Gonzalo Alonso Hernández era un ejemplo más de continuos ataques que sufren los activistas en Brasil a manos de las fuerzas de seguridad, paramilitares y bandas criminales. Esta organización denunció entonces que al menos 20 personas habían sido asesinadas en el país entre 2011 y 2012 por defender el medio ambiente. Según el recuento de Global Witness, fueron 64.
Más del 80% de los asesinatos que recoge el informe corresponden a América Latina. Estos casos se multiplican, asegura el informe, a medida que aumenta la competencia por los recursos naturales. La deforestación de la Amazonia es buen ejemplo de ello. Después de cuatro años seguidos de descenso en la superficie arbolada perdida, en 2013 la deforestación volvió a aumentar un 28%. Los ecologistas lo atribuyeron a la relajación en las leyes que protegen la jungla. Según el informe, las zonas más afectadas son también las que más violencia registraron contra los activistas que tratan de evitarlo.

martes, 10 de diciembre de 2013

PRENSA. "40.000 mujeres asesinadas en Brasil"

   En "periodismohumano.com":

40.000 mujeres asesinadas en Brasil

Los feminicidios en Brasil alcanzan cifras comparables con una guerra civil. En los últimos 10 años fueron asesinadas en este país 40.000 mujeres “simplemente por ser mujeres”, denuncian activistas que abanderan la lucha contra la violencia de género.



