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domingo, 19 de abril de 2015

PRENSA CULTURAL. "'La provocación', de Ismaíl Kadaré

   En "revistarambla.com":

“La provocación” de Ismaíl Kadaré

Por: Javier Coria. Fotos: Frencesc Sans

De la mano de Alianza Editorial se publica en España el último libro del prestigioso escritor albanés   Ismaíl Kadaréque ya tiene más de una veintena de títulos editados en este selloLa provocaciónque así se titula el volumenes un conjunto de once novelas cortas y relatos que nos muestran la maestría de un autor cuyo nombre se baraja todos los años como candidato al Premio Nobel de Literatura.

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En poco más de doscientas páginasLa provocación es como un álbum de fotos donde vemos al novelista trascurrir por su mundo creativo a lo largo de los años y volviendopor así decirlo, a sus registros más clásicos. La selección de textos,realizada por Kadaré para la edición albanesa de 2013, va desde textos de hace más de medio siglohasta otros recientes escritos tras la caída del régimen de Enver Hoxha. El texto que da título al libro es la versión original que escribió Kadaré entre el 7 y el 17 de octubre de 1962, y que consiguió burlar la censura, y que el autor ha ido retocando durante más de un décadaPeor fortuna corrió la novela El conciertoque fue escrita en 1981 y no fue publicada hasta1988, a los tres años de la muerte del dictadorPrecisamente, de El concierto, se recoge en este libro un texto que noapareció en la edición albanesa de la novela de 1990, ni en la española de 1992,se trata de Díptico sobre la gran muralla chinaPorqueademás de novelas cortasLa provocación contiene textos que no entraron en anteriores novelas yfuncionan como historias independientes o son nuevos enfoques de las mismas. En este caso tenemos “El expediente deOrfeo”, de Réquiem por Linda B; “Las nupcias de la serpiente”, de Frías flores de marzo; “El último invierno del asesino” y “Para olvidar a una mujer”, de El concierto de fin de temporada. Cabe destacar que en este libro se recoge el primer texto en prosa de Kadaré, que como sabrán sus incondicionales, llegó a la narrativa desde la poesía metafórica, muy rara en la tradición literaria albanesa. El texto citado es En tierra desconocida y se escribió en 1953. Los siete relatos inéditos que encontraremos en La provocación son: “La provocación”, “La lectura de Hamlet”, “Conversación sobre brillantes en una tarde de diciembre”, “El informe secreto”, “La muerte de una mujer rusa”, “Díptico sobre la gran muralla china” y “En tierra desconocida”.

“En el cenicero, decenas de colillas, caídas unas sobre otras como en una masacre (las suyas, víctimas de uno de los bandos que, para diferenciarse del otro, lucían una cinta roja, se distinguían por la mancha de carmín de sus labios), permitían adivinar mejor que cualquier otra cosa lo sucedido: la furia desatada, la imposible explicación, los mutuos reproches, su incontenible llanto. Si existiera en algún lugar un museo de la amargura, le habría donado aquel cenicero”. En “Para olvidar a una mujer”.

En el relato “Las nupcias de la serpiente” tiene aires de un cuento de Las mil y una noches, donde una bella doncella se desposa con una serpiente. En “La lectura de Hamlet” nos encontramos con unas lecturas originales de Shakespeare, como lo fuera la de Macbeth incluidas en El concierto. Imagínense la voz narrativa de un niño, quizá el propio Kadaré en su Gijirokastra natal, que descubre en la lectura de Hamlet la solución para ahuyentar los fantasmas y terrores infantiles, y no va desencaminado, porque lo que elige como talismán es un animal que simboliza el sol y el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Claro que todo el mundo del funcionariado y la asfixiante atmósfera del régimen pasado, directa o alegóricamente, siempre está presente en la obra de Kadaré, como en El informe secreto.

