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viernes, 7 de marzo de 2014

POESÍA. "Cápsulas de veneno...". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

Cápsulas de veneno
realidades
pasos marcados por el que huye
idiota despavorido.

Un lento amanecer que no se mira
la noche floreciendo
y yo muy lejos.

Temer una vez más por lo vencido
y recorrer las calles
sin moverme de aquí
de esta mesa
con esta tos de principios de otoño
con lo que es mío.

Uno no experimenta la transformación del tiempo

sino que acude a ella cuando ya es tarde.

jueves, 6 de marzo de 2014

POESÍA. "Torbellino...". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

Torbellino
lleno
de curvas
a veces
se estanca
y uno se pregunta
cosas
algunas 
cosas determinantes
como
por ejemplo
quién soy
dónde estoy
y todo eso.
Pero
entonces
esa calada del cigarro
sorbo de ron
a ver qué canción 
suena ahora
levantarse para 
ver
que la vida
no es
más
que un pedacito
de indiscriminación
de tenacidad
disfrazada
la vida no es
más que algo de esto
esto que siento
nuevo y viejo
aquí y ahora
parapetos
del sabor
de la nostalgia olvidada
ya sabéis
perder el tiempo
un rato
intuir
que el cielo va a caerse
machacando nuestros pies
que hay que tener
las dos manos libres
para levantarle la falda
todos quietos ahora
por un segundo
milimétrico
el ruido de tu noche
cada noche
los párpados quemados
ceniza por doquier
y ningún lamento
luchar un poco 
por la ausencia
que también hay que luchar 
por la ausencia
que de presencias
vamos servidos

inestabilizados
nos aguantamos el alma

miércoles, 5 de marzo de 2014

POESÍA. "Se me ha roto una mujer en el camino". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

   (Poema sobre el cuadro de abajo)
SE ME HA ROTO UNA MUJER EN EL CAMINO

Se me ha roto una mujer en el camino
y he recogido sus trozos
labios mandíbula
corazón libélula
alas benditas
de peso y púrpura.

El cristalino de Clarice
porque el amante de Duras,
curva dorada de letra hirviente.

Las manos llenas
de herida ajena
poso mis pechos
(la brevedad)
sobre el collage:

ahora es cuando todos
venimos a formar
la misma vida;
sirve el jirón,
hermoso corte de pelo
de tu escritura.

"Mujer rota", de Rebeca Le Rumeur

martes, 4 de marzo de 2014

POESÍA. "La lluvia en Sevilla...". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

(Año 2008. Mañana del Día 2. Salón de David J. Calle Sol.)


La lluvia en Sevilla y los mamarrachos.


Hace frío en esta humedad de caudal lento.


Se han ido los amigos y quedan otros

y esta mañana el calor

dejó las persianas bajadas

y fue

a empaparse al río,

directo charco mojado de nuevo año.


Lo cotidiano detenido.

Esta ciudad es vieja y me gusta.

Tengo las manos frías y todo por hacer, otra vez.



Quizá salga a la calle,



el blanco calado de las paredes no casa con el gris,

pero habrá que moverse del sofá

apartar a un lado la música,

y después del tabaco,

tal vez,

empezar de nuevo con el mundo,



continuar.

lunes, 3 de marzo de 2014

POESÍA. "Si cuando pasan los flamencos...". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

Si cuando pasan los flamencos
(volando como flechas
enfrente de nuestra casa)
tú no me avisas
y yo me he demorado en la ducha
demasiado
el agua fermentando en las baldosas
si no me avisas
si salgo con los ojos calcinados en champú
y entre la nebulosa veo tu figura en el balcón
tu figura
lo que queda de ella
la mano extendida ya casi alcanzando el final de la flecha
flamenco volador interespacial
que te llevará al otro lado
si no me avisas
mis dedos mojados
agarrando la barandilla
sacando medio cuerpo afuera
si no me avisas

dónde estás
movimiento migratorio.

viernes, 28 de febrero de 2014

POESÍA. "Víspera de viernes". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

Víspera de viernes

La luz de una vela y un gemido antes de la mañana.

Un gemido para cada grieta del aire cuando la luz traspasa firmamentos delgados como músculos del pie.

El pie sube, se agarra a la pared de piedra.

Hay señales.

Contrapuertas secretas para este mundo nuevo que habitamos.

Dijimos una vez: basta.

El pie tiembla; es la luz de las farolas de la niebla que preguntan por el día siguiente.

Siente la piel el fuego de la llama y no se retuerce al pensarlo.

Lo dijimos una vez: no importa el dolor.

Quiero que vengas antes que la noche, puedes aparecer desvencijado, hecho un cúmulo de malas intenciones.

Recogeré tus huesos uno a uno, caricias para un náufrago.

El pie tropieza, es carne fresca lo que ha encontrado.

Tiene un sentido doble tu presencia: la hora del amor y del ahorcado.

La cuerda un epicentro en la batalla, toque de queda y gritos, sabes que guardo el sexo en la garganta.

Tiempo de vivos.

Esas palabras tuyas, las de la isla, miramos tanto al mar que nos volvimos mudos de hacer calor, tiernos de espanto.