Una madre de una joven asesinada en Pernambuco, cuando estaba embarazada, reivindica en una protesta el derecho de las brasileñas a vivir libres de violencia. (Emanuela Castro/IPS)
Cada año, entre el 25 de este mes y el 10 de diciembre, la comunidad internacional y las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres impulsan 16 Días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres.
Las dos semanas de lucha fueron una iniciativa del Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres, que en 1991 pidió dedicar a este problema el intervalo entre el Día Mundial de la Lucha contra la Violencia hacia la Mujer y el Día Mundial de los Derechos Humanos.
Este año, en Brasil las jornadas adquieren mayor relevancia porque el 3 y 4 de diciembre se realizará en la sureña ciudad de Porto Alegre un encuentro para elaborar el Informe Alternativo de la Sociedad Civil para presentar ante el Comité de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), que se reunirá en febrero en Ginebra.
El llamado “informe sombra” está destinado a apoyar el análisis del Comité de la Cedaw sobre las acciones del gobierno brasileño para enfrentar la trata y mejorar la salud de las mujeres.
“Estos días de activismo dan mayor visibilidad a las agendas de los derechos de género. La violencia contra las mujeres salió de debajo de la mesa, y la sociedad asume que es una realidad y no una invención”, dijo la coordinadora en Brasil del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), Ingrid Leão.
Un estudio realizado por el Instituto Avante Brasil arrojó como resultado que entre 2001 y 2010 fueron asesinadas 40.000 mujeres. Solo en 2010 hubo un feminicidio cada una hora, 57 minutos y 43 segundos, lo que se tradujo en que ese año se cometieran 4,5 homicidios por cada 100.000 mujeres.
Para este año, la proyección en Brasil es de 4.717 feminicidios.
Se la conoce como la Ley Maria da Penha, en reconocimiento a esta farmacéutica maltratada por su marido, quien en 1983 intentó asesinarla dos veces, la primera con disparos que le causaron una paraplejia irreversible.
Con apoyo de Cladem, Penha interpuso una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que funciona en el marco de la Organización de Estados Americanos. Fue el primer caso de violencia de género tratado por esta instancia y concluyó en 2001 con el Estado brasileño responsabilizado de negligencia.
Además de la Cedaw, adoptada en 1979 por los miembros de la Organización de las Naciones Unidas, el país también suscribió en 1994 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como la Convención de Belém do Pará, aprobada en esa ciudad amazónica brasileña.
“¿Cómo podemos convivir todavía con ese nivel de violencia contra las mujeres, pese a casi 40 años de denuncias?”, se preguntó la especialista Télia Negrão, de la Red Nacional Feminista de Salud, Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos.
A su juico, no es posible establecer un perfil de las mujeres maltratadas, porque el problema involucra a  todas las clases sociales, razas y edades. “Todas las mujeres, solo por su condición de género, son vulnerables y son objeto de violencia”, explicó.
Pero Negrão, también coordinadora del Colectivo Femenino Plural, destacó que el grado de vulnerabilidad aumenta cuando se suma la desigualdad social, la pobreza, la baja escolaridad, las menores oportunidades laborales, los bajos ingresos y la residencia  en zonas con elevada violencia.
“Esas mujeres tienen pocos instrumentos sociales a los que recurrir. Sin algún grado de autonomía, a la mujer le es más difícil salir de su situación de violencia”, admitió.
En agosto de 2013, la presidenta Dilma Rousseff sancionó una ley que penaliza la violencia sexual. La norma obliga a todos los centros de salud a atender a las víctimas y brindarles tratamiento contra las enfermedades de transmisión sexual y el virus de inmunodeficiencia humana.
También debe proveerse a las víctimas de la píldora anticonceptiva de emergencia y, en casos de embarazo, las víctimas tienen derecho a que se les realice un aborto.
“La ciudadanía es la realización de los derechos humanos. Logramos mucho, pero todavía es poco”, argumentó Negrão, quien desde 1985 participa en el monitoreo del cumplimiento brasileño de las convenciones internacionales.
En el informe sombra para la Cedaw, “incluiremos hechos concretos (de discriminación) que el Estado brasileño no va a incorporar, porque a ningún gobierno le interesa exponerse en el plano internacional”, comentó Negrão.
En su reunión de 2012, el Comité de la Cedaw hizo hincapié en dos puntos: la trata  de mujeres, para la que demandó medidas concretas, y la necesidad de una legislación unificada en cuanto a la salud de las mujeres.
En un balance divulgado a comienzos de octubre, la Secretaría de Políticas para las Mujeres de la Presidencia destacó que las denuncias de trata aumentaron en 1.547 por ciento durante el primer semestre del año, en comparación con el mismo periodo de 2012.
Entre enero y junio la línea 180 de atención a las víctimas recibió 263 denuncias, de las cuales 173 se refirieron a casos internacionales y el resto a locales. En 34 por ciento de ellos, había riesgo de muerte para la víctima.
“La velocidad de las medidas relacionadas con la trata son muy lentas y las respuestas también. No tenemos actualmente capacidad de medir la magnitud del problema”, denunció Negrão.
Estela Scandola, quien integra el Comité Nacional de Lucha contra la Trata de Personas como representante de la sociedad civil, dijo a IPS que el país no ha conseguido poner en práctica una política de Estado para enfrentar este delito.
“Contamos con una política del gobierno mediante un decreto. Necesitamos la presión externa. La trata de personas es en sí misma una denuncia sobre las fallas del proceso de desarrollo de un país”, afirmó.
A su juicio, la sociedad civil tiene el papel de “denunciar esas fracturas” del Estado brasileño en la instrumentación de políticas apropiadas contra el delito.
“La impresión es que hay lentitud para que las cosas pasen. La burocracia no tiene fin”, criticó al referirse a la demora en la implementación del Segundo Plan Nacional de Lucha contra la Trata de Personas y de la propia creación del Comité Nacional para atender el problema, estancada por falta de fondos.
Scandola adelantó que el informe que la sociedad civil presentará ante el Comité de la Cedaw señalará la ausencia de una política adecuada.
A su juicio, las autoridades tienen cómo anticiparse y prevenir la trata allá donde haya mayores posibilidades de que el delito se propague, como en las grandes obras de infraestructura que se desarrollan en el país y que atraen a grandes contingentes de trabajadores.

martes, 29 de noviembre de 2011

PRENSA. LECTURA. "Los libros como antídoto contra la crisis", por Juan Arias

Juan Arias

   En "blogs.elpais.com":
Los libros como antídoto contra la crisis

Por: Juan Arias
28 de noviembre de 2011

   La carta de una lectora me ha convencido de la política positiva del gobierno de Brasil que compra cada año millones de libros de prosa y poesía para niños y adultos pobres mientras se multiplican las experiencias de talleres de lectura en las escuelas. Los psicólogos dicen que además la literatura es terapéutica. Puede ser también un antídoto y un refugio contra las crisis.
   La carta firmada por Luz, para agradecer mi blog ELLOS TAMBIÉN AMAN, me lo confirma. He entendido con ella mejor que con mil lecturas teóricas, cómo la buena literatura y la buena poesía pueden transformar a una persona.
   He querido reproducir una parte de esa carta seguro que podrá ayudar a tantas personas que sufren atenazadas por la crisis que zarandea a España y a Europa y que les produce, como me informan amigos míos que llegan hasta aquí, desaliento, desencanto o rabia. Es como si Luz les dijera: bucead en los buenos libros y no perderéis el gusto por la vida, que debe ser amada a pesar de todas las crisis, tanto en la pobreza como en la riqueza.

