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domingo, 12 de abril de 2015

PRENSA CULTURAL. LENGUA. "El gusto por lo corto". Luis Magrinyà

   En "El País":

El gusto por lo corto

Hoy: el estilo no está en las preposiciones (tercera y última parte)

Hay una serie de preposiciones que, no sabemos por qué, aunque seguro que no es por el principio de economía, solemos evitar en la lengua diaria, decantándonos por locuciones de significado equivalente pero con mayor número de sílabas. Normalmente, cuando hablamos, no decimos trasbajo ni ante a no ser en usos fijos o específicos, sino otras fórmulas compuestas de tres o más sílabas (detrás de; después de, al cabo de, dentro de; debajo de; delante de) que, no nos pregunten tampoco por qué, suelen incluir la preposición de, sin duda una de nuestras favoritas.
Cuando decimos lengua diaria no nos estamos refiriendo realmente a la lengua coloquial. Éste es un nivel que establece oposición efectiva con el nivel formal, culto o literario: si coloquialmente decimos “p’alante”, o nos olvidamos el “de” cuando “nos damos cuenta que” o el “en” cuando “nos fijamos que”, o llamamos a nuestro interlocutor cada dos por tres “tío” o “tía”, o no terminamos las frases, o nos liamos “mogollón”, del mismo modo evitamos este tipo de abandonos cuando nos ponemos a escribir o a hablar en público o en situaciones formales. No es el caso de las locuciones preposicionales mencionadas en el párrafo de arriba: no hay en ellas nada que nos reprima de utilizarlas en contextos no familiares. Podemos perfectamente decir debajo de y ni siquiera pensar que estamos salvando el honor. Y, sin embargo, algo se activa en nuestra conciencia y de pronto nos ponemos a decir bajo.
No nos referimos, evidentemente, a casos en los que no sea posible la variación: “bajo cero”, “bajo seudónimo”, “bajo amenaza”, “bajo el efecto” etc. son siempre bajo, y no debajo de, en casa o fuera de ella. La elección se presenta cuando tenemos que referirnos literalmente a un espacio situado a nivel inferior que otro. Es entonces cuando nos acecha ominosamente ese bajo, más corto y al mismo tiempo tan seductor. Por supuesto no es incorrecto utilizarlo, pero a veces parece que la corrección puede crear extrañas distorsiones estilísticas. El efecto es tanto más acusado cuanto más casera sea la realidad a la que nos referimos en el enunciado:

Con ‘bajo’, la elección se presenta cuando tenemos que referirnos a un espacio situado a nivel inferior que otro
“… el periodista recogió los documentos, miró a su alrededor y, levantándose con presteza, fue a meterlos bajo el sofá” (Arturo Pérez Reverte, El maestro de esgrima (1988), Alfaguara, Madrid, 1995, p. 200).
“Said ha depositado bajo la silla una palangana llena de carbones encendidos e incienso” (Alejandro Jodorowsky, La danza de la realidad, Siruela, Madrid, 2001, p. 330).
“Los fogones: No deben estar bajo la ventana ni cerca de los grifos” (Mariano Bueno, El libro práctico de la casa sana, RBA, Barcelona, 2004, p. 84).
“Tengo que poner las zapatillas bajo la cama, comprobar que las persianas cierran, que la ducha tiene un chorro decente” (Margaret Mazzantini, La palabra más hermosa, Lumen, Barcelona, 2010, trad. de Roberto Falcó Miramontes, Google Libros).
En un pequeño universo de muebles y enseres domésticos, ¿quién dice que pone una cosa bajo el sofá, bajo la silla, bajo la ventana? ¿Pone alguien las zapatillas bajo la cama? Nos tememos que no. Solemos poner todas esas cosas debajo de. El efecto suena incluso más violento, independientemente ahora de la realidad designada, cuando la preposición se inscribe en un contexto (ahora sí) claramente coloquial:

¿Quién dice que pone una cosa ‘bajo el sofá, bajo la silla, bajo la ventana’? Solemos poner esas cosas ‘debajo de’
“Pues a ti te toca resolver la papela, que yo voy a esconderme bajo el piano” (Miguel Romero Esteo, El vodevil de la pálida, pálida, pálida, pálida rosa, Fundamentos, Madrid, 1979, p. 100).
“Después ya nada me importará y si el casero me pone la maleta en la calle iré a dormir bajo un puente, si llega el caso” (Francisco Miranda de Rojas, Amarillo limón, Huerga y Fierro, Madrid, 2002, p. 79).
“El Gobierno acusa al PP y a CiU de ‘hacer manitas bajo la mesa’” (titular, Diario de Mallorca21/IX/09).
O hablamos coloquialmente, o no lo hacemos. Estas mezcolanzas resultan algo sospechosas: ¿por un lado resolvemos “la papela” pero por otro nos escondemos “bajo el piano”? ¿Todo en la misma frase? Y… ¡las manitas se hacen (por) debajo de la mesa!
Otra preposición, más breve aún, que es víctima del mismo proceso, es tras. Nuevamente debemos decir que no nos referimos a usos obligados como “día tras día” o “tras la pista”, sino a aquellos en los que se permite variación, es decir, a aquellos en que podemos elegirdespués de o al cabo de cuando encabeza un complemento circunstancial de tiempo, o detrás de cuando el complemento es de lugar.

Otra preposición, que es víctima del mismo proceso, es‘tras’.  Y no nos referimos a usos como “día ‘tras’ día”
Tiempo:
 “Corta el calabacín en rodajas y, tras pasarlas por harina, fríelas en abundante aceite” (Karlos Arguiñano, 1069 recetas, Asegarce/Debate, Barcelona, 1996, p 221): después de.
“Ahí se inmutó un poco, pero tras un segundo contestó con naturalidad” (Alicia Giménez Barlett, Serpientes en el Paraíso, Planeta, Barcelona, 2002, p. 69): al cabo de.
“… me acosté tras escribir la última línea y he dormido como ninguna de las noches pasadas” (Gregorio Salvador Caja, El eje del compás, Planeta, Barcelona, 2002, p. 342): después de.
“Felicítate tras cada esfuerzo, tras cada logro importante, anímate a ti mismo” (Bernabé Tierno, Vivir en familia. El oficio de ser padres, San Pablo, Madrid, 2004, p. 128): después de.
“España es tras Japón el país más ruidoso del mundo” (Mariano Bueno, El libro práctico de la casa sana, RBA, Barcelona, 2004, p. 126): ¡después de, detrás de, por el amor de Dios!
Y ahora lugar (detrás de):
“… y tras la ropa apareció el cuerpo de ella, desnudo y con mil heridas” (Ramón Ayerra, La lucha inútil, Debate, Madrid, 1984, p. 81).
“Andamos por caminos de tierra y a los costados, tras las alambradas, los campos se suceden altos y bajos” (Yuyu Germán, El país de las estancias, Emecé, Buenos Aires, 1999, p. 135).
“Si bien la fachada no era del todo visible tras la vegetación, las puertas y ventanas parecían estar siempre cerradas” (César Aira,Varamo, Anagrama, Barcelona, 2002, p. 84).
“Escondida tras unos helechos vio la silueta de la doctora en la tenue luz de la luna” (Isabel Allende, La Ciudad de las Bestias, Montena, Barcelona, 2002, p. 270).

