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jueves, 29 de octubre de 2015

PRENSA. "La amenaza de la desigualdad". Angus Deaton, premio Nobel de Economía, 2015

Angus Deaton

   En "El País":

La amenaza de la desigualdad

La pobreza erosiona la democracia. Si los impuestos se gastan con sensatez, podrá difundirse la libertad


Me emociona haber recibido el Premio en Ciencias Económicas 2015 que otorga el Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel. Me emociona todavía más que el jurado del Nobel subrayara la labor que mis colaboradores y yo hemos realizado en la India. Mi trabajo demuestra lo importante que es que los investigadores independientes puedan acceder a datos que les permitan contrastar las estadísticas gubernamentales y que el debate democrático indio pueda basarse en las interpretaciones de diversos especialistas. La democracia precisa de datos de alta calidad, abiertos a todos y transparentes.
Para medir la pobreza he utilizado datos demoscópicos de los National Sample Surveys. Quizá el principal problema de estas encuestas sea la enorme discrepancia que presentan con las cifras de la contabilidad nacional (NAS). Las primeras “descubren” menos consumo que la segunda, cuyas medidas también crecen con más rapidez. Parte del problema radica en las encuestas (como aumenta el número de personas que gasta más en una gama mayor de productos, la cifra total es difícil de obtener), pero las NAS también tienen sus deficiencias, y a lo largo de los años me ha consternado que los críticos de las encuestas hayan recibido mucha más atención que los de las medidas de crecimiento. ¿Acaso nadie quiere poner sobre la mesa un cambio que disminuya el espectacular índice de crecimiento de la India, por lo menos tal como se mide?
Hay que esforzarse más para abordar este problema. Sin resolverlo no podremos estar seguros de qué está ocurriendo con la pobreza o la desigualdad en la India actual. Medidas que deberían ser conocidas e irrefutables se convierten en objeto de enconados debates partidistas.
La pobreza no es solo falta de dinero. Mi trabajo con Jean Drèze ha demostrado que en la India la nutrición está mejorando, pero que todavía está en una situación espantosa. El ex primer ministro Manmohan Singh calificó de “vergüenza nacional” el retraso en el crecimiento que sufren los niños indios, y lo es. La malnutrición no solo tiene que ver con la falta de calorías, sino que está más relacionada con la variedad de la dieta: con la ausencia de productos como las verduras de hoja verde, los huevos y la fruta. También es crucial su relación con unas condiciones de salubridad deficientes, con el hecho frecuente de que las mujeres no coman lo suficiente durante el embarazo y con los escasos servicios sanitarios de que disfrutan madres y bebés.

Es crucial que los investigadores independientes puedan acceder a datos que les permitan contrastar las estadísticas gubernamentales
Otra vertiente de mi trabajo se ocupa de las ventajas y desventajas de los ensayos aleatorios controlados y de su utilización para el desarrollo de políticas. Esas herramientas no son mágicas. Por ejemplo, para pensar en la posible sustitución del Sistema de Distribución Público por las transferencias monetarias, tendremos que considerar qué cambios implicaría el nuevo sistema, qué pasaría con el aprovisionamiento y el almacenaje, y cómo influiría en el precio de los cereales en el mercado libre. También me preocupa que los experimentos sean soluciones técnicas para problemas políticos que deberían resolverse mediante el debate democrático. Es poco alentador que los experimentos se suelan hacer con los pobres, pero sin su colaboración.
He escrito sobre desigualdad y sobre la amenaza que la desigualdad extrema supone para la democracia. La India ha alcanzado un gran éxito al mejorar la vida de muchas personas. Algunas presentan ahora pautas de consumo parecidas a las de los estadounidenses y los europeos occidentales, y no son pocos los que se han hecho muy ricos. Los pobres podrían apreciar las nuevas oportunidades y comprender que, con educación y suerte, sus hijos e hijas también podrían prosperar.
Pero se corre el peligro de incurrir en terribles desigualdades si quienes han escapado de la indigencia utilizan su riqueza para impedir el paso a los que aún están presos de la miseria. Contar con un buen sistema educativo, una asistencia sanitaria accesible y eficaz, y unos medios de saneamiento eficientes beneficia a todo el mundo, y las nuevas clases medias deberían estar encantadas de pagar impuestos que ayuden a otros a compartir su buena suerte. Adam Smith dijo que “para cualquier persona, un impuesto es un emblema, no de esclavitud sino de libertad”. Si los impuestos se gastan con sensatez, la libertad podrá difundirse ampliamente.

Angus Deaton, economista y escritor británico, recibió el premio Nobel de economía a comienzos de este mes.
© 2015 The WorldPost/Global Viewpoint Network, distributed by Tribune Content Agency, LLC
Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

lunes, 4 de mayo de 2015

PRENSA. "El estado social de la nación: indicadores del nuevo 'modelo precario' en España"

   En "infolibre.es":
El estado social de la nación: indicadores del nuevo 'modelo precario' en España

  • "El ascensor social se ha gripado en el sótano, dejando allí atrapadas a millones de familias", señala la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales en su Informe sobre el estado social de la nación
  • Explican que "las claves de la situación en la que nos encontramos hay que buscarlas antes de la crisis"; en especial, en la "ola neoliberal" a la que España se sumó al principio de la década de los 90

Actualizada 17/04/2015 
Cola de desempleados en una oficina del paro en Alcalá de Henares (Madrid).  EFE
Cola de desempleados en una oficina del paro en Alcalá de Henares (Madrid). EFE
"El ascensor social se ha gripado en el sótano, dejando allí atrapadas a millones de familias". Es una de las consecuencias de la crisis económica que denuncia la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, que presentó este jueves su Informe sobre el estado social de la nación.

Este texto, de 98 páginas, pone en cuestión la salida de la crisis que pregona el Gobierno de Mariano Rajoy. Prueba de ello es el subtítulo del informe: ¿Y si ya hemos salido de la crisis...? Se trata de una "réplica" al informe que presenta anualmente el presidente del Gobierno, pero en este caso, apunta esta asociación, "las protagonistas son las personas y las dinámicas sociales".

También lanzan un aviso: se ha producido "una mutación en el ADN de la sociedad española", generando "un nuevo modelo de sociedad". Así, explican que esta situación "no es consecuencia inevitable del devenir de la economía, sino que tiene sus causas en decisiones políticas que conforman un escenario de precariedad y desigualdades extremas". Por este motivo, esta estructura social estaría basada en "un modelo productivo y de relaciones laborales que apuesta por la precariedad y los bajos salarios, una fiscalidad débil y regresiva y el desmontaje de las políticas sociales".

El informe analiza numerosos datos sobre la sociedad y economía españolas, jugando con una alternativa: ¿España ha salido de la crisis o, más bien, se ha instaurado un nuevo modelo en los últimos años? No obstante, detallan que "las claves de la situación en la que nos encontramos hay que buscarlas antes de la crisis", subrayando la "ola neoliberal" a la que España se sumó al principio de la década de los 90.

Trabajadores pobres

Al término de 2014, 1.766.300 hogares tenían a todos sus miembros activos en el paro. O lo que es lo mismo, casi uno de cada diez hogares en España, según la Encuesta de Población Activa en el cuarto trimestre del pasado año. El informe reconoce una "ligera tendencia decreciente", pero recalca que no es suficiente y que perpetuará unos "elevados niveles de pobreza y desigualdad en España, y constituirá una de las características más preocupantes del nuevo modelo de sociedad".

