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miércoles, 16 de marzo de 2016

PRENSA. "El reto de limpiar India"

   En "El País":

El reto de limpiar India

La mitad de la población india defeca al aire libre. El Gobierno tiene en marcha un enorme plan de más de 26.000 millones de euros para instalar inodoros y reducir la suciedad


Unos niños beben agua de un pozo en Madhubani, en la región india de Bihar. / DHIRAJ SINGH (UNICEF)

En la actual India del progreso tecnológico y de las grandes compañías de telecomunicaciones, 600 millones de personas defecan entre matojos, en las vías del tren o a campo abierto, informa la Organización Mundial de la Salud (OMS). La segunda gran potencia asiática consigue hitos astronómicos como la primera misión de bajo coste a Marte, mientras genera 55 millones de toneladas de desechos sólidos urbanos al año según datos del Instituto de Energía y Recursos de Nueva Delhi.
La falta de higiene es un problema que el país del elefante arrastra desde hace décadas. Gandhi ya sostenía que hacer de India una nación limpia era tan fundamental como la propia independencia. Por eso el presente gobierno de Modi ha prometido cumplir el reto para el 2019; coincidiendo con el aniversario del nacimiento del icónico líder hindú.
La misión Swachh Bharat —Limpiar India en hindi—, pretende construir alrededor de 120 millones de inodoros, según datos confirmados a EL PAÍS por Shri Sujoy Mojumdar, director de saneamiento del Ministerio de Higiene y Aguas Potables. Actualmente se construyen alrededor de 14.000 retretes al día, con lo que este programa espera triplicar el número.
Para conseguir esta gigantesca misión, el gobierno desembolsará cerca de dos billones de rupias —25.600 millones de euros— con los que instalar inodoros y reducir la cantidad de basura. El plan está en su primera fase y se desconoce la tecnología a usar y la empresa con la que trabajará para la producción de los 120 millones de urinarios. Pero el gobierno considera que esta cantidad será suficiente para atender las necesidades de los 600 millones de indios que defecan al aire libre, ya que las encuestas establecen una media de cinco miembros por hogar.
El presidente Modi se ha propuesto el objetivo dinamizar la economía de India por todos los medios. Su anterior gestión en el estado de Gujarat fomentó el crecimiento y la inversión extranjera, aupándole a la presidencia del país. Pero permitir que la mayoría de los ciudadanos se beneficien del auge económico nacional depende en gran medida del éxito del ambicioso plan sanitario Limpiar India.
La ausencia de sistemas de saneamiento apropiados genera daños para la salud y pérdidas económicas. Unicef estima que las enfermedades relacionadas con la insalubridad matan a 500 bebés indios cada día. La falta de higiene es también la causa del absentismo laboral y escolar por el que India pierde el 6,4% del Producto Interior Bruto anual en tratamientos sanitarios, según los datos del Banco Mundial en 2006.
El gobierno de Modi no estará solo para enfrentarse a la tarea de limpiar India. Agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales como Unicef o WaterAid brindarán apoyo logístico, mientras que el Banco Mundial contribuirá con cerca de 500 millones de euros para la puesta en marcha del programa en 9 de los 27 estados del país.

Unicef estima que las enfermedades relacionadas con la insalubridad matan a 500 bebés indios cada día
Pero no es la primera vez que un ejecutivo indio se propone emprender tamaño reto. Desde 1986, varios programas nacionales han intentado acabar con la defecación al aire libre. La administración anterior se jactaba de haber construido 80 millones de urinarios en la primera década del siglo XXI. Aunque el último censo mostró que éstos no llegaron al millón en las áreas rurales. Sabedor de los errores de sus predecesores en el cargo, Mojumdar insiste: “Los retretes se construían con pocos incentivos para estados y distritos. Muchos quedaron obsoletos. Ahora el uso de los inodoros será evaluado y controlado”.
La falta de control sobre los incentivos concedidos a gobiernos locales para el uso de las instalaciones fue el principal problema de las anteriores campañas, dando lugar a resultados dispares. Según el censo de 2011, el número de familias con retretes era de 30,7%, mientras que la Oficina de Encuesta Nacional India (NSSO) establecía el porcentaje en 40,6%. La discrepancia entre los datos oficiales centró las críticas de instituciones y activistas.