Sorprende la cantidad de ‘tras’ que pueden aparecer en un escrito una vez le ha picado a uno el gusanillo
Así, aisladamente, no parece que haya demasiado que reprochar a la mayoría de estos ejemplos literarios. Pero sorprende la cantidad detras que pueden llegar a aparecer en el curso de un escrito una vez le ha picado a uno el gusanillo. Si ya no es frecuente decir tras en la lengua diaria, leerlo repetidamente a lo largo de un texto crea un efecto general de pretenciosa violencia, pues uno vuelve a preguntarse por qué querrá marcar el autor las distancias −es decir, marcar su estilo− sirviéndose precisamente de una preposición.
Ya que estamos con tras, no queremos dejar pasar la oportunidad de invocar una de nuestras redundancias favoritas, que no puede faltar en ninguna novela que se precie:
“Julio cerró la puerta tras de sí y dejó sobre la mesa el original de Orlando Azcárate” (Juan José Millas, El desorden de tu nombre(1988), Alfaguara, Madrid, 1994, p. 65).
“Cerró la puerta tras de sí y se quedó de pie con la luz apagada sin saber qué hacer” (Rosa Regás, Azul, 1994, Destino, Barcelona, p. 190).
“Hola, Cristina −dice, y besa a su suegra en la mejilla, tras cerrar la puerta tras de sí” (Jaime Bayly, La mujer de mi hermano, Planeta, Barcelona, 2002, p. 70).
Bueno, ya oímos la voz de los partidarios del “matiz”. Es que es posible cerrar la puerta ante sí, dirán. ¿De veras? Bueno es saberlo.

Vamos finalmente con ‘ante’. Es ésta una preposición que se ha especializado en los usos menos literales
Vamos finalmente con ante. Es ésta, curiosamente, una preposición que creemos que se ha especializado en los usos menos literales, es decir, cuando no significa físicamente delante de y no puede cambiarse por dicha locución. Los ejemplos siguientes nos parecen completamente normales:
“… sus víctimas viven tan apegadas a su mal que no pueden prescindir de él y, ante el peligro de sentir su carencia, lo acrecientan” (Anna Maria Moix, Vals negro, Lumen, Barcelona, 1994, p. 196).
“No retroceden ante nada, son valientes” (Isabel Allende, La Ciudad de las Bestias, ed. cit., p. 87).
“España dice que su posición ante la entrada de una Escocia independiente en la UE dependería de Londres” (titular, Europa Press, 16/XII/13).
En cambio, estos que vienen ahora suenan totalmente anormales:
“Nadie se detuvo ante la casa” (Juan Benet, Saúl ante Samuel (1980), Cátedra, Madrid, 1994, p. 243).
“Me esperaba ante una mesa del café-terraza en compañía de su ayudante” (José Revueltas, Dios en la tierra, Era, México D. F., 1981, p. 20).
“Biralbo se puso ante él y lo obligó a detenerse” (Antonio Muñoz Molina, El invierno en Lisboa (1987), Seix Barral, Barcelona, 1995, p. 146).
“… erró dando vueltas por la ciudad y hasta permaneció bastante rato ante la puerta del cine” (Luis Melero, La desbandá, Roca, Barcelona, 2005, Google Libros).
“Rochelle estaba ante el ordenador” (John Grisham, Los litigantes, Plaza & Janés, Barcelona, 2013, trad. de Fernando Gari Puig, Google Libros).

Uno de los comunes errores del estilista es crear oposiciones allí donde no las hay
¿Realmente alguien “permanece” ante, y no delante de, la puerta del cine? (Bueno, la verdad es que si “permanece”, podemos esperarnos cualquier cosa.) ¿Se detiene ante, y no delante de, la casa? ¿Estáante, y no delante de, el ordenador? Frente a también podría haber valido en alguno de estos casos: los autores tenían realmente dónde elegir. Pero una pulsión irresistible los ha arrastrado al ante.
¿Es posible que en nuestra conciencia delante de, después de, debajo de, detrás de, que tanto se oyen en la vida diaria, se hayan ganado una infame reputación de coloquialismos? Uno de los comunes errores del estilista es crear oposiciones allí donde no las hay. Que una palabra sea de uso frecuente y ordinario no significa que sea un coloquialismo ni mucho menos una vulgaridad. Ni “agua” ni “dormir” ni “bueno” ni “ayer” son coloquialismos por mucho que formen parte del vocabulario de todos los días; tampoco nos cortamos de decir esas palabras cuando la situación exige formalidad… o literatura. Son neutras y polivalentes, nunca nos hacen quedar mal. Pero quizá ese concepto de neutralidad sea el que más les cueste entender a los estilistas: ellos siempre parecen preguntarse para qué va uno a tener estilo si no se va a notar.

lunes, 25 de junio de 2012

PRENSA CULTURAL. LENGUA. Revisión del Diccionario: incorporación de nuevos términos

Violan Flores y Montserrat Gutiérrez tras su boda, en la sala de plenos del Ayuntamiento de Badalona (Barcelona), la primera entre dos mujeres en España. / EFE. ("El País")

   En "El País":

La Real Academia bendice el matrimonio homosexual

La quinta revisión del Diccionario impreso en 2001 incluye 1.697 modificaciones

Se presta especial atención al ámbito digital, a la crisis y a los avances sociales

Entre las palabras del mundo digital figuran blog, bloguero, chat, SMS, tableta...

 Madrid 22 JUN 2012 

En una especie de proceso de inculturación, la Real Academia y las 22 academias de la lengua han reconocido 1.697 palabras que dejan de ser okupas en nuestro lenguaje y lo hacen más incluyente. La RAE empieza a quitarse el sambenito de friki al modernizarse bendiciendo nuevas acepciones para voces como matrimonio, referidas a la unión entre homosexuales, e incluso aceptando otras tan íntimas como gayumbo y seductoras como canalillo que no estaban en el diccionario. Busca la conciliación del mundo digital al reconocer a los blogueros y que la gente pueda chatear y usar su lápiz de memoria, tengan o no tabletas y dominen o no el espanglish, aunque a algunos sociatas y peperos esto les parezca un peñazo. Una RAE más globalizante y empática que con su última actualización ha hecho del idioma una fiesta isidril que conecta con todos como una buena USB.

MÁS INFORMACIÓN

La Academia ratifica la soberanía del pueblo en el uso y costumbres del habla, con más o menos celeridad. “La RAE no promociona palabras, registra lo que se impone, lo que la gente utiliza”, aclara Darío Villanueva, secretario de la Academia y coordinador de las comisiones que elaboran el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Esta es la quinta revisión que se hace desde 2001, fecha en que se publicó la edición 22ª del diccionario de referencia de la lengua española, que desde entonces ha hecho 22.000 actualizaciones. La actual se cerró el 31 de diciembre pasado, lo que significa que la sexta y última revisión coincidirá con la impresión de la 23ª edición del diccionario, que saldrá en otoño de 2014. Un proceso que ya está en marcha.
Una de las actualizaciones más destacadas es la referida a la nueva acepción de Matrimonio: “En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses”. Es la primera vez que el diccionario ratifica de forma oficial esta polémica acepción. Se trata de una novedad importante tras el debate surgido en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que en 2005 aprobó la unión entre personas del mismo sexo como matrimonio pero que el Partido Popular ha recurrido ante el Tribunal Constitucional.