"Por encima de la frialdad de estos datos hay que imaginar la angustia y desesperación en la que han de vivir a diario las personas en una familia con todos sus miembros activos en paro", lamenta el texto, que subraya dos datos importantes: incremento de las depresiones –un 19,4% entre 2006 y 2010– y los suicidios –un 21,7% emtre 2011 y 2013–.

Se trata, en definitiva, de que "tener un empleo no garantiza, en absoluto, la capacidad para afrontar las necesidades básicas de una persona o familia". Sobre todo mujeres y jóvenes, los dos colectivos más afectados por el desempleo y/o el empleo precario.

Insolvencia alimentaria
Según el Informe sobre el estado social de la nación, la "insolvencia alimentaria" afecta a 1,9 millones de personas en España. Es más, el 7% de la población afirma "conocer a algún adulto en su entorno familiar, o él mismo, que ha dejado de tomar alguna de las tres comidas diarias en este último mes por falta de dinero".

Además, según la Encuesta de Condiciones de Vida, 624.308 personas no pueden garantizarse una "alimentación adecuada"; es decir, comer carne pollo o pescado "al menos cada dos días". Por otro lado, recuerdan que "otros estudios multiplican por cuatro estas cifras oficiales":

Pobreza energética
La pobreza energética es definida como "la incapacidad para mantener el hogar en una temperatura adecuada". Concretamente, esto afecta a tres millones de ciudadanos en España (8% de la población) que, enfatizan, quedan "abocadas a sufrir frío y humedades en invierno o calores excesivos en verano en sus domicilios".

Sobreendeudamiento y desahucios
Se trata de dos indicadores relacionados entre sí: el enduedamiento excesivo está "ligado fundamentalmente a la adquisición de vivienda", teniendo como consecuencia "el incremento de las ejecuciones hipotecarias cuyo triste final es en muchos casos el desahucio". Señalan a la burbuja inmobiliaria como origen de esta situación.

Por ello, recuerdan que ya en 2002, el 43,6% de los hogares españoles tenía "algún tipo de deuda financiera" y, dentro de este endeudamiento, la compra de vivienda representaba el 21,6% del total. Asimismo, destacan que, entonces, los hogares más pudientes eran los que "presentaban mayor tendencia al endeudamiento financiero" por esta razón. Nueve años más tarde, en 2011, tanto los hogares endeudados como el porcentaje de vivienda que formaba parte del total de estas deudas, se ha incrementado –cinco puntos más en ambos casos–. El informe recalca que en el periodo 2002-2011 los hogares más ricos redujeron su deuda, mientras que en el resto de hogares se incrementó.

Así, señalan que "la carga de la deuda hipotecaria en un hogar deja de ser prudente si consume más del 30% de los ingresos mensuales disponibles". Si esta llega al 40%, se considera que está sobreendeudado, en "zona peligrosa" y, por tanto, presenta riesgo de impago. Pues bien, el porcentaje de hogares en esta situación aumentó diez puntos en seis años, alcanzando al 16,6% del total en 2008. No obstante, en 2011 disminuyó algo más de tres puntos, algo que el informe considera que se debe a la baja del Euribor y a las ejecuciones hipotecarias, "que suponen la resolución del préstamo".

"Las familias españolas presentan unos niveles de deuda muy elevados que unidos al problema del desempleo y a la pérdida de capacidad de pago suponen una trampa mortal de largo plazo", advierten.

Los desahucios son consecuencia directa de este sobreendeudamiento. Así, recuerdan que la última estadística oficial, señala que el pasado año se produjeron 28.877 desahucios. Calculan que, de ellos, tres de cada cuatro se produjeron en primeras viviendas.

Desigualdad estructural
La pobreza "amenaza con convertirse en un elemento estructural de la sociedad en la próxima década", comenta el informe, que recalca que puede afectar a un 20% de la población. "El problema del aumento de las desigualdades viene de lejos y es consecuencia de un determinado proceso histórico e ideológico", y no solo "consecuencia directa de la actual crisis", explican.

Así, citando datos de Eurostat, afirman que "España es el país de la UE que más rápido ha deteriorado sus números relativos a desigualdad en los años correspondientes a la crisis y especialmente desde que aplicamos los criterios exigidos por la troika" en 2010. Destacan que la distancia entre el 20% más rico y el 20% más pobre se ha incrementado en 1,8 puntos en el periodo 2007-2012, más que en otros países del entorno, como Grecia, Italia o Portugal.

"La desigualdad genera un importante aumento de la desconfianza social, se deshace el pagamento que nos mantiene unidos", comentan sobre las consecuencias de la desigualdad, de la que destacan una especialmente grave: pone en riesgo la democracia, ya que, en la pobreza, las personas se convierten "en siervos de un nuevo sistema feudal".

Sistema fiscal: débil e injusto
"Nuestro problema no es un gasto público elevado, sino unos débiles ingresos". Ese es el resumen del análisis del sistema fiscal español que hace el documento. Es más, lo califica como "injusto", ya que se dan "privilegios a grandes empresas y fortunas mediante desgravaciones, exenciones y beneficios, que hacen que en la práctica paguen porcentajes muy inferiores a los que en teoría les corresponden". Concretamente, apuntan que "la mayor parte de las personas" contribuyen con un 22% de impuestos, "mientras que las grandes fortunas solo contribuyen un 1% y las multinacionales un 3,5%".

Así, defienden que "los ingresos fiscales en España han sido siempre, contrariamente a lo que suelen sugerir los neoliberales, muy inferiores a los que se obtienen en el resto de los países de nuestro entorno". Especifican que estos ingresos son del 32,6% en España, "frente a porcentajes próximos o superiores al 40% que caracterizan a los países más desarrollados".

Servicios sociales
Este punto también está relacionado con el anterior: España tiene un gasto público 5,6 puntos inferior a la media de la zona euro, según Eurostat. Además, según el informe, se dedican "menos recursos" en políticas sociales que en otro tipo de actividades, como orden público y seguridad, por ejemplo.

Así, apuntan que esto "ha empeorado en los últimos dos años", ya que "los recortes, con un perfil claramente ideológico, han deteriorado de forma continuada las bases del Estado del bienestar español".

Uno de los datos más destacados es que el gasto público por habitante en servicios sociales se ha reducido un 15,8% entre 2010 y 2013, pasando de 383,9 a 323,4 euros. O lo que es lo mismo, el Estado ha gastado 4.970 millones de euros menos en servicios sociales en este periodo.

lunes, 2 de marzo de 2015

PRENSA. EDUCACIÓN. "Deberes escolares. Un factor para la desigualdad".

   En "El Día de Córdoba":

Deberes escolares. Un factor para la desigualdad

Los ejercicios en casa siguen sin regularse en el desarrollo andaluz de la Lomce, pese a las advertencias de la OCDE
D. J. GENIZ / L. CHAPARRO | ACTUALIZADO 01.03.2015 
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Una madre ayuda a su hija, que está en Primaria, a realizar los deberes escolares.
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El último informe de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE) ha reabierto una vieja polémica que lleva años asentada en la comunidad educativa: ¿deberes sí o no? Los ejercicios que los docentes encargan a los menores fuera del horario escolar han vuelto a ocupar titulares tras el citado estudio, que indica que dichas actividades pueden suponer un factor de desigualdad entre los alumnos, pues son muchos padres los que no cuentan con conocimientos suficientes para ayudar a sus hijos en dichos trabajos. Existen países europeos cuyas leyes educativas regulan estos deberes, algo que ocurre en algunas comunidades españolas, aunque no en Andalucía, donde los mencionados ejercicios quedan al arbitrio de los centros docentes y los propios maestros.