Cabras comen basura en la entrada a una casa en Jaipur, una imagen común en muchas ciudades de India. / Á. L. M. C.
El Centro por la Ciencia y el Medio Ambiente (CSE) elogia que el presente gobierno quiera centrarse en la evaluación, pero considera que existen cuestiones del programa aun por esclarecer. “El proyecto no explica cómo se van a asignar los fondos para la construcción de retretes de manera apropiada. Tampoco el ministerio menciona plan alguno para mantener el estatus de áreas libres de defecaciones después de que los distritos sean incentivados por ello”, analiza directora de saneamiento y aguas en CSE, Sushmita Sengupta; en clara referencia a la corrupción existente en gobiernos locales y estatales.
Junto al número de inodoros a construir y el control de su uso, subyace un problema de mayor envergadura. La falta de infraestructuras es una dificultad añadida para reto de limpiar India. Los resultados del último censo son reveladores; el 10% de los hogares indios no cuenta con un sistema de drenaje para aguas residuales pese a disponer de retretes. “Un gran número de pueblos y aldeas en India carecen de desagües y tuberías, lo que obliga a los aldeanos a hacer de vientre en bosques, orillas de ríos, cunetas y demás”, explica T. V. Sekher, doctor en investigación política en el Instituto Internacional para Estudios de Población (IIPS), dependiente del Ministerio de Salud y Bienestar de India.
Desde esta universidad dedicada al análisis de políticas demográficas, recalcan que la Misión Limpiar India es el primer plan en la historia del país con grandes recursos para su puesta en funcionamiento. Pero el profesor Sekher pone en duda que se puedan cumplir los plazos: “Es un reto gigantesco; inalcanzable en cinco años”. El investigador subraya el mayor obstáculo del programa: “La cuestión básica ha quedado fuera del debate. Incluso si se construyen retretes gratis, no se usan. Muchos inodoros fabricados por instituciones públicas y sin ánimo de lucro han sido usados como almacenes por la población rural”.

La falta de higiene es la causa del absentismo laboral y escolar por el que India pierde el 6,4% del PIB anual 
Cambiar los hábitos de gran parte de la ciudadanía india acostumbrada a quemar la basura al aire libre o de orinar en el exterior de retretes públicos no se hace sólo con inversiones gigantescas. El PIB de los vecinos Bangladesh y Afganistán es mucho menor y en estos países sólo defecan al aire libre el 3% y el 15% de la población, respectivamente; lo que contrasta con el casi 50% que lo hace en India.
Según los datos del ministerio, el 15% de la inversión se dedicará a campañas de información, educación y comunicación (IEC). Consciente de la magnitud de la tarea y pragmático como es, Modi predica con el ejemplo. Junto otros tres millones de empleados gubernamentales, dedicó unas horas a limpiar las sucias calles indias durante el último aniversario del nacimiento de Gandhi, un día festivo. El gobierno también recaba apoyos entre la sociedad civil para sensibilizar sobre la relevancia de la misión. Personajes y organizaciones de renombre como la estrella nacional de cricket Sourav Ganguly o el grupo India Times han aceptado contribuir activamente en la campaña nacional.
El éxito del programa sanitario depende de la participación de la sociedad en su conjunto. Su consecución ayudaría a acercar las distancias abismales que separan a la India rural de las grandes metrópolis financieras del país; el verdadero reto del país asiático. Está por ver si la misión de limpiar India es, o no, otra más que acaba perdiéndose por el desagüe.

martes, 26 de mayo de 2015

PRENSA. "Un viaje a la ciudad inminente"

   En "eldiario.es":

Un viaje a la ciudad inminente

Varios escritores de ciencia ficción nos ayudan a aventurar cómo serán las ciudades en un futuro próximo, más allá de los resultados del 24M.
Blade Runner
Blade Runner
En las elecciones del 24M se eligen a los que serán los responsables de pueblos y ciudades durante los próximos cuatros. En sus manos estará el futuro más inmediato de los municipios. Pero, ¿qué vendrá luego? En eldiario.es/andalucia hemos querido ir un poquito más allá en el tiempo y hemos pedido a un grupo de escritores de ciencia ficción que nos ayuden a aventurar hacia qué tipo de ciudad nos dirigimos a medio plazo. Ultraurbana, masificada, uniformizada, tecnologizada, descentralizada, más accesible y sostenible… Así es la ciudad que han imaginado para nosotros escritores como Rosa Montero o Luis Manuel Ruiz.

