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lunes, 26 de octubre de 2015

PRENSA. "Sesenta millones: los niños chinos dejados atrás"

   En "El País":

Sesenta millones: los niños chinos dejados atrás

El crecimiento económico ha llevado a millones del campo a la ciudad, pero muchos inmigrantes se ven obligados a dejar a sus hijos en sus pueblos de origen


La guardería que gestiona la profesora Ping, en la aldea de Beikou. / M. VIDAL

Xiu Jiaqi tiene cinco años, unas coletas muy largas y una sonrisa pícara. Aunque hoy está un poco más triste de lo normal. Su padre acaba de marcharse de peón, a construir carreteras. A su madre, que trabaja en Pekín, hace meses que no la ve: “Volverá cuando se acabe el trabajo”, cuenta. Ella se ha quedado al cuidado de sus abuelos y se lamenta de que no pueden ayudarla a hacer los deberes. Su profesora, Ping Xiaorong, lo explica: “Son analfabetos”.
Zhao Yicheng, de seis años, se sienta junto a Xiu. Dice que ella no verá a sus padres hasta el Año Nuevo chino, la única vez en todo el año. Entonces “me traerán regalos. Ropa de color rosa, mi preferido. Y jugaremos juntos. El escondite es lo que más me gusta”.
Las dos pequeñas forman parte de un fenómeno causado por el crecimiento económico en China. Desde 1995 más de 300 millones de personas se han trasladado del campo a la ciudad en busca de una vida mejor. Pero muchos de ellos han tenido que dejar a sus hijos en sus pueblos de origen, generalmente al cuidado de los abuelos. Son los niños “dejados atrás”: según la oficial Federación de Mujeres Chinas suman 61 millones, uno de cada cinco de los menores de todo el país.
En la aldea de Beikou, en Songjiazhuang, en la provincia de Hebei (norte de China) solo quedan 1.700 personas, de las 2.600 que vivían allá hace cuatro o cinco años. Las condiciones de vida son durísimas: al pie de la montaña, y cerca ya del desierto del Gobi, en invierno las temperaturas pueden llegar a 30 grados bajo cero. Las mayoría de las casas no tiene calefacción ni agua caliente. En algunas, las ventanas aún son de papel. La oferta laboral es limitada: o pastor o campesino. Y arrancar a la tierra la cosecha anual de cereales —mijo y maíz, sobre todo— cuesta mucho sudor.
“La gente que se marcha de aquí lo hace, sobre todo, por la educación de sus hijos”, explica la profesora Ping. “Aquí siempre tienen garantizado, mal que bien, un plato de comida. Pero la educación, no”. En Beikou solo se imparten un par de años en la escuela primaria; luego, los niños deben trasladarse a un pueblo mayor. Quienes deseen una formación mejor para sus hijos, y puedan permitírselo, deben enviarlos internos a un colegio privado en la cabeza de comarca. Eso cuesta dinero. Y los padres, cuenta Ping, emigran para conseguirlo.
El problema se ve agudizado por los requisitos del hukou, un permiso de residencia interno que se concede en el lugar de nacimiento y sin el cual los inmigrantes de las zonas rurales carecen de acceso a servicios básicos como la educación o la sanidad. Aunque los padres de Beikou se llevaran consigo a sus hijos a Pekín, no podrían escolarizarlos.
Ping tiene a su cuidado 40 niños, entre los dos años y los seis. El año pasado se ocupaba de 60, aunque 20 se han ido a la ciudad o han pasado a la educación primaria. Ella creó hace seis años, de manera completamente privada, la guardería del pueblo, Shibo, ante la falta de opciones donde dejar a su hijo, entonces de cuatro años. En sus clases, los pequeños aprenden mandarín, matemáticas y un poco de inglés que ella aprendió de forma autodidacta.