Algunos padres se manifiestan en contra de los deberes con los que llegan sus hijos después del colegio y consideran que son demasiados después de toda la jornada escolar y, en muchos casos, las consabidas actividades extraescolares, que van desde inglés hasta clases de música o deportes. Por ejemplo, Sergio Sánchez tiene dos hijos -una niña y un niño-, el mayor tiene siete años y llega a casa con tareas después del colegio. De momento, reconoce que "no son complicadas y las hace solo, por lo que sólo voy al final para corregirlas". Aun así, señala que "no deberían tener tantas tareas porque son muy pequeños y muchas tardes no les da tiempo ni siquiera a aburrirse".

En algunas ocasiones las tareas llegan hasta los cursos de Infantil, como "hacer frases pequeñas", asegura José Catalino, padre de un niño que recibe clases en este ciclo en un colegio público de la capital cordobesa. No obstante, dice que estas pequeñas tareas sirven para que el menor "coja autonomía, no se olvide lo que ha aprendido en clase y se haga responsable".

El problema se complica cuando se traslada al aula, pues este espacio de enseñanza se convierte también en el lugar donde el niño observa en numerosas ocasiones cómo sus padres tienen un nivel de conocimiento inferior al de los progenitores o tutores de otros compañeros, lo que conlleva generar una sensación de inferioridad que los expertos consideran la raíz de una desigualdad escolar.

Éste es el punto en el que incide un reciente estudio de la OCDE a partir de los datos obtenidos del último informe PISA. En concreto, los resultados del referido análisis subrayan que los deberes contribuyen a aumentar la brecha entre los estudiantes que proceden de familias con nivel socieconómico alto (que, por lo general, poseen un mayor nivel cultural) y las de estatus inferior. El motivo de esta desigualdad obedece, según el estudio de la OCDE, a que los escolares que reciben ayuda en su casa (ya sea a través de clases particulares o directamente de sus padres) parten con ventaja respecto a aquellos que no cuentan con dicho apoyo, debido a que sus familias no pueden sufragarles esas horas extras o no poseen el nivel educativo necesario para asesorarles.

Por todo ello, la OCDE concluye que "los deberes son una carga para los alumnos con desventajas socieconómicas, pues la disparidad se refuerza en los logros de los estudiantes". Esta desigualdad se constata en España, donde el analista de Políticas Educativas del citado organismo, Daniel Salinas, refiere que "al igual que en la mayoría de los países, en España los alumnos de un entorno socieconómico más aventajado destinan un promedio de 7,4 horas a la semana a los deberes, mientras que los de un contexto menos favorecido sólo emplean 5,6 horas". Esas 1,8 horas de diferencia acaban marcando unos resultados académicos bien distintos al final del ciclo formativo. Salinas propone mayores apoyos a los estudiantes vulnerables y a sus familias después del horario escolar.

La Junta de Andalucía, que tiene transferidas las competencias educativas, desarrolla desde hace años el programa de acompañamiento familiar, que tiene como fin precisamente ése: mejorar el rendimiento y la integración social de alumnos con problemas en el aprendizaje. El presente curso escolar se benefician de este plan 1.576 centros educativos de la comunidad.

Sin embargo, ni la legislación estatal -con la polémica Lomce- ni la autonómica -con el decreto que desarrolla la ley aprobada por el Gobierno central- establecen nada sobre los deberes fuera del aula. El artículo 8 del decreto andaluz que se aplicará a partir de septiembre en los colegios hace referencia a la autonomía pedagógica de los centros para llevar a cabo modelos de funcionamiento propios. En ningún momento se habla de las tareas extraescolares, que quedan otra vez sin regulación. Por tanto, de nuevo se deja a la voluntad de los centros establecer unas líneas generales sobre los deberes, aspecto que en algunos colegios está regulado y que en otros queda al arbitrio de los departamentos de conocimiento o, incluso, de los maestros.

Esta ambigüedad, sin embargo, no es óbice para que España se sitúe entre los primeros países de la OCDE en el número de tareas que los alumnos de los colegios realizan en casa. En términos generales, un estudiante español se pasa 6,5 horas semanales con deberes que los maestros les encargan, cifra que supera en 1,6 a la media de los países que integran la OCDE. Sólo Rusia, con 9,7 horas a la semana, Italia (8,7 horas), Irlanda (7,3) y Polonia (6,6) superan a España en este ranking.

Esta alta posición en poco contribuye -como constatan los informes del PISA- a que los resultados académicos del alumnado español se encuentren entre los primeros. Sirva de ejemplo el caso de Finlandia, que siempre ha servido de país modelo en cuanto a logros educativos. En sus centros la carga horaria de los deberes ha pasado en nueve años de las cuatro horas semanales a poco más de dos, lo que no le ha restado ni un ápice a la hora de posicionarse en lo alto de la tabla en cuanto a éxito educativo.

En un marco más concreto como es el de Andalucía, la diversidad a la hora de establecer un horario para estas tareas resulta muy dispar, debido a la libertad que las leyes educativas permiten. Así, en líneas generales, los colegios públicos no suelen disponer de una norma específica para estas tareas, sólo de un límite horario.

El director de uno de estos centros de la capital cordobesa, que prefiere no desvelar su identidad, explica a el Día que "la normativa actual permite que el maestro mande tareas, que los niños tengan la obligación de realizarlas y que las familias deban controlar el trabajo de sus hijos y ayudar a su rendimiento". No obstante, este docente señala que esta situación "podría empezar a generar una problemática a partir del segundo ciclo de Primaria, donde las asignaturas comienzan a especializarse en poco". "Hay diferentes profesores que las imparten y estos suelen mandar tareas para complementar el aprendizaje de los niños", añade.

Este profesor también se detiene en cómo afrontan los alumnos las tareas. Así, describe que "dependiendo de su capacidad, algunos suelen acabarlas pronto y realizarlas bien", mientras que otros no tanto y tardan más tiempo del previsto por el docente. En este punto, destaca que "el profesor puede penalizar a alumnos que no las realicen". No obstante, alerta de que aquí "sí podría generarse desigualdad, ya que no todos los padres tienen tiempo, formación o recursos económicos para poder apuntar a sus hijos a clases particulares". No obstante, continúa, "la normativa también posibilita que el equipo docente se reúna periódicamente para tratar el tema de las tareas en el aula y no sobrecargar en exceso el número de tareas por cada asignatura". Este profesor y director de un centro educativo público cordobés hace un inciso y recuerda que "esto antes no era así". Hace años, anota, "las tareas no eran estrictamente obligatorias y si un padre se negaba a que su hijo realizara deberes por falta de tiempo, el profesor no podía penalizar al alumno". A pesar de ello, reconoce, "siempre se solía llegar a un consenso entre los padres y los profesores".

"El trabajo a realizar en casa es para que se asienten los conocimientos que se han recibido en clase", anota Antonio Guerra, profesor y presidente de la federación de la patronal de centros concertados Escuelas Católicas, quien hace hincapié en las nuevas metodologías en enseñanza y los deberes que se mandan al alumnado. "El aprendizaje ha cambiado y los deberes de manera clásica tienden a desaparecer", subraya, y destaca que este "cambio de paradigma hace que, por ejemplo, el alumno desarrolle ahora en su casa una búsqueda más activa de la información".

miércoles, 3 de diciembre de 2014

PRENSA. "El mundo avanza en desigualdad"

   En "El País":
INFORME DE DESARROLLO HUMANO 2014

El mundo avanza en desigualdad

El informe de desarrollo humano 2014 ha sido presentado en Madrid por la secretaria adjunta de la ONU, Gina Casar

La inequidad y la mayor inseguridad de los más vulnerables amenaza con revertir los progresos en la lucha contra la pobreza

Un mundo más desigual con un número creciente de personas cada vez más vulnerables de caer en la pobreza. Ese es el dibujo que expone el Informe del Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2014 presentado este lunes en Madrid por la Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas, Gina Casar, y el secretario general de Cooperación Internacional español, Gonzalo Robles. Pese a que el nivel de desarrollo ha aumentado a nivel global según los criterios que mide el informe como el acceso a los sistemas de salud y educativo, así como la esperanza de vida o el nivel medio de renta de un país, el progreso es muy frágil. El riesgo de que se derrumbe lo construido es elevado, advierte el documento. Las primeras alarmas han saltado: desde 2008, se ha ralentizado notablemente el crecimiento que venían experimentando en su IDH todos los grupos de países, tanto los poco desarrollados como los más avanzados.

