Mostrando entradas con la etiqueta Cobo Borda Juan Gustavo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cobo Borda Juan Gustavo. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de noviembre de 2012

POESÍA. "¿Perdí mi vida?". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

¿Perdí mi vida?

 Mientras mis amigos, honestos a más no poder,
derribaban dictaduras,
organizaban revoluciones
y pasaban, el cuerpo destrozado,
a formar parte
de la banal historia latinoamericana,
yo leía malos libros.

Mientras mis amigas, las más bellas,
se evaporaban delante de quien,
indeciso, apenas si alcanzaba
a decirles la mucha falta que hacen,
yo continuaba leyendo malos libros.

Ahora lo comprendo:
en aquellos malos libros
había amores más locos, guerras más justas,
todo aquello que algún día
habrá de redimir tantas causas vacías.

viernes, 23 de noviembre de 2012

POESÍA. "Exilio". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda


Exilio

Cuando todo es vida
el espantoso destino
corta tu cabeza
y la separa de ese cuerpo
que fue gloria y dicha. 

No más poemas. No podré reconstruirte.
Te llevaré en mí
como quien lleva la muerte consigo
y así la hace suya, cuidándola hasta el fin.

jueves, 22 de noviembre de 2012

POESÍA. "Combate". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

Combate


Las palabras no sirven
si no te traen enseguida.
Las palabras son vanas
si no restituyen
tu calor y tu encanto.
Las palabras resultan inútiles
si no me permiten coger este mundo
en el puño
y ponerlo a tus pies.
Las palabras se vuelven despreciables
si no disuelven
el fantasma de los celos
y al hombre con quien vives
y que quizá también te ama.
Las palabras son superfluas
si no curan la impaciencia
y me llevan a instalarme en tu alma.
Las palabras son estériles
si no te cubren de gloria
y te hacen aún más bella
que el desenfrenado júbilo
con que te canto.
Las palabras son innecesarias
si no desvían un avión
en Mejorada del Campo
o recrean una memoria
que se apaga.
Ah, las pobres palabras:
suficientes penas
para decirte que te amo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

POESÍA. "Tierra caliente". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

Tierra caliente


Como la canción de la radio
también aquí,
en una pequeña ciudad de provincia,
la noche es tibia y callada.
Música de mecedora que cruje
se enciende y se apaga una luciérnaga.
Vaho de la tierra: hondo tu cuerpo.
El oscuro roce de una mano
es ese astro que arde.
Bocanada tras bocanada, aspiro tu piel.
Al desnudarte, el cielo se rasga:
tormenta de verano.

martes, 20 de noviembre de 2012

POESÍA. "La musa inclemente". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda


La musa inclemente


Aprendí contigo
que todo acto
se torna irrisorio
sobre el telón de la distancia
Aprendí contigo
que cualquier ímpetu
naufraga
ante las atareadas murallas
de lo razonable
Aprendí contigo
a volver mudo el lenguaje
para medir así
el vacío que pule las aristas
y ahoga su secreta resonancia
Aprendí contigo
lo vano del entusiasmo.
Lo pueril de una carta.
Lo cotidiano de la muerte
y sus desengaños.

lunes, 19 de noviembre de 2012

POESÍA. "Autógrafo". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

AUTÓGRAFO

A los poetas de antes
les pedían, generalmente, un acróstico.
Sólo que ahora,
cuando el rencor es la única palabra
que sé pronunciar,
¿con qué enrevesada caligrafía
(letra palmer, ¿no?)
lograré transmitir el profundo desprecio
que hay en mí?
Aprieto los dientes, y sigo,
exento de todo romanticismo:
mi tarea consiste
en redactar notas necrológicas
dos o tres veces al año.
A quien se debate, también,
entre el abandono y la lástima:
tal podría ser la grandilocuente dedicatoria,
y luego los prolijos catorce versos,
llenos de almíbar.
Qué decirte
que no te hubieran dicho ya,
la muchacha de la casa, la tía solterona:
resignación y experiencia.
A los libros, quítales el polvo;
ordena el closet, y consigue aquellas matas
que siempre has querido para el balcón del
apartamento.
(La tragedia consérvala en secreto).

viernes, 16 de noviembre de 2012

POESÍA. "De viva voz". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

DE VIVA VOZ

El amor es monstruoso.
Ya no recordamos
si alguna vez
fuimos otro distinto
de quien sólo existe
para escuchar una voz,
una exigencia brutal,
la dulzura inenarrable
de un "te adoro, te adoro, te adoro",
un sarcasmo helado,
un sol bajo el cual
todo florece de nuevo.
(Cuando ella gritaba "loco"
y la espuma de su vientre
desbordaba fresca y ávida).

El amor es mortal:
te congela los pies
si huyes de él.

jueves, 15 de noviembre de 2012

POESÍA. "Búsqueda". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

BÚSQUEDA

¿Qué aguijón
nos obliga a ir
tras espejismos?

¿Con qué fuerza
irreprimible
la sugerencia
de la dicha
nos encadena
a imágenes obsesivas?

Mares que rugen
dejan abierto un abismo.

Aquel que conduce
al más vasto
continente desconocido.

Las feroces selvas
donde late
el corazón imbatible
a la espera de quien
vuelva música
su delicado,
su atroz latido.

martes, 13 de noviembre de 2012

POESÍA. "Poética". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

POÉTICA 

¿Cómo escribir ahora poesía,
por qué no callarnos definitivamente
y dedicarnos a cosas mucho más útiles?
¿Para qué aumentar las dudas,
revivir antiguos conflictos,
imprevistas ternuras;
ese poco de ruido
añadido a un mundo
que lo sobrepasa y anula?
¿Se aclara algo con semejante ovillo?
Nadie la necesita.
Residuo de viejas glorias,
¿a quién acompaña, qué heridas cura? 

lunes, 12 de noviembre de 2012

POESÍA. "Cavafis". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

CAVAFIS

Las calles de Alejandría están llenas de polvo,
el resoplido de carros viejos y un clima
ardiente y seco cerrándose en torno a cada cosa viva.
Incluso la brisa trae sabor a sal.
En el letargo de las dos de la tarde
hay un ansia secreta de humedad
y el tendero busca en sueños, con obstinación,
la áspera suavidad de una lengua inventando la piel.
Bebe con avidez el agua amarga de la siesta
y despierta cansado por ese insecto que vibra insistente.
La frescura de la tarde desaparece también
y su única huella fue este sudor nervioso
y el bullicio que minuto a minuto agranda los cafés.
Pasan los muchachos, en grupo, alborotando
y aquel hombre comprende
que ninguna palabra logrará atrapar sus siluetas.
La noche devora y confunde
haciendo más largo su insomnio,
más hondos sus pasos por sucias callejuelas.
El amanecer lo encontrará contemplando
ese velero que abandona el muelle
y atraviesa la bahía, rumbo al mar.