Yo sé que allí nos vimos, nos encontramos.

Ahora es otra cosa.

Todo en tu mano.

jueves, 27 de febrero de 2014

POESÍA. "Por la radio no hay luto...". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

Por la radio no hay luto para nadie por supuesto
Atentado en Marrakech cinco millones de parados boda real en Londres nuevos duques de Cambridge todo junto
Un día nublado como hoy un día que podría ser soleado un día pesado como hoy
Está todo tan bien
El barril de gasóleo
Tan bien
Tan facilito todo
Yo tomé café en aquella plaza una mañana después de que me timaran por primera vez en ese país, me sentía extranjera y humillada,
me sentía feliz,
tomé café en aquella plaza mirando el bullicio (el verdadero bullicio)
Está todo tan bien aquí
El embarazo humano es la cosa más larga del mundo
Bueno no tan larga como el desamor y la enfermedad
En el pequeño planeta donde vivo tengo motivos para estar contenta
Porque duermo con el hombre de los ojos más hermosos
Y porque me besa
En el pequeño planeta también escucho las noticias y sé que la alta tecnología, el azar y los conocimientos adquiridos a través de las redes sociales (esa desidia) no nos librarán de tomar café una mañana en la plaza adecuada
En el momento adecuado
No nos librarán

Qué te habías creído

Mientras
Una tormenta tras otra

Y los árboles

miércoles, 26 de febrero de 2014

POESÍA. "La llave". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

La llave
En el fondo del mar hay una llave que contiene la única verdad.
Las corrientes oceánicas la mueven de un lado a otro, pero ahí abajo permanece.
Nadie nunca tendrá el brazo lo suficientemente largo como para alcanzarla.
Ninguna botella de oxígeno, ningún experto en apnea podrán lograrlo.
Ahí quedará, sabia y sola.
En el óxido de sus dientes pueden verse reflejados nuestros miedos,
nuestros motivos,
nuestras estúpidas razones
y el origen del principio activo de la muerte y la felicidad.
Pero ahí continúa,
en el fondo del mar,
la llave sabia de la vida.
Nadie la vio nunca, nadie la colocó sobre el fango marino.
Sin embargo, kilómetros de hielo se desprenden de la Antártida.
Inmensas placas que parecerían cortadas con una sierra gigante se deslizan a través del mundo. Si consideramos mundo esta limitada bola terrestre.
Hay una llave en el fondo del mar.
Cuando llegue la gran sequía y el sol abrasador la haga brillar, sola y sabia encima de la arena resquebrajada, nuestro misterio quedará desnudo frente a la devastación.
Pero ninguno de nosotros estará ahí para acariciarlo o para apropiárselo.
Sola y sabia, la llave de las aguas verá nacer el siguiente ciclo de la destrucción.
Ni siquiera nuestra ignorancia habrá sobrevivido.

martes, 25 de febrero de 2014

POESÍA. "Perder el tiempo...". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

Perder el tiempo no es mirar embobado
el cielo azul de las diez de la mañana.
No es hacerse el remolón en la cama,
decidirse por una leche con miel.

Perder el tiempo no es no tenerlo claro,
o cambiar el taxi por el autobús.
Subir la cuesta del parque del Oeste.

Perder el tiempo no es no saber adónde ir
ni adónde mirar.
Dejar el trabajo para más tarde.
Cancelar las citas del día.
Todas (hasta las verdaderamente importantes).
Dejar que pasen las horas de la mañana
fumando hachís entre medias y frío.

Perder el tiempo no es acercarse a un cuerpo extraño
con todas las dudas colgándote del pelo,
arriesgándote a no sentir,
a no percibir.
Tomar la parte por el todo,
y no querer huir, que ya es tanto.
Recolectar colillas a las tres de la mañana,
oler los gatos en las escaleras.
Una rendición falsa, un aplazamiento.

En la cabeza otro nombre
a punto de salirse por la boca;
mirar de reojo, por si acaso estuviera.
Y sin embargo sentir,
sentir la calma.
A ratos mucha calma.
Las manos ásperas,
los labios blandos.

Hay algo en esta vida que me gusta.

Perder el tiempo no es pararse a mirar a través de los cristales.
Perder el tiempo es otra cosa.
Es estar muerto, en orden.

lunes, 24 de febrero de 2014

POESÍA. "A veces amanece...". Lara Moreno (Sevilla, 1978)

Lara Moreno

A veces amanece
y la ciudad se ha ido.

Las farolas con sus pasos
desgarbados,
el ruido torpe
del puente de hierro.

No quedan gaviotas en el mar.
Un milenio agotado.

Después, los gritos de los
niños escapando,
el alborozo de todas
las faldas al vuelo.