Sobre traducción y alguna primicia

La magnífica traducción es de María Roces González y de su compañero, fallecido en 2011, Ramón Sánchez Lizarralde, verdadero introductor de las letras albanesas en nuestro país. Cuando en esta misma revista escribí sobre la visita de Ismaíl Kadaré a Barcelona y la presentación de la novela Réquiem por Linda incluía una nota sobre las tildes en el nombre de Kadaré. En albanés, ni el nombre ni el apellido llevan tilde, y decía que en castellano se ponían por la influencia de las traducciones francesas. Ahora, mi amiga María Roces, me explica que las tildes se ponen desde un principio por acuerdo de las editoriales y el propio Ramón Sánchez: “Porque en la pronunciación castellana, vete a saber por qué, tiendes a cambiar la acentuación. Por ejemplo, dicen Fátos en lugar del albanés Fatós, y decían Kadáre en vez de Kadaré”, fin de la cita. Esto me recuerda la historia del “Hombre mal acentuado”, Mujica Lainez, que podrán leer también aquí. Y una de las anécdotas de la traducción, al margen de otras más técnicas que tienen al albanés arcaico como problema de traducción, pero bien resueltas, tiene que ver con unas cabras. En la página 25 del relato La provocación, Kadaré escribe: “como si estuvieran comerciando con las cabras de Shero”. ¿Qué son las “cabras de Shero kadareanas?, pues la traductora no encontró noticias de ellas, pese a consultar refraneros albaneses, en los que sí aparecía un Shero pero cuyo enunciado no se ajustaba con el sentido que se le da en el texto del libro; ni tuvo una respuesta cuando consultó con escritores y amigos albaneses. Parece que es uno de los inventos de Kadaré, y concuerda con la nota de la traductora, que dice que sería una forma de reflejar un diálogo imposible o poco importante, ya que dichas cabras no existen. En la traducción francesa cortaron por lo sano, ante la incomprensión del término, lo eliminaron, privándonos así de los kadareanos aforismos.

La primicia es que, aunque no hay previsiones de nuevas traducciones al castellano de Kadaré en este año recién comenzado, de momento sabemos que la editorial albanesa Onufri ha publicado en 2014 dos obras inéditas en castellano: Mëngjeset në Kafe Rostand: motive të Parisit (Las mañanas del café Rostand. Motivos de París), un ensayo, y la novela Mjegullat e Tiranës (Las nieblas de Tirana), sobre la vida del Kadaré universitario entre 1957-1958. Y la que sí publicará la editorial Siruela es una nueva novela del interesante Fatós Kangoli titulada Tirana blues.

“En nuestra clase, la mitad de los escolares vivíamos en mansiones de esas, imperiales, pero, curiosamente, no suscitaban en nosotros sentimientos de orgullo alguno. La razón, según parece, aunque no lo reconociéramos abiertamente, era que no nos gustaban. A eso se debía igualmente que, cuando nuestros compañeros de clase, los que habitaban en las viviendas monárquicas, visitaban las nuestras, permaneciéramos en silencio ante sus aspavientos de admiración”.En “La lectura de Hamlet”.

En fin, este es un libro que, en forma de mosaico y como si las piezas de un rompecabezas se tratara, nos enseña el cajón de sastre y el andamiaje de la obra de Ismaíl Kadaré, por ello es de lectura imprescindible para conocer al autor y, junto con otros autores en lengua albanesa como el citado Fatós Kongoli, Bashkin Shehu, Mitrus Kuteli, Mimosa Ahmet o Luan Starova, una forma amena de introducirse en la actual narrativa albanesa.

