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miércoles, 3 de diciembre de 2014

PRENSA. "Finlandia, el país modelo en la educación mundial, acaba con la escritura a mano"

   En "El Confidencial":



Es el fin. El sistema educativo finlandés ha decidido sustituir el aprendizaje de la escritura a mano por clases de mecanografía en el teclado QWERTY a partir del curso 2016/2017. Una decisión que probablemente empezará a ser replicada en el resto del mundo, gracias a la buenísima reputación de la que goza el país escandinavo debido a sus resultados en los exámenes PISA
No es la única medida que atenta con poner fin a los cuadernos Rubio. En Estados Unidos, los estándares de Núcleo Común (o Common Core standards), que han sido adaptados en gran parte del país, sólo exigen a los alumnos la legibilidad de sus textos hasta el Primer Grado, a los siete años. Desde ese curso, los esfuerzos docentes se centran en que los estudiantes tecleen lo más rápido posible, como ocurrirá en Finlandia. “Las habilidades de escritura rápida son una importante competencia nacional”, ha manifestado Minna Harmanen, del Consejo Nacional de Educación, que desarrolla el plan de estudios.
En el futuro sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que se han considerado desfasados, como la enseñanza del latín. ¿O no?
Aunque reconoce que se trata de una importante transformación social, esto facilitará la adquisición del lenguaje, puesto que el ordenador se encuentra más ligado a la vida cotidiana de los niños que un folio. ¿Quién escribe a mano hoy en día? Efectivamente, cada vez menos personas, y por eso ya hay muchos jóvenes que no son capaces ni siquiera de enviar una carta. Desde un punto de vista estrictamente utilitario, la lógica es aplastante: en el futuro cercano, ya sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos para comunicarnos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que últimamente se han considerado desfasados, sólo defendidos por nostálgicos, como la enseñanza del latín o el griego. ¿O no?
Integrados tecnológicos y apocalípticos de la vieja escuela
Como suele ocurrir cada vez que un adelanto tecnológico propicia un cambio en los programas educativos, las reacciones suelen dividirse entre apocalípticos e integrados, entre aquellos que lamentan que los tiempos cambien y los que celebran el “adaptarse o morir”. Entre estos últimos se encuentra, por ejemplo, el experto en nuevas tecnologías Enrique Dans, que en una entrada en su blog explicaba que escribir a mano es muy poco práctico y la firma, un método de autentificación poco seguro. Desde su punto de vista, la preservación de la escritura manual es poco más que una reivindicación romántica.
Los jóvenes están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto escrito en un folio
Hay buenas razones para defender el aprendizaje de la tipografía. De igual manera que tener una caligrafía adecuada y una mano rápida eran vitales para tomar notas en la universidad y hacernos entender, teclear rápido y sin errores será una cualidad igual de imprescindible. Además, las formas de gestionar la información han cambiado: la escritura ya no es tan lineal como en el pasado, y los jóvenes ya están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto no digital. Las notas se toman de forma más rápida en un teclado que con un bolígrafo y un folio.
La escritura a mano parece un reducto de nostálgicos, pero tiene sus ventajas. (Corbis)La escritura a mano parece un reducto de nostálgicos, pero tiene sus ventajas. (Corbis)
Con lo que no cuentan los integrados defensores de la tipografía es que las cartillas cumplen otras funciones más allá de enseñar a escribir a mano correctamente. Por ejemplo, el aprendizaje caligráfico implica que el niño ponga en marcha mentalmente la producción de los trazos a través de la direccionalidad –qué camino sigue el bolígrafo para trazar la letra– y la fragmentación –la separación de palabras en una oración escrita–, que favorecen la adquisición mental del lenguaje, así como el reconocimiento de los diversos monemas incluso en caso de que, a diferencia de lo que ocurre con la tipografía, estos no mantengan una forma constante.
De nuestra mano a nuestra mente
Si hay buenas razones para seguir defendiendo la escritura a mano, estas se encuentran en los estudios neurológicos y psicológicos de los procesos de aprendizaje que, durante los últimos años han puesto de manifiesto que el bolígrafo se lleva mejor con nuestro cerebro que el teclado. En ocasiones, se trata de una simple cuestión de lentitud, como ponía de manifiesto una investigación realizada por Karin H. James y Laura Engelhardt de la Universidad de Indiana. El experimento concluyó que el procesamiento de las letras en el cerebro se realizaba de forma más adecuada cuando estas se escribían a mano.
Los estudiantes que tomaban notas por ordenador obtenían peores resultados al responder preguntas conceptuales
No se trata únicamente de que el ordenador pueda presentar otras distracciones más atractivas al alumno, como se ha criticado en muchas ocasiones, sino que el procesamiento de la información al que obliga la escritura manual y que se realiza de forma más precipitada en la tipográfica facilita la comprensión de lo que se escribe y la codificación en la memoria de la información recibida. Es lo que señaló otro estudio publicado en Psychological Science, que puso de manifiesto que los estudiantes que tomaban notas por ordenador obtenían peores resultados al responder preguntas conceptuales sobre lo que habían escrito, puesto que tendían a transcribir lo expresado por el profesor de forma literal, sin procesarlo.
Ambas investigaciones son complementadas desde un punto de vista neurológico por otra publicada en Developmental Neuropsychology, que explicó que la escritura en teclado, manual y cursiva activaban tres diferentes esquemas mentales en sus usuarios. Los niños que utilizaban un bolígrafo para escribir eran capaces de producir de forma mental lenguaje con una mayor velocidad y expresaban más ideas.
No son las únicas demostraciones de la utilidad de la escritura manual: se ha comprobado que esta es un instrumento más eficaz a la hora de reducir los efectos de la dislexia, especialmente en lo que se refiere a la cursiva, que los ayuda en el proceso de descodificación del lenguaje. Buenas razones para no olvidarnos para siempre de los viejos lápices. Además, quién sabe cuándo llegará un apagón o esa temida tormenta solar que apague para siempre nuestros aparatos informáticos y nos devuelva a un mundo en el que la tinta era nuestra mejor forma de comunicarnos