El documento, que ya se había presentado el pasado julio en Tokio, advierte que 800.000 personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas podrían volver a caer en ella y sumarse, de nuevo, a los 1.500 millones de personas que viven en la miseria. El organismo responsable de la elaboración de este informe, el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), apunta a la relajación de las ayudas internacionales, sobre todo desde 2008, como una de las causas de esa creciente vulnerabilidad de ciertos grupos, expuestos a que los que los vientos de crisis, los efectos del cambio climático o conflictos bélicos les vuelvan a lanzar abismo abajo. Si no se redoblan esfuerzos para afianzar lo conseguido, los logros podrían revertirse. Lejos de aumentar su compromiso para que esto no suceda, muchos países han recortado drásticamente la partida de cooperación al desarrollo, entre ellos, España con un 70% menos de presupuesto desde 2008.
Por eso, el reto es “sostener el progreso”, reclaman los autores del texto, y para ello los avances tienen que ser "equitativos". Y no lo son a tenor de los datos publicados. El reparto de los beneficios de las mejoras experimentadas ha sido muy desigual, revela el informe. Una parte gruesa de la población mundial apenas advierte el desarrollo de sus países: casi el 80% no cuenta con una protección social integral, el 12% (842 millones) padece hambre crónica y casi la mitad de trabajadores (más de 1.500 millones) tiene empleos informales o precarios.
La inequidad ensombrece las estadísticas globales de desarrollo humano, aparentemente positivas. Las curvas ascendentes que se dibujan en la mayoría de países, significan, en algunos casos, que unos pocos han mejorado notablemente su situación aventajada y muchos mantienen (o han visto empeorada) su precaria vida. Solo el acceso a la salud ha calado en todos los estratos sociales y registra datos positivos en la reducción de la desigualdad.
Por el contrario, “los niveles de desigualdad en ingresos y acceso a la educación siguen aumentando”, alerta el informe. En este sentido, para Casar, uno de los datos que mayor indignación le ha producido recientemente, ha dicho, es que las 85 personas más acaudaladas del mundo acaparan la misma riqueza que las 3.500 más pobres, la mitad de los habitantes del planeta. “América Latina es la región que registra la cota más elevada en cuanto a desigualdad de ingresos”, apunta el texto. Es Estados Unidos, sin embargo, el segundo país —por detrás de Irán— que registra una mayor caída en la clasificación del IDH cuando el indicador tiene en cuenta la desigualdad interna. Retrocede 23 posiciones desde la quinta que ocupa si no se tiene en cuenta ese factor. El de EE. UU. no es el único caso de un país que cae cuando se comprueba que el progreso no es igual para todos. Sirven dos ejemplos: Corea del Sur baja 20 puestos desde el 15, y Chile desciende 16 desde la 41.
Así, cuando se pone la lupa sobre los datos globales, aparentemente positivos, emerge otra realidad, la de la inequidad. Entre países y en el interior de estos. “El informe de 2013 constataba que casi todas las regiones del mundo han mejorado en cuanto a desarrollo humano durante las últimas décadas. En el de este año buscábamos entender por qué en algunos países se dan altos niveles de desigualdad y bajas perspectivas de desarrollo para ciertos grupos o miembros de sus sociedades”, detalla por correo electrónico Eva Jespersen, subdirectora de la oficina del Informe de IDH del PNUD.
La explicación detrás de la carencia de oportunidades, la inequidad y la vulnerabilidad está, según ha indicado Casar en su análisis del informe, en políticas inadecuadas y la falta de acceso a servicios básicos como la salud o la educación. Factores que, en su opinión, dejan desprotegidas a bolsas de población que por su identidad, condición legal o situación geográfica están en el epicentro de la desgracia, la discriminación o la posibilidad de sufrir los devastadores efectos de desastres naturales o conflictos violentos. ¿Las soluciones? “Prestación universal de servicios sociales básicos, políticas más firmes en materia de protección social y pleno empleo, aunque algunos economistas discrepen”, ha sentenciado la administradora adjunta del PNUD.
Los cambios en esas líneas que ha señalado Casar son lentos y, además, los avances se están ralentizando y las amenazas son crecientes. Por eso, Níger, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Chad, Sierra Leona ocupan los puestos más bajos de la clasificación del índice un año tras otro, dice Jespersen. “Varios están en conflicto o acaban de salir de uno. Y la esperanza de vida así como los niveles de educación son muy bajos. Lleva años superar estas barreras”, abunda. Pero no solo la guerra destruye lo que se ha logrado. Las epidemias, como la del ébola en África, pueden lastrar los avances. “Ya lo vimos en los 90 cuando la alta mortalidad por VIH-SIDA redujo la esperanza de vida en muchos países africanos, y eso afectó a su desarrollo económico”, recuerda la experta. En el gráfico que acompaña esta información se comprueba cómo este continente y Asia Meridional son las zonas del mundo más deprimidas si se tiene en cuenta su IDH a pesar de que son las que "están mejorando a un mayor ritmo".Zimbabwe es, de hecho, el que más sube en la clasificación—4 puestos— aunque sigue en la lista negra de los "menos desarrollados", al encontrarse en el 156 de 187.
En la parte alta de la tabla, inmutables, se mantienen Noruega, Australia, Suiza, Países Bajos y Estados Unidos, en ese orden. En el club de los 50 con nivel de desarrollo humano "muy alto", Singapur es el que experimenta una mayor subida. El país escala tres posiciones hasta la novena, siguiendo la línea ascendente desde 1980, habiendo mejorado desde entonces todas las medidas: la esperanza de vida ha pasado de 72 años a los 82,3 el año pasado; y los años de escolaridad han aumentado de 3,7 a 10,2. Irlanda es, por su parte, el que más desciende con una caída de tres puestos (de la 8 hasta la 11) a pesar de que mejora todos sus indicadores respecto a los del IDH de 2013 menos uno: la renta por persona. Lo mismo sucede en España, que se mantiene en la posición 27, donde los ingresos medios por persona has bajado en un año de 30.800 a 30.500. Un dato negativo que se ha visto compensado por el aumento de la esperanza de vida (de 80 años a 80,2).
Esta caída de la renta que se observa en algunos países desarrollados como España o Irlanda desde el comienzo de la crisis, ¿podría afectar a la salud o el nivel educativo de sus ciudadanos? "En los países desarrollados, haría falta un horizonte temporal muy amplio para ver los efectos, si es que los hubiese, del descenso en el nivel de renta sobre la esperanza de vida o la escolarización. Quizás sí podría afectar más a la educación terciaria", considera Jespersen. "Lo que sí hemos visto es el efecto contrario: como con crecimiento económico, si se aplican las políticas adecuadas, se favorece el progreso en los indicadores de salud y educación".