   Estimado Juan Arias:
                                     Le contaré algo del porqué me emocionó su blog: Mis padres, Moisés y Elena, de 73 y 68 años son dos seres humildes y sencillos, dos virtuosos apicultores extremeños que ahora viven en Madrid para estar cerca de algunos de sus hijos, y a quien yo cuido con todo el amor y la ternura de una mano campesina. Todo lo que soy, que no es nada, se lo debo a ellos. (Aunque como decía Pessoa, yo, no soy nadie, apenas tengo nada, pero guardo en mí todos los sueños del mundo). Y, como decía el maravilloso Camus: “El sol que reinó en mi infancia me privó de todo resentimiento”. Como a Camus, también a mí, todo y todos me interesan. Vivir es caminar…

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lunes, 21 de noviembre de 2011

PRENSA. "Esclavos en el Amazonas", reportaje

Antonio Pereira de Sena huyó recientemente de la hacienda en la que trabajaba en condiciones de esclavitud.- F. B.F. B. ("El País")


   En "El País":
Esclavos en el Amazonas

   Miles de personas son explotadas en Brasil por poderosos empresarios agrícolas - Las inspecciones y la lista negra de abusadores no logran atajar el fenómeno.

FRANCHO BARÓN (ENVIADO ESPECIAL) - Marabá - 20/11/2011

   El repunte del conflicto agrario que sufre el Amazonas brasileño ha puesto una vez más al desnudo la fractura social que persiste en esta región. Pocos y poderosos concentran grandes extensiones de tierra y se benefician de sus riquezas, a menudo causando daños irreversibles en la naturaleza. Mientras, una gran masa continúa sufriendo penurias a la espera de que el Estado cumpla su promesa de acometer la necesaria reforma agraria. Solo esta alarmante desigualdad social explica que el fenómeno del trabajo esclavo mantenga una marcada presencia en determinadas áreas del norte y noreste de brasileño.
   Hace décadas que esta práctica encuentra su máxima expresión en el Estado amazónico de Pará. Allí, el Gobierno de Brasilia se revela incapaz de controlar las actividades del todopoderoso sector agropecuario y de las omnipresentes explotaciones madereras, mineras y de producción de carbón. Es difícil cuantificar la dimensión del problema. Las autoridades y fuerzas policiales solo destapan algunos casos.
   En 2003, la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) -vinculada a la Iglesia católica y bregada en la defensa del medioambiente, los indígenas y los campesinos- estimó que unas 25.000 personas estarían siendo víctimas del trabajo eslavo en Brasil. Hoy nadie aventura un cálculo, aunque las permanentes operaciones de rescate de esclavos dan fe de que el problema persiste.
   "En todos los países del mundo existe el trabajo esclavo. La diferencia es que en Brasil hemos asumido públicamente que el problema existe, lo hemos llamado por su nombre y trabajamos para erradicarlo. En otros países la economía también está manchada por este fenómeno y no se reconoce tan abiertamente", sostiene Leonardo Sakamoto, uno de los más reconocidos especialistas brasileños en la materia.
   Es cierto que el Gobierno aborda este problema en toda su crudeza. De hecho, informa sobre los rescates y airea una lista negra de empresarios y firmas que recurren a la explotación inhumana de sus empleados. Y más allá: cuando un nombre pasa a engrosar esta lista del escarnio público, que hoy cuenta con 246 denunciados, pierde el derecho a recibir créditos de entidades estatales, y se enfrenta a eventuales embestidas judiciales promovidas por la Fiscalía del Trabajo o la Fiscalía Federal.
   Sin embargo, parece que estas amenazas no amedrentan a muchos empresarios, que continúan recurriendo a la mentira para reclutar a trabajadores de otras regiones. "En los últimos años Brasil ha mejorado bastante, pero los esfuerzos que se están haciendo aún son insuficientes", afirma Sakamoto. Entre las grandes cuentas pendientes están los escasos avances en la prevención del fenómeno, la parálisis de la reforma agraria y la impunidad generalizada cuando los responsables son identificados y juzgados. "En los últimos años solo se han producido 40 condenas y pocas se han ejecutado. Los responsables suelen tener influencia y dinero suficiente para pagar a los mejores abogados", abunda.