martes, 7 de octubre de 2014

PRENSA CULTURAL. "Finlandia, el país que ama los libros"

   En "Babelia":

Finlandia, el país que ama los libros

En el paraíso de la educación y las bibliotecas, una generación de escritores pide paso

Una nación sin apenas tradición es la protagonista de la gran feria de Fráncfort


Sala de lectura de la biblioteca de la Ciudad del Arte y el Diseño de Helsinki. / GETTY IMAGES
En el número 30 de Fabianinkatu, de Helsinki, está el penúltimo paraíso de la lectura. Kaisa. Ese es su nombre. Un lugar donde la gente lee por estudio o placer, aunque pareciera que también por contagio, por el deseo de formar parte del espíritu de la arquitectura de ese edificio de siete plantas para integrarse en él en su forma y fondo. Kaisa es una analogía entre imagen y libro que acaba de cumplir dos años. Y no solo es la Biblioteca Central de la Universidad de Helsinki, sino también el premio a una de las poblaciones con más altos índices educativos y de amor a los libros: cada finlandés lee una media de 47 libros al año (en España son 10).
Kaisa es el penúltimo regalo a un país cuyos cinco millones y medio de habitantes sienten como un orgullo nacional el sistema de bibliotecas que ya alcanza las 948, entre las del sistema escolar, universitario y público (es decir, 17 bibliotecas por cada 100.000 habitantes; mientras en España hay 6.608, es decir, 14 por cada 100.000). Finlandia es un país con dos lenguas oficiales, finés y sueco, que en los últimos años ha sumado a la educación y la lectura otro orgullo: una generación de escritores que sin aspavientos seduce cada vez más a los lectores de medio mundo. Y eso se escenificará en la Feria de Fráncfort, del 8 al 12 de octubre, donde Finlandia es el invitado de honor, al que asistirá con 60 autores, 30 bibliotecarios, 37 editores y un variado programa de actividades culturales.
Aunque su creación literaria apenas llega al siglo y medio, su literatura contemporánea es vibrante, y va mucho más allá de la popular Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari. Desde Fráncfort se recordarán o descubrirán nombres como los del fundador de la literatura de Finlandia, Aleksis Kivi; clásicos como Aino Kallas; maestros contemporáneos como Arto Paasilinna; hasta los más traducidos y premiados estos años como Sofi Oksanen, Tuomas Kyrö, Katja Kettu, Riikka Pulkkinen, Leena Parkkinen, Jari Ehrnrooth, Anja Snellman…
Todos ellos convertidos en escritores, entre otras razones, por la motivación de la red de bibliotecas desde la época escolar, entonces no tan sofisticadas como Kaisa, creada por el estudio de arquitectos Anttinen Oiva, pero sí eficaces en promover y facilitar la lectura. Si alguien quiere un libro y no está, la biblioteca lo pide y cuando llega le avisa a la persona. Por eso no son tantos los libros que la gente compra en Finlandia como los que se leen gracias a los préstamos bibliotecarios. Y si alguien, por ejemplo, quiere consultar al librero de la centenaria Biblioteca Nacional, puede hacerlo en persona o por Internet.