Las niñas Xiu y Zhao en la guardería de Beikou. / M. V.
Aproximadamente la mitad de sus alumnos, asegura, son niños dejados atrás. “Se nota la diferencia”, cuenta. “Son más retraídos. Una niña el otro día se echó a llorar en clase porque echaba de menos a su padre… Académicamente también suelen ir un poco peor. Hay casos, como el de Xiu Jiaqi, en el que sus abuelos no saben leer ni escribir, y hay que prestarles un apoyo especial”.
Según un informe del proyecto benéfico Road to School, la ansiedad de los niños aumenta de manera exponencial si no pueden ver a sus padres durante más de tres meses. Pero un 15% de los niños dejados atrás solo ven a los suyos una vez al año; y 15 millones solo reciben una llamada telefónica cada tres meses. Son menores más susceptibles de padecer problemas psicológicos, sufrir abusos o caer en manos del crimen organizado.
Para paliarlo, el Gobierno chino se ha fijado el objetivo de formar a tres millones de trabajadores sociales para 2016, una profesión prácticamente desconocida en el país hasta ahora, apunta Tong Xiaojun, catedrática de Trabajo Social en el Instituto para la Juventud y la Adolescencia de China. Un programa piloto ha establecido una red de trabajadores locales en 120 zonas remotas de las cinco provincias más afectadas por el problema, aunque solamente llega a unos 250.000 menores, una cifra aún ínfima.
Otras ONG también tratan de fomentar la comunicación entre los niños dejados atrás y sus padres, y de convencer a las empresas para que faciliten horarios laborales y días de vacaciones más flexibles, explica Pia McRae, directora para China de Save The Children.

Padres infelices

Xu Yingxia, una limpiadora de casas de 41 años originaria de Anhui, en el sur del país, también alega la educación como gran factor para vivir separada de su hijo. El niño, de 11 años, está interno en Hefei, la capital de su provincia natal. “Podríamos tenerlo con nosotros en Pekín, pero para él no sería bueno. Para nosotros, lo principal es que reciba una buena educación y tenga oportunidades en la vida”.
Para los padres la separación también es dura, y algo que hacen porque sienten que no tienen alternativa. Un estudio de la consultora CCR CSR encuentra que un 80% de quienes han dejado atrás a sus hijos se sienten culpables. El 68% alega que no tiene tiempo para ocuparse de los niños; un 53% explica que carece de dinero para cubrir los gastos básicos. Un 30% se lamenta de que en la ciudad sus hijos no pueden tener acceso a una educación u otros servicios sociales adecuados.
Un 59% de estos padres se declara “carente de compromiso con su puesto de trabajo” debido a la separación familiar. Un 38% admite “errores frecuentes” por la preocupación que le generan sus hijos. Un 33% reconoce ser “infeliz y poco entusiasta”.

jueves, 16 de abril de 2015

PRENSA. "La infancia, víctima de Boko Haram"

   En "El País":

La infancia, víctima de Boko Haram

800.000 niños se han visto obligados a huir de Nigeria por la creciente violencia

Unicef advierte del impacto "devastador" del conflicto sobre los más pequeños y lanza el hashtag #bringbackourchildhood (devuélvenos la infancia)

 Madrid 13 ABR 2015  
  • Aisha, de 13 años, vive en un campo de refugiados desde que miembros de Boko Haram atacaron su ciudad, mataron su padre y secuestraran a su madre.
    Aisha, de 13 años, vive en un campo de refugiados desde que miembros de Boko Haram atacaron su ciudad, mataron su padre y secuestraran a su madre. / ESIEBO (UNICEF)