   En el Estado de Pará se cumplen, según todas las fuentes consultadas, las condiciones idóneas para que florezca el trabajo esclavo. El sureste de ese estado es, a juicio del juez laborista en Marabá, Jônatas dos Santos Andrade, "una frontera de expansión agrícola y una de las mayores provincias minerales del planeta". Además, dice, allí se vive una ausencia selectiva del Estado. "Este invierte en la producción económica pero no en una debida estructuración social", dice.
   Tres de cada cuatro víctimas del trabajo esclavo son de raza negra o mulata, y en su mayoría analfabetas, según un estudio del investigador Marcelo Paixao. Los miles de trabajadores rescatados en los últimos años narran una experiencia bastante similar: suelen recibir una oferta de trabajo lejos de sus hogares, normalmente en otros Estados brasileños, con el propósito de aislarlos de su entorno amistoso y familiar. Muchas veces ni se les informa del lugar exacto donde van a trabajar, sino que se les traslada, hacinados, en vehículos precarios por rutas que impidan una fácil identificación del recorrido. Una vez en el destino, los empleados pagan por todo: el transporte, la comida, la indumentaria y el material de trabajo. En las haciendas, los patrones tienen establecimientos donde sus trabajadores compran lo que necesitan a precios a veces abusivos. El empleado acaba gastando su exiguo salario en artículos de subsistencia hasta que comienza a endeudarse con su jefe. Según aumenta la deuda, el individuo queda más acorralado y a merced del explotador.
   Las viviendas suelen ser a menudo precarios chamizos en plena selva, donde los trabajadores están expuestos a las lluvias,los insectos y las serpientes. Con frecuencia tampoco hay agua potable.
   Valdimar do Nascimento tiene 29 años y huyó recientemente de la hacienda donde trabajaba. Este hombre cuenta en Marabá que la deuda acumulada con su patrón redujo su salario a 56 euros mensuales por fumigar campos de sol a sol. El contacto prolongado con el veneno y la falta de higiene le provocaron erupciones cutáneas en la pierna izquierda. "Cuando comencé a sentir mucho dolor, a tener fuertes mareos, fiebre y a perder la visión, hablé con el patrón para contarle lo que me pasaba y me respondió que no era tan grave. Me dijo que fuera al hospital público y ni me propuso facilitarme el transporte. Entonces empecé a entender que me tenía que marchar de allí y denunciar lo que pasaba", narra abatido.
   Antonio Pereira da Sena también cuenta que subsistió en condiciones lamentables. A sus 41 años se presenta hambriento y con el gesto demacrado tras meses comiendo mal y durmiendo bajo unos plásticos. En plena selva. Relata que el agua que él y su familia estaban forzados a beber provenía de un pozo contaminado por los restos de un buey muerto. Como en el caso de Do Nascimento, el patrón no le pagaba el salario acordado. "Me lo descontaban todo: comida, material de trabajo, el calzado. De manera que al final el patrón me dejó sin salida, sin dinero y sin nada", dice.
   Uno de los instrumentos para el combate del trabajo esclavo en Brasil es el Grupo Móvil de Fiscalización, creado en 1995. Desde entonces, las fiscalizaciones de haciendas y centros de trabajo ha ido creciendo. Sin previo aviso, los seis equipos que componen el grupo desembarcan en los lugares que han sido denunciados o de los que existen sospechas de irregularidades. Allí interrogan a los trabajadores, a sus patrones, e intentan constatar la existencia de condiciones análogas a la esclavitud. Con frecuencia estas inspecciones culminan con la liquidación de los salarios impagados y el rescate de los trabajadores.
   En 2010 más de 2.600 personas fueron liberadas en Brasil. Un número pequeño en comparación con los casi 6.000 de 2007. Desde entonces, el número de denuncias y rescates ha caído. "El mapa del trabajo esclavo está cambiando. Pará siempre ha sido el Estado más conflictivo, pero ahora también actuamos bastante en el sur del Estado de Amazonas, en la denominada Boca do Acre", confirma Gilherme José de Araújo Moreira, máximo responsable del Grupo Móvil. Para el juez Dos Santos Andrade, sin embargo, el número de equipos del Grupo Móvil es "insuficiente para enfrentar semejante desafío". "Esto demuestra la pequeñez del Estado ante este drama", denuncia.
   Aunque en los últimos años Brasil ha avanzado en la represión de estas violaciones de derechos humanos, el problema aún está lejos de resolverse. Quizá buena parte de la culpa la tengan los propios políticos, muchos de ellos secuestrados por los oscuros intereses del sector agropecuario más abyecto.