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martes, 8 de junio de 2010

LITERATURA ESPAÑOLA Y UNIVERSAL (fragmentos): "El accidente", de Ismail Kadaré

Ismail Kadaré
Así comienza

El accidente
El suceso parecía de lo más común. Un taxi se había estrellado en el kilómetro 17 de la carretera que conducía al aeropuerto. Los dos pasajeros habían resultado muertos en el acto, mientras que el conductor, gravemente herido, fue trasladado al hospital en estado de coma.
El atestado de la policía incluía los datos habituales en este género de casos: los nombres de los fallecidos, un hombre y una mujer joven, ambos de nacionalidad albanesa, el número de matrícula del taxi, además del nombre de su conductor, austríaco, así como las circunstancias, o, más exactamente, el desconocimiento parcial de las circunstancias en las que se había producido el accidente. El vehículo no había dejado la menor huella de frenada en ninguna dirección. En el curso de la marcha se había desviado hacia el costado de la calzada como si el conductor hubiera perdido de pronto la vista, hasta volcar en un talud.
Una pareja de holandeses cuyo vehículo circulaba detrás del taxi declaró que, sin la menor causa aparente, éste había abandonado de pronto la carretera para abalanzarse contra el quitamiedos lateral. Aunque aterrados, los dos holandeses habían llegado a presenciar no sólo el vuelo del taxi en el vacío, sino también la apertura de las puertas traseras del vehículo, por donde los pasajeros, un hombre y una mujer, si no se equivocaban, se habían visto expulsados al exterior.
Otro testigo, conductor de un camión de Euromobil, proporcionaba poco más o menos la misma versión.
Un segundo atestado, redactado una semana después en el hospital, cuando el taxista recuperó el conocimiento, en lugar de esclarecerlo, lo oscurecía todo aún más. Tras la afirmación del hombre en el sentido de que nada infrecuente había sucedido hasta el momento del accidente, a excepción... tal vez... del retrovisor... que quizás hubiera atraído su atención..., el juez de instrucción acabó por perder la sangre fría.
A la reiterada pregunta acerca de lo que había visto en el espejo retrovisor, el chófer fue incapaz de responder. Las intervenciones del médico en sentido de que no se fatigara al paciente no impidieron al instructor continuar su interrogatorio. ¿Qué había visto en el retrovisor situado sobre el salpicadero del vehículo; en otras palabras, qué se estaba produciendo de infrecuente en el asiento trasero del taxi como para llegar a distraerlo por completo? ¿Una trifulca entre los dos viajeros? ¿O, al contrario, caricias eróticas especialmente atrevidas?
El herido decía que no con la cabeza. Ni una cosa ni la otra.
Entonces ¿qué?, estuvo a punto de gritar el otro. ¿Qué es lo que te hizo perder la cabeza? ¿Qué demonios viste?
El médico se disponía a intervenir de nuevo cuando el paciente, arrastrando las palabras como venía haciendo, comenzó a hablar. Al término de su respuesta, que resultó interminablemente larga, el juez y el médico intercambiaron una mirada. Antes del choque, los dos pasajeros del asiento trasero del taxi... no habían hecho otra cosa... otra cosa... que... esforzarse por... besarse...

Traducción: Ramón Sánchez Lizarralde

PRENSA CULTURAL. ENTREVISTA a Ismail Kadaré

Ismail Kadaré

En "elpais.com".
Uno de los grandes nombres internacionales de la literatura actual es Ismail Kadaré. El escritor albanés ganó en 2009 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, y se le considera uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX por su labor como narrador, ensayista y poeta. Ahora, acaba de publicar El cerco (Alianza), y ha charlado con los lectores sobre este libro y su obra.

sábado, 24 de octubre de 2009

PREMIO "´PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS" 2009. Discurso de Ismaíl Kadaré



Ayer fueron entregados los premios Príncipe de Asturias. El de las Letras correspondió al escritor Ismaíl Kadaré; reproducimos su discurso de recepción, aparecido en "elpais.com":

