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viernes, 2 de mayo de 2014

POESÍA. "Dedicatoria". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

DEDICATORIA
Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo, que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema
.

jueves, 1 de mayo de 2014

POESÍA. "Himno a Satán". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

HIMNO A SATÁN
                                      «Ten piedad de mi larga miseria»
                                       Les fleurs du mal
                                       Charles Baudelaire


    
Tú que eres tan sólo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
     la razón de su vida;
yo que nací del excremento
     te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo
y el mío la luna:
                            que caiga la lluvia sobre
     nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
          de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
     las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.

miércoles, 30 de abril de 2014

POESÍA. "La poesía destruye al hombre...". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)


 
Leopoldo María Panero

LA POESÍA DESTRUYE AL HOMBRE...

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.

martes, 29 de abril de 2014

POESÍA. "Pasadizo secreto". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

PASADIZO SECRETO
Oscuridad nieve buitres desespero oscuridad nueve buitres nieve
buitres castillos (murciélagos) os
curidad nueve buitres deses
pero nieve lobos casas
abandonadas ratas desespero o
scuridad nueve buitres des
"buitres", "caballos", "el monstruo es verde", "desespero"
bien planeada oscuridad
Decapitaciones.

lunes, 28 de abril de 2014

POESÍA. "Página veinte". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

 PÁGINA VEINTE
Esperando todos los días para que venga el cierzo
para que venga el ciervo
azul como el poema, como el gamo
que corre fugitivo sobre el poema
y que sea la nada mi último poema
baba de los labios para que el hombre muera
azul sobre la página
«victorieusement fuit le suicide beau» Mallarmé lo dijo
oh belleza húmeda del suicidio
única rosa, única flor
rosa cúbica de la página
para que el hombre descubra
que no es un hombre.

viernes, 25 de abril de 2014

POESÍA. "El loco al que llaman el rey". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

EL LOCO AL QUE LLAMAN EL REY

Bufón soy y mimo al hombre en esta escalera cerrada
con peces muertos en los peldaños
y una sirena ahogada en mi mano que enseño
mudo a los viandantes pidiendo
como el poeta limosna
mano de la asfixia que acaricia tu mano
en el umbral que me une al hombre
que pasa a la distancia de un corcel
y cándido sella el pacto
sin saber que naufraga en la página virgen
en el vértice de la línea, en la nada
cruel de la rosa demacrada
donde
ni estoy yo ni está el hombre

jueves, 24 de abril de 2014

POESÍA. "El loco mirando desde la puerta del jardín". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

EL LOCO MIRANDO DESDE LA PUERTA DEL JARDÍN

Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina

miércoles, 23 de abril de 2014

POESÍA. "El loco". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

EL LOCO
He vivido entre los arrabales, pareciendo
un mono, he vivido en la alcantarilla
transportando las heces,
he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas
y aprendido a nutrirme de lo que suelto.
Fui una culebra deslizándose
por la ruina del hombre, gritando
aforismos en pie sobre los muertos,
atravesando mares de carne desconocida
con mis logaritmos.
Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla
y que  mis padres me sedujeron para
ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.
He enseñado a moverse a las larvas
sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír
cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.
Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,
y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda
ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»
y «qué oscuro es tu nombre».
He vivido los blancos de la vida,
sus equivocaciones, sus olvidos, su
torpeza incesante y recuerdo su
misterio brutal, y el tentáculo
suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies
frenéticos de huida.
He vivido su tentación, y he vivido el pecado
del que nadie cabe nunca nos absuelva.

martes, 22 de abril de 2014

POESÍA. "El lamento del vampiro". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

EL LAMENTO DEL VAMPIRO

Vosotros, todos vosotros, toda
esa carne que en la calle
se apila, sois
para mí alimento,
todos esos ojos
cubiertos de legañas, como de quien no acaba
jamás de despertar, como
mirando sin ver o bien sólo por sed
de la absurda sanción de otra mirada,
todos vosotros
sois para mí alimento, y el espanto
profundo de tener como espejo
único esos ojos de vidrio, esa niebla
en que se cruzan los muertos, ese
es el precio que pago por mis alimentos.

lunes, 21 de abril de 2014

POESÍA. "El lamento de José de Arimatea". Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Leopoldo María Panero

EL LAMENTO DE JOSÉ DE ARIMATEA
No soporto la voz humana,
mujer, tapa los gritos del
mercado y que no vuelva
a nosotros la memoria del
hijo que nació de tu vientre.

No hay más corona de
espinas que los recuerdos
que se clavan en la carne
y hacen aullar como
aullaban
en el Gólgota los dos ladrones.
Mujer,
no te arrodilles más ante
tu hijo muerto.
                                Bésame en los labios
como nunca hiciste
y olvida el nombre
maldito de
Jesucristo.