sábado, 23 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (5). Pernambuco (Brasil)

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

5 Aquí y en Pernambuco
(Se suele utilizar para generalizar lo que estemos expresando. Enfatiza que una acción o costumbre es tan habitual que se hace tanto en el mismo lugar donde vivimos como en otra localización muy dispar y lejana)

Mortadelo y Filemón (el célebre cómic de Ibáñez), siempre que metían la pata y tenían que poner tierra por medio, acababan huyendo a Pernambuco.
"Pernambuco es un Estado del noreste de Brasil, 101.023 kilómetros cuadrados, 7.445.200 habitantes; capital, Recife", dicen las enciclopedias. Pernambuco ha pasado al vocabulario popular como sinónimo de lejanía, aunque en realidad tampoco es que esté demasiado lejos de la península Ibérica. Unos 6.100 kilómetros desde Madrid. La Conchinchina, por ejemplo, está más lejos. Y Nueva Zelanda, aún más. Pero la sonoridad y el exotismo del topónimo venían al pelo para expresar distancia.
¿Y hay algo que ver en Pernambuco? Mucho; de hecho, es uno de los Estados más turísticos de Brasil. La capital, Recife, pese al pomposo eslogan de la "Venecia de Brasil", no tiene grandes atractivos. Sin embargo, a apenas 10 kilómetros está Olinda, una de las perlas coloniales de Brasil. Un enclave bohemio y siempre con alguna fiesta entre manos, lleno de casas de alegres colores pastel y multitud de artesanos callejeros.
Hay playas excelentes en Pernambuco, como la de Itamaracá, a unos 50 kilómetros al norte de Recife, y la de Tamandaré, 90 kilómetros al sur de la capital, un desconocido lugar con playas de arena blanca, piscinas naturales entre los arrecifes de coral y aguas transparentes.
Pero lo verdaderamente atractivo de Pernambuco está en el mar: es el pequeño archipiélago de Fernando de Noronha, una de las grandes reservas marinas de la costa brasileña y un paraíso para los amantes del buceo. Noronha está a hora y media de vuelo desde Recife.

DATOS PRÁCTICOS
A Recife llega TAM (www.tam.com.br ), vía São Paulo, desde 900 euros. O con las líneas aéreas portuguesas TAP (www.flytap.com ), vía Lisboa, desde 1.100 euros.
http://www.braziltour.com/

domingo, 24 de enero de 2010

PRENSA (3). 24 enero 2010



En "El País Semanal":

1. La odisea del doctor Balmis. Reportaje de Luis Miguel Ariza. Una aventura de altísimo riesgo. En 1803 partió de Galicia la expedición del doctor Xavier Balmis, con niños huérfanos a bordo, para llevar a América y Asia la vacuna de la viruela. Rescatamos a tan fascinante y desconocido personaje.

2. Quiero mi sexo. Reportaje de Luz Sánchez-Mellado. Una chica de 16 años de Barcelona nacida varón ha sido la primera menor en someterse a una operación de cambio de sexo en España. Pidió autorización judicial y la obtuvo. La noticia saltó la semana pasada. Mientras los médicos debaten, la nueva generación de transexuales tiene más información. También más prisa. Piden ayuda, cada vez más, cada vez antes, para empezar a vivir como sienten. Cinco de ellos nos cuentan su historia.

3. Sesión de películas monstruosas. Reportaje de José Luis Sanz. Cuando Spielberg despertó, los monstruos prehistóricos ya habían protagonizado cientos de películas… no siempre fieles a la ciencia. Del cartón piedra de Griffith a Parque Jurásico, repasamos la relación entre el séptimo arte y la paleontología.

4. Trucos para cuidar la mente. Reportaje de psicología, por Francesc Miralles. Mantener activo el cerebro con desafíos intelectuales y unos buenos hábitos nos permite pensar como jóvenes con el valor añadido de la experiencia.