EE UU cae 23 posiciones en la clasificación del IDH si se tiene en cuenta el nivel de desigualdad
Jespersen se muestra cautelosa en hacer una proyección de los efectos de la crisis en países como España. Pero organizaciones de la sociedad civil denuncian ya los efectos negativos de las políticas de recortes del gasto público en medidas de protección social, sanidad y educación. Unicef y Save the Children llevan meses reclamando un Pacto de Estado para frenar la pobreza infantil en el país y los niveles de malnutrición que se están registrando a edades muy tempranas. Ayuda en Acción ha iniciado recientemente una campaña para advertir que uno de cada cinco españoles está en riesgo de pobreza. Lo que ha forzado a la ONG, que hasta ahora había limitado su campo de acción a los países en desarrollo, a abrir una línea de trabajo en respuesta a la crisis en España. Hasta el Fondo Monetario Internacional ha puesto un farolillo rojo en el país, por ser el que ha sufrido el mayor aumento de la brecha social en Europa por la crisis.
Para los de arriba y los de abajo, el diagnóstico del PNUD está sobre la mesa: la desigualdad y la vulnerabilidad crecientes son los enemigos a combatir para conseguir que el desarrollo sea sostenible. Las armas para librar esta lucha se decidirán en los próximos meses, en los que los Gobiernos acordarán cuáles serán los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda internacional que marcará qué mundo se quiere en el futuro y cómo conseguirlo. Si bien, a la luz de los diferentes estudios e informes emitidos por los actores participantes en la elaboración de esa agenda (Estados, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales), la lucha contra la pobreza extrema (vivir con menos de 1,25 dólares al día, según la definición de la ONU) no es suficiente. La igualdad en todas sus dimensiones, entre países, entre comunidades, conciudadanos o de género, es el reto.

lunes, 24 de noviembre de 2014

PRENSA. "La desigualdad de la A a la Z"

   En "El País":

La desigualdad de la A a la Z

Ya sea por renta, riqueza o patrimonio, la brecha entre los más ricos y los más pobres no deja de crecer: Y cada día son más lo que viven con menos. Así lo indica el informe Iguales de Oxfam Intermón presentado en Madrid

Fuentes: Oxfam Intermón (historias de país), índice Gini de Solt, y Banco Mundial, UNU WIIDER, SWIID y Eurostat (% de ingresos por grupos de población).
Iguales. Lo que debería ser objetivo y meta de todo Gobierno y sociedad democrática se está convirtiendo en los últimos años en sueño inalcanzable. Con tal título se ha presentado en Madrid este jueves el último informe de Oxfam Intermón en el que denuncia la creciente desigualdad económica, de género y de oportunidades en todo el mundo. Ocurre inter e intra países y en tantos aspectos ya, que las brechas aumentan entre ricos y pobres; las mujeres no dejan de sufrir discriminación y sus posibilidades para estudiar, trabajar o alcanzar puestos de responsabilidad política o empresarial siguen muy limitadas. Y ni siquiera en el respeto por los Derechos Humanos se usa la misma vara de medir para todos: pueblos indígenas, homosexuales o gitanos, ente otros, se encuentran excluidos y olvidados en determinados países.
Son tantos los conceptos, datos y acercamientos relacionados con la creciente desigualdad en este siglo XXI que hemos elaborado este abecedario con la pretensión de desgranar lo recogido en el estudio de Oxfam y mostrar así, con su ayuda y algunos datos más, una suerte de "estado de la desigualdad del mundo en 28 palabras".

Alfabetización

La formación, la escuela, los estudios marcan en gran medida el trabajo, el salario, la posición social que se tendrá en la vida. Los sociólogos coinciden en señalar a la educación como clave en la generación de oportunidades de mejora de los individuos. Pero en el mundo hay 781 millones de analfabetos, según la UNESCO. "A pesar de los avances", matiza el organismo. De ese número, 126 millones son niños. Para reducir estas cifras, el mundo marcó en el 2000 como reto universal que todos menores del planeta tuvieran acceso a la educación primaria. Era el Objetivo 2 del Milenio (ODM). En las regiones en vías de desarrollo, esa promesa no se ha cumplido para el 10% de ellos. En total, 58 millones no van al colegio, según la ONU.

Son niños pobres que no contarán, en el futuro, con las capacidades y herramientas para mejorar su situación. Ellos son la prueba de que la igualdad de oportunidades es todavía un sueño lejano, pues su punto de partida es muy distinto de quienes en sus países cuentan con sistemas educativos públicos y gratuitos; muy diferente de aquellos cuyos padres pueden pagarles la mejor universidad o, simplemente, les permiten ir a la escuela. Así, la falta de educación es un factor crucial. Y como un bucle, "la desigualdad obstaculiza el avance hacia la educación universal", explica el informe de seguimiento de los ODM.

Brecha

En el mundo hay muchas: la salarial, la de género, social, económica o la digital. Todas ellas significan y generan inequidad. Algunas de ellas, en algunos lugares del mundo, se consiguen estrechar. Hace apenas unos días, Facebook llegó a 100 millones de usuarios activos al mes en África, lo que la compañía tecnológica anunció animosa a bombo y platillo. Sin embargo, no todos los datos dan lugar a celebraciones: siete de cada 10 personas en el mundo, vive en países en los que la brecha entre ricos y pobres ha aumentado en los últimos 30 años, según refleja el estudio realizado por el economista Branko Milanovic en 2013.


Bernarda Paniagua Santana, en su tienda en Villa Eloísa de las Cañitas, en la República Dominicana. / PABLO TOSCO (OI)
Un ejemplo práctico de lo que esto significa es la historia de Bernarda Paniguada, una vendedora de quesos y otros productos alimenticios en Villa Eloísa de las Cañitas, una de las zonas más pobres y desatendidas de la República Dominicana. Su hija mayor, Karynely, acabó el instituto hace cuatro años y ahora ayuda en el negocio familiar. No pudo seguir estudiando ni encontrar un buen trabajo porque carece de los conocimientos informáticos necesarios ya que en su colegio no había ningún ordenador. En otro punto del país, en una de las zonas más ricas, vive Víctor Rojas, que dirige una prestigiosa empresa. En su barrio, sus hijos tienen colegios en los que reciben "la mejor educación posible", relata Oxfam Intermón, y un médico les visita en casa ante el menor síntoma de fiebre.

Cambio climático

"La desigualdad económica subyace en muchos de los conflictos violentos del mundo y constituye un obstáculo en la lucha contra el cambio climático", señala el informe Iguales. Con frecuencia, continúan los autores, las personas más pobres son las primeras y principales afectadas por la destrucción del medio ambiente. Sin embargo, son las más ricas quienes tienen un mayor impacto sobre los recursos del planeta. Narinder Kakar, el Observador Permanente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en las Naciones Unidas, ha declarado que la degradación medioambiental puede atribuirse a menos del 30% de la población mundial, según recoge el texto de Oxfam. Así, unos destruyen el planeta y otros sufren las consecuencias, denuncia la ONG. "El 7% más rico de la población mundial (500 millones de personas) es responsable del 50% de las emisiones mundiales de CO2, mientras que el 50% más pobre produce sólo el 7% de la contaminación". Parecida proporción inversa sucede con el consumo del agua. 