Finlandia en Francfort

Fecha:del 8 al 12 de octubre.
Autores: 60.
Bibliotecarios y expertos:30.
Editores: 37.
Temas principales: la educación y las bibliotecas y la lectura.
Bibliotecas en Finlandia:948.
Libros leídos al año: 47 por cada habitante, 17 por placer.
Leer es el verbo preferido de los finlandeses. Un libro es una de las compañías favoritas de los finlandeses. Escribir es la pasión de muchos finlandeses, y sonreír, la de otros que ven cómo algunos de sus compatriotas son leídos más allá de sus fronteras.
Son esos autores quienes mantienen viva esa tradición de contar la propia historia del país en sus diferentes épocas: desde los tiempos en que eran un territorio de nadie, de ellos mismos; luego, de Suecia; después, cuando fue anexionada por la Rusia imperial hasta 1917 como Gran Ducado, y en el reciente siglo XX, atravesada por tropas soviéticas, nazis, otra vez soviéticas, hasta convertirse en una república democrática y parlamentaria y miembro de la Unión Europea…
O de recordar su extensa y laberíntica relación con Rusia…
O de reflejar los ecos de episodios trágicos en la población a lo largo de su historia…
O de reflexionar sobre las sombras del propio sistema de bienestar…
O de denunciar algunos de los males del mundo contemporáneo en lo social, político, ecológico, personal…
O de explorar la soledad que puede agrietar al ser humano…
O de, en resumen, reconstruir o construir su propio pasado y presente, contarse a sí mismos su vida y las vidas…
Ursula Ojanen da fe de ello; de la corta línea que une la educación, la lectura, la escritura, la promoción de sus autores y el orgullo de todo eso. Es una mujer pensionada que vivió en España 27 años trabajando en la embajada en Madrid, pero que sigue traduciendo libros de finlandeses. Ahora camina juvenil por esa Kaisa babélica, entre sus amplios pasillos formados por estanterías de libros en diferentes idiomas y cobertura de wifi. Cuenta su funcionamiento. Para empezar dice: “Cualquier persona mayor de 15 años puede sacar su carné de la biblioteca”. Y añade: “Aunque hay un horario general, permanece abierta 24 horas para los estudiantes y en el exterior hay un módulo para las devoluciones a cualquier hora del día”.
No hay excusas para desdeñar el paraíso.


Una de las salas de la Kaisa, como es conocida la Biblioteca Central de Helsinki.
Las raíces lectoras de Sofi Oksanen proceden de otra generación de bibliotecas, más clásicas, pero las que en realidad han llevado a Finlandia hasta este lugar privilegiado. Recuerda que su país posee un admirable nivel de educación general (ocupa los primeros lugares del informe PISA, el estudio mundial a jóvenes de 15 años en 50 países, donde España suele estar en la cola) apoyado por el excelente sistema de bibliotecas, “uno de los más populares (si no el que más) de los servicios públicos del país”. Si los niños son criados con los libros, agrega la autora de Purga (Salamandra, mejor novela europea 2010), es en parte porque las bibliotecas ofrecen muchos y variados títulos, lo cual hace que el fomento de la lectura no sea una cuestión financiera de la familia.
Eso convierte la lectura en un hábito natural y muy arraigado. “Los padres leen y los niños los observan. Como los niños no aprenden a leer hasta los siete años, la lectura se convierte en una experiencia familiar con un efecto muy positivo en la educación: los pequeños se acostumbran además a hablar con sus padres sobre sus miedos y sueños reflejados en sus libros o de temas que no entienden”, cuenta Luisa Gutiérrez Ruiz, traductora del finés y responsable de comunicación del Instituto Iberoamericano de Finlandia.
A esas edades, los niños no solo tienen contacto con los libros, sino también con los escritores. Estos acuden con frecuencia a colegios y bibliotecas a través de talleres o charlas. Además, añade la traductora, “no se distingue entre autor para adultos y autor de literatura infantil y juvenil. Hay renombrados escritores que crean poesía, teatro o novela destinada al público más joven”.