5. El paraíso de los canallas. Reportaje de Laura Esquivel. Guatemala significa ‘lugar de muchos árboles’, pero entre el follaje se esconden asesinos, violadores y delincuentes. Este país, conocido por la dulzura de sus habitantes, es refugio de hienas. Contabiliza 15 asesinatos al día y las violaciones se multiplican. Sexta entrega de esta serie de reportajes de autor sobre los conflictos olvidados.

6. La ciudad soñada. Reportaje de Anatxu Zubalbeascoa. Brasilia se ideó como una utopía de igualdad y modernidad. cuando se cumplen 50 años de su inauguración y Brasil alza su propia voz en el mundo, se sigue viviendo como un milagro.

7. Amar a un animal. Artículo de Rosa Montero.

8. Los matones protegidos. Artículo de Javier Marías sobre comportamientos fascistas.

domingo, 20 de diciembre de 2009

PRENSA. 20 diciembre 2009


En "El País":

1. Niebla. Columna de Manuel Vicent sobre el paradero de los restos de García Lorca.

2. ¿Y ahora dónde estás, Federico? Reportaje de Natalia Junquera sobre García Lorca. El fracaso de la búsqueda de Lorca en la fosa de Alfacar abre el cajón de las teorías sobre cómo y dónde murió: podría yacer a pocos metros o en el Valle de los Caídos.

3. Los hombres se casan dos veces. Reportaje de Joaquina Prades. El desamparo impulsa a reincidir en el matrimonio. Cada vez más mujeres eligen la soltería.

4. EEUU se declara vencedor. Reportaje de Rafael Méndez sobre la recién finalizada Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático. Desde aquí, otros enlaces informan más detalladamente.

5. Televisión para niños. Artículo del escritor y ensayista Rafael Sánchez Ferlosio. Es el mejor "canguro": sale barato e hipnotiza a los pequeños. Así que los padres confían en la 'tele' y la 'tele' piensa ante todo en la publicidad. La familia y la escuela pesan poco frente a este primer poder pedagógico.

6. Cinco hipócritas de 2009. Moisés Naím revisa algunas de las hipocresías de los poderosos.

7. El Brasil de las 20.000 torturas verá la luz. Reportaje Francho Barón. Lula ordena investigar los crímenes perpetrados por los militares entre 1964 y 1985.

8. "¡Abajo el comunismo!". Reportaje de Raúl S. Costa. Los responsables de la represión en la revolución rumana siguen libres 20 años después de la caída de Ceausescu. Nicolae Ceausescu murió sin comprender. Análisis de Berna González Harbour.

9. Derechos y deberes. El escritor Justo Navarro escribe a propósito de la llamada "ley de muerte digna".

En "El Día de Córdoba":

10. "No querían matar a Lorca, al que buscaban era a Fernando de los Ríos". Emma Penella, hija de Ruiz Alonso, el hombre que denunció a Lorca, contó en noviembre de 2003 lo que su padre sabía del asesinato. Sólo después de su muerte, Gabriel Pozo publica la conversación.

11. Contra esto y aquello. Por Ignacio F. Garmendia. Dos hispanistas franceses publican la más completa biografía de Miguel de Unamuno, una figura inmensa que no debería quedar relegada a los manuales de historia.

domingo, 22 de noviembre de 2009

PRENSA (2). 22 noviembre 2009


En suplementos de "El País":

1. Nada puede con el valor de Haidar. Reportaje de Ignacio Cembrero. La célebre activista saharaui es indomable. Torturada y perseguida ha vuelto para enfrentarse a Marruecos y denunciar sus abusos.

2. Pasión, poemas y excesos. Reportaje de Joseba Elola sobre el músico Antonio Vega. Vivió a salto de mata. Fue uno los más brillantes compositores de su generación. Excesivo y apasionado, si algo le gustaba no había límites: música, versos, aventuras y heroína.

3. Preciosa. Artículo de Elvira Lindo.

4. Verdaderos compases para la paz. Reportaje de Jesús Ruiz Mantilla. La música como argumento. Frente a un proyectil, un oboe. Se hacen llamar Musik Fund y persiguen la concordia a golpe de pentagrama. ¿Cómo? Recogen instrumentos del mundo en calma para llevarlos a territorios en conflicto.

5. Brasil, el gigante despierta. Reportaje de Jesús Rodríguez. A 8.000 metros de profundidad, frente a sus costas, un océano inmenso de petróleo puede convertir a Brasil en una nueva e influyente potencia mundial. Una ocasión histórica que el presidente Lula quiere aprovechar para acabar con la pobreza y el atraso de su país y para financiar el Mundial de Fútbol de 2014, los Juegos Olímpicos de 2016 y el tren de alta velocidad. Y demostrar al mundo que Brasil todavía es diferente.