Constituye una especial satisfacción para mí estar presente hoy aquí y tomar la palabra en esta sala. La satisfacción es doble pues todo esto sucede a causa de la literatura, universo al que yo pertenezco.
Ha habido y continúa habiendo dos ideas radicalmente contrarias acerca de la literatura. Una, antigua, un tanto ingenua, creía que la literatura, como el resto de las artes, era capaz de producir milagros para el mundo; la otra idea, moderna, por consiguiente en modo alguno ingenua, que la literatura y el arte no sirven a nadie excepto a sí mismas.
En estas dos ideas, la verdad y la no verdad se encuentran mezcladas. No obstante, como hombre del arte que soy, yo me inclino a creer en milagros.
Existe un modelo para este paradigma: el mito de Orfeo. Se lo ha considerado, con razón, el mito más misterioso de la humanidad. Su esencia está relacionada con las potestades del arte. Orfeo consiguió con el suyo cosas increíbles y, si bien no alcanzó a trasponer el muro de la muerte, se aproximó a lo imposible más que ningún otro.
He aludido al famoso mito para llegar a otro milagro mucho más vulgar en apariencia, aunque de la misma naturaleza. Hace veinte años, en mi país comunista, si alguien le hubiera sugerido a alguien la posibilidad de que, un día, un escritor albanés recibiría un premio en España, para mayor abundamiento entregado por el príncipe heredero, ese alguien habría sido de inmediato calificado de loco, lo habrían encadenado y conducido al manicomio. Y este habría sido el menor de los males. De acuerdo con una segunda versión, ese alguien acabaría en el juzgado y torturado como un peligroso complotador.
Tal vez os pueda parecer un tanto dramatizado este pronóstico, pero lo explicaré.
Albania, mi país, y el vuestro, España, excepto una breve amistad en el siglo XV, no tuvieron nunca la menor relación. Aunque la ruptura completa se produjo el siglo pasado, cuando mi país comunista, distinguido en cuestión de ruptura de relaciones (esa fue, por así decirlo, su especialidad), cortó todo vínculo con España.
Pero, como todo en este mundo, también el milagro de la literatura posee una tradición. En el tiempo glacial del que hablaba más arriba, cuando entre mi país y España no iba ni venía nadie, un caballero solitario, despreciando las leyes del mundo, cruzaba cuantas veces se le antojaba la frontera infranqueable. Ya imaginaréis a quién me refiero: a Don Quijote.
Fue el único al que no consiguió detener aquel régimen comunista, para el que la cosa más fácil del mundo era precisamente detener, prohibir. Don Quijote, ya como libro ya como personaje vivo, era tan popular en Albania como si lo hubiera engendrado ella misma.
Alguno podría encontrar la siguiente explicación para esta paradoja: Don Quijote estaba loco, y no menos loco estaba el Estado albanés, de modo que resulta lógico que los dos locos se entendieran. Al tiempo que pido excusas por comparar la noble enajenación de Don Quijote con la perversa insania de mi Estado, permitidme que os diga que no fue así y que el paralelismo está relacionado con otro fenómeno.
He hecho esta larga introducción para llegar al tema principal de mi breve discurso: la independencia de la literatura. Don Quijote traspasaba la frontera albanesa porque era, entre otras cosas, independiente. Cuando un escritor albanés, por una obra escrita principalmente en un territorio y un tiempo comunistas, viene a recoger un premio de un reino occidental, eso sucede porque la literatura es, por su propia naturaleza, independiente.
El debate es antiguo. Ha sido y tal vez continúa siendo la principal inquietud de ese arte. A diferencia de la independencia de los Estados, la de la literatura es global. De ahí que también su defensa lo sea: global.
Eso no la torna más fácil. Por el contrario.
La independencia de la literatura y las artes es un proceso en desarrollo. Resulta difícil que nuestra mente capte sus verdaderas proporciones. Acostumbrados a la independencia referida principalmente a los Estados, las naciones e incluso los individuos humanos, encontramos dificultades para llegar más lejos. Llegar más lejos significa comprender que la no dependencia del arte no es cuestión de lujo, un deseo de perfeccionar el arte mismo. Es un condicionante objetivo, es decir obligado. De lo contrario, ese universo paralelo no se sostendría en pie. Hace tiempo que se hubiera derrumbado.
La concepción, como decía, es antigua. También es de antiguo conocida la expresión “república de las letras”. La inclinación a ver la literatura, por supuesto como un mundo espiritual, pero asimismo con atributos materiales: espacio, tiempo, movimiento, es de sobra conocida, aunque eso no basta. La aceptamos como un mundo paralelo referencial pero, cuando llega la hora de alcanzar una visión completa de ella, a nuestra mente estrecha, conformista, se le plantean problemas para aceptar el paralelismo, la verdadera independencia por tanto. Decimos independiente y de inmediato nuestro viejo instinto nos empuja a lo contrario.
No somos capaces de evitar la idea de que el arte, si bien puede no depender de los Estados, las doctrinas, la moda, depende sin embargo de algo. Y enseguida pensamos en nuestro mundo real, dicho de otro modo en nuestra propia vida. La idea de que la literatura depende de la vida es ya casi oficial a nivel planetario.
Yo plantearía una pregunta que ya en sí misma resulta herética: ¿es esto verdad? La respuesta, por el momento, necesariamente ha de ser de doble sentido: no puede descartarse que el arte mantenga vínculos con la vida, aunque sólo parcialmente.
Permitidme que, en la parte final de mi discurso, explique muy brevemente esta medio herejía.
Una vez aceptamos que el de la literatura y las artes es un mundo paralelo, referencial, ya hemos admitido también que es un mundo rival. Y en consecuencia, dado que la rivalidad conduce de forma habitual al conflicto, lo queramos o no habremos de admitir que entre esos dos mundos, el de la vida y el del arte, habrá conflicto.
Y conflicto hay. En ocasiones declarado, otras velado. El mundo real posee sus propias armas contra el arte en ese enfrentamiento: la censura, las doctrinas, las cárceles.
Así como también el arte dispone de sus medios, sus fortalezas, sus herramientas, en fin sus armas, la mayor parte secretas.
El mundo real resulta ser a veces implacable, despiadado.
Un poeta romántico alemán imaginaba los tercetos de Dante Alighieri unas veces como picas amenazadoras y otras como instrumentos de tortura para las conciencias atormentadas por el crimen.
Pero el combate entre los dos mundos es más complicado de lo que parece.
El mismo poeta alemán insistió en que algunos han fatigado al arte con su enemistad y otros con su cariño. Por paradójico que parezca, son numerosos aquellos que lo hostigan justamente cuando creen que lo aman.
Como puede verse, la independencia de la literatura y del arte se torna cada vez más difícil.
No obstante, nosotros los escritores estamos convencidos de que el arte no alzará nunca la bandera de la capitulación.
Ya que he mencionado esta entristecedora palabra, creo que debo regresar de nuevo a la visión de los dos mundos situados frente a frente a la espera de una victoria: la del mundo real o la del arte.
Desde luego, existen muchas diferencias entre ellos, pero hay una de dimensión colosal que se sitúa por encima de todas las demás. Es la siguiente: mientras que, en su conflicto con el arte, el mundo real llega a tal extremo de furor como para precipitarse a destruirlo, en ningún caso, lo repito, en ningún caso la literatura y el arte atacan al mundo real con intención de dañarlo, sino que, por el contrario, pugnan por tornarlo más bello, más habitable.
Es una diferencia absoluta entre ambos. Y en tal caso esa diferencia no viene a constituir sino la más sublime confirmación de la verdadera independencia del arte.
Gracias.

