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jueves, 9 de abril de 2015

PRENSA CULTURAL. Entrevista a la escritora Alicia Giménez Barlett

   En "cuartopoder.es":
ENTREVISTA A LA ESCRITORA, GALARDONADA CON EL X PREMIO PEPE CARVALHO

Alicia Giménez Bartlett: “Tengo los ojos bien abiertos a lo que ocurre y me alegra que ocurra”

ELVIRA HUELBES | Publicado: 


Alicia Giménez Bartlett en una imagen de archivo. / Efe
Alicia Giménez Gíménez Bartlett, el pasado día 27, en Barcelona, donde presentó su último libro, ‘Crímenes que no olvidaré’. / Marta Pérez (Efe)
La cita negra de Barcelona –BCNegra 2015- que comenzó el pasado 29 de enero, cumple diez años y los celebra sin sobresaltos, más atento el personal a los movimientos políticojudiciales que a la literatura propiamente dicha. Normal. Lo que no quita que se hayan reunido viejos amigos y nuevos nombres. Nuevos, no porque acaben de aterrizar en el género, sino porque vienen de otros sitios y aquí se tenía menos noticia de ellos.
Como anuncian los organizadores en su bienvenida: en BCNegra se hablará “de fútbol y corrupción, de espías y traidores, de la economía criminal de las ciudades, de los viejos y nuevos bajos fondos, de salud pública y beneficios privados…”  Vaya, que se trata de discutir la actualidad española e internacional, con el toque ácido e inquisitivo que lleva puesto el género en sus mejores representantes: Andréu Martín, Belén Gopegui, Lorenzo Silva, Anne Perry, Paco Camarasa, Rosa Ribas, Empar Fernández, Jordi Sierra i Fabra, Claudia Piñeiro, Roberta de Falco, Donato Carrisi y hasta un moderador de mesa redonda que participa en calidad de lector. Alegra saber que no olvidan los organizadores de estas cosas a la parte imprescindible de la segunda parte.
El décimo cumpleaños además, lo celebran entregando a Alicia Giménez Bartlett, el X Premio Pepe Carvalho. Se lo dan, el jueves, 5, al terminar la cita negra barcelonesa, por haber renovado la novela policíaca española y en reconocimiento a que ha sido pionera en sacudir un género eminentemente machista con un toque feminista muy eficaz. Además, sus personajes, Fermín Garzón y, sobre todo, Petra Delicado, han alcanzado la cima de las figuras clásicas de la novela negra.
En medio de la barahúnda que supone la promoción de su último libro, Crímenes que no olvidaré, Giménez Bartlett ha tenido la amabilidad de responder a cuartopoder.es
 ¿Hasta dónde estás de preguntas sobre si Petra es un poco marimacho y si escribes negra siendo mujer y tal y cual?
— Ese tipo de preguntas ha disminuido mucho en los últimos tiempos. No podía ser de otra manera, hay un montón de policías mujeres y otro montón de autoras que cultivan el género. ¿Cómo seguir con el mismo rollo?
Portada de 'Crímenes que no olvidaré'
Portada del libro. / planetadelibros.com
— ¿Escribir negra libera energía negativa? ¿Es como dar una somanta de palos para liberar el espíritu? ¿Quizá por eso cada vez hay más autoras de negra?
— A mí me libera escribir, sea género o no, pero no he pensado en somantas de palos. Creo que si hay más autoras se debe al éxito que tiene actualmente el género negro en nuestro país.
— ¿Está ya superado el feminismo de toda la vida o hay muchas razones para seguir vomitando por las actitudes machistas?
— No está superado; en cuanto rascas un poco aparece el machismo, siempre latente. Y si nos asomamos al Tercer Mundo… No, la igualdad de derechos es un camino que aún no ha llegado al final. Pero se llegará seguro.
— El CIS ha descubierto en una encuesta que uno de cada tres jóvenes españoles (jóvenas incluidas) opinan que hay que controlar las salidas y actividades de su chica y que es mejor que su chica ni estudie ni trabaje.
— A estos sí que les arrearía una somanta de palos e incluso de hostias; aunque no me sorprende, los valores sociales que hemos creado han dejado la cultura en último lugar. Estos jóvenes se han nutrido de televisión barata y de la convicción de que el consumo de marcas era lo importante. Lo que ocurre ahora es consecuencia de una época. ¿Cómo regresar a un punto cero desde el que volver a partir? Ni idea.
— Tu último libro, Crímenes que no olvidaré, ¿va de retales de aquí y allá -lo que no desmerece sino que resulta de lo más atractivo- o le has añadido algo más? 
— Son relatos que se habían publicado en otros países (Italia, Alemania…) pero que aquí continuaban inéditos.
— Te has retirado a la campiña, ¿por qué? ¿La ciudad no es para ti? ¿Es más zen?
— Era una vieja ilusión: vivir en el campo, tener perros y gatos, escribir, leer… Los psicólogos dicen que no se deben idealizar las situaciones porque al encontrarte en ellas, te decepcionan. Es una verdad que se cumple generalmente,  pero en esta ocasión nada me ha decepcionado. Vivo feliz y de vez en cuando me largo a Barcelona para ver cine en versión original, ir de librerías y cenar con amigos.
— ¿No te apetece mudarte a Atenas o al Peloponeso, un poner? ¿O a la  Puerta del Sol?
— No, de momento. Aunque tengo los ojos bien abiertos a lo que ocurre y me alegra que ocurra.
— Nos espera una buena temporada de elecciones, ¿tienes localizado un búnker donde esconderte o piensas participar como una citadina ejemplar?
— A veces me lo pregunto; pero sigo intentando encontrarle sentido a las cosas. Todo pasa y este desconcierto también pasará. No hay que tirar la toalla, pero si la tiro y me encuentro en pelotas… mejor que esté delante Pedro Sánchez, ¿no?
— En un ranking de sacos de corrupción, ¿dónde colocarías a la familia Pujol Ferrusola? (Si temes contestar a esta pregunta óbviala; como si no te la he formulado).
— Es patético ver al viejo matrimonio ir a declarar. No me dan ninguna pena, pero sí me apiado de los pujolistas de buena fe que han sentido en propia carne el terrible bofetón.
— Y así, si tuviéramos un café por medio, seguiría charlando contigo de lo último que has leído. Si te pirra alguien que esté publicando ahora: Karl Ove Knausgard, de quien tanto se habla; Milena Busquets, Marta Sanz…  Si prefieres refugiarte en los clásicos.
— He leído al noruego y me parece un inmenso cantamañanas. En sus libros se ve la carpintería por todos lados. Impostura total. No he leído a Busquets (a mí el Mediterráneo y las madres, en general, empiezan a sudármela) y sí he leído a Marta Sanz que me parece una escritora como la copa de un pino. Su Lección de anatomía es una novela maravillosa. Ojala que el academicismo y el deseo de experimentación no estropeen nunca su obra.