      Así arderá tu cuerpo
y del Sabbath quedará
tan sólo una lágrima
y tu aullido.

domingo, 16 de marzo de 2014

PRENSA CULTURAL. "Se apagó la saga Panero"

   Enn cuartopoder.es".
MUERE LEOPOLDO MARÍA PANERO

Se apagó la saga Panero

ELVIRA HUELBES | 6/3/2014
Leopoldo_María_Panero_Twitter
Leopoldo María Panero, en la imagen de su perfil de Twitter. / @LeopoldoPanero
Resulta que ha muerto dulcemente, mientras dormía, o al menos eso ha dicho Segundo Manchado, su médico, en el sanatorio canario donde vivía Leopoldo María Panero. Así que sus grandes temores de una muerte mala se han disipado por fin. El poeta maldito por excelencia, amigo íntimo de Mallarmé, admirador profundo de la vida de Rimbaud, el que extremaba hasta límites insoportables su dolor por la dificultad de entenderse con la gente y de quererse a sí mismo lo suficiente se largó sin ruido, después de cenar y de charlar por teléfono con alguien que sabía que esa era la hora en que se le podía telefonear.
Se acostó y se apagó, quién sabe si acunado por los versos de todos los poetas que han merecido su atención en la vida.
Su editor y amigo, Antonio Huerga, se pasó la noche sin pegar ojo, emocionado y llorando a moco tendido –nos lo ha confesado a cuartopoder.es-, sin encontrar consuelo ni en Charo Fierro, coeditora y compañera. Tenía que pasar pero, ¡qué raro cuando pasa!
Huerga y Fierro Editores tienen preparado su último libro, Rosa enferma, que pensaban publicar en otoño, pero, sabiendo que Leopoldo estaba empeñado en asistir también este año a la Feria del Libro de Madrid, es posible que el libro salga antes. Me cuenta Antonio que llevaban 15 años trayendo ininterrumpidamente al poeta a Madrid por la feria. Que a veces, algo cansados por el esfuerzo que suponía esa movida, se lo pensaban como remoloneando para que pasara de ellos el cáliz. “Traerlo a Madrid suponía dos billetes ida y vuelta en avión, porque no podía venir solo; y gastos dobles en todos los sitios, además de que lo acomodábamos en hoteles de cuatro estrellas”.
Un intercambio justo ya que las ventas de los libros de Leopoldo María Panero salvaban la Feria a los editores, como confiesa Antonio. Miembros de tribus urbanas compraban los libros del poeta, heaviespunkies; señores trajeados también hacían cola ante la caseta; jovencitas armadas con el móvil solicitaban su foto y otro libro. Y así. Una poesía tan difícil de leer encontró caminos insondables en los corazones de lectores improbables. La vida.
El caso es que ha muerto el poeta novísimo unos días después de que muriera su amiga querida, la también novísima Ana María Moix. Coincidían en muchas cosas, además de en su segundo nombre y en la afición por los cigarrillos.
En una ocasión en que yo fui a Barcelona a conocer a Joan Brossa –cuenta Antonio Fierro- Felicidad Blanc, la madre de Leopoldo, se empeñó en que su hijo fuera conmigo. Eso fue a finales de los años 70. El caso es que nos perdimos en la estación de Sants y no supe de él hasta que me llamaron de la comisaría de Roger de Lauria, porque andaba sin carnet de identidad. Como que lo tenía yo, junto con el dinero que me había dado Felicidad. Menudo sofoco.”
Los Panero, la saga de poetas a la sombra del poeta padre, se han extinguido con la muerte de Leopoldo María. Queda el sonido lejano y las figuras en blanco y negro de El Desencanto, la película documental de Jaime Chávarri que nos hipnotizó a muchos en aquel tiempo.
Antonio y Charo, sus editores, se harán cargo de las cenizas y las llevarán quizás al parque del Retiro, cerca del Paseo de Coches, donde se instala la Feria del Libro que con tantas ganas se preparaba Leopoldo María a visitar otro año más. Quieren que un artista esculpa un busto para que se quede mucho rato mirando al vacío, a los árboles, a la gente que pasa por el Retiro. Habrá que organizar un crowdfunding para reunir unos cuantos miles de euros.
Quizá, si a alguien afecta la muerte de Panero, sea porque vivió tiempos muy intensos y extremos, y se bebió y fumó la vida sin límite. Algunos compartimos algunas horas con él. Así, que es –como se suele decir- como si parte de tu vida se muriera también. Seguiremos leyéndole, cuando reunamos el valor necesario para hacerlo.
Fragmentos de la intervención de Leopoldo María Panero en la película de Jaime Chávarri ‘El Desencanto’. / Vídeo: manutzn

lunes, 10 de marzo de 2014

PRENSA CULTURAL. Sobre Leopoldo María Panero

   En "El País":

Leopoldo María Panero, maldito sea

El autor de ‘Poemas del manicomio de Mondragón’ y ‘Así se fundó Carnaby Street’ muere a los 65 años tras una vida destilada en la escritura y la desmesura