Nuevas

La imparable polinización de voces provenientes del universo tecnológico sigue en la RAE. Esta vez reconoce como oficiales voces, ofrece modificaciones y nuevas acepciones como Blog, Bloguero, Chat, Chatear, Lápiz (de memoria), Memoria (como dispositivo externo y electrónico), SMS, tableta y USB.
La RAE afirma que se ha “procurado eliminar referencias inoportunas a raza y sexo, pero sin ocultar arbitrariamente los usos reales de la lengua”. Recuerda la conveniencia de que un diccionario como este debe facilitar claves para la comprensión de textos escritos desde 1500.
Esta puesta al día se ha hecho con la ayuda de un banco de datos informático para comprobar el registro de la voz propuesta en distintos contextos como medios de comunicación, libros y ámbito político. Al final, las comisiones debaten la palabra y acuerdan la definición. Fue el caso de Matrimonio o de Tableta, como dispositivo electrónico de lectura. Aquí se comprobó que había un uso que era molesto, tablet, del inglés, para el singular, y tablets para el plural. Al principio, recuerda Villanueva, se pensó en Tablilla, en referencia a las milenarias tablillas de escritura, pero luego se generalizó la castellanización de tableta, como ha quedado recogido ahora.
En cuanto a los periodos de tiempo para reconocer o bendecir una palabra, la RAE da un plazo, o periodo de prueba, de unos cinco años, y constatar que no es algo pasajero. Pero el lenguaje y el habla son elementos vivos en incesante e impredecible evolución. A veces, recuerda Villanueva, hay palabras que entran con fuerza pero luego se desinflan. Fue el caso de Modem, que hace unos años parecía vital y ahora va en retroceso. De siempre una lengua se nutre de otras lenguas.
El diccionario tiene un espacio limitado de 90.000 voces, supedidato, básicamente, por su edición impresa que es la madre de todo, pero en 2014, la cifra se ampliar.
Algunas críticas y burlas recibe la RAE sobre el retraso con que suele reconocer algunos vocablos. En algunos casos, dice el secretario de la Academia, se puede deber a que dichas voces pasan desapercibidas y no se repara en ellas. Es el ejemplo de Gayumbo y Canalillo, contra las que no ha habido ninguna animosidad. El retraso de la incorporación de Friki es porque “tiene una vigencia cronológica reciente”. ¿Y espanglish? “Es un neologismo híbrido que viene de Estados Unidos que refleja la realidad lingüística. No se incluyó en el diccionario de 2001 porque no había la masa crítica suficiente”.
Pero la RAE se pone las pilas para coger el ritmo del presente. Ahí están nueve acepciones sobre la palabra Riesgo: de crédito, de interés, de reinversión, específico, operativo, país, de mercado, sistémico y soberano. En cuanto a futuras incorporaciones ya están listas prima de riesgo, twitt y twitter. Sabe la RAE que ella tutoriza sin ningún acojonamiento en medio del euroescepticismo a cuentacuentos e incluso a teletrabajadores que envían páginas web y SMS para hablar de todo esto.

Nuevas acepciones en el DRAE

Matrimonio. [Enmienda de acepción]. M. Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.
Matrimonio. … [Adición de acepción]. ‖ M. 1 bis. En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.
Memoria. … [Adición de forma compleja]. ‖ ~ USB. F. Inform. Dispositivo externo, generalmente electrónico, en el que se almacenan datos e instrucciones para recuperarlos y utilizarlos posteriormente, conectándolo a una computadora.
Riesgo. … [Adición de forma compleja]. ‖ ~ de mercado. M. Econ. Incertidumbre para un inversor o entidad financiera, derivada de que los cambios que se producen en los mercados, p. ej., en los tipos de interés, de cambio, etc., alteren el precio de sus activos.
Tableta. [Enmienda de artículo]. F.  ‖ 4. Dispositivo electrónico portátil con pantalla táctil y con múltiples prestaciones.
Ugetista. [Adición de artículo]. ADJ. 1. Esp. Perteneciente o relativo al sindicato español UGT. Comunicado ugetista. ‖ 2. Esp. Afiliado a la UGT. Trabajador ugetista. U. t. c. s.
Ugetista. [Adición de etimología de artículo]. (Del deletreo de la sigla
UGT 'Unión General de Trabajadores' e -­ista).


Algunas novedades del DRAE

acojonamiento. [Adición de artículo]. M. coloq. malson. Esp. Acción y efecto de acojonar o acojonarse.
blog. [Adición de artículo]. (Del ingl. blog). M. Sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores.
bloguero, ra. [Adición de artículo]. I. ADJ. 1. Perteneciente o relativo a los blogs o a los blogueros. ‖ II. M. y F. 2. Persona que crea o gestiona un blog.
camp. [Adición de artículo]. (Del ingl. camp). ADJ. Que recrea con desenfado formas estéticas pasadas de moda. Peinado camp. Apl. a un estilo, u. t. c. s. m.
canalillo. [Adición de artículo]. M. coloq. Comienzo de la concavidad que separa los pechos de la mujer tal como se muestra desde el escote.
chat. [Adición de artículo]. (Del ingl. chat; propiamente 'charla'). M. 1. Inform. Intercambio de mensajes
electrónicos a través de internet que permite establecer una conversación entre dos o varias personas. ‖
2. Inform. Servicio que permite mantener conversaciones mediante chats.
chatear2. [Adición de artículo]. INTR. Inform. Mantener una conversación mediante chats.
cienciología. [Adición de artículo]. F. Movimiento religioso de origen estadounidense que pretende
promover el conocimiento introspectivo mediante ciertas técnicas.
espanglish. [Adición de artículo]. M. Modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados
Unidos, en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés.
espanglish. [Adición de etimología de artículo]. (Del ingl. Spanglish, fusión de Spanish 'español' y
English 'inglés').
gayumbos. [Adición de artículo]. M. pl. coloq. Esp. calzoncillos.
inculturación. [Adición de artículo]. F. Proceso de integración de un individuo o de un grupo, en la cultura y en la sociedad con las que entra en contacto.
okupa. [Adición de artículo]. I. ADJ. 1. jerg. Dicho de un movimiento radical: Que propugna la ocupación de viviendas o locales deshabitados. ‖ 2. jerg. Perteneciente o relativo al movimiento okupa. ‖ II. COM. 3. jerg. Miembro de un grupo okupa.