    Nada se sabe de las más de 200 alumnas secuestradas en Chibok (Nigeria) por Boko Haram hace justo un año. Se teme lo peor, pues la ONU sospecha que muchas de ellas podrían haber sido asesinadas. Su ausencia se ha convertido en símbolo de las más 2.000 mujeres de todas las edades que, según estimaciones del organismo internacional, han sido raptadas por el grupo terrorista en los últimos años. Su historia es el ejemplo del sufrimiento de la infancia en esta guerra entre los islamistas radicales, las fuerzas militares y los grupos de autodefensa civil en el noreste del país africano. Alrededor de 800.000 niños se han visto obligados a huir de la violencia a Chad, Níger y Camerún. Así lo revela el informe Missing Childhoods (Infancias perdidas) publicado por Unicef.
    “El secuestro de más de 200 niñas en Chibok es solo una de las tragedias sin fin que se repiten en una escala épica a lo largo de Nigeria y de la región”, dice Manuel Fontaine, director regional de Unicef para África Occidental y Central, en un comunicado publicado por la organización. “Decenas de niños y niñas han desaparecido en Nigeria secuestrados, reclutados por los grupos armados, atacados, utilizados como arma de guerra, u obligados a huir de la violencia. Estos niños tienen derecho a que se les devuelva su infancia”, añade.
    Para amplificar la alerta sobre el "impacto devastador" que supone el conflicto para los niños de la región, el organismo lanza su mensaje y advertencia con una campaña en redes sociales usando el hashtag#bringbackourchildhood (devuélvannos la infancia). El lema hace referencia al #Bringbackourgirls que hace un año inundó Twitter después de que personajes famosos, incluso la primera dama estadounidense Michele Obama, lo usaran para exigir la liberación de las estudiantes retenidas. El objetivo hoy es muy distinto: solicitar más ayuda internacional para dar respuesta a la crisis humanitaria. También se invita a la gente a que comparta lo que echarían más de menos si les obligaran a abandonar sus casas utilizando el mencionado #bringbackourchildhood.

    Los niños están siendo utilizados en las filas de Boko Haram como combatientes, cocineros, porteadores y vigías, según el informe de Unicef
    La huida, sus causas y lo que dejan atrás es precisamente lo que les pidieron que dibujaran a los pequeños nigerianos asistidos en los campos de refugiados. Las escenas de las ilustraciones, que la organización ha compartido como parte de la campaña, están plagadas de disparos, decapitaciones, familiares desaparecidos y hogares destruidos. Añoran a sus padres, poder ir al hospital cuando caen enfermos o acudir a la escuela. Echan de menos los lápices, un pescado, a un amigo.
    Y eso los que han conseguido escapar. Missing Childhoods describe cómo el conflicto es una carga cada vez más pesada para los niños de Nigeria y de toda la región. Según el documento, los menores están siendo utilizados en las filas de Boko Haram como combatientes, cocineros, porteadores y vigías. Las mujeres jóvenes y las niñas están siendo sometidas a matrimonios forzados, a trabajos en condiciones de esclavitud y son víctimas de violaciones. Y los estudiantes y maestros se han convertido de forma deliberada en objetivos de la violencia: más de 300 escuelas han sufrido daños o han sido destruidas y al menos 196 profesores y 314 alumnos habían muerto hasta finales de 2014.

    Dibujo de Mamoudou, refugiado nigeriano atendido por Unicef en un campo en Camerún.
    Dibujo de Mamoudou, refugiado nigeriano atendido por Unicef en un campo en Camerún.
    Esta realidad que revela el informe ha obligado a Unicef a intensificar su respuesta sobre el terreno en Chad, Níger y Camerún, países a los que han llegado miles de familias nigerianas huyendo de la violencia. La organización afirma que en los últimos seis meses ha tenido que atender y dar apoyo psicosocial a más de 60.000 pequeños refugiados."Para ayudar a aliviar el dolor que les producen los recuerdos, reducir el estrés y hacer frente a la angustia emocional", explica en una nota.
    Pero hay déficit de financiación para continuar esta labor. Por eso, Unicef insta a los donantes internacionales a incrementar su apoyo económico a las actividades de socorro en Nigeria y los países vecinos. La Agencia de la ONU para la Infancia asegura que ha recibido solo el 15% de los 26,5 millones de dólares necesarios para asistir a las víctimas en Nigeria en 2015, y menos del 17% del llamamiento general de fondos para Camerún, el 2% para Níger y el 1% en el caso de Chad.

    martes, 17 de febrero de 2015

    PRENSA. "¿Es el esfuerzo un valor de derechas?". José Antonio Marina

       En "elconfidencial":