Urbanismo

La crisis económica y de valores y los efectos del calentamiento global han hecho que, sobre todo en los últimos años, los escritores del renacido género de la ciencia ficción hayan optado por la distopía (la antiutopía) y por situar sus relatos en sociedades apocalípticas. Es decir, que su visión del futuro es del todo menos optimista. Así, el más que seguro desastre ecológico al que estamos abocados conllevará una reducción del espacio habitable. Los edificios, cúbicos y construidos sobre pilotes, sólo nos permitirán pasear por debajo a través de soportales y estarán tan unidos que casi no nos dejarán ver el cielo. Esto es lo que aventura Carlos Gª Miranda en su novela Enlazados (Destino). Rosa Montero, en El peso del corazón (Seix Barral), imagina que los centros de las ciudades serán zonas totalmente deprimidas, frente a las nuevas áreas construidas en las afueras. No obstante, la arquitectura holográfica permitirá variar los interiores de los edificios, que se podrán modificar según el uso que se vaya a hacer del espacio.
 La ciudad, tal y como la entendemos, cambiará, se descentralizará, casi desaparecerá. Lo que antes ofrecía la ciudad, que son los servicios, no harán falta ya que se podrá acceder a ellos desde cualquier parte del mundo gracias a internet. Esto es lo que cree Luis Manuel Ruiz ( ¡Temblad, villanos!, Fundación José Manuel Lara), que apuesta por ciudades casi idénticas, uniformes. Los cascos antiguos serán parques temáticos y en todas las ciudades encontraremos los mismos restaurantes, las mismas tiendas… “Las ciudades tienden cada vez más a ser como aeropuertos: estás allí pero no estás en ningún lado y a la vez podrías estar en cualquier otro lado”, afirma el autor sevillano. Ciudades clónicas, y masificadas. Es lo que prevé también María Zaragoza ( Avenida de la Luz, Minotauro), por culpa de “una globalización desquiciada” que llevará a “una homogeneización de las costumbres y a que los habitantes de las diferentes ciudades se parezcan en todo”. 
En vez de vivir en casas unifamiliares, la gente vivirá en edificios tipo corralas con un espacio privado y otros espacios compartidos, como la cocina o el salón, donde se haría vida en común. Así lo augura Diana P. Morales, autora Zaibatsu (Trisquel Ediciones), que cree que así se aprovecharán los edificios vacíos y se ahorrará en recursos. Un modo de vida del que se beneficiarán las nuevas familias: singles, madres solteras, parejas separadas con hijos de distintos matrimonios, personas mayores que viven solas…

Los ciudadanos

El auge y el acceso inminente de los movimientos ciudadanos a las instituciones locales influirá también en el diseño de nuestras ciudades. Así, mientras Luis Manuel Ruiz cree que nos dirigimos a ciudades autogestionadas, obligados por la dejación de funciones de los políticos, Pablo Felder, autor de El rey tras el cristal oscuro (Triskel Ediciones), prevé ciudades más participativas, en las que los ciudadanos puedan acudir a los espacios políticos: “En esta obsesión por la transparencia, los políticos firmarán una cláusula de no privacidad gracias a la cual estarán permanentemente monitorizados por los ciudadanos desde cualquier dispositivo, ya que son un servicio público”.
Además, los pueblos y ciudades estarán pensados para el enriquecimiento humano, no sólo para dormir y trabajar. Estarán a medio camino entre el campo y la ciudad, que se expandirá e integrará a lo rural, según Morales. En definitiva, las ciudades se diseñarán pensando en las personas. O, como matiza Felder, pensando en los clientes, pues todo espacio público (parques, plazas…) estará esponsorizado o tendrá una zona VIP, que será mejor y, obviamente, de pago.

Transporte

Las tres dimensiones se impondrán y, tal y como hemos visto en miles de películas, utilizaremos el espacio aéreo para desplazarnos. Coches, según Rosa Montero, habrá pocos también por los “espeluznantes” impuestos. Eso sí, habrá unas cintas rodantes, como las de los aeropuertos, pero más rápidas. Seguirá habiendo metro y tranvías, aunque estos serán aéreos. El uso del aire se hará necesario, según Pablo Felder, para reducir la contaminación. Habrá una línea aérea exclusiva para el transporte público y el transporte privado circulará por tierra. García Miranda apuesta por las aeromotos, que además serán monoplaza, ya que la sociedad será cada vez más individualista. La preocupación por el medio ambiente hará, según Ruiz, que crezca el uso de la bici, y el interés por la salud contribuirá a que el running deje de ser una moda y se consolide junto a los desplazamientos a pie.

Medio Ambiente

El calentamiento global marcará el futuro de nuestras ciudades e influirá en una mayor concienciación colectiva. Para Rosa Montero, será necesaria la creación de ‘parques pulmón’ artificiales con el fin de crear oxígeno. Otras ciudades estarán encerradas en una burbuja para protegerse de los fenómenos meteorológicos extremos ocasionados por el cambio climático, según Diana P. Morales, que vaticina que la preocupación por el medio ambiente nos llevará a ciudades con menos contaminación, medios de transporte sostenibles y más espacios verdes. Ciudades más respetuosas con el medio ambiente, con control de emisiones, y más bicicletas y seguramente muchas más multas por ensuciar la calle o tener coches viejos que contaminen mucho, es lo que prevé María Zaragoza.