El sistema de bibliotecas es uno de los servicios públicos más populares, si no el que más”, dice Sofi Oksanen
Kaisa está ya en ese circuito de lectura. Allí la luz natural es el principal aliado. Si antiguamente todo, en especial el narrar historias y leer, giraba alrededor de la lumbre, aquí es alrededor de la luz natural, casi como un altar. El edificio atrapa y potencia esa luz a través de tres accesos inmensos: en los costados oriental y occidental, con gigantes ventanales arqueados y una cuadrícula de ventanas sacadas de las paredes de ladrillo rojo; y entre ambos extremos, un lucernario gigante en forma de ojo que se ensancha a medida que desciende por las siete plantas. Cada una de ellas con cinco áreas de lectura y estudio mellizas...
Cada planta está especializada en temas como arte y lenguas, derecho, historia… En esta, como en todas las bibliotecas del país, hay todo tipo de información que alienta la lectura. Un hábito que, según Riikka Pulkkinen (autora de La verdad; Salamandra), se debe a que tienen también la necesidad de ver “diferentes reflejos de la realidad. Porque no solo hay una verdad, sino varias, y es leyendo que se trata de comprender lo que hay que hacer”.
Esta es una nación joven, recalca Oksanen. Al principio, dice, no tenían una literatura nacional escrita en finés —el idioma de la educación era el sueco y el lenguaje autóctono era para los campesinos— hasta que algunas personas buscaron la independencia literaria y vital de escribir en la lengua de Finlandia. Más tarde, explica Oksanen, “la gente consideró ese idioma importante para la educación escolar; es entonces cuando las bibliotecas entran a ser una parte clave de ese engranaje de la formación porque se consideró que cada uno debía tener acceso al conocimiento, la educación y los libros”.

En su literatura destaca su preocupación por las injusticias sociales y la atención a la mujer”, cuenta Diego Moreno
Un cometido que se prolonga en Kaisa, simbiosis de diseño y lectores. De ahí sus cinco áreas de lectura por planta que recorre Ursula Ojanen. La primera es la más próxima a los costados de Oriente y Occidente, con sus ventanales arqueados y cuadrículas de ventanas separadas por un vacío que se aprecia desde una especie de gran mirador o balcón arqueado, cuyo efecto es que la luz entre sin obstáculos y homogénea a todas las plantas. Esos balcones tienen hacia dentro una mesa continua donde la gente estudia, lee o trabaja en sus ordenadores. Detrás de esa primera área de lectura hay un espacio abierto en forma de gran salón con muebles de toda clase y colores: sofás, sillas, poltronas o mecedoras, y con surtidores de energía y acceso a Internet, donde leen como si estuvieran en la playa o el jardín.
Allí hay estudiantes, lectores y escritores en ciernes. Leen a muchos de los autores finlandeses contemporáneos, cuyo nivel es muy bueno, según Tuomas Kyrö, reconocido periodista, dramaturgo y narrador de obras como Vatanescu y la liebre (Alfaguara). Una literatura donde la mujer ha tenido una presencia esencial. Tanto que la mitad de los autores actuales son mujeres, asegura Oksanen. No solo como escritoras de diversos temas, sino también sobre cuestiones y roles de género. La novela histórica es un tipo de novela muy popular. A menudo, reconoce Oksanen, ella se pregunta si sus novelas están de alguna manera conectadas con Rusia porque es medio estonia. Lo cierto, explica, es que la literatura finlandesa está llena de libros que hablan de la relación Finlandia-Rusia / Unión Soviética.
La II Guerra Mundial es otro de los temas más abordados en esta literatura, según Riikka Pulkkinen. La historia general, explica, “parece ser reescrita, pero no como una línea recta, no como algo que simplemente sucedió; parece que hay muchas líneas diferentes de la historia, muchas historias que coexisten al mismo tiempo, y esto es algo que la literatura trata de reflejar ahora”. No sabe muy bien el porqué de esa tendencia. También se podría hablar de “lo extraño de Finlandia, del estilo de escritura que se centra en la naturaleza siniestra de la realidad. Todo esto refleja la idea de que la realidad no es solo una cosa común a todos, es la colección de diferentes historias e ideas, como la historia misma”.