    La educación española está ideologizada desde el siglo XIX. Es decir, se toman decisiones educativas por razones religiosas, políticas o economicistas. Una ideología es un sistema –de ideas, creencias, valores y normas– que propone un modelo del mundo y pretende dirigir los comportamientos individuales o políticos de acuerdo con él. Siempre suelen excederse. Los ejemplos son fáciles de poner. Las religiones tienden a convertirse en prescriptores políticos. La ciencia puede convertirse en ideología cuando se considera el único método riguroso de pensar y organizar la realidad. Y el mercado, que es un mecanismo para optimizar la inversión y los intercambios comerciales, se convierte en ideología cuando pretende erigirse en procedimiento óptimo para resolver los problemas éticos y políticos.
    La injerencia ideológica en la educación produce una gran confusión porque mezcla dos niveles. Lo que en el campo político puede ser defendible, no puede sin más aplicarse a los métodos de aprendizaje y formación. Eso ha sucedido, por ejemplo, con el “esfuerzo” o el “mérito”. Ambos se consideran en este momento “valores de derechas”, olvidando las esforzadas revoluciones de izquierdas, o el hecho de que fueran los revolucionarios franceses los que introdujeron la “meritocracia” como ariete contra los privilegios de casta. Los puestos no debían ser ocupados por herencia, sino por mérito. El asunto es importante porque sin aclararlo será imposible un “Pacto de Estado sobre la educación”, ya que hasta ahora lo único que se ha intentado es un “Pacto entre ideologías sobre educación”, lo que resulta por definición casi imposible. Por eso, pido al lector un poco de paciencia, porque me “esforzaré” en aclarar un asunto que se ha liado durante siglos.
    Esfuerzo y mérito acabarían construyendo una sociedad elitista, cada vez más desigual, donde se dejaría a cada cual a merced de su capacidad de esforzarse
    ¿Es, realmente, el “esfuerzo” un valor conservador? Moya Otero, en un interesante libro titulado La ideología del esfuerzo (Catarata), señala que la nueva Ley de Educación (la LOMCE) es la expresión de una ideología: la ideología del esfuerzo –que considera un producto de algunos de los mejores laboratorios de ideas del mundo–. Está destinada a cambiar la mentalidad de la ciudadanía para hacer tolerable la creciente desigualdad social, aprovechando el arraigo de la idea de esfuerzo en nuestra cultura. El principio general sobre el que se ha construido no es difícil de formular: si todos nos esforzamos lo suficiente y aprovechamos nuestro talento, nuestras vidas mejoran.
    Esfuerzo e individualismo
    Este principio es, para los ideólogos del esfuerzo, una verdad evidente de carácter universal sobre la que debería organizarse cualquier sociedad. La ideología del esfuerzo –señala el autor– es el caballo de Troya utilizado por las elites económicas, sociales y políticas en su rebelión contra cualquier forma de Estado o de gobierno comprometida con el bienestar de las personas. Una reacción frente a la hegemonía de la cultura de los derechos que, a  juicio de esas élites, es la ideología de los perdedores. La socialdemocracia –añade– tiene que enfrentarse contra esta ideología, no haciendo depender los beneficios sociales del esfuerzo personal, sino de la acción redistributiva del Estado.