orgásmico, ca. [Adición de artículo]. ADJ. Perteneciente o relativo al orgasmo. Placer orgásmico.
peñazo. [Adición de etimología de artículo]. (Del aum. de peña, por alus. a su pesadez).
pepero, ra. [Adición de artículo]. ADJ. 1. coloq. Esp. Perteneciente o relativo al Partido Popular español. ‖ 2. coloq. Esp. Afiliado al Partido Popular. U. t. c. s.
pepero, ra. [Adición de etimología de artículo]. (Del deletreo de la sigla PP 'Partido Popular' y -ero).
tableta. [Enmienda de artículo]. F. 1. Pieza rectangular y plana de chocolate, turrón y otros alimentos. ‖ 2. pastilla (‖ porción de pasta medicinal). ‖ 3. Madera de sierra, más bien pequeña, que se usa especialmente para entarimar. ‖ 4. Dispositivo electrónico portátil con pantalla táctil y con múltiples prestaciones. ‖ 5. Arg. Especie de alfajor, comúnmente cuadrado o rectangular. ‖ 6. pl. desus. tablillas de San Lázaro. ‖ en ~s. LOC. ADV. desus. En duda o en situación insegura. ‖ tocando ~s. LOC. ADV. coloq. p. us. Sin conseguir lo que se esperaba.

teletrabajador, ra. [Adición de artículo]. M. y F. Persona que realiza su labor en régimen de teletrabajo.
sociata. [Adición de artículo]. ADJ. coloq. Esp. socialista. Gobierno sociata. Apl. a pers., u. t. c. s. Los sociatas presentan su programa.
sociata. [Adición de etimología de artículo]. (Acort. de socialista y el suf. jergal -ata).

miércoles, 7 de diciembre de 2011

PRENSA CULTURAL. "El lexicógrafo como Tántalo", por José Antonio Millán


   En "El País":
El lexicógrafo como Tántalo

   El experto José Antonio Millán explica los logros de la nueva edición del 'Diccionario del español actual' (Aguilar), de Manuel Seco. Una ambiciosa obra tras la que se esconden 40 años de trabajo para adaptar la esencia de la lengua.

JOSÉ ANTONIO MILLÁN 06/12/2011

   Cuando en 1988 accedí a la dirección editorial de Taurus Ediciones, en sus locales (donde también estaba Aguilar), tras una puerta casi siempre cerrada, descubrí que se afanaba un grupito de personas en torno a unos ficheros. Pregunté, y me dijeron que eran Manuel Seco y su equipo, que elaboraban su nuevo diccionario, comenzado en 1970.
   Por supuesto, como todo profesional de la lengua conocía sus obras gramaticales y el Diccionario de dudas y dificultades. Pedí al entonces director de Aguilar, Mauricio Santos, que me lo presentara (prometiendo no distraer demasiado su labor), y ahí empecé mi relación con el Diccionario del español actual, todavía nonato. Efectivamente: habrían de pasar aún 11 años para que la obra viera la luz. Apareció en 1999, y era una absoluta novedad en el ámbito de la lexicografía española: un diccionario que tenía la desfachatez de no basarse en otros anteriores, sino en usos de nuestra lengua, literaria o no. Porque muchos diccionarios se hacen a partir de otros, y eso ha perpetuado no solo auténticos fantasmas lexicográficos (palabras que nunca han existido, pero que se acarrean de obra en obra), sino también voces desusadas, definiciones viciadas...
   La pretensión de Seco y su pequeño equipo, dirigido por Olimpia Andrés, fue partir de ejemplos reales de uso de la lengua de España a partir de 1950. La estructura o planta de las definiciones se creó también exprofeso para esta obra, con lo que el resultado fue un diccionario de la lengua real, contemporánea, y hecho con criterios modernos. Del éxito logrado da cuenta el hecho feliz de que ahora aparezca la segunda edición actualizada.
   Quienes hemos comprobado durante estos años la minuciosidad del trabajo que había detrás del Diccionario del español actual podemos adivinar el placer que habrá supuesto para sus artífices la elaboración de una edición corregida y aumentada. Recordemos que la documentación inicial empezó en 1970 a partir de libros y periódicos, por supuesto en papel. Las citas aspirantes a documentar una acepción se confiaron a fichas de papel, y la redacción se llevó a cabo del mismo modo, y solo al final se pasó a soporte informático para la edición. Desde la aparición de la obra en 1999 se ha ampliado muchísimo el número de periódicos en línea, y además existen los corpus de la Academia, lo que (unido a la continuación del trabajo de documentación) ha hecho posible perfeccionar el diccionario, y aportaré un pequeño ejemplo de cómo. En la primera edición, las 141.000 acepciones se ilustraban con 200.000 citas. Sin embargo había acepciones que, aun estando claras para el lexicógrafo, no tenían una cita que las atestiguara en el gran corpus manejado (y recordemos que estábamos aún en la era a. G., antes de Google). Estos ejemplos "de procedencia no localizada", se han sustituido ahora por citas bien referenciadas: por ejemplo, la acepción dos de barbacoa, que antes estaba ilustrada con un ejemplo creado ad hoc, ahora lleva una cita de Elvira Lindo.
   Porque esta escritora, y Vila-Matas, y García Gual, y Umbral, y Martín de Riquer (y, si se me permite la confidencia, el autor de estas líneas), y multitud de periódicos y revistas, junto a obras de enseñanza y divulgación, y catálogos y folletos, han ido aportando a lo largo de más de 40 años los ejemplos de uso que luego, destilados en el alambique del lexicógrafo, han formado, gota a gota, las 83.000 palabras, que totalizan casi 200.000 acepciones ilustradas por 280.000 citas de la nueva edición.
   ¿Tenemos por fin aquí el Diccionario del español actual definitivo? ¡Ay!, la tarea del lexicógrafo, aunque esté informatizado, es la de un moderno Tántalo, que ve aparecer en la lejanía una fruta más jugosa, apenas está degustando la que con tantos esfuerzos ha podido coger. Los consultantes y lectores de esta obra disfrutarán de la claridad de las definiciones, de las precisas indicaciones de construcción y régimen (útiles tanto para el hispanohablante como para el extranjero), de los iluminadores ejemplos. Pero eso no impedirá que un puñadito de personas se detengan en la lectura de una novela, del prospecto de una medicina, y anoten una cita valiosa que aclara una acepción que no tuvieron en cuenta en la última edición: ¡queda para la siguiente!

sábado, 22 de octubre de 2011

PRENSA CULTURAL. "Medio siglo de lupa sobre el español", reportaje

Manuel Seco. ("El País")

   En "El País":
Medio siglo de lupa sobre el español

   El 'Diccionario de dudas y dificultades', de Manuel Seco, actualizado 50 años después de su aparición, reprueba algunas normas ortográficas de la RAE.