Nuevas tecnologías

En este punto es donde la imaginación vuela sin límites, aunque lo que parece claro es que internet estará por todas partes, algo que ya empieza a ser una realidad. Será gratis y ubicuo e influirá, como ya ocurre, en las relaciones personales. “La gente se sentirá mucho más cómoda relacionándose a través de internet que cara a cara. Fantaseo con locales de copas en los que puedas ir con el avatar virtual de tu pareja que lo dirige desde el sofá de casa”, afirma María Zaragoza. Felder va un paso más allá: “Si, como parece que va a ser, la proyección de hologramas se desarrolla, se romperán las barreras y se desvirtuará el sentido de la distancia. La gente perderá el interés por viajar pues podrá crearse un lugar (playa, montaña…) y hasta reproducir sensaciones (brisa marina, calor…). Con internet ya está pasando eso, pues muchos internautas ya han perdido el contacto con la realidad por culpa de los chats, las páginas de contactos, el skype…”.
Queda muy poco para que lleguen las pantallas públicas a las que todos podremos subir mensajes desde nuestro móvil, que prevé Rosa Montero, y a los smartphones biónicos que imagina Carlos Gª Miranda, quien además cree que habrá una red sincrónica, una especie de wifi, gracias a la cual un ordenador central nos controlará constantemente.

Seguridad

Como ya se han encargado de aventurar muchísimas novelas y películas, la seguridad será un tema bastante peliagudo, aún marcado por la paranoia post 11S. Se multiplicarán las cámaras de seguridad, los horarios de bares y locales se harán más estrictos y aumentarán las restricciones a los ciudadanos. Es lo que cree María Zaragoza, mientras que Rosa Montero afirma que la seguridad será siempre privada, incluida la de muchos ayuntamientos, que sustituirán a la policía con guardias privados, menos eficientes y peor preparados. Según García Miranda, nos encaminamos a algo parecido a un estado policial militar con un gran ordenador que nos controlará a todos, al más puro estilo Gran Hermano.

Accesibilidad

Ciudades accesibles y que tienen en cuenta a las minorías. Esto es lo que auguran la mayoría de nuestros escritores, aunque esto parece más un deseo que una realidad alcanzable. “En las ciudades en vía de desarrollo se va hacia una mayor integración y hacia una mayor sensibilidad por el diferente, también por los animales”, dice Rosa Montero. Algo en lo que coincide Felder: “La falta de accesibilidad dejará de ser un problema a corto plazo. De hecho, con el desarrollo tecnológico actual, vamos un poco atrasados en este sentido. No hay más que ver lo aparatoso de la situación cuando alguien en silla de ruedas se sube al autobús. Pero esto mejorará”. El punto discordante lo pone Carlos Gª Miranda que asegura que, si vamos a un mundo en crisis, “no es productivo tener espacios accesibles y podrían acabar desapareciendo”.

Cultura y ocio

Como ya está ocurriendo en países como Suecia, habrá una evolución hacia una optimización del trabajo, con reducciones en la jornada laboral, y eso hará que haya más tiempo libre. Esto repercutirá en un mayor número de espacios públicos, de mucha más variedad y muchos parques temáticos, según Pablo Felder. Diana P. Morales insiste en el aprovechamiento de los edificios vacíos, en los que se ubicarán aulas para talleres, locales de ensayo, puntos de encuentro de colectivos…
Estos escritores imaginan para nosotros la sociedad y las ciudades del futuro. Puede que no acierten en sus reflexiones por completo, o puede que sí, pero merece la pena imaginar con ellos. Que se lo hubieran dicho si no a Julio Verne.

jueves, 19 de junio de 2014

PRENSA. "Ciudades que pinchan"

   En "El País":

Ciudades que pinchan

La arquitectura defensiva ofrece un paseo de bancos incómodos, fuentes secas y plazas sin sombra

Las púas antimendigo de Londres no son una excepción

Dieciséis pinchos metálicos de un par de centímetros de alto han levantado una montaña de indignación en las redes sociales. Los colocó en su soportal una comunidad de vecinos londinense para librarse de una persona sin hogar que dormía en el suelo. El 6 de junio un peatón tomó una foto y la subió a Internet. Twitter hizo el resto. "Es un poco hipócrita cómo la gente se ha rasgado las vestiduras con este trending topic: en todas las grandes ciudades, incluidas las españolas, se colocan sistemáticamente, desde hace años, este tipo de barreras”, dice José Manuel Caballol, de la fundación de lucha contra la exclusión social RAIS. Las considera una forma más de “violencia indirecta contra las personas sin hogar”. “El tuit no me llamó la atención”, dice, “basta con darse un paseo por el centro de cualquier gran ciudad”.