    Algo parecido dice sobre el mérito Yves Michaud, en Qu’est le mérite? Ambos conceptos –esfuerzo y mérito– acabarían construyendo una sociedad individualista, elitista, cada vez más desigual, donde se dejaría a cada cual a merced de su capacidad de esforzarse. Cada uno sería el único responsable de su éxito o de su fracaso. Desde el punto de vista social y político, las argumentaciones de Moya y Michaud tienen sentido por dos razones. En primer lugar, porque los derechos fundamentales no dependen del mérito ni del esfuerzo. Se tienen por pertenecer a la especie humana. En segundo lugar, porque no está nada claro que el esfuerzo –y el mérito correspondiente– sea siempre reconocido o premiado. En este momento se ha roto un pacto social implícito que decía a los jóvenes: si tu cumples tu deber (esforzarte en tu formación), la sociedad cumplirá el suyo (ayudarte a realizar tu proyecto personal). A la vista está que este pacto ha saltado por los aires, lo que devalúa la ideología del esfuerzo.
    Hasta aquí estamos en el plano político. Lo que en él puede ser adecuado no lo es en el terreno educativo. Por eso, las injerencias ideológicas deben mantenerse fuera de él. En la educación es necesario fomentar la cultura del esfuerzo, porque sin ella las capacidades de nuestros niños y niñas no se van a desarrollar. Es entonces cuando vamos a crear la más profunda desigualdad. La educación es la única fuerza realmente niveladora. Una educación pobre abre el camino a cualquier servidumbre. No se trata de elogiar el esfuerzo por el esfuerzo, como si estuviéramos movidos por un fervor martirial. Ha de ser eficiente y con sentido. Si queremos jugar bien al baloncesto, tendremos que entrenarnos. Es así de sencillo. En el modelo educativo que hemos elaborado para la Universidad de Padres, y cuyos fundamentos neurológicos y psicológicos estudiamos en la Cátedra de la Universidad Nebrija que dirijo, damos mucha importancia a lo que actualmente se denominan “funciones ejecutivas”.
    Si no enseñamos a nuestros niños y adolescentes a aplazar la recompensa, a ser resistentes, a soportar la frustración, los estamos haciendo terriblemente dependientes de cualquier premio inmediato
    Son aquellas que permiten dirigir nuestra acción por metas lejanas. Permiten ir más allá del deseo o del impulso del momento. Y esto supone un esfuerzo. Por eso, tenemos que establecer una pedagogía de la perseverancia y la tenacidad. Si no enseñamos a nuestros niños y adolescentes a aplazar la recompensa, a ser resistentes, a soportar la frustración, los estamos haciendo terriblemente dependientes de cualquier premio inmediato y de cualquier manipulación. No quiero abrumarles con referencias, pero si tienen curiosidad pueden consultar en internet el documento del departamento de Educación de EEUU titulado Promoting Grit, Tenacity, and Perseverance: Critical Factors for Success in the 21st Century. Y también dos publicaciones del Gobierno de Ontario (que tiene un magnífico sistema educativo): With our Best Future in Mind y Every Child, Every Opportunity. En todos ellos se aconseja que “educadores, docentes, Administraciones educativas, diseñadores tecnológicos, padres e investigadores deben dar prioridad en los currículos a la perseverancia”.
    El tema es tan importante que seguiremos hablando de él.

    martes, 9 de diciembre de 2014

    PRENSA. "Unicef denuncia que el 2014 ha sido 'devastador' para los niños"

       En "Público.es":

    Unicef denuncia que el 2014 ha sido "devastador" para los niños

    Hasta 15 millones de menores están atrapados por las guerras y decenas de miles murieron en ataques contra sus escuelas o han sido reclutados por grupos armados. En 2014 se ha cumplido el 25º aniversario de la Convención de los Derechos del Niño

    EFE Naciones Unidas 08/12/2014 16:38 


    Los niños con sus pertenencias entre los escombros de su casa, en el campo de refugiados de Shabbora, cerca de la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.

    Los niños con sus pertenencias entre los escombros de su casa, en el campo de refugiados de Shabbora, cerca de la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.UNICEF