TEREIXA CONSTENLA - Madrid - 21/10/2011

   -Y cuidado con los puntos y las comas.
   Al despedirse, Manuel Seco Reymundo (Madrid, 1928) desmonta en pocos minutos un viejo prejuicio: la erudición y el envaramiento son indisolubles. Podría afirmarse sin exagerar que este señor bienhumorado es de los pocos lingüistas que ha tocado la cima. ¿Acaso hay mayor gloria para un lexicógrafo que dar nombre a un diccionario? Puede: dar nombre a dos.
   "En realidad tengo dos hijos. A uno le llaman el Seco. Y al otro, el Diccionario del español actual, también. Les quiero a los dos".
   La entrevista es para hablar de la actualización del primero: el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española que, desde su publicación, hace cincuenta años, no ha cesado de reeditarse y reimprimirse. Ni el autor ni su actual editorial, Espasa, se atreven a calcular cuántos ejemplares se han vendido de esa obra que aspira a resolver cuestiones esenciales del español (en su versión europea), aunque nadie duda de que viene de un periodo de gloria: en estos cincuenta años se universalizó la enseñanza, demandante voraz de manuales semejantes. Un tiempo lo bastante largo como para dejar huellas: "Medio siglo se nota en la vida de la lengua y en una persona. Como observador he notado cambios reales, que me han conducido a algunas supresiones de artículos o a dar soluciones más ambiguas que al principio".
   A los 50 años, el Seco se ha actualizado en un Nuevo Diccionario de dudas y dificultades del idioma español, que ahora publica Espasa. Se ha aligerado en algunos aspectos, aunque aclara su autor que la lengua se resiste a la crónica forense. "Es dificilísimo certificar la muerte de una palabra. Cuando creemos que ha muerto, de pronto aparece en un periódico o una novela. Yeyé fue una palabra que hizo furor unos años, y ahora alguien de 20 años no sabría qué significa. La circulación de palabras que decaen con el paso de los años se da mucho más en la lengua hablada que en la escrita".
   Alguien de 20 años no sabrá qué significa yeyé, pero seguro que escribe en su móvil a la velocidad de la luz mensajes de palabras tan adelgazadas de letras que parecen lenguajes nuevos. "El sms es un sistema taquigráfico, no tiene otro valor. Todos hemos usado nuestros sistemas taquigráficos para tomar apuntes en la universidad y luego hemos vuelto al lenguaje en una situación normal. Lo malo es si los chicos que usan sms son incapaces de escribir frases enteras. Un escritor de primera fila puede usar sms, pero fuera del móvil cambia de traje". El académico tiene móvil, pero no cultiva los sms. Y en los correos electrónicos se esmera en evitar errores ortográficos que le colocarían en un delicado lugar. "Nunca sabes quién puede leer los correos".
   Mayor amenaza que en los sms percibe en una enseñanza fallida, en periódicos, que por deformación profesional el lingüista lee con la ceja alta del examinador, y en los libros mal traducidos. Recuerda Seco que de Rafael Cansinos Assens, que tradujo a Tolstoi y Dostoievski, entre una larga colección de valiosos escritores, "se decía que mejoraba el original". Ahora proliferan ejemplos de lo contrario. Seco ajusta cuentas con un reciente best-seller de John Boyne mal titulado: El niño con el pijama de rayas. "El título debería haber sido El niño del pijama a rayas. Es grave que ocurra en el título aunque no he leído la novela, quizá me atreva ahora para analizar si hay más errores, aunque no pasa nada, la gente sigue respirando y alimentándose...".
   La ortografía, dirá más adelante con ironía y tal vez resignación, "es una cosa personal". "Si uno quiere saltársela, se la salta", bromea. En realidad, el lexicógrafo cree que la ortografía es el único terreno donde está justificado ser hiperconservador, una afirmación que toma prestada del académico Pedro Álvarez de Miranda. "Las lenguas cultas como el inglés, el francés y el alemán son conservadoras. Las primeras no han hecho ninguna reforma a pesar de sus grafías descabelladas".
   Seco, académico desde 1980 (sillón A), ha sido crítico con las revisiones elaboradas por la casa. La nueva Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española (RAE) se presentó en 2010 y sustituyó la que estaba vigente desde 1999. "No me parece aceptable publicar una ortografía a los diez años de la anterior. Solo añadía algunas ideas geniales y confirmaba la anterior". En su nuevo Diccionario, el lingüista ajusta cuentas y no duda en reprochar a la RAE que "siembre la confusión" con la supresión de tildes en palabras como guion, hui o fie con el argumento de que son monosílabos. Y, citando a Larra, escribe que el Diccionario de la RAE "tiene la misma autoridad que todo el que tiene razón, cuando él la tiene". "En algunos aspectos la Academia se toma una libertad discutible y discutida. Las normas se introdujeron sin consultar a los académicos, lo hizo una comisión. Aunque luego lo tenemos que suscribir todos, yo soy inocente". Y desliza finalmente, sin que una acierte a dilucidar si bromea o expresa pesar:
   -Tendría que haber llevado a la Academia a los tribunales.

   Dudas comunes
   - Santa Teresa y loísmos históricos. Un error clásico enraizado en el pasado es la confusión en la elección del complemento indirecto, que sigue dando quebraderos. Hay ejemplos en el Poema del Cid y en Teresa de Jesús.
   - Vuelta a los topónimos españoles. El lexicógrafo defiende que la validez de las denominaciones en español subsiste incluso en los casos en los que oficialmente el Estado haya fijado una forma en otra lengua cooficial. O sea: vuelta a Lérida, Orense, Rías Bajas, Gerona....
   - Guion, fie, hui. "La Academia está errada cuando afirma que a efectos ortográficos son monosílabos las palabras en las que se considera que no existe hiato -aunque la pronunciación así parezca indicarlo- sino diptongo o triptongo (..) Suprimir arbitrariamente la tilde que por tradición llevan estas palabras induce a una errónea lectura como monosílabos que deforma su real estructura bisilábica".

jueves, 3 de marzo de 2011

PRENSA. 3 marzo 2011

   En "El País":

1. Necesitamos. Columna de Maruja Torres.

2. "Los lectores ya no aceptan detectives que solo investigan". Entrevista al novelista Harlan Coben. Por Carles Geli (enviado especial).

3. Del tedio a la querida ausencia. Por Vicente Verdú.

4. La ruina del hombre nos iguala. Reportaje de Carmen Sánchez-Silva. La brecha salarial entre sexos se acorta en 2010 por el mayor número de despidos o recortes de sueldo para ellos - Directivas y empleadas ganan entre un 12% y un 10% menos que sus colegas masculinos por el mismo trabajo.

5. Israel: idéntica cartografía, geografía variable. Artículo de Ilan Pappé, profesor de Historia y Director del 'Centro Europeo de Estudios sobre Palestina' de la Universidad de Exeter. Out of Frame: The Struggle for Academic Freedom in Israel (Pluto Press 2010) es su último libro. Traducción de Pilar Salamanca.

6. La debilidad actual del español. Artículo de Fanny Rubio, catedrática de la Universidad Complutense; fue directora del 'Instituto Cervantes' en Roma. Y de Jorge Urrutia, catedrático de la Universidad 'Carlos III' de Madrid; fue director académico del 'Instituto Cervantes'.

7. El espejo libio. Por Lluís Bassets.

   En "El Día de Córdoba":

8. García Montero busca respuestas a la crisis social en su nuevo poemario. Por Ana Mendoza (EFE). El autor granadino publica en Visor 'Un invierno propio', una "autobiografía ética" de todo lo que le ha enseñado la poesía y "un equipaje para mirar al futuro".

domingo, 20 de febrero de 2011

PRENSA (2). 20 febrero 2011

   En suplementos de "El País":

1. 30 aniversario del 23-F. Tres tramas en la sombra. Reportaje de José Luis Barbería y Joaquín Prieto. La dimisión de Adolfo Suárez fue aprovechada por los golpistas para lanzar su intentona, tras un cruce de proyectos golpistas que trabajaban en secreto. Ni el general Armada ni el teniente general Milans del Bosch contaban con la decisiva intervención de don Juan Carlos. DESDE ESTE ARTÍCULO SE PUEDE ENLAZAR CON OTROS TEXTOS.