Fernando sentado en la antigua jardinera del Edificio Princesa, rellenada con hormigón. / CARLOS ROSILLO
A un paso de la céntrica glorieta de Ruiz Giménez de Madrid, Fernando se despereza de la siesta liándose un pitillo. Está resguardado bajo los soportales del mítico Edificio Princesa. Un hito de la arquitectura de los años setenta obra de Fernando Higueras que, inspirado por Le Corbusier, proyectó una mole de hormigón aligerada por terrazas, un jardín vertical donde la dura ciudad se hacía más habitable. En el colchón sobre la acera en el que duerme Fernando queda poco de esa idea. Antes los sin hogar se ponían sobre las jardineras que rodean la parte baja del edificio. “Olía fatal, y aquí además de vecinos hay una clínica dental, no solo era intimidatorio, era antihigiénico”, explica una usuaria del edificio cuya comunidad de vecinos, “desesperada”, decidió hace un par de años poner hormigón sobre la superficie horizontal que los sin hogar usaban como cama para que quedase en cuesta. Si Fernando no te lo cuenta, cualquiera pensaría que el edificio siempre ha sido así. No hay pinchos, pero es lo mismo.

Las púas que incendiaron Twitter


La puntas metálicas de Londres que iniciaron una ola de indignación.
Una vez subidas a Twitter las púas anti-mendigo colocadas en la entrada de un bloque de apartamentos de lujo en el barrio londinense de Southwark incendiaron las redes sociales. El comentario más reenviado las comparaba con los pinchos que se colocan para evitar que se posen las palomas sobre los edificios. El alcalde de Londres tuiteó que le parecían "feas, contraproducentes y estúpidas". Medios de todo el mundo se hicieron eco. Se reunieron más de100.000 firmas en Internet para retirarlas y se convocó una manifestación a las puertas del edificio (aunque se presentaron más periodistas que manifestantes). Los internautas comenzaron a subir fotos semejantes de intervenciones urbanas hostiles en ciudades de todo el mundo. En Londres, diversos activistas vertieron cemento sobre unos pinchos parecidos que tenían en sus escaparates los supermercados Tesco, y que depués fueron retirados por la compañía.
La arquitectura disuasoria busca, con más o menos disimulo, evitar ciertos comportamientos creando barreras físicas. Un paseo por el centro de Madrid, mirando con ojos de quien busca —no ya solo dormir, sino sentarse, ir al servicio, socializar, beber y comer sin tener que sentarse en una terraza— descubre decenas de ejemplos. Es una ronda fascinante, porque el peatón ha naturalizado estas triquiñuelas que hacen la experiencia de la ciudad más incómoda para todo el mundo.
Si te fijas, hay jardineras bordeadas de verjitas que la gente se clava en el trasero cuando para a hablar por teléfono. Otras han sido rellenadas con cemento en el que se han incrustado piedras o varillas metálicas. Algunas soluciones son seudodecorativas; otras son simples mallas metálicas colocadas de manera improvisada sobre huecos o recovecos. La tipología de los bancos es muy variada. Algunos están divididos para evitar que te tumbes, otros son simples bloques sin respaldos ni brazos, y algunos, en vez de planos, están inclinados y para sentarse sin escurrirse hay que hacer fuerza con los pies. En la plaza de Ópera la fuente está deshabilitada, en la de Callao no hay sombra. En Jacinto Benavente hay más de 200 sillas de terrazas (de pago) y ni un banco. La ausencia de verde es notable.
“Los centros de las ciudades se están endureciendo para todos... No es que haya una normativa específica que busque ciudades menos habitables, pero falta una visión y gestión global de los espacios públicos”, opina Carlos Llés, sociólogo urbano. “Tal como funciona el diseño del espacio público, suele ocurrir que aunque el proyecto pueda estar bien pensado, llega un momento, generalmente durante la ejecución de la obra o su mantenimiento, en el que aparece un concejal de distrito o alguien del área de seguridad y pide -casi siempre por presiones de los vecinos, y sobre todo de los comerciantes- que se tomen este tipo de medidas. El resultado son espacios defensivos, desequilibrados y poco habitables no solo para quien vive en la calle, sino para todos los que usamos la ciudad”. Para las abuelas que no se pueden poner juntas en los bancos individuales, para los niños que corren sobre el duro granito, para el lector que se quiere sentar sin tener que entrar en un bar y para el que tiene sed y no quiere pagarse un botellín de agua.


