martes, 1 de octubre de 2013

POESÍA. "Muerte de un niño". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)

Isla Correyero

MUERTE DE UN NIÑO

Es misterioso ver morir a un niño enfermo.
(La piedad no existe para quien observa la belleza).

Su corazón continúa deslumbrando la cama. Durante el dulce ejercicio del pecho desnudo, la boca contiene una profunda sombra que alienta todavía.

No pesa nada un niño cuando se está muriendo. Es una leve pluma que va cayendo a un patio y, como cae la nieve, se aposenta en la noche.

¡Oh pequeño empujado! ¡Rey deshaciéndose, valientemente serio!

Tus lívidos temblores aún están recibiendo las palabras queridas. Tus dedos casi azules quieren tocar el aire.

Por obra de la luna un almendro florece.

Al lado de la cama ya hay vibración de hierba.

El polvo de la muerte te he cambiado los ojos y caes, sin movimiento, al último latido.

(la piedad no existe para quien estudia la belleza)

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