Traducidos al español

Aleksis Kivi.Editorial Nórdica.
Mika Waltari. Plaza & Janés.
Arto Paasilinna. Anagrama.
Sofi Oksanen, Riikka Pulkkinen y Rosa Liksom.Salamandra.
Tuomas Kyrö, Katja Kettu.Alfaguara.
Leena Parkkinen. Lengua de Trapo.
Jari Ehrnrooth, Rax Rinnekangas. El Desvelo.
Anja Snellman. Maeva.
Riikka Pelo. Fiordo.
Tiina Nopola y Sinikka Nopola. Alfaguara, infantil y juvenil.
Un tema, el de la historia general, al que Kaisa dedica la segunda planta junto al de estudios culturales. En ella se aprecia muy bien el efecto de la tercera área de lectura alrededor del lucernario. Situado en el centro, este se proyecta y ensancha en cada planta creando un balcón con una pestaña de madera que sirve de mesa. La cuarta área está esparcida entre las estanterías: pasillos y pasillos de libros que de repente son interrumpidos por mesas para ocho personas que forman una especie de descampado, allí ya con luz artificial. La quinta, y última, área está al costado sur del edificio: son cabinas de cristal individuales o para dos, o cuatro, o más personas, habilitadas con ordenadores, o televisores, o fotocopiadoras, o equipos de sonido que sirven para una mayor concentración o sitio de reuniones y debates.
Vistas desde España, las diferentes literaturas de los países nórdicos parecen más o menos homogéneas, presentan características similares, asegura Diego Moreno, editor de Nórdica Libros: “En el caso de la literatura finlandesa se podría destacar su preocupación por las injusticias sociales, así como por la atención a la situación de la mujer y de los más débiles. Un aspecto que me llama la atención, y que me parece muy interesante, es su peculiar sentido del humor, presente en algunos de los mejores autores (desde Kivi hasta Paasilinna), que equilibra el tono pesimista que tienen muchas de sus obras”.
Pero lo que prima a la hora de traducir es la calidad literaria al margen de la lengua y los temas, afirma Sigrid Kraus, editora de Salamandra. De dos de sus autores, Oksanen y Pulkkinen, “destacaría su talento especial para retratar personajes femeninos impactantes, que no necesariamente caen simpáticos, pero que logran ejercer una gran fascinación en el lector. Aparte de esto, ambas escritoras son muy distintas, tienen lenguajes totalmente diferentes para relatar sus historias”.

El Gobierno de Finlandia, como el resto de países nórdicos, apoya la traducción y promoción de sus autores. En el caso de España es un fenómeno relativamente reciente, a excepción de la obra de F. E. Sillanpää, premio Nobel en 1939, y de Mika Waltari
El Gobierno de Finlandia, como el resto de países nórdicos, apoya la traducción y promoción de sus autores. En el caso de España es un fenómeno relativamente reciente, a excepción de la obra de F. E. Sillanpää, premio Nobel en 1939, y de Mika Waltari, recuerda Luisa Gutiérrez Ruiz. En las últimas décadas, añade, “el lector hispanohablante ha descubierto muchas otras propuestas procedentes de Finlandia. Este renacer nórdico se debe en gran parte al esfuerzo de promoción que realiza el Centro para la Literatura de Finlandia (FILI), que concede ayudas a la edición de obras, principalmente subvenciones a la traducción, tanto de la obra completa como de páginas de muestra, para que el editor extranjero pueda valorar mejor lo que le interesa. Eso sí, se ha de traducir del idioma original para garantizar que el texto sea fiel y correcto”.
Historias, estilos y enfoques de una literatura que procede de una obra fundacional titulada Los siete hermanos, de Aleksis Kivi, que acaba de editar Nórdica. Ursula Ojanen la ha traducido junto a Joaquín Fernández: “No solo es la más leída del país, sino que ha generado muchos ensayos y sigue siendo considerado el mejor libro de Finlandia. No ha perdido su frescura ni su vigencia”. Una obra influida por Shakespeare y Cervantes, “realista, lírica, con sentido del humor y que establece arquetipos de personajes”. A partir de ahí, explica Ojanen, lo interesante de la literatura finlandesa es que se ha hecho de las resonancias e influencias de lo creado en Oriente y Occidente.
Justo de los lados por donde entra la luz a Kaisa. Con cielo gris o azul, y si oscurece, luz artificial, pero con la noche encima para ser observada y leer bajo ella. El vidrio es un milagro. Sobre todo si está en las ventanas o sirve de pared, porque permite ver lo que sucede fuera sin afectar el interior, y se convierte en el aliado ideal en lugares como este del que es difícil escapar y no querer ser parte de su ser y empezar a leer o escribir artículos como este.