2. Chicas de novela. Por Elvira Lindo.

3. El precio del pinganillo. Por Javier Cercas.

4. Futuro pluscuamperfecto. Reportaje de Pablo Francescutti. ¿Cómo imaginaban hace 50, 60, 100 años que íbamos a vivir en 2000, 2010, 2011? Volando, comiendo píldoras, de vacaciones en Marte. El paleofuturo es un curioso ejercicio de revisión que se ha puesto de moda.

5. Encontrar la calma en la ciudad. Reportaje de psicología. Por Francesc Miralles. No es necesario encerrarse en un monasterio para gozar de la espiritualidad. También el estrés de la ciudad nos procura oportunidades para crecer y cultivar la paz interior.

6. "Es inapropiado pretender solucionar problemas sociales por la vía del lenguaje". Entrevista a Inés Fernández-Ordóñez. Por Íker Seisdedos. Su familia ha dado grandes hombres a la historia reciente de España. En política, ingeniería, economía. Ahora ella, prestigiosa filóloga, es la séptima mujer en ingresar en la Real Academia.

7. El barrio pagano de la ciudad santa. Reportaje de Javier Rodríguez Marcos. Al Trastevere no se llega por casualidad. Pero en estas calles y en su gente se condensa la esencia de Italia entera: cultura, religión, humor, fortaleza… La vida vibrante que se disfruta en las terrazas que inundan este barrio romano.

8. Los que no sonríen tienen los dientes feos. Por Rosa Montero.

9. El Compasivo y las italianas. Por Javier Marías.

domingo, 12 de diciembre de 2010

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "De Cervantes a Calle 13", por Leila Guerriero. (Sobre la lengua española)





Libros, de la serie Listados (1997-2005), del artista español Ignasi Aballí. Esta obra, perteneciente a la colección del Musac, estará en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara dentro de la exposición La fuerza de la palabra.- ("El País)



















En Babelia, suplemento cultural de "El País":
De Cervantes a Calle 13

LEILA GUERRIERO 27/11/2010

Escritores, editores, académicos y expertos analizan los avances, retrocesos, dudas, deudas y paradojas del castellano, un idioma en plena evolución. Su influencia como lengua de comunicación global no deja de crecer. La 24ª 'Feria Internacional del Libro de Guadalajara' (hasta el 5 de diciembre), dedicada a Castilla y León, cuna del español, es la mejor muestra.

Están los números y los números dicen que el 96% de los habitantes del planeta se entiende en sólo el 4% de las lenguas existentes y que una de todas, la segunda lengua nativa después del chino mandarín, reúne a 450 millones de personas que la tienen como lengua madre, como primera lengua: que 450 millones de personas llaman a la luna "luna", al sol "sol", a la tierra "tierra", a la muerte "muerte". Los números son optimistas y dicen que, en el año 2050, 550 entenderán, sin necesidad de diccionarios, el significado de la palabra "círculo", de la palabra "espejo", de la palabra "hijo". Están los números. Y está lo que dice un hombre al otro lado del teléfono desde su oficina en la Universidad Diego Portales, de Santiago de Chile, donde trabaja:
-Muchos son optimistas porque lo están viendo en sus términos. Va a haber más personas que lo hablen y eso significa una serie de ganancias con la enseñanza del idioma.

El teléfono hace un ruido distante. El hombre parece hablar agachado, buscando papeles en el piso o mirando sin ver algún rincón oscuro.
-Pero yo pienso que no es tanto cuántos hablan un idioma, sino de qué hablan en ese idioma.

Raúl Zurita es chileno, poeta prestigioso en un país sembrado de poetas, y habla en una lengua que comparte con personas de 21 países a lo largo y ancho de un imperio en el que no se pone el sol.

-Y de eso, de qué se habla, nadie está diciendo nada.
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Cuando se realizó el 'Congreso de la Lengua' en Cartagena, en 2007, el español era la tercera lengua del planeta, hablada por 400 millones de personas, 35 millones de las cuales vivían en Estados Unidos. Apenas tres años más tarde es la segunda lengua, hablada por 450 millones de personas, 50 millones de las cuales viven en Estados Unidos. La superstición de la cantidad ya dio su primer síntoma: en octubre de 2008 Barack Obama, actual presidente de Estados Unidos y por entonces en campaña, grabó un discurso breve llamado Compartimos un sueño en el que, en rígido español, decía cosas como "compartimos un sueño: que trabajando duro tu familia puede (sic) triunfar" para hablar, al fin, del mismo sueño americano de toda la vida pero en castizo: tú puedes. La maniobra se entiende a la luz de las cifras: para el año 2050, el 25% de la población del país que gobierna pertenecerá a la comunidad hispana y eso transformará Estados Unidos en la mayor nación hispanohablante del globo. Si la lengua es la forma en que un país hace negocios, establece relaciones y dibuja su mapa de afinidades y rechazos, que en cuarenta años más la primera potencia económica del mundo sea (casi) en español modificará, probablemente, algunas cosas.
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En julio de este año Carmen Caffarel, directora del 'Instituto Cervantes', dijo que el español "está de moda" y, para apoyar la afirmación, aclaró que "es el tercer idioma internacional en Internet y el segundo más estudiado del mundo". Los números parecen cantar en sintonía con esa idea de pujanza: para el periodo 2009-2010 el 'Instituto Cervantes' ha superado las 210.000 matrículas de alumnos interesados en aprender español, lo que supone un incremento de un 12% con respecto al periodo anterior. La red de centros de examen ha crecido más de un 18%, las sedes del instituto se multiplican y la demanda es tal que podrían abrirse treinta mañana mismo si no fuera porque ése, precisamente, será el único capítulo de esta institución en verse afectado por la crisis económica mundial: el de apertura de nuevas sedes.

-En Estados Unidos, con la introducción del español en la enseñanza pública secundaria, se ha pasado de un 60% de alumnos que elegían esa lengua a un 80% -dice Francisco Moreno Fernández, director académico del 'Instituto Cervantes'-. En Brasil, donde sucede lo mismo, se ha pasado de un millón de estudiantes que elegían el español en 2006 a cinco millones que lo eligen hoy día.