Derechos Humanos

Artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948):
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Empleo

La importancia de que la mayor parte de la población de un país tenga un trabajo digno, reconocido y apropiadamente remunerado es clave en la lucha contra la desigualdad, pues es la principal fuente de ingresos para la mayoría de las personas. Sirve, cuanto menos, para que tengan garantizado un nivel de vida digno, tal como apuntan los expertos de ONG y organismos internacionales. El acceso a un empleo digno se incluye, de hecho, entre los Objetivos del Milenio y (como asignatura pendiente) todo apunta a que estará también entre los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible que se fijarán en el próximo 2015.
También señalan los autores del informe de Oxfam Intermón (OI) que se debe garantizar una ayuda pública a aquellos que se quedan sin trabajo. La organización reclama, como medida anti inequidad, unos ingresos mínimos a través de prestaciones por desempleo y pensiones, entre otros. 
En países como Rusia, ciudadanos como Vasily y su mujer, se sienten desamparados y olvidados por el Estado. Trabajaban en la fábrica textil de Vyshnevolotsky, en el pueblo ruso de Vyshny Volochek, pero la factoría cerró en 2002. “Todo el mundo aquí se quedó sin empleo. Fuimos víctimas y pensamos que alguien se preocuparía por nuestra situación. Pero no fue así, nadie nos ayudó. En Moscú se estaban haciendo ricos, pero el Gobierno no se inquietó por lo que estaba pasando en este lugar”, se queja el hombre en un testimonio recogido en el informe. 

Fiscalidad

La redistribución de la riqueza es uno de los mantras que repiten las organizaciones sociales. Como mecanismo para que el reparto sea más equitativo, un grupo muy importante de ellas y de miembros la sociedad civil llevan mucho tiempo reclamando una política fiscal, nacional e internacional, más distributiva. Una de las propuestas que ha cobrado fuerza, y ya es una realidad en algunos países, es que se imponga la llamada tasa Tobin. Se trata de un Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) inspirado parcialmente en las ideas del economista americano James Tobin.

El ITF está respaldado por la ONU, el G20, la Comisión Europea, e incluso el FMI, inicialmente reacio. Las razones son sólidas: un impuesto de estas características desincentiva los movimientos especulativos de los mercados financieros. Lo recaudado debería destinarse a combatir la pobreza y la desigualdad. Y esa cantidad podría ser muy abultada si se extendiera, por ejemplo, a las acciones, bonos y derivados financieros: según cálculos de Oxfam Intermón,37.000 millones de euros solo en la Unión Europea.

Gini

Existen muchos acercamientos para estudiar y explicar la desigualdad: desde el humano hasta el meramente numérico. Uno de los índices mas reconocidos para medirla de Gini, que tras una compleja fórmula da un número entre 0 (una sociedad completamente igual) y 1 (uno acapara todo y los demás no tienen nada). Ambos extremos son imposibles, pero en las décimas es donde está la diferencia para la calidad de vida de millones de personas.

Hospitales

Hospitales, centros médicos, personal sanitario... Un sistema sanitario define a un país y la situación de sus habitantes. El acceso a la sanidad, la gratuidad o no de los sistemas de salud, los recursos públicos que se destinan a infraestructuras, evitar enfermedades y curar a las personas, son elementos clave.
"La brecha económica es causa de desigualdades en la salud, la educación y en las oportunidades de futuro", apunta el informe de Oxfam. Si bien, como la propia organización subraya, las decisiones políticas encaminadas prestar un servicio a todos los ciudadanos de un Estado por igual contribuyen, sin duda, a corregir lo que el dinero separa. No fue el caso de Karo y Anahit. En 2010, el Gobierno de su país, Armenia, dedicó al gasto en atención sanitaria un 1,62% de su presupuesto total. Esta falta de inversión ha obligado a la población a realizar considerables pagos directamente de su bolsillo para cubrir sus necesidades médicas. El elevado coste de la atención ha puesto a este matrimonio en una difícil situación financiera. Ella padece hipertensión arterial y prolapso uterino, por lo cual requiere una intervención quirúrgica, mientras que él ha sobrevivido a un infarto de miocardio y sigue padeciendo las complicaciones provocadas por su diabetes. No cumplen, sin embargo, los requisitos para recibir asistencia subvencionada. Por eso, para tratarse de sus dolencias han tenido que solicitar préstamos bancarios, además de vender sus joyas y ganado. Con cada nuevo problema de salud que surge, la familia se hunde más en el endeudamiento y la pobreza.

Indígenas



Grupos de indígenas bolivianos bajan desde El Alto hasta La Paz para exigir que se forme una Asamblea Constituyente en Bolivia (2004). / NOAH FRIEDMAN RUDOVSKY
Hasta hace poco, Bolivia era un país donde la pobreza y la desigualdad estaban unidas a la discriminación racial en contra de la población indígena mayoritaria que, en gran medida, estaba excluida de la toma de decisiones políticas. En 2006 llegó al poder Evo Morales, el primer presidente indígena del país. Los movimientos sociales impulsaron la creación de una nueva Constitución, que consagró una serie de derechos políticos, económicos y sociales, que incluía a la excluida (hasta entonces) comunidad indígena. Actualmente, muchas más personas se benefician de la explotación de los recursos naturales del país, pues el Gobierno ha aumentado la inversión en infraestructuras, programas sociales dirigidos a ciertos colectivos y ha extendido el derecho a una pensión. También ha elevado el salario mínimo y el gasto público en sanidad y educación. Aunque es necesario un gasto aún mayor en estos servicios, la pobreza y la desigualdad no han dejado de disminuir en el país en los últimos diez años.
Este es solo un ejemplo de que la discriminación a grupos minoritarios no es inevitable.

Jóvenes

Hay zonas del mundo como África donde más de la mitad de la población (1.000 millones de habitantes) tiene menos de 20 años. Con este dato, y teniendo en cuenta que allí se encuentran los países más pobres del planeta, es fácil imaginar hacia dónde está creciendo el mundo pero no en todos los parámetros y derechos que debiera. De no verse acompasado con una mejora de la condiciones de vida, la explosión demográfica puede convertirse en un polvorín que genere inestabilidad, violencia social y movimientos migratorios masivos.

Kofi Annan

Presidente del Africa Progress Panel (Panel para el Progreso de África), ex secretario general de las Naciones Unidas y premio Nobel.
La creciente desigualdad entre ricos y pobres se encuentra en un punto de inflexión: o bien se consolida aún más, poniendo en peligro nuestros esfuerzos de reducción de la pobreza, o bien llevamos a cabo cambios concretos que nos permitan revertirla. Este valioso informe de Oxfam analiza los problemas provocados por la desigualdad extrema, así como las decisiones políticas que los Gobiernos pueden adoptar para construir un mundo más justo en el que todas las personas tengamos las mismas oportunidades. El presente informe es un llamamiento a la acción en favor del bien común. Debemos responder a él".

Legislación

De nada sirven los grandes discursos y los informes si no hay leyes que implementen en los Estados aquello que se ha acordado en los organismos internacionales. Esto sucede con la lucha contra la desigualdad. Dede Obama hasta el Papa Francisco han asegurado que combatirla es uno de los retos más importantes del siglo XXI. Pero cuando se trata de aprobar medidas concretas, las intenciones quedan descafeinadas. Porque una cosa es decir que todo el mundo merece un salario mínimo digno y otra obligar a las empresas a pagarlo.

Mitos

¿Quién no ha escuchado que los pobres lo son porque no quieren trabajar o son personas vagas? Tampoco es raro que salga en conversaciones de bar que "esto de la desigualdad es tan antiguo como el mundo" y que por eso es además "inevitable". Oxfam Intermón cree que nada de eso es verdad. Al menos, no del todo. Por eso, dedica un capítulo del informe a desmontar y combatir estos tópicos.