lunes, 28 de abril de 2014

PRENSA. "Retrato del éxito: una jornada cualquiera en un colegio público de Finlandia"

   En "elconfidencial.com":


AA
Los informes PISA han coronado durante años a Finlandia como el país con el mejor sistema educativo de la OCDE. Queremos conocer desde dentro el día a día de un colegio de Helsinki para desentrañar las claves de su éxito.

Nueve de la mañana; colegio público de educación primaria Kaisaniemi. La directora del centro, Merja Kuosmanen, me saluda en un español casi perfecto aprendido durante cuatro veranos en Madrid. Dirige una escuela ubicada en el centro de Helsinki que cuenta con 394 alumnos repartidos en seis cursos.
Kuosmanen me explica que ya ha recibido el proyecto curricular que se pondrá en práctica en los colegios finlandeses a partir del curso 2016. Un proyecto que, una vez revisado, dirigirá la enseñanza durante los próximos diez años. Antes de que finalice el plazo de verificación, los miembros del Departamento de Educación de Helsinki se reunirán con los directores y profesores de diferentes colegios para hablar del plan de trabajo, estudiar sus sugerencias y analizar las posibles mejoras.
El contenido no es lo más importante, lo que importa es el alumno. Aquí tratamos de desarrollar su potencial individual y para eso nos centramos en la persona y no en transmitir información, seguimos el constructivismo pedagógico“Cualquier persona puede dar su opinión sobre el proyecto. Es importante que la gente esté de acuerdo con los objetivos que queremos alcanzar y también con los conceptos más importantes”, asegura la directora a El Confidencial. Kuosmanen no tarda en pronunciar el mantra de la educación en Finlandia: “El contenido no es lo más importante, lo que importa es el alumno. Aquí tratamos de desarrollar su potencial individual y para eso nos centramos en la persona y no en transmitir información, seguimos el constructivismo pedagógico”, explica, convencida.
Esta teoría pedagógica defiende que cada alumno construya su conocimiento con las herramientas que le proporcionan los maestros, pero siempre siguiendo un procedimiento propio e individual.
Entre instrumentos y espectáculos
La escuela de Kaisaniemi es una de las ocho situadas en el área de Helsinki que cuentan con un plan intensivo de música y baile. Ambas asignaturas forman parte del plan de estudios y los cursos, desde tercero, están divididos en dos clases: en una están centrados en el estudio de la música y, en la otra, en el baile. Estudiar una asignatura u otra es obligatorio y son los alumnos,junto a sus padres, quienes escogen el enfoque que va a tener su curso.
Por su parte, los niños de quinto, de 11 y 12 años, de la clase de música graban cada año un CD con canciones que ellos mismos tocan y cantan. Es una tradición del colegio, pero desde hace cinco cursos son los alumnos quienes también componen las melodías y letras de las canciones. Para que todo este trabajo salga bien, los profesores disponen de su tiempo libre para ensayar con sus alumnos. En temporada de ensayos, muchos días se van a casa a las doce y media de la noche.
La gratuidad de la educación finlandesa es uno de los detalles que más llama la atención de este sistema. Desde el comienzo de la historia educativa de un niño hasta la obtención de un título universitario, todos los cursos son gratuitosEn la clase de música de sexto, Satu Hakulinen dirige a los alumnos más mayores del centro, de 12 y 13 años, mientras tocan una pieza de música clásica con diferentes instrumentos. “Estamos ensayando uno de los últimos conciertos que darán en el colegio: el año que viene empiezan el instituto”, explica. En las aulas se respira silencio y respeto hacia los profesores, profesionales muy motivados y con una larga preparación universitaria en pedagogía y en las diferentes asignaturas que se cursan en primaria. Están contentos, aprecian los buenos resultados y se muestran orgullosos de su trabajo.
Una prueba de esta motivación es la maestra Eva Ryhänen, de 65 años, ya retirada. “Después de 38 años en la enseñanza, algunos de ellos como subdirectora de un colegio en Espoo, quiero seguir activa y continuar enseñando, es mi hobby”, cuenta Ryhänen, risueña. Se encarga de las clases de teatro que imparte cada viernes, “pero vengo muchos otros días para dirigir diferentes actividades y proyectos, ahora estoy tratando de que los padres se involucren más en estas actividades”.