A pesar del optimismo, el inglés sigue siendo la lengua franca de la que no todos vienen pero a la que casi todos van: 400 millones de personas nacieron en ese idioma, 300 millones lo hablan como segunda lengua y entre 500 y 750 millones tienen rudimentos: 1.400 millones contra los 450 millones del español. "¿Acaso el optimismo que resulta de la esplendorosa salud del español -se preguntaba el catedrático Ángel López García en el 'Congreso de la Lengua' de Valladolid, en 2001- no debería atemperarse por el hecho de que nuestra lengua crece hacia dentro, pero apenas hacia fuera? (...) ¿Cuántos alemanes, turcos, indonesios, japoneses o rusos aprenden español? Sólo los que necesitan hacer negocios en los países hispánicos (...) El español no es una lengua puente, vehicular, sólo llega a ser una lengua internacional".
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¿Qué es una lengua? ¿Una patria, una bandera, una herramienta de conquista? ¿La forma en que un grupo de personas habla del miedo o dice "ten piedad"? ¿Una oportunidad de hacer negocios, una estrategia de expansión, un capital, un curso de dos meses en el extranjero? ¿Un puñado de canciones? ¿Las frases de todas sus novelas, los versos de toda su poesía, los párrafos de todos sus ensayos? ¿Un cliché?
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Un Mundial de fútbol ganado por España y una tragedia con final feliz transmitida en tiempo real a todo el globo -el rescate, en Chile, de los 33 mineros- pusieron, en 2010, al mundo hispano en el corazón del morbo global. Si a eso se suman tres situaciones, una de impacto y dos discretas, todas puramente literarias -el Premio Nobel a Vargas Llosa; la Argentina como país invitado en la Feria de Fráncfort; la revista Granta difundiendo su lista de las mejores voces de narradores jóvenes en español-, podría pensarse en un presente optimista para el idioma y, en particular, para su literatura.

-Lo que tenemos que hacer es apoyarnos en Vargas Llosa y aprovechar esta expansión. Tendríamos que hacer, con Vargas Llosa, lo que hacían los aztecas cuando mataban a una víctima: lo arrojaban por una escalera y abajo lo despedazaban y todos comían un pedacito de él. Tenemos que descuartizar a Vargas Llosa, para difundirlo y tuapacamarearlo, y que se conozca mejor -dice Pedro Luis Barcia, presidente de la 'Academia Argentina de Letras'.

-Creo que nadie se imaginó que el español conquistaría Estados Unidos y que el inglés y el español se llevarían tan bien -dice el escritor chileno Alberto Fuguet, autor de la reciente Missing (Alfaguara), en un avión entre Cali y Santiago de Chile-. Quizás el comité del Nobel pensó en eso al premiar a un peruano, pero me gustaría pensar que Vargas Llosa lo merece aunque hubiera escrito sus libros en, digamos, celta.

-Querer "calentar" la literatura con booms y derivados es una estrategia comercial de las editoriales que los críticos literarios debemos rechazar. El Nobel a Vargas Llosa ratifica que desde hace muchos años ya la literatura en español es una de las grandes literaturas modernas y como tal debe concebirse, sin exigir atención especial alguna, ocupando con humildad y con trabajo nuestro lugar. Por desgracia los primeros en creerse lo de las literaturas nacionales son los profesores anglosajones. Por allá persiste la ignorancia y cierto racismo basado en nuestro monopolio de producir buenos salvajes y novelistas tropicales -dice el crítico mexicano Christopher Domínguez Michael.

-Hay un interés y un respeto por la ficción hecha en español, sin que eso signifique que es mejor que las literaturas hechas en otras lenguas. El Premio Nobel a Mario Vargas Llosa es un premio a su literatura, a su mundo narrativo. Aunque no dudo de que este premio para algunos españoles tenga más importancia por el idioma que por la literatura misma de Vargas Llosa. Allá ellos si quieren sacar pecho por eso. Por orden de prioridades, yo me alegro por la ficción, luego por Vargas Llosa y en último lugar por el español -dice el crítico español J. Ernesto Ayala-Dip.
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¿Qué es una lengua? ¿Las letras del bolero, del tango, de la salsa? ¿La multiplicación de sus normas, los cofres sagrados donde se guardan las reglas que la doman? ¿Su prestigio? ¿La legitimación de sí misma después de haberse vuelto, paradójicamente, otra, otras?
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En 2007 la traducción al inglés de Los detectives salvajes, la novela del chileno Roberto Bolaño, terminó en éxito comercial. The New York Times lo eligió libro del año e hizo lo propio con 2666, además de proclamarlo uno de los diez mejores de 2008. Desde entonces hay una grieta por la que se desliza algo de literatura hispana en el esquivo corazón del mercado norteamericano, que sólo traduce de otras lenguas el 3% de los 300.000 títulos que publica cada año. Por dar un ejemplo, la editorial estadounidense New Direction, que tiene en su catálogo a Roberto Bolaño y Javier Marías, acaba de contratar varias novelas del argentino César Aira, un autor de culto en su propio país.

-La literatura tiene ciclos y modas, como las faldas, el pelo o las corbatas -dice el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, autor de El olvido que seremos-. A veces se usa el minimalismo japonés, a veces la exuberancia árabe, otras veces el barroquismo que fue el Boom. Durante muchos años América Latina perdió su sex appeal literario, político, social, turístico. Pero una vez agotadas todas las otras novelerías, es posible que una parte del péndulo haya vuelto hacia acá: hay interés. Durante quince años yo esperé a que tradujeran algún libro mío al francés. Imposible. De repente, este año, tres: Angosta, Tratado de culinaria, El olvido que seremos. A los ingleses nunca les ha interesado traducir nada: pues bien, ellos también, este año, tradujeron El olvido que seremos, y traducirán Tratado de culinaria. No hablaría de boom, pero sí hay un evidente paso del ninguneo a una mínima existencia.

-La decisión por parte de la revista angloamericana Granta de dedicar por primera vez en su historia un número a los "mejores narradores en español" y el número de traducciones recientes de autores hispanohablantes al inglés señalan un aumento del interés de ciertos lectores, particularmente estadounidenses, por la cultura hispanohablante y, de forma marginal, por su literatura. Las razones me parece que deben buscarse en los cambios demográficos de las últimas décadas en ese país y la creciente aceptación de la comunidad hispanohablante como parte importante de esa sociedad -dice el escritor argentino Patricio Pron, residente en Madrid y uno de los integrantes de la lista de Granta.

-En los últimos cinco o seis años ha habido movimientos de curiosidad que antes no existían. La falta de interés por los libros de acá era escalofriante. A veces tenías que favorecer algún malentendido, como que la novela transcurría en la Patagonia, o poner en la tercera página la palabra Gardel, para que mostraran interés -dice Luis Chitarroni, argentino, editor de 'La Bestia Equilátera', cuya novela Peripecias del no será próximamente traducida al inglés.

La voz del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán llega desde la ciudad de Ithaca, sede de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, donde enseña 'Literatura Latinoamericana' desde hace trece años. Dice que dos décadas atrás conseguir un libro en español en una librería norteamericana era imposible, pero que en noviembre pasado, cuando salió a la venta El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa, lo encontró, dos días después de su lanzamiento en España, en un 'Barnes & Noble' cerca de su casa.

-En el interés de Estados Unidos por la literatura en español, hay flujos y reflujos. Creo que después del 11 de septiembre ha habido un mea culpa de los editores, al darse cuenta de que Estados Unidos era este imperio aislado que solamente leía a escritores que escribían en inglés, y se está traduciendo más. Eso no significa que haya una aceptación del público. Al público norteamericano no le da para tener más de un escritor extranjero importante por vez. Hubo un fenómeno Sebald, un fenómeno Murakami y ahora un fenómeno Bolaño. Y creo que esto sí ha producido un efecto en las editoriales, que quieren ver qué más hay detrás de Bolaño.