sábado, 3 de octubre de 2009

PRENSA CULTURAL. "Babelia". 3 octubre 2009


En Babelia, suplemento cultural de "El País":

1. Kadaré, el sobreviviente. Entrevista. Por Lola Galán. La obra del premio Príncipe de Asturias de las Letras 2009, compuesta por una treintena de novelas de trasfondo político escritas en su mayor parte en la Albania comunista, es una sorprendente afirmación de libertad interior. El accidente se publica ahora en España. Aquí podemos leer sus primeras páginas.

2. Músicas de un siglo. Artículo de Antonio Muñoz Molina, con motivo de la publicación de El ruido eterno, de Alex Ross.

3. "La inteligencia es catastrófica para la literatura". Entrevista a Nancy Houston. Por Antonio Jiménez Barca. La autora narra en La huella del ángel la huida de una mujer alemana de su país, de su lengua y de su identidad, y muestra, como en Marcas de nacimiento, el peso avasallador de la Historia. Podemos leer las primeras páginas de la novela.

4. CRÍTICA. Una novelita lumpen, de Roberto Bolaño, por Jordi Gracia. La torre elevada. Al Qaeda y los orígenes del 11-S, de Lawrence Wright, por José María Irujo; podemos leer sus primeras páginas. Muhayababes (chicas con velo). El nuevo Oriente Próximo: joven, cool y devoto, de Allegra Stratton, por Javier Valenzuela. Sables y utopías, ensayo de Mario Vargas LLosa, por José María Ridao. Los bosques de Upsala, de Álvaro Colomer, por María José Obiol; podemos leer sus primeras páginas

jueves, 25 de junio de 2009

PRENSA. 25 junio 2009

En "El País":

1. SOBRE ISMAÍL KADARÉ, PREMIO "PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS": Ismael Kadaré, Quijote en los Balcanes. Ni disidente ni portavoz, por Bashkim Shehu, novelista albanés. Un sabor inconfundible, por Ignacio Vidal-Foch.

2. Muñoz Molina defiende la inspiración y la actitud del escritor principiante. El autor transita los caminos de su obra en la clausura de 'Lecciones y maestros'.

3. Coto al poder de Google. Reportaje. La empresa que nació en un garaje de California como alternativa al imperio de Microsoft ha dejado de ser amistosa. Como su rival, hoy está amenazada por la sospecha de prácticas monopolísticas.

4. El cine gratuito. Artículo de Vicente Molina Foix.

5. ¿Qué es un 'asentamiento'? Se nombra con este eufemismo la colonización ilegal y subvencionada por EE UU de los territorios palestinos ocupados. Ante esto, Obama puede hacerse el tonto o puede defender los intereses de su país. Artículo del historiador Tony Judt.

miércoles, 24 de junio de 2009

LECTURA. Ismaíl Kadaré, Premio "Príncipe de Asturias de las Letras"

Al escritor albanés Ismaíl Kadaré le acaba de ser concedido el Príncipe de Asturias de las Letras.
Aquí, podemos acceder a una breve biobibliografía.