El banco de la fuente de la Puerta del Sol está inhabilitado con una forja obligando a que la gente acuclille en el escalón. /CARLOS ROSILLO
En Madrid, el ejemplo perfecto está en el kilómetro cero. La fuente central de la Puerta del Sol estaba diseñada como un banco circular donde la gente se podía sentar con los pies para dentro (en un foso sin agua), o hacia afuera, apoyados en un escalón de unos 20 centímetros. Pero alguien, en distintos momentos entre 1985 y 2009, decidió llenar de tierra y flores el foso y colocar sobre el banco una corona de espinas. Ahora los turistas (solo los más flexibles) se sientan acuclillados en lo que era originalmente el escalón. O directamente se sientan en el suelo.
En Barcelona, donde el actual Ayuntamiento asegura que “está a favor del urbanismo de las personas y no del urbanismo preventivo”, también se pueden encontrar bancos anti-mendigos colocados en 2009, alféizares de ventanas inclinados y diversos obstáculos en garajes y portales.
“Improvisada o no, siempre hay una ideología detrás de estas actuaciones”, dice Eva García Pérez, arquitecta-urbanista del Observatorio Metropolitano. “Son estrategias para desplazar lo que la ciudad no quiere ver”, continúa. “Muchas veces tienen detrás un falso discurso arquitectónico: el higienista, la falsa sostenibilidad o el disfraz de diseño contemporáneo, porque nos fascina ese aspecto ultramoderno de las plazas duras. Y por supuesto, está la obsesión por la seguridad”.


Pinchos en la plaza Soledad Torres Acosta de Madrid.
La plaza de Soledad Torres Acosta, en Madrid, fue arrancada de cuajo en 2006 tras el asesinato de Viktoriya Nvosu a manos de Manuel Córdoba, conocido como Manolo el de la gorra. Eran dos habituales de una zona, detrás de la Gran Vía, poblada por personas sin hogar, toxicómanos, prostitutas y pequeños narcotraficantes. La remodelación puso orden, luz y cámaras de videovigilancia en un espacio confuso. Desaparecieron los rincones para dormir y para ser atracado y de paso se creó una explanada perfecta para colocar terrazas y mercadillos transitorios, que pagan licencias municipales. A los vecinos que llevaban años pidiendo la remodelación, les pareció que la nueva plaza no estaba pensada para ellos, sino para los que iban al centro de compras.
Ordenar el espacio público de una ciudad es una cuestión compleja entre el control y el caos; el castigo y la mediación; la convivencia y el conflicto. Entre la teoría de lo que es habitable y la práctica del día a día. “El caso de los pinchos es en extremo vidrioso”, dice el sociólogo Llés. “Hay distintas maneras de verlo. Está quien defiende que toda intervención es estéril porque el espacio público es conflictivo por naturaleza. Y, en el extremo opuesto, quien quiere imponer unas estrictas normas de convivencia que tienden a desproteger al más vulnerable. Entremedias, está el buenismo de quien dice qué le vamos a hacer, y la opinión de quien se encuentra el problema en la puerta de casa”.


En la plaza de Jacinto Benavente no hay bancos, frente a más de 200 sillas de terrazas de pago. / CARLOS ROSILLO
“La ciudad es un espacio de recursos para todo el mundo, aunque quienes viven en la calle son quienes más los necesitan para sobrevivir”, apunta la arquitecta-urbanista Eva García. “Al final, tanto ellos como los demás inventamos la manera de adaptarnos a estas barreras para seguir usando las ciudades como necesitamos hacerlo”.
En la madrileña calle Desengaño inventiva no falta. Casi todos los comercios tienen su fórmula (unos han puesto flores, otros pinchos) para evitar que las prostitutas se instalen en sus escaparates. Por su parte, las mujeres han ideado todo tipo de sistemas para descansar de sus tacones de aguja. Con cajas de fruta y cartones crean sillas, algunas muy ingeniosas, sobre las que hacen equilibrismos sobre pinchos y bolardos. Por toda la ciudad, los ancianos están empezando a hacer lo mismo.
Algunos alféizares están inclinados, lo que de paso facilita su limpieza, pero en la mayoría se han colocado forjas más o menos agresivas tras las que se acumula la basura. Estas pequeñas fortificaciones, más que en portales de vecinos como el de Londres, abundan a la entrada de los comercios. “Está a la orden del día”, explica Paloma de Marco, de Apreca, la asociación de comerciantes del centro. “Si se te planta alguien en la puerta, la gente no entra en tu negocio”.

'Anti lugares'