viernes, 1 de abril de 2011

PRENSA CULTURAL. "Babelia". Crítica de "Donde nadie te encuentre", novela de Alicia Giménez Barlett

Alicia Giménez Barlett

   En Babelia, suplemento cultural de "El País":
Dos almas

J. ERNESTO AYALA-DIP 26/03/2011

   Alicia Giménez Bartlett supo hasta ahora convivir con sus dos espacios narrativos. Supo escribir buenas novelas policiacas (el ciclo de Petra Delicado) y frecuentar la novela psicológica con un interesante pulso narrativo. Ninguno de los dos registros se contaminaba, como tampoco se contaminaban en la literatura de Manuel Vázquez Montalbán, que podía entregarnos entre carvalho y carvalho una novela tan estimable como El pianista. Lo mismo se podría decir del irlandés John Banville, que un día te regala El mar y otro te hace pasar un agradable rato con su serie de novelas negras firmadas con el seudónimo de Benjamin Black. Cuál de las dos vocaciones literarias de Giménez Bartlett es más genuina, no es cuestión que nos deba interesar, sobre todo si en las dos se desenvuelve con absoluta solvencia, es decir, respetando las leyes de representación que a cada una le toca respetar. Quien lea ahora Donde nadie te encuentre, la novela con la cual la escritora de Almansa (Albacete) obtuvo el 'Premio Nadal' de este año, tal vez se pregunte por cuál de los dos registros de ficción se ha inclinado esta vez su autora. Es probable que quien se haga esta pregunta se conteste con un margen de error casi despreciable que Alicia Giménez Bartlett decidió en un solo volumen (escribo volumen y no novela) insertar una novela casi de género policíaco y otra de introspección psicológica. La historia central del libro es la legendaria vida de Florencio Pla Meseguer, más conocido como La Pastora en virtud de sus jóvenes años como una muchacha (llamada entonces Teresa Pla Meseguer) que cuidaba el ganado propio y ajeno, de ahí el apodo. Luego la posguerra y el azar la ponen en el camino de los maquis. Y aquí empieza su leyenda de guerrillero y el drama de su ambigua constitución sexual. Giménez Bartlett urde dos relatos. Uno, en primera persona, es la voz de La Pastora contándonos su vida hasta el año 1956. El otro, narrado en tercera persona, es la búsqueda de la guerrillera por parte de un periodista y un psiquiatra francés. La primera historia es la real. La segunda es ficticia. Y es aquí, en esta segunda historia, donde el libro de Giménez Bartlett pierde todo el crédito que se gana en la primera. En el relato del guerrillero, se construye una voz convincente, llena de buena literatura. En el relato de tintes detectivescos que Giménez Bartlett se obliga a intercalar, apenas nos interesa su peripecia. Y nos interesa muy poco por dos motivos: primero, porque como relato en sí pierde credibilidad en su último capítulo, además de redundar en los caracteres habituales de la novela negra tradicional; y segundo, porque no agrega nada sustancial a lo que de verdadera peripecia humana y ética tiene la historia contada por el propio guerrillero. Debió la autora sacrificar una de sus dos almas. Y más que nunca en una novela, que por su tema y argumento, solo necesitaba que destacara la más literaria de las dos.