    El año 2014 ha estado marcado por el horror, el miedo y la desesperación para unos 15 millones de niños atrapados en conflictos alrededor del mundo, informó hoy Unicef. "Este ha sido un año devastador para millones de niños", lamentó en un comunicado el director ejecutivo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Anthony Lake.
    Unicef, en un balance de los últimos doce meses, aseguró que "nunca en la historia reciente tantos niños habían sido sujetos a una brutalidad tan atroz". "Niños han sido asesinados mientras estudiaban en sus clases y mientras dormían en sus camas; han quedado huérfanos, han sido secuestrados, torturados, reclutados, violados e incluso vendidos como esclavos", denunció Lake.
    En total, Unicef calcula que hay 15 millones de menores atrapados por guerras en distintos puntos del mundo y que hasta 230 viven en países y áreas afectadas por conflictos. Entre los peores casos, el Fondo de la ONU destacó los de la República Centroafricana, donde 2,3 millones de niños se han visto afectados por la guerra y unos 10.000 han sido reclutados por grupos armados.
    En Siria, 1,7 millones de niños son refugiados y otros 7,3 sufren el impacto del conflictoEn Siria, más de 7,3 millones de menores sufren el impacto del conflicto y 1,7 millones son refugiados. Durante los primeros nueve meses del año, se registraron además 35 ataques contra escuelas, que mataron a 105 estudiantes e hirieron a casi 300.
    Tanto en Siria como en el vecino Irak —donde 2,7 millones de pequeños han sufrido las consecuencias de la violencia—, los niños han sido testigos de primera mano de la"creciente violencia extrema" de algunos grupos, según Unicef. En Gaza, unos 54.000 niños perdieron sus hogares como consecuencia de la ofensiva israelí del verano, durante la que murieron 538 menores y más de 3.370 resultaron heridos.
    En otros países, como Sudán del Sur, además de desplazar a cientos de miles de niños, la violencia ha contribuido a extender el hambre. Según los cálculos de Unicef, unos 235.000 menores de cinco años sufren en el país malnutrición extrema.
    La agencia de la ONU destacó además que todas esas crisis han contribuido a dejar en un segundo plano la difícil situación que vive la infancia en otros países como Afganistán, la República Democrática del Congo, Nigeria, Pakistán, Somalia, Sudán y Yemen.
    El ébola, además, ha dejado miles de huérfanos en Guinea, Liberia y Sierra Leona y a unos cinco millones sin posibilidad de acudir a la escuela. "Es tristemente irónico que en este 25 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, en el que hemos podido celebrar tanto progreso para los niños globalmente, los derechos de tanto millones de menores hayan sido brutalmente violados", señaló Lake.

    miércoles, 3 de diciembre de 2014

    PRENSA. "Finlandia, el país modelo en la educación mundial, acaba con la escritura a mano"

       En "El Confidencial":