Éste es el comienzo de una de sus obras, Crónica de la ciudad de piedra:

Era una ciudad sorprendente que, como un ser prehistórico, parecía haber surgido bruscamente en el valle en una noche de invierno para escalar penosamente la falda de la montaña. Todo en ella era viejo y pétreo, desde las calles y las fuentes hasta los tejados de sus soberbias casas seculares, cubiertos de losas de piedra gris semejantes a escamas gigantescas. Resultaba difícil creer que bajo aquella formidable coraza subsistiera y se renovara la carne tierna de la vida.
El viajero que la veía por primera vez sentía el impulso de establecer una comparación, pero pronto comprendía que era una trampa, pues la ciudad las rechazaba todas; no se parecía a nada. Soportaba tan mal las comparaciones como las lluvias, como el granizo, como el arco iris o las multicolores banderas extranjeras que desaparecían de sus tejados del mismo modo que llegaban, tan efímeras e irreales como perdurable y concreta era ella.
Era una ciudad empinada, quizá la más empinada del mundo, que había desafiado todas las leyes arquitectónicas y urbanísticas. La viga del tejado de una casa rozaba, a veces, los cimientos de la siguiente y sin duda se trataba del único lugar en el mundo donde, si uno se caía a un lado del camino, podía aparecer sobre el tejado de una mansión elevada. Esto lo sabían mejor que nadie los borrachos.
Era ciertamente una ciudad asombrosa. Se podía ir caminando y, de desearlo, alargar un poco la mano y colgar el sombrero de la aguja de un minarete. Muchas cosas eran aquí increíbles y muchas otras como salidas de un sueño.
Si la ciudad albergaba a duras penas la vida humana en sus miembros y bajo su caparazón de piedra, tampoco evitaba causarle incontables dolores, arañazos y heridas a esa vida, y era algo natural pues se trataba de una ciudad de piedra y todo contacto con ella era áspero y frío.
No resultaba fácil ser niño en esta ciudad.

lunes, 9 de marzo de 2009

BIBLIOTECA. QUÉ LEER. REVISTA DE LITERATURA


Selección de artículos en el Qué leer nº 141, de marzo del 2009:

1. La locura de los espías. Reportaje de John Le Carré, en el que pasa revista a sus días como agente secreto.

2. Entre primates. Existen libros que se escriben y otros que se gritan. La prosa tremendista de Gerd Schuster en Los pensadores de la jungla (Ullmann) resulta acertada para llamar la atención sobre el genocidio de orangutanes, la devastación de la selva indonesia con capital occidental y la desigual lucha de un ingeniero forestal llamado Willie Smits para salvar a los primates y su selva. Para ESO y Bachillerato.

3. Submarinos. Naves de papel y hierro en las profundidades de la literatura. Los submarinos en la literatura popular. Reportaje.

4. Arde Palestina. Gaza: la franja es una herida abierta. Reportaje sobre títulos que tratan este conflicto entre Israel y los palestinos.

5. Series de libro. Novelas que dan lustre a la caja tonta. Reportaje sobre las novelas en que se basan series de éxito como Dexter, Bones o Sangre fresca.

6. Forajidos de leyenda. Sangre y fuego en el Salvaje Oeste. En Pistoleros y forajidos, Gregorio Doval pasa revista a quienes hicieron de una bala la distancia más corta entre dos hombres en los EE.UU. sin ley de la 2ª mitad del siglo XIX.

7. Alan Moore, el mago de los cómics. Reportaje sobre el creador de Watchmen, o V de Vendetta.

8. Maruja Torres. En estado puro. Reportaje, a propósito de su Premio Nadal, Esperadme en el cielo.

9. Ismail Kadaré. La literatura contra la tiranía. Entrevista al escritor albanés.

10. Albert Sánchez Piñol. Un antropólogo en el planeta literario. Entrevista al creador de títulos como La piel fría o Pandora en el Congo.

11. Sue Grafton. 'S' de seguimiento. Reportaje sobre la escritora de novelas de suspense.

12. Jack London. Un aventurero metafísico. Reportaje sobre el escritor estadounidense.
ESTÁ EN LA BIBLIOTECA.