Hay un paso de cebra
dibujado en mi colchón,
la sombra de un atropello
entre mis sábanas.

jueves, 31 de octubre de 2013

PRENSA CULTURAL. Reseña de "Por si se va la luz", novela de Lara Moreno

Lara Moreno

   En "El País":

El arte de renunciar al mundo

Lara Moreno debuta con 'Por si se va la luz', una obra sobre la madurez y los nuevos comienzos

La escritora andaluza es una exigente autora de poemas, microrrelatos y cuentos

 26 OCT 2013 

Cuenta Kapuscinski que en una tumba de Timur aparece escrita la siguiente frase que se cita en esta novela. “Dichoso aquel que renunció al mundo antes de que el mundo renunciara a él”, y vale para resumir su esencia.
Así, a pesar de tratarse de una pareja en crisis, Martín convence a Nadia para dejar atrás familia, trabajo, amigos y dependencias electrónicas varias, con el fin de huir de la ciudad, retirándose a un pueblo lejano y casi abandonado, donde una organización, de la que apenas nada sabremos, les proporciona vivienda y la posibilidad de emprender una vida distinta, más intensa y natural. Ella es pintora y escultora, y aunque con dudas, prefiere seguirlo a quedarse sola; él es un joven investigador desencantado a quien su Universidad ni siquiera paga.

Podría definirse como
la novela de lo incierto, pues lo poco que acabamos sabiendo no es del todo seguro
De este modo, se instalan en un innominado lugar habitado solo por tres personas: dos ancianos, Elena y Damián, y un individuo de mediana edad, Enrique. La mujer se ocupa de un pequeño huerto, cuida de sus animales, con los que mantiene una extraña relación, sobre todo con los cerdos y gallinas; el anciano caza y sueña con encontrar el mar; mientras que Enrique habita en una casa que hace las funciones de bar y biblioteca, pues la lectura desempeñará cierto papel en la existencia de los personajes. Cuando el relato ya está encaminado, otra mujer, Ivana, regresa al pueblo con una niña, Zhenia, que le ha legado su padre, al no poder ocuparse de ella. Todos comparten protagonismo con el espacio físico en donde se desenvuelve la escasa acción que transcurre en el presente, tras la crisis económica, pues se alude al fraude de Bernard Madoff: un pueblo semi en ruinas, junto a una pradera, en un entorno de montañas y bosques. Del mundo urbano, el fondo que aparece en contraste con la vida rural de los personajes, apenas sabremos nada, solo detalles de la existencia anterior de los protagonistas, quienes representan las distintas edades del ser humano, de la infancia a la vejez.
La novela se compone de dos partes, de 36 y 24 capítulos, respectivamente, que corresponden al invierno y al verano, para cerrarse con un breve epílogo. La mayoría de estos capítulos son muy breves, oscilando entre 1 y 14 páginas. Los escasos pero significativos sucesos que se narran en primera y tercera persona valiéndose a veces del estilo indirecto libre, transcurren entre esas dos estaciones extremas. Se trata de una narración coral en la que los personajes toman la voz para contarnos sus inquietudes presentes o rememorar el pasado. Y podría definirse como la novela de lo incierto, pues lo poco que acabamos sabiendo no es del todo seguro (“dicen que…”, “hay mucha leyenda…”, página 97); en cambio, conforme avanza la trama las certezas van consolidándose, volviéndose verdaderas y elementales.
Lo que se cuenta, en suma, es cómo Damián encara la muerte y transmite su secreta misión; cómo Elena acaba alejándose de su hija y de los vecinos del pueblo para refugiarse en su entrega a los animales; o cómo Enrique se convierte en el pegamento de los demás. La esperanza de supervivencia, sin embargo, llega con el hijo que tendrá la pareja más joven, y con Zhenia, la niña de casi 10 años, quien no carece de dobleces. Parece ser que cambiaron de vida para huir de una civilización en decadencia (“primero llegaron los recortes y luego las restricciones, el paraíso construido por el hombre siempre tiene un mal morir”, página 115), aunque en ocasiones sigan barajando la posibilidad de regresar a la urbe, sobre todo Nadia.
Uno de los mayores aciertos de esta novela estriba en haber logrado dar con la estructura y la lengua literaria idóneas para lo que necesitaba contar; o el cuidado que ha puesto la autora en el tono, en los diversos registros que maneja, no sin algún desliz o un comienzo chirriante, valiéndose de una abundante variedad de imágenes, metáforas, sueños y símbolos, que va diluyéndose en la trama conforme avanza la historia. Una buena muestra de estos contrastes se encuentra en la escena casi celiana, tremendista, la muerte de un perro a golpes tras una fiesta, con la que concluye la primera parte.
¿Por si se va la luz? Quizá la novela se titule así porque en el caso de que casi todo se extinguiera, pero la débil rueda del mundo siguiera girando lentamente, y un pequeño grupo de personas lograra sobrevivir, tal vez en el campo, es probable que todo pudiera volver a empezar a partir de aquellas pocas cosas que nos resultan estrictamente imprescindibles, aunque sean las primeras que olvidamos.
A cuantos ya conozcan la obra anterior de Lara Moreno (Sevilla, 1978), exigente autora de poemas, cuentos y microrrelatos, estoy seguro de que no les sorprenderá este brillante debut como novelista que la convierte en una de las más destacadas escritoras de su generación.
Por si se va la luz. Lara Moreno. Lumen. Barcelona, 2013. 323 páginas. 17,90 euros