    Es el fin. El sistema educativo finlandés ha decidido sustituir el aprendizaje de la escritura a mano por clases de mecanografía en el teclado QWERTY a partir del curso 2016/2017. Una decisión que probablemente empezará a ser replicada en el resto del mundo, gracias a la buenísima reputación de la que goza el país escandinavo debido a sus resultados en los exámenes PISA
    No es la única medida que atenta con poner fin a los cuadernos Rubio. En Estados Unidos, los estándares de Núcleo Común (o Common Core standards), que han sido adaptados en gran parte del país, sólo exigen a los alumnos la legibilidad de sus textos hasta el Primer Grado, a los siete años. Desde ese curso, los esfuerzos docentes se centran en que los estudiantes tecleen lo más rápido posible, como ocurrirá en Finlandia. “Las habilidades de escritura rápida son una importante competencia nacional”, ha manifestado Minna Harmanen, del Consejo Nacional de Educación, que desarrolla el plan de estudios.
    En el futuro sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que se han considerado desfasados, como la enseñanza del latín. ¿O no?
    Aunque reconoce que se trata de una importante transformación social, esto facilitará la adquisición del lenguaje, puesto que el ordenador se encuentra más ligado a la vida cotidiana de los niños que un folio. ¿Quién escribe a mano hoy en día? Efectivamente, cada vez menos personas, y por eso ya hay muchos jóvenes que no son capaces ni siquiera de enviar una carta. Desde un punto de vista estrictamente utilitario, la lógica es aplastante: en el futuro cercano, ya sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos para comunicarnos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que últimamente se han considerado desfasados, sólo defendidos por nostálgicos, como la enseñanza del latín o el griego. ¿O no?
    Integrados tecnológicos y apocalípticos de la vieja escuela
    Como suele ocurrir cada vez que un adelanto tecnológico propicia un cambio en los programas educativos, las reacciones suelen dividirse entre apocalípticos e integrados, entre aquellos que lamentan que los tiempos cambien y los que celebran el “adaptarse o morir”. Entre estos últimos se encuentra, por ejemplo, el experto en nuevas tecnologías Enrique Dans, que en una entrada en su blog explicaba que escribir a mano es muy poco práctico y la firma, un método de autentificación poco seguro. Desde su punto de vista, la preservación de la escritura manual es poco más que una reivindicación romántica.
    Los jóvenes están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto escrito en un folio
    Hay buenas razones para defender el aprendizaje de la tipografía. De igual manera que tener una caligrafía adecuada y una mano rápida eran vitales para tomar notas en la universidad y hacernos entender, teclear rápido y sin errores será una cualidad igual de imprescindible. Además, las formas de gestionar la información han cambiado: la escritura ya no es tan lineal como en el pasado, y los jóvenes ya están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto no digital. Las notas se toman de forma más rápida en un teclado que con un bolígrafo y un folio.
    La escritura a mano parece un reducto de nostálgicos, pero tiene sus ventajas. (Corbis)La escritura a mano parece un reducto de nostálgicos, pero tiene sus ventajas. (Corbis)
    Con lo que no cuentan los integrados defensores de la tipografía es que las cartillas cumplen otras funciones más allá de enseñar a escribir a mano correctamente. Por ejemplo, el aprendizaje caligráfico implica que el niño ponga en marcha mentalmente la producción de los trazos a través de la direccionalidad –qué camino sigue el bolígrafo para trazar la letra– y la fragmentación –la separación de palabras en una oración escrita–, que favorecen la adquisición mental del lenguaje, así como el reconocimiento de los diversos monemas incluso en caso de que, a diferencia de lo que ocurre con la tipografía, estos no mantengan una forma constante.
    De nuestra mano a nuestra mente
    Si hay buenas razones para seguir defendiendo la escritura a mano, estas se encuentran en los estudios neurológicos y psicológicos de los procesos de aprendizaje que, durante los últimos años han puesto de manifiesto que el bolígrafo se lleva mejor con nuestro cerebro que el teclado. En ocasiones, se trata de una simple cuestión de lentitud, como ponía de manifiesto una investigación realizada por Karin H. James y Laura Engelhardt de la Universidad de Indiana. El experimento concluyó que el procesamiento de las letras en el cerebro se realizaba de forma más adecuada cuando estas se escribían a mano.
    Los estudiantes que tomaban notas por ordenador obtenían peores resultados al responder preguntas conceptuales
    No se trata únicamente de que el ordenador pueda presentar otras distracciones más atractivas al alumno, como se ha criticado en muchas ocasiones, sino que el procesamiento de la información al que obliga la escritura manual y que se realiza de forma más precipitada en la tipográfica facilita la comprensión de lo que se escribe y la codificación en la memoria de la información recibida. Es lo que señaló otro estudio publicado en Psychological Science, que puso de manifiesto que los estudiantes que tomaban notas por ordenador obtenían peores resultados al responder preguntas conceptuales sobre lo que habían escrito, puesto que tendían a transcribir lo expresado por el profesor de forma literal, sin procesarlo.
    Ambas investigaciones son complementadas desde un punto de vista neurológico por otra publicada en Developmental Neuropsychology, que explicó que la escritura en teclado, manual y cursiva activaban tres diferentes esquemas mentales en sus usuarios. Los niños que utilizaban un bolígrafo para escribir eran capaces de producir de forma mental lenguaje con una mayor velocidad y expresaban más ideas.
    No son las únicas demostraciones de la utilidad de la escritura manual: se ha comprobado que esta es un instrumento más eficaz a la hora de reducir los efectos de la dislexia, especialmente en lo que se refiere a la cursiva, que los ayuda en el proceso de descodificación del lenguaje. Buenas razones para no olvidarnos para siempre de los viejos lápices. Además, quién sabe cuándo llegará un apagón o esa temida tormenta solar que apague para siempre nuestros aparatos informáticos y nos devuelva a un mundo en el que la tinta era nuestra mejor forma de comunicarnos