1. La desigualdad extrema siempre ha existido y siempre existirá

Para la ONG, las grandes variaciones de los niveles de desigualdad a lo largo del tiempo y entre los distintos países demuestran que el nivel de desigualdad "no es el resultado de ningún orden natural de las cosas, sino que depende de una serie de factores externos, como las políticas gubernamentales". Los autores del documento exponen ejemplos de ello. Es el caso de muchos países de América Latina que en la última década han reducido la brecha. "Entre 2002 y 2011, la desigualdad de ingresos disminuyó en 14 de los 17 países latinoamericanos de los que existen datos comparables", aseguran. Esos avances se han producido, dicen, gracias a la presión social para que sus Gobiernos adoptaran medidas redistributivas e invirtieran en sanidad y educación públicas. A lo largo de este período, aproximadamente 50 millones.

2. Los ricos lo son porque se lo merecen y trabajan más que el resto

Así refuta la organización: "Este mito presupone que todo el mundo parte de la misma base, de modo que cualquiera puede hacerse rico si trabaja lo suficiente. La realidad es que, en muchos países, el patrimonio y los ingresos que pueda tener una persona en el futuro están determinados en gran medida por los ingresos que tienen sus padres. Un tercio de las personas más ricas del mundo no amasó su fortuna trabajando duro, sino que la heredó".

3. La desigualdad es necesaria para recompensar a quienes hacen las cosas bien

Cierto grado de desigualdad como recompensa a la innovación y la iniciativa empresarial es aceptable, según OI. Pero matiza que eso no explica la diferencia extrema entre las fortunas que amasan unos o los sueldos "desorbitados" y las condiciones de vida precarias de otros. "Sería absurdo creer que el director de una empresa que gana 200 veces más que el trabajador medio es 200 veces más productivo o que contribuye 200 veces más a la sociedad", se lee en el texto.

4. La política de la desigualdad no es más que la política de la envidia

Frente al argumento de que quienes defienden más equidad lo hacen por envidia de los que tienen o ganan más que ellos, Oxfam Intermón apunta que las sociedades con mayores niveles de desigualdad económica tienen, en general, mayores índices de delincuencia, menor esperanza de vida, mayores niveles de mortalidad infantil, peor salud y bajos niveles de confianza". Peor aun, añade, la desigualdad "extrema" también hace que el poder se concentre en manos de una minoría, lo cual constituye una amenaza para la democracia.

5. Crecimiento y reducción de la desigualdad son incompatibles

Lejos de que esta afirmación sea verdad, la organización subraya que diferentes estudios demuestran lo contrario. No solo no lo son sino que, para OI, un crecimiento sostenible solo es posible si es equitativo.

6. El problema no es la desigualdad económica extrema, sino la pobreza extrema

Hay quienes piensan que mientras se reduzca el número de persona que viven en situación de pobreza, no hay por qué preocuparse por la desigualdad ni por el hecho de que los ricos lo sean cada vez más. El informe viene a refutar esta idea en tanto que el crecimiento de la brecha económica entre las capas más altas y más bajas de la sociedad ralentiza el ritmo de reducción de la pobreza, e incluso amenaza con revertirlo. La propia ONU ha advertido de este riesgo si no se pone freno a la curva ascendente de la inequidad. Lo hizo recientemente en el informe del Índice de Desarrollo Humano, en que afirmaba que 800.000 personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas podrían volver a caer en ella y sumarse, de nuevo, a los 1.500 millones de personas que viven en la miseria.

Niños

La sociología ha demostrado ampliamente que la pobreza se hereda (como la riqueza). Los hijos de las personas con menos recursos cuentan con menos oportunidades para estudiar, tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud y están, en la mayoría de los casos, abocados a repetir la historia de miseria de sus padres. Poner el foco en ellos es capital. Son uno de los grupos más vulnerables pues no pueden defender sus derechos por sí mismos, y sufren con mayor dureza los estragos de la pobreza y el hambre. Y, aunque esto muy grave en los países menos desarrollados, no es exclusivo. 

EspaÑa

Un reciente informe de Unicef sobre pobreza infantil en las 41 economías más avanzadas del mundo es buena prueba de la situación que se vive en España. En cuatro años desde que estalló la crisis, hay 800.000 niños más en situación precaria, un aumento de 8 puntos respecto al dato de 2008, lo que sitúa al país en tercera posición entre los desarrollados en cuanto a proporción de sus menores que vive en hogares bajo el umbral de la pobreza (con menos de un 60% de la renta media). En total, hay 2,7 millones en esa situación.
No es el único documento con datos demoledores que se ha publicado esta misma semana. El informe Foessa de Cáritas denunciaba este mismo martes que solo el 34,3% de los españoles vive sin carestías esenciales.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

En 2015, se renovarán los actuales ODM (adoptados por la ONU en 2000) y se sustituirán por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta nueva agenda internacional está todavía por decidir, pero ya se vislumbran los principales retos que contendrá, entre ellos, la lucha contra la desigualdad. Lo incluye como Objetivo 10 el listado propuesto por el grupo de expertos de alto nivel después de meses de conversaciones entre ONG, Gobiernos y representantes de empresas. “Reducir la desigualdad entre países y dentro de estos”, dice. Las metas que se suscriben bajo este epígrafe adolecen de falta de precisión y ha despertado las quejas de quienes esperaban mayor contundencia. La cuestión es en qué medidas reales se traducirán estos retos: "Lograr progresivamente y mantener el incremento de losingresos del 40% más pobre de la población a un ritmo mayor que el promedio nacional, para el año 2030", o "adoptar políticas, sobre todofiscalessalariales y de protección social, para alcanzar progresivamente una mayor igualdad". ¿Aumentarán los salarios mínimos, impondrán la tan deseada Tasa Tobin?

Pobreza

El crecimiento de la desigualdad no significa necesariamente que haya más pobres en el mundo. Tampoco que el desarrollo económico de los países sea equitativo entre su población.
De hecho, a pesar del aumento generalizado de la desigualdad en el mundo, el objetivo de reducir a la mitad las tasas de pobreza extrema se alcanzó cinco años antes de la fecha límite fijada para 2015. "Si bien en 2010, 700 millones de personas habían dejado de vivir en condiciones de extrema pobreza en comparación con 1990, 1.200 millones de personas en todo el mundo se encuentran todavía en esa situación", señala el documento de seguimiento de los ODM. Es prioritario, coinciden los expertos, dejar ese contador a cero. Lo que no exime a los gobiernos y organismos internacionales, puntualizan quienes ponen el foco en la inequidad, iniciar una batalla sin tregua para reducir la brecha económica y social.

Quiénes ganan, quiénes pierden


Ricos

Oxfam Intermón subraya que no solo las 85 mayores fortunas del mundo (según Forbes y Credit Suisse) acumulan tanta riqueza como la mitad más pobre del planeta (unos 3.500 millones de personas), sino que además sus carteras no han dejado de engordar. Concretamente, 668 millones de dólares al día, lo que suma un total en un años (entre marzo de 2013 y marzo de 2014) de 244.000 millones de dólares. Tanto tienen que algunos multimillonarios del planeta necesitarían varias vidas para gastarse su fortuna a razón de un millón de dólares al día. Las cifras son de esas que escandalizan.

Los datos sobre ricos y pobres, rentas, cuentas corrientes y patrimonios hay que tomarlos, sin embargo, con cautela en tanto que muchos de ellos no están actualizados ni se calculan con fórmulas comparables. Lo que en definitiva dificulta tener una fotografía nítida sobre la desigualdad. El mapa que acompaña esta información intenta paliar estas carencias. Así, para calcular el porcentaje de los ingresos totales de un país que se lleva el 20% más rico de la población se han cruzado y armonizado tres bases datos recomendadas por expertos estadistas de las Naciones Unidas (UNI WIIDER; SWIID, el Banco Mundial y Eurostat). Algunos países, sin embargo, contienen la cifra de hace una década al ser ese el último disponible, o aparecen completamente en blanco. Esto pone de manifiesto la necesidad de estadísticas fiables y transparencia en las cuentas.