-Acabo de pasar dos meses y medio en Iowa -dice el escritor argentino radicado en Chile Gonzalo Garcés-. Bolaño cambió la percepción de la literatura latinoamericana. Un crítico norteamericano dijo que los escritores del boom, respecto de Bolaño, parecían antiguos.

Guillermo Schavelzon es argentino y vive desde principios de este siglo en Barcelona, donde dirige una de las agencias literarias más importantes de la lengua.

-Hay un interés mayor en la literatura española y latinoamericana, pero, como siempre, es difícil separar entre el interés literario y el interés comercial. En cuanto a escritores latinoamericanos, hay una atención mayor que la de los últimos diez años, pero no podría asegurar a qué se debe. En Estados Unidos, por ejemplo, el Nobel no tiene tanta influencia como Oprah Winfrey, la conductora líder de la tevé que fue quien produjo el fenómeno Bolaño en ese país dedicándole un programa de una hora y recomendando su lectura. De todos modos, cada año el número de contratos de traducción de los escritores españoles y latinoamericanos de la agencia aumenta. Este año ha sido un récord. Pienso que cerraremos el año con más de 150 traducciones.

-Las traducciones de las obras de los autores que publicamos y representamos -dice Beatriz de Moura, directora de Tusquets- no sólo han ido aumentando rápidamente en los últimos años sino que han ido diversificándose a nuevos idiomas.

Jorge Herralde, director de Anagrama, dice que a pesar de que la crisis ha afectado la traducción, "hay un interés reciente y creciente en países como Rusia, Rumanía, Serbia, República Checa, Eslovenia, Turquía y también en China, Japón y Corea del Sur".

-Subrayaría los casos de Alan Pauls, con 24 contratos, o de Alejandro Zambra, con 15. O el reciente fenómeno del mexicano Juan Pablo Villalobos, tan desconocido en su país como en España, cuya primera novela, Fiesta en la madriguera, se ha contratado en seis países. Entre los autores españoles destacaría a Rafael Chirbes con su opera omnia publicada en Alemania, y a Belén Gopegui y Andrés Barba.

Julián Rodríguez Marcos es editor de Periférica, que ha publicado en España a latinoamericanos como el argentino Fogwill, el chileno Carlos Labbé, el mexicano Yuri Herrera, el venezolano Israel Centeno.

-Han obtenido críticas apabullantes y se han convertido en eso que suele llamarse autores de culto: gran respeto y pocas ventas. Pero hemos vendido los derechos de Yuri Herrera a Fischer en Alemania, a Faber en Inglaterra, a Gallimard en Francia. Los grandes editores europeos les prestan atención y las tiradas que lanzan en sus países son mayores que las ventas de estos mismos autores en el nuestro.
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¿Qué es una lengua? ¿Una convención para llamar tibio a lo tibio, caliente a lo caliente? ¿Una patria múltiple, caótica? ¿Una patria única que debe luchar por mantenerse así? ¿El vasco, el gallego, el catalán, la vasta Iberoamérica? ¿Su unidad o su diversidad o las dos cosas?
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En un ensayo llamado El futuro del español, el cubano Humberto López Morales, ganador este año del 'Premio Isabel Polanco' por su ensayo La andadura del español por el mundo, señala que esta lengua, a pesar de diversidad, tiene una unidad monstruosa: el 80% de los términos utilizados son comunes a todos los países que lo hablan. En un artículo escrito para el 'Congreso de la Lengua' de Cartagena en 2007, el escritor colombiano Daniel Samper Pizano, que ha armado su vida entre Colombia y España, se permite pensar con el maestro puertorriqueño Salvador Tió que "cualquier hispanohablante puede entrar por Nuevo México, cruzar Centroamérica, seguir por la costa del Pacífico, entrar a las cordilleras y a las selvas, cruzar la pampa argentina, subir por el Uruguay y seguir a las Antillas y de ahí a España, y puede entenderse no solamente con la gente culta: puede entenderse con cualquier campesino".

-El milagro -dice Héctor Abad Faciolince- es que después de 500 años todavía nos entendamos y no tengamos que hacer, como hacen los brasileños y los portugueses, ediciones y traducciones distintas para Europa o América.
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¿Y qué es el español, esa lengua que decantó durante más de mil años y llegó a la América nueva donde se cruzó con el aimara, el guaraní, el mapudungún, el maya, el quechua, el taino; la lengua de Cervantes y de 'Calle 13' que hablan 450 millones de personas, apenas 40 millones de las cuales viven en el sitio del que la lengua vino?
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-Sólo el 10% de la población hispanohablante vive en España -dice Álex Grijelmo, director de la agencia Efe y autor de La gramática descomplicada-. Esta lengua es cada vez más americana, y la Academia va adoptando soluciones que tienen que ver con los americanos como, por ejemplo, llamar a la i griega ye. Creo que en España, hasta hace poco, se sentía que de acá se dictaban las reglas y que lo que había en América eran desviaciones. Ahora la actitud es pensar que la lengua se ha enriquecido en América. Creo que lo que caracteriza al español es que hay una relación sentimental con el idioma. Apenas se encuentran dos hispanohablantes, el primer tema de conversación es la lengua: cómo se dice automóvil en tu país, esas cosas. En India se habla inglés, pero yo no me imagino una vinculación tan fuerte entre India y Washington como entre Guatemala y Santiago de Chile.

Alejandro Zambra, crítico y escritor chileno, autor de la novela Bonsái e integrante de la lista de Granta, responde desde la ciudad de México.

-En la lengua española hay tantos centros como países o regiones. Eso la hace interesantísima, más allá de que haya siempre unos cientos de escritores absurdamente empeñados en conseguir un español estándar. Bueno, es cierto que justamente esos son los únicos que ganan dinero.
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¿Qué es una lengua? ¿Sus diccionarios, su gramática? ¿Las mamacitas de los mercados que vocean los fríjoles, los frijoles, los fréjoles? ¿Los mensajes de texto? ¿Las tres palabras necesarias para decir "esto me importa" o "no te vayas"?
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Hay ensayos, presentaciones, discursos, congresos, ponencias en las que se habla del futuro del español, del español como empresa, del español en convivencia con otras lenguas hispánicas. Ahora, al otro lado del teléfono, desde su oficina en Santiago de Chile, Raúl Zurita, poeta, dice:

-Los latinoamericanos tenemos con esta lengua una relación de gratitud, pero al mismo tiempo de rencor. Los idiomas guardan la memoria de su historia y el español es un idioma que en cada una de sus partículas está haciendo presente su historia. Su imposición significó la tragedia de tantos, el exterminio de tantas cosas. Pero más allá de eso, en esta época se percibe el triunfo del idioma de la publicidad. Ninguna frase nombra lo que nombra. Ninguna frase está diciendo lo que dice.

Hay una descarga eléctrica y, al otro lado de un velo de estática, la voz de Zurita dice algo que suena así:

-Yo percibo un discurso que trata, como sea, de sacar a la muerte del escenario. El supermercado es ese lugar donde todos somos inmortales.