Una de las imágnes del proyecto 'Anti Sites' de Survival Group. / G. SCHALLER / A. ELFORT
De historiadas rejas sobre un alféizar a simples cantos rodados bajo un puente. Los artistas franceses Survival Group llevan nueve años desarrollando el proyecto fotográfico Anti Sites,anti lugares, que recopila ejemplos de obstáculos urbanos para que la gente no duerma, se tumbe o patine en ciudades de Francia, Estados Unidos, Brasil, Canadá, Japón... “El primero lo encontramos, paradójicamente, junto a una cola del paro”, explica por mail Arnaud Elfort. "A partir de entonces empezamos a descubrir nuevos anti lugares por todas partes, objetos en los que no habíamos reparado porque eran trucos discretos o estéticos". "Eso es lo que ha llamado tanto la atención de los pinchos de Londres", opina Elfort, "normalmente los vecinos colocan en los huecos de sus portales una falsa escultura o un macetero estratégico, no algo tan obviamente violento como púas metálicas".
A los soportales retranqueados les han salido verjas (en los que no se tumba el sin hogar, pero tampoco se puede resguardar de la lluvia el transeúnte). En la parte baja de algunas puertas hay estructuras metálicas que inhabilitan los escalones cuando están cerradas. Encontrar un urinario sin entrar a un bar es misión imposible. “Las calles se piensan para los turistas, para que la gente compre y entre en los bares. No se piensa en los vecinos y mucho menos en las entre 30.000 y 40.000 personas sin hogar que hay en España, que también son usuarios de la ciudad”, opina Jesús Sandín, de Solidarios para el desarrolloSegún el INE, que contabiliza a quienes duermen en albergues, hay 23.000 personas sin hogar en España. En Madrid son 2.200, 700 de los cuales duermen en la calle. Manolo lo hace a los pies del Teatro Real (con quien tiene una suerte de pacto) desde hace 10 años. Saluda a los vecinos del barrio como uno más. “Entiendo lo de los pinchos, si fuese mi casa yo también los pondría... habría que ver cómo les dejaba el portal el de Londres”, dice dando voz a una opinión sorprendentemente extendida entre media docena de personas sin hogar consultadas. “Hay que tener respeto”, dice, “levantarse pronto, dejarlo todo limpio, no mearse, cagarse ni vomitar en la puerta de nadie”.
Cuando vio la foto de Londres, Ferrán Busquets, de la asociación Arrels de Barcelona, tuiteó la imagen de una escultura rodeada de bolardos de Girona, donde vive. “Poner hierros donde había un señor durmiendo. Problema resuelto, ¿no?”, escribió.“Es normal que te moleste que alguien duerma en tu portal”, dice, “pero estas soluciones son denigrantes”. Frente al común argumento de vecinos y comerciantes de que quien duerme en la calle es porque no quiere ir a los albergues disponibles, plantea: “La pregunta es si tú te sentirías seguro y cómodo en un dormitorio común con otros cuarenta, duchándote con tus pertenencias para que no te las quiten”. Y ofrece la estrategia Housing First, puesta en práctica con éxito en varios países, que consiste en dar una vivienda, no compartida ni tutelada, al sin hogar.
El Papi pasó veinte años en la calle. Ahora vive en una casa okupa, pero pasa el rato en la Plaza Mayor porque se aburre encerrado. “Lo de los pinchos es como cuando la policía te quita una lata de cerveza porque no se puede beber en la calle”, dice. “Y aquellos... ¿acaso no están bebiendo también en la vía pública?”, se pregunta señalando a los turistas de las terrazas. El Papi suspira y entona el discurso de muchos urbanistas: “El problema no es la ciudad, sino los políticos que la quieren convertir en un bazar”.

sábado, 9 de octubre de 2010

PRENSA. 9 octubre 2010

En "El País":

1. Malditos jóvenes. Columna de Manuel Rivas.

2. Mario, un señor de Manhattan. Por Antonio Caño. Vargas Llosa busca el anonimato y la vuelta a la calma en Nueva York al día siguiente de la vorágine del premio - El lunes retomará las clases en Princeton. DESDE ESTE ARTÍCULO, ENLACE A OTROS TEXTOS SOBRE EL NARRADOR PERUANO.

3. "Lo peor del 23-F fue que la gente no reaccionó". Entrevista a Javier Cercas, premio Nacional de Narrativa. Por Jacinto Antón.

4. Niño legal de mamá ilegal. Reportaje de Emilio de Benito. Los principios frente al pragmatismo: la gestación en un 'vientre de alquiler' está prohibida en España, pero los hijos nacidos en países que la admiten están aquí - No pueden quedar desprotegidos.

5. La verdad de las mentiras. Por Vicente Verdú.

6. Ciudades, arquitectura y crisis. Artículo de Joaquín Casariego, arquitecto y catedrático de Urbanismo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Se ha argumentado que la ambición de gobernantes y arquitectos por inmortalizarse ha llevado a las ciudades a una espiral de obras mastodónticas que han contribuido a la recesión. No es exactamente así.

7. (PRE)PARADOS. "Me veo como mi madre en los setenta". Reportaje de Silvia Blanco. Algunas jóvenes están obligadas a quedarse en casa al tener un hijo. Otras lo eligen.

8. Nobel de la Paz a la disidencia china. Por José Reinoso. Liu Xiaobo, condenado a 11 años de prisión, es uno de los autores de la 'Carta 08' - El Gobierno de Pekín critica al Comité Noruego y califica su decisión de "obscena".