Leopoldo María Panero, sentado en una terraza de la Plaza de las Palomas de León en mayo de 2011. / JOSÉ RAMÓN VEGA GONZÁLEZ
“No tenía a nadie”. Así resumía hace unas horas el editor Antonio Huerga la soledad en la que ha muerto Leopoldo María Panero a los 65 años. Lo decía para explicar la incertidumbre sobre los restos del poeta: “¿Incinerarlo? ¿Enterrarlo? ¿Quién decide? No tenía a nadie”. Tras la desaparición de su hermano Juan Luis en septiembre pasado, la muerte de Leopoldo es el último capítulo de una convulsa historia familiar llevada al cine por Jaime Chávarri y Ricardo Franco. Él decía que prefería la película del segundo “por los colores”. Lo decía como lo decía todo, con una salvaje ingenuidad llena de citas de poemas ajenos y propios, teorías conspirativas, críticas a España, a la OTAN, a sus editores o a sus compañeros en el psiquiátrico de Las Palmas, donde se había recluido voluntariamente hace más de una década. Los elogios quedaban reservados para sus colegas de generación: Gimferrer, Colinas o Ana María Moix, fallecida la semana pasada.
“Vivo dentro de la fantasía paranoica del fin del mundo y no solo no quiero salir de ella sino que pretendo que los demás entren en ella. Todas mis palabras son la misma que se inclina hacia muchos lados, la palabra FIN, la palabra que es el silencio, dicha de muchos modos”. Así abría Panero su poética para Nueve novísimos, la antología de Josep Maria Castellet que le señaló en 1970 como una de las grandes promesas de la literatura por venir. Era el más joven de la selección y dos años antes se había estrenado con Por el camino de Swan, publicado en Málaga en 1968.

Poema inédito


SCIAMMARELLA
En cuanto a la tristeza como modo de venerar la libertad no libre del delirio
Diré lo mismo de otra forma porque la repetición es un señuelo casi inteligente
Ciertamente la mano polvorienta de un enano
Enseña a los hombres un pez
Significando la poesía
Que se opone bastardamente a la verdad
Que rumia aforismos en pie sobre las tumbas
Sobre las que llora el ruiseñor
Como una bruja significando el silencio
Con un vaso de placenta enemiga de la verdad
La poesía como un hombre enemigo del hombre
Azuzando a sus perros
Para que persigan la eternidad que venden los relojeros.
Del poemario Rosa enferma, que publicará en otoño Huerga y Fierro.
Repasar su vida durante ese año inaugural permitiría hacerse una idea de quién era Leopoldo María Panero, un poeta crucificado entre su propia desmesura y los tópicos de loco oficial de la poesía española. 1968 fue el año de su primer libro, de su primer intento de suicidio, de su ingreso en el Instituto Frenopático de Barcelona y de su paso por la cárcel de Carabanchel después de que lo detuvieran en Madrid junto a Eduardo Haro Ibars por consumo de marihuana y le aplicaran la Ley de Vagos y Maleantes. También fue el año en que escribió Así se fundó Carnaby Street. Publicado en 1970, ese libro contiene ya hecha (y deshecha) la voz de un autor que escribía todo lo que se le ocurría y publicaba todo lo que escribía. Cuando en 2001 Visor reunió su poesía completa hasta ese momento -588 páginas, una veintena de títulos- Panero tenía ya tres libros más en marcha en tres editoriales distintas. Uno de ellos Prueba de vida, una “autobiografía de la muerte” cuyo maltrecho mecanoscrito original paseaba por Las Palmas dentro de una bolsa de tela entre cintas de Los Chichos y antologías de Emily Dickinson.
A su muerte, Leopoldo María Panero ha dejado, al menos, un poemario inédito que tal vez se titule La rosa enferma. Huerga y Fierro, su editorial de los últimos años, pensaba publicarlo el próximo otoño. Entre tanto, el sello madrileño ha emprendido la publicación de su obra título a título. De esa serie forman parte poemarios como Teoría, Narciso en el acorde último de las flautas, Last River Together, El último hombre, Poemas del manicomio de Mondragón, Contra España y otros poemas no de amor o Locos. Irracionalismo, expresionismo, culturalismo y hermetismo atraviesan una obra irreductible a una fórmula salida del cerebro de un hombre irreductible, más fácil de tratar para los rockeros que para los catedráticos.
El desencanto, sus intervenciones en público y sus apariciones en la radio (La ventana) o la televisión (Crónicas marcianas) quedarán para la leyenda del penúltimo poeta oficialmente maldito. En la memoria de sus lectores -y son muchos- quedarán los versos de “Deseo de ser piel roja”, “El loco mirando desde la puerta del jardín” o “Ma mère”, dedicado “A mi desoladora madre, con esa extraña mezcla de compasión y náusea que puede solo experimentar quien conoce la causa, banal y sórdida, quizá, de tanto, tanto desastre”. Era en 1979. Ocho años más tarde subtituló como “reivindicación de una hermosura” otro poema, “A mi madre”, que termina: “y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra / y ahora que el poema expira / te digo como un niño, ven / he construido una diadema / (sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)”.