Donde nadie te encuentre
Alicia Giménez Bartlett
Destino. Barcelona, 2011
509 páginas. 20 euros

viernes, 7 de enero de 2011

PRENSA. 7 enero 2011

   En "El País":

1. Mosca española. Columna de Juan José Millás.

2. Una historia de maquis gana el Nadal. Por Carles Geli. Alicia Giménez Bartlett recupera el ambiguo personaje de la guerrillera La Pastora - La creadora de Petra Delicado consolida su vertiente más literaria. Doble personalidad narrativa. Por el crítico literario J. Ernesto Ayala-Dip.

3. Quiero que Internet se olvide de mí. Reportaje de Rosario G. Gómez. Los ciudadanos reclaman el derecho a borrar datos personales que atenten contra su intimidad y reputación - La UE quiere regular el almacenamiento eterno de información en la Red. El honor, la intimidad, la propia imagen y ... la Red. Por Rosario G. Gómez.

4. El destino deportivo de la cultura. Artículo del filósofo José Luis Pardo. Es peligroso confundir la persecución de la excelencia científica con la ambición de ganar a cualquier precio. El problema es el lamentable estado de la Universidad española, no su lugar en las listas de clasificaciones.

5. Obama contraataca. Artículo de Bruce Ackerman, que ocupa la Cátedra Sterling de Derecho y Ciencia Política en Yale; su último libro es The decline and fall of the American Republic (Harvard University Press). Traducción de Mª Luisa Rguez. Tapia.

6. Cuento de Navidad. Por José Ignacio Torreblanca. Sobre Europa y la inmigración.

7. "Los violadores de Haití no duermen". Por Maye Primera. Amnistía Internacional denuncia que miles de mujeres sufren cada noche la violencia sexual en los campamentos donde se refugian desde el terremoto.

martes, 11 de agosto de 2009

PRENSA. LECTURA. "Prolegómeno", relato de Alicia Giménez Bartlett


En la Revista de verano de "El País", este relato de Alicia Giménez Bartlett: PROLEGÓMENO:

Hallamos el cadáver de la chica en medio de un charco de sangre. Un comienzo clásico, como se ve. Nos había llamado la señora de la limpieza, aterrorizada, cuando acudió por la mañana a trabajar. Segundo rasgo habitual. A partir de ahí las características de lo que era sin duda un asesinato tomaban su propio camino, ciertamente original. A la víctima le habían asestado varias puñaladas por todo el cuerpo, y, como colofón, el criminal se había entretenido en darle seis tajos superficiales en el cuello, muy uniformes en profundidad y longitud. ¿Una firma, un mensaje encubierto? Mi compañero, el subinspector Fermín Garzón, reaccionó frente al cuerpo a su modo personal: una blasfemia arropada por varios tacos ligeros que demostraban su rechazo del crimen y su piedad por la mujer. Completado el rito funerario se volvió hacia mí:
-Inspectora Delicado, ¿puedo encender la refrigeración?
-Ni de coña, ¿para qué lo pregunta? Ya sabe que si somos los primeros en llegar no se puede tocar nada.
-Es que hace un calor de la hostia. Yo así soy incapaz de investigar. Además, ya me dirá usted si no es mejor para las posibles pruebas estar fresquitas y en plenitud, en vez de tener signos de descomposición.
Su sentido de la ciencia policial era penoso, pero por no oírlo despotricar accedí. Llamamos a la Científica, al forense y al juez. Mientras llegaban dimos vueltas por la estancia en una inspección ocular inicial. Había sillas volcadas y envases rotos cuyo contenido se derramaba por el suelo creando una atmósfera llena de efluvios de esencias y alcohol. La víctima probablemente se había resistido a su agresor. La decoración era la típica de aquel tipo de local: colores chillones en las paredes con predominio del rosa, muchos espejos orlados de luces, fotografías de chicas hermosas y algún escalofriante detalle coquetón que abofeteaba el buen gusto. Un montón de botellas en las estanterías. También la muerta hacía ostentación de su quehacer: muy maquillada, un moño complicado de cabello teñido de rubio, minifalda a la moda, taconazos... En la puerta habíamos dejado al policía Domínguez, que de repente asomó la cabeza.
-Inspectora Petra, ha llegado el de sucesos de Las noticias. No es el de siempre, es un chico jovencito.
-¡Joder, un becario! Se dedicará a preguntarnos chorradas tipo CSI.
-No sea tan dura, jefa; todos hemos empezado. A lo mejor el chico es listo.
-De todas maneras, Garzón, éste es un país de mierda, ¿por qué tiene que llegar antes el plumilla que el puto juez?
La testa de Domínguez se materializó de nuevo en el dintel:
-Que dice este muchacho que si han encontrado algún pelo para analizar.
Nos miramos perplejos y estallamos en carcajadas.
-Dígale que sí, que de pelos nos vamos a hinchar.
-Ya ve cómo no me equivocaba, Fermín, éste no sabe ni leer.
Cuando llegó el juez a la peluquería de barrio Glamour nos encontró en pleno ataque de hilaridad. Creo que no le pareció muy adecuado.

Alicia Giménez Bartlett es autora de El silencio de los claustros (Destino).