9. La poeta María Victoria Atencia gana el García Lorca. Por Fernando Valverde.

miércoles, 21 de julio de 2010

PRENSA. CÓMIC. "Urbanismo con bocadillos", reportaje de Ana Teruel

Viñeta de McCay.- DR



Viñeta de Will- Maurice Rosy.- WILL


En "El País":
Urbanismo con bocadillos

París muestra el sorprendente diálogo entre arquitectura e historieta

ANA TERUEL - París - 19/07/2010

Como protagonistas o como simples decorados, las ciudades son parte integrante de los tebeos. Desde los superhéroes neoyorquinos hasta las luces de Tokio, retratadas en numerosos mangas, pasando por el París de Tardi, el papel de la urbe en los tebeos es tal que la revista británica Architect's Journal hacía el año pasado el ranking de las ciudades de cómic más importantes. Mientras, los arquitectos se inspiran de los tebeos para dar forma a sus proyectos más utópicos. La 'Ciudad de la Arquitectura' de París propone este verano un recorrido por este fructífero y sorprendente diálogo en su exposición Arquitectura y Cómic: la ciudad dibujada (Archi & BD: La Ville Déssinée).
"El tebeo es fundamentalmente urbano", explica en la presentación de la exposición Jean-Marc Thévenet, antiguo director del 'Festival de cómic' de Angulema y comisario de la muestra junto a Francis Rambert, director del 'Instituto Francés de Arquitectura'. La muestra recorre, a través de más de 350 planchas, dibujos, vídeos y fotografías de unos 150 autores las influencias cruzadas entre el tebeo y la arquitectura.
La exposición se abre con un homenaje a Winsor McCay y al mundo onírico de Sumberland por el que se mueve su personaje Little Nemo. Como las de McCay, las primeras planchas importantes se publican en los suplementos dominicales neoyorquinos de principios del siglo XX, por lo que Nueva York se convierte en la primera gran ciudad del cómic. Los rascacielos y los edificios en construcción de la Gran Manzana, entonces en plena ebullición, símbolo de la modernidad y del sueño americano, sirven de telón de fondo a las aventuras de clásicos como Bringing Up Fathers de George McManus o The Yellow Kid de Richard Felton Outcault.
A partir de ahí, superhéroes como SpiderMan y algunos "héroes cotidianos" escogieron domicilio en la ciudad de los rascacielos. Los autores europeos también cruzaron el charco con más o menos éxito, mientras que otros lo hicieron con sus personajes, como Tintín, del belga Hergé. Otros, quizás para facilitar la identificación a medida que el tebeo se popularizaba más allá de Nueva York, prefirieron recrearse en ciudades ficticias que son ya casi tan conocidas como sus ilustres habitantes: el caso de la mítica Gotham de Batman o la Metrópolis de Superman.
El foco de la muestra se desplaza a Europa en los años 50 y 60, coincidiendo con la exposición universal de Bruselas de 1958. Es el periodo dorado del tebeo belga, con la internacionalización de las revistas de Spirou y de Tintín y el triunfo del estilo más depurado introducido por Hergé. Desde los ochenta, llegan con fuerza los retratos asiáticos, con Tokio como ciudad de referencia, pero también Pekín y las grandes metrópolis chinas. Si el tebeo se nutre de la ciudad, hay que esperar la década de los setenta para que aparezcan claramente las primeras muestras de la influencia del cómic sobre la arquitectura. Ocurre con el nacimiento del grupo inglés 'Archigram', inspirado por el movimiento pop art y que imitan la estética de los superhéroes estadounidenses de 'Marvel Comic' en la portada sus revistas.
Entre los proyectos arquitectónicos inspirados en el tebeo cabe destacar los dibujos futuristas de Antonio Sant'Elia, la maqueta de ciudad nueva de Aldo Rossi o un proyecto de Jean Nouvel presentado por autores de cómic. Aunque quizás donde queda más patente el cruce entre ambas disciplinas sea el Museo Hergé, el primero dedicado enteramente a un dibujante, en un impresionante edificio ideado por el francés Christian de Portzamprac.

sábado, 26 de septiembre de 2009

PRENSA CULTURAL. "Babelia". 26 septiembre 2009 (2)


(Cont.)

4. "Lo que hace importante una novela no son sus acontecimientos". Winston Manrique Sabogal entrevista a Sam Savage. Tras su exitoso debut a los 66 años con Firmin, el estadounidense edita El lamento del perezoso: un puzle sobre laberintos de la creación literaria.

5. La gran excusa Cerdá. Por Catalina Serra. La celebración de los 150 años del Plan del Ensanche de Barcelona ha provocado, además de múltiples actividades, el inicio de un debate sobre los nuevos retos del urbanismo. "Hay que limitar esta ciudad difusa que se expande sin control", señala el urbanista Fernando de Terán.

6. Pequeños libros gordos. La escritora Rosa Montero nos recomienda las novelas de Harry Potter y El nombre del viento, primera novela de Patrick Rothfuss.