Servicios públicos

Los Gobiernos son responsables con sus decisiones de la situación en la que viven los ciudadanos. Es fácil distinguir cuándo el Estado actúa o no en favor de las personas y el desarrollo. Basta con observar en cualquier ciudad o poblado de mundo si hay alcantarillas, alumbrado, escuelas y transporte público... En definitiva, servicios público.
Muchos de ustedes se preguntarán si podemos hacer algo para cambiar esta situación. La respuesta es un firme sí. La desigualdad no es inevitable, es el resultado de decisiones políticas. El presente informe se centra en analizar las alternativas y medidas políticas que pueden revertirla: desde servicios públicos y gratuitos de salud y educación al servicio de toda la población, que garanticen que las personas pobres no quedan excluidas
Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam
De esta reflexión de la máxima responsable de OI se extrae que la educación y la sanidad son los principales servicios públicos que los Gobiernos deben garantizar para alcanzar una sociedad más justa y equitativa. No solo porque una mayor formación y mejor salud incrementan las oportunidades para los más pobres. A veces, la vida está en juego. Babena Bawa era un agricultor en una zona remota y subdesarrollada en la región noroccidental de Ghana, donde siete centros de salud atienden a una población de casi 80.000 personas. No hay hospitales, ni médicos cualificados. Solo hay un enfermero por cada 10.000 habitantes. En mayo de 2014, Babena murió a causa de la picadura de una serpiente que podría haberse tratado fácilmente. Pero este ghanés pasó sus últimas horas en una desesperada carrera contrarreloj para llegar al hospital de la región, a 120 kilómetros de distancia, el único que disponía del antídoto. El viaje fue demasiado largo. A veces, las distancias que hay que acortar son tan reales como las que separan a un enfermo de un doctor.

Tierra

"La forma más antigua de desigualdad", dice Oxfam. Históricamente, la tenencia de tierras era lo que marcaba la riqueza de las familias. "En los países en desarrollo sigue siendo así. Las superficies agrícolas son especialmente importantes para su subsistencia", apunta el texto. Y cultivar un terreno propio es, para muchos, la única garantía de que mañana podrán comer. En la mayoría de países de América Latina, el coeficiente de Gini en relación a la desigualdad en la distribución de la tierra supera el 0,8. Las grandes explotaciones de potentes empresas están asediando, expulsando, desplazando y hundiendo a la población rural.
Paraguay es el paradigma. Allí vive Ceferina, una abuela de 63 años, que posee una parcela, relativamente pequeña, de cinco hectáreas. Hasta ahora se ha negado a vendérsela  a una gran empresa sojera como sí han hecho la mayoría de sus vecinos. Ella defiende su postura: “No tengo otra alternativa que quedarme aquí, aunque hacer negocio es cada vez más difícil. Ahora, en esta zona, hay pueblos en los que no ha quedado nada salvo cultivos de soja. Todo el mundo se ha ido, son pueblos fantasmas. Es mentira que esas grandes plantaciones creen oportunidades de trabajo. Compran maquinaria agrícola moderna que lo hace todo, así que sólo necesitan a una persona que conduzca un tractor para labrar cien hectáreas. ¿A quién le da trabajo eso? Mucha gente se ha mudado a los suburbios de las ciudades y vive en la miseria, en la calle. Son agricultores, como nosotros, que vendieron sus tierras y se marcharon con la esperanza de encontrar una vida mejor en la ciudad. Pero vender no es la solución. Necesitamos nuestras tierras”.


Ceferina Guerrero en su casa en Repatriación, Caaguazú. / AMADEO VELÁZQUEZ (OI)

Urbanismo

Más de la mitad de la población del mundo habita ya en grandes ciudades. Los expertos advierten: en ellas se librará la mayor batalla contra la inequidad. Para abordar todos los retos y soluciones sobre el orden, gestión y gobernanza en las urbes, ha nacido en PLANETA FUTURO el nuevo Blog SeresUrbanos.

Violencia

La conflictividad social, el desencanto general, la peligrosidad en las calles y el riesgo de ruptura de la paz social tienen una relación directa con la brecha entre ricos y pobres. Desigualdad y violencia se retroalimentan.
La organización lo explica con este ejemplo.


La Colonia Flor del Campo en Tegucigalpa, Honduras. / OXFAM HONDURAS
Los datos sobre la violencia en Honduras son demoledores. El país es considerado el más peligroso del mundo, con un índice de homicidios de 79 por cada 100.000 habitantes (frente a menos de 1 por cada 100.000 en España). La explicación detrás de estos números está, en parte, en los abultados índices de desigualdad.
Regina, de 26 años, vive en una comunidad residencial cerrada de alta seguridad en la capital hondureña, Tegucigalpa, en la que residen 150 personas.
“Mis padres siempre tienen miedo por mi seguridad y la de mi hermana. Podemos salir en coche provado por la noche, pero utilizar el transporte público supondría un problema. Tampoco iría andando por la noche [...] Hay que estar siempre alerta. Para protegerte tienes que vivir en casas cerradas con seguridad privada, y si no puedes permitírtelo, debes tener cuidado”.
Carmen, de 34 años, vive en otro barrio de Tegucigalpa que no tiene agua corriente, ni farolas ni calles asfaltadas que permitan el acceso de coches. Varios de sus amigos y familiares han sido asesinados, dos de ellos en su casa.
“Me siento totalmente desprotegida por el Estado, sobre todo porque no se preocupan por nosotros [los habitantes de su barrio]. Al contrario, nos estigmatizan porque clasifican nuestros barrios como “barrios calientes”, lo cual significa que saben lo difícil que nos resulta vivir aquí y optan por no hacer nada al respecto. He intentado denunciar actos de violencia contra las mujeres que se producen en mi comunidad, pero todas las veces los pandilleros me han parado para decirme que tengo que pedirles permiso antes de denunciar cualquier abuso”.

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam

He luchado contra la desigualdad durante toda mi vida. En el lugar donde crecí, en Uganda, mi familia no tenía mucho, pero estábamos entre los más acomodados. Mi mejor amiga y yo íbamos al colegio juntas todos los días. Yo tenía un par de zapatos, ella iba descalza. En aquel momento no entendía por qué, y ahora tampoco. Es necesario combatir la desigualdad siempre, en todo momento.

XY. Desigualdad de género

Hay quienes afirman que es la gran desigualdad entre todas las desigualdades. Ellas todavía se enfrentan a salarios más bajos que los hombres por un mismo trabajo, tienen mayores dificultades para acceder a cargo de poder y se ven forzadas, en muchos casos, a abandonar sus empleos cuando son madres por falta de políticas coherentes de conciliación familiar. Todo esto, en los países desarrollados. Porque nacer mujer en otros puntos del mapa significa estar condenada a sufrir abusos, que mutilen sus genitales, ser obligada a contraer matrimonio, aun de niñas, y no poder acceder por falta de medios y apoyo familiar a la educación y estar abocadas a realizar las labores domésticas de por vida. 


Ellas, niñas y adolescentes todavía, alzan la voz contra la discriminación y la violencia de género en sus países. / CLAUDIO ÁLVAREZ

Zzzzzzzzz. ¡Actúa!

La publicación de este documento es una llamada a la conciencia de la ciudadanía y los Gobiernos para que se movilicen y tomen medidas en favor de una mayor justicia social. Dicen en Oxfam que la desigualdad no es inevitables. Y clama: ¡Actúa!