6. Nos vigilan. Reportaje de Stephen Baker. Ahí fuera hay un 'Gran Hermano' que lo sabe todo sobre nosotros. Quizá George Orwell tuviera razón. Nos adentramos en un mundo vigilado y medido. Varios miles de ingenieros, matemáticos e informáticos rastrean y manejan la información que generamos a cada instante. Una llamada con el móvil, un pago con tarjeta de crédito, un 'click' en Internet... datos valiosísimos para un imperio de recopiladores que trabajan para empresas, Gobiernos y partidos políticos. Cientos de miles de ojos pueden adivinar nuestros gustos, nuestras aficiones y hasta nuestras pasiones. No estamos tan solos como pensamos frente al ordenador. ¿Dónde se encuentra el límite de la privacidad? ¿Hasta qué punto es lícito tener acceso a determinada información? ¿Es posible que hoy alguien no sepa absolutamente nada sobre usted? Stephen Baker, autor del libro 'Numerati', publicado en España por Seix Barral, narra en este texto exclusivo para 'El País Semanal' las entrañas de un universo opaco formado por misteriosos personajes que ponen en jaque a legisladores de ambos lados del Atlántico. Los llamados 'numerati' controlan hasta nuestros pasos. Y están dispuestos a escribir el guión de nuestras vidas.

7. Yo, también. Artículo-relato de Almudena Grandes sobre la película del mismo título, que cuenta la vida de un hombre con síndrome de Down.

8. El folklore de los huesos insignes. Artículo de Javier Marías sobre los restos de García Lorca.

domingo, 25 de octubre de 2009

PRENSA. 25 octubre 2009 (2)


En suplementos de "El País":

1. Especie de abuela. Artículo de Maruja Torres.

2. Comprender a los demás. Reportaje de psicología, por Jenny Moix. ¿Y si, al contrario de lo que pensamos, no tuviéramos tanta empatía ni supiéramos ponernos en el lugar del otro? Queremos ayudar a los demás, pero ¿sabemos hacerlo?

3. "Soy un escritor con gustos anticuados". Entrevista a John Boyne, por Jesús Ruiz Mantilla. Triunfó con El niño con el pijama de rayas, sobre el Holocausto. Ahora aborda la Rusia de los zares. Historia y entretenimiento son sus recetas. Aunque le tilden de anticuado. Aquí podemos leer las primeras páginas de su La casa del propósito especial.

4. Río de Janeiro, ciudad de Dios y del Diablo. Reportaje de Bernardo Gutiérrez. Brasil ha logrado los Juegos Olímpicos 2016 para Río de Janeiro con una candidatura que emocionó y logró superar su principal punto débil: la inseguridad. Entramos en un infierno de 700 favelas, en un ‘campo de batalla’ entre policías, paramilitares y narcotraficantes, con casi 20 asesinatos diarios.

5. Kalash, destinados a desaparecer. Reportaje de Gabi Martínez. Son 3.000. Viven en las montañas de Chitral, en Pakistán, y no son musulmanes. Producen y consumen alcohol. Sus mujeres visten prendas llamativas. Los talibanes amenazan su futuro. Pero ellos se consideran descendientes de Alejandro Magno y no se dan por vencidos.

6. Familias hundidas por la crisis. Reportaje de José Luis Barbería. El paro crónico abre un duro panorama de conflictos familiares. EL PAÍS ha recogido testimonios de afectados que quieren explicarse, y también los de aquellos otros a los que el orgullo y la vergüenza impiden incluso pedir ayuda públicamente.

7. Más talento, menos trabajo. Reportaje de Lola Galán. Acumulan licenciaturas y maestrías. Pero eso no les basta a los jóvenes españoles, faltos de idiomas y con pocas prácticas, para entrar en el mercado laboral más hostil de Europa.

8. Un paseo por las cloacas. Fragmento literario de La mayor necesidad. Un paseo por las cloacas del mundo, de Rose George. Cuatro de cada diez habitantes del planeta carecen de lavabos, 'toilettes' o simples letrinas. Y no todos viven en países empobrecidos. Lo cuenta Rose George en 'La mayor necesidad'.