Alumnos del colegio Kaisaniemi, en Helsinki (P.D. Jiménez).Alumnos del colegio Kaisaniemi, en Helsinki (P.D. Jiménez).
La creciente inmigración
En un país donde casi toda la población habla un excelente inglés, además de las dos lenguas oficiales, finés y sueco, Kuosmanen asegura que el que un niño sea bilingüe es un gran don. Para los niños extranjeros, el ayuntamiento ofrece clases de su lengua materna en diferentes colegios de la ciudad. “Se busca la escuela más cercana a la casa del alumno y, si tiene que desplazarse a una que esté un poco más lejos, se le proporciona una tarjeta de transporte para que pueda ir sin problemas”, cuenta Kuosmanen.
En las clases se respira silencio y respeto hacia los profesores, profesionales muy motivados y con una larga preparación universitaria en pedagogía y en las diferentes asignaturas que se cursan en primaria“En esta escuela el alumnado es muy homogéneo –explica–, casi no hay inmigrantes, pero en otros colegios de Helsinki hay hasta un 64% de alumnos de origen no finlandés”. La cifra aumenta cada año. Lejos de ver la creciente inmigración como un problema, Kuosmanen se muestra entusiasmada con la multiculturalidad. “Los colegios donde hay hasta 32 lenguas maternas diferentes tienen una riqueza cultural enorme. Los niños tienen un aprendizaje informal en el día a día y adquieren habilidades culturales muy avanzadas”, afirma la directora.
La gratuidad de la educación finlandesa es uno de los detalles que más llama la atención de este sistema. Desde el comienzo de la historia educativa de un niño hasta la obtención de un título universitario, todos los cursos son gratuitos. El material escolar y el comedor están incluidos y en la universidad no se pagan matrículas ni tasas. En Finlandia se considera la educación un derecho fundamental de todos los ciudadanos, así que el Estado tiene la obligación de proporcionarlo. Los universitarios también reciben una ayuda económica mensual para que poder ser independientes de sus padres y centrarse en el estudio.
Métodos contra el acoso escolar
La directora se reúne una vez a la semana con la trabajadora social, la psicóloga, la enfermera y los dos profesores del centro especialistas en problemas de aprendizaje para analizar los problemas que surgen. El objetivo de este equipo de profesionales es “el bienestar del niño”, contestan casi al unísono a El Confidencial. Este grupo multidisciplinar suele analizar cada caso problemático con mucho detenimiento.
Antes de que finalice la verificación del proyecto que dirigirá la enseñanza los próximos diez años, miembros del Departamento de Educación de Helsinki se reunirán con los directores y profesores para estudiar sus sugerencias“La trabajadora social se centra en los problemas de comportamiento. Muchas veces son los profesores quienes piden ayuda y entonces intentamos muchísimas cosas, especialmente en la clase”, asegura Leena Pätsi, la psicóloga del colegio. La directora interviene para agregar que “a veces los problemas en el aula están relacionados con acoso escolar y en esas situaciones tanto la trabajadora social como la psicóloga intervienen, actúan sobre la clase al completo y tratan de desarrollar ejercicios para crear un ambiente positivo”.
Entre los programas que implantan los trabajadores sociales de los colegios finlandeses se encuentra el KiVa, un proyecto nacional pionero y muy exitoso en la prevención del acoso escolar. Se basa principalmente en la actuación sobre el conjunto del aula, donde el trabajador social dirige un juego de roles ayudado por el profesor tutor. En él, los niños adoptan diferentes personalidades para hacer frente a situaciones hipotéticas de acoso.
Les damos las herramientas para ser fuertes ante estas situaciones negativas”, cuenta la profesora de segundo, Kirsi Spears. El programa KiVa, desarrollado en la Universidad de Turku con financiación del Ministerio de Educación y Cultura, está implantado en el 90% de las escuelas finlandesas. Actualmente muchos países están copiándolo en vista de sus buenos resultados.