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martes, 19 de febrero de 2013

PRENSA CULTURAL. Sobre la "Poesía completa" de Javier Egea

Javier Egea

   En "El Día de Córdoba":

Un poeta permanente y arrebatado

El sello Bartleby ha reunido en dos volúmenes la poesía completa de Javier Egea, una empresa editorial que por fin hace justicia al gran poeta tan influyente como olvidado
JOSÉ ABAD | ACTUALIZADO 14.02.2013En el prólogo al primer volumen de la Poesía completa de Javier Egea, Manuel Rico metió el dedo en una llaga aún sangrante, ¿cómo había sido posible ese silencio de años en torno a la obra del malogrado poeta granadino? A modo de ejemplo, Rico citaba el noveno volumen de la Historia y crítica de la literatura española dedicado a los autores que aparecieron o se consolidaron entre 1975 y 1990. En este período, Egea dio a la imprenta tres obras de enjundia: Paseo de los tristes (1982), Troppo mare(1984) y Raro de luna (1990), este último en una editorial de alcance nacional, y no obstante en el capítulo consagrado a la poesía en la susodicha Historia y crítica se citaban ampliamente a Luis García Montero y Álvaro Salvador, no así a él. El nombre de Javier Egea quedó reducido "a mera referencia bibliográfica" -señalaba Rico- en tanto firmante, junto a los dos últimos, del manifiesto La otra sentimentalidad

Podría hablarse de olvido o quizás descuido; en este caso, sentenciaba Manuel Rico, "ha sido una injusticia literaria de proporciones incalculables que, además, habla de serias carencias en nuestro sistema crítico y académico, siempre condicionado por el peso de la actualidad reflejada en los medios de comunicación". Podría hablarse asimismo de ninguneo; Rico, que lo sospecha, se pregunta si hubo una "conspiración de silencio", y ciertos rumores afirman que así fue... Aquí y ahora, sin embargo, nos basta con lo que sabemos. Y lo que sabemos es que Egea no comulgaba con ese "haz el amor y no la guerra" de tantos bardos bienintencionados de hogaño; prefería un imperativo distinto -"haz el amor, haz la guerra"- que acabaron por convertirlo en un paria. No era pan al gusto de todos, sino hueso duro de roer, y a la larga esto se paga. A Egea difícilmente le habría ocurrido lo que le sucedió a García Montero en su día, que sus poemas fueran aplaudidos por alguien tan siniestro como José María Aznar. Egea militó en una oposición firme contra el sistema, coqueteando con los movimientos antifranquistas durante la dictadura y frecuentando, ya en democracia, los garitos contrarios al star-system oficial. 

La "injusticia literaria de proporciones incalculables" que decía Rico se ha subsanado, tarde pero bien, con la edición de su poesía completa: dos espléndidos volúmenes a cargo de José Luis Alcántara y Juan Antonio Hernández García. El primero reúne toda la obra recogida previamente en libro -incluidos Los Sonetos del diente de oro, que aparecieron póstumamente-, un periplo admirable desde un radical compromiso poético a un no menos radical compromiso político (y poético). Egea empezó cultivando una poesía de regusto clásico, con una intensa (e inevitable) influencia de Federico García Lorca, para descubrir luego lo que la literatura tiene de "arma política", lo que tiene de "instrumento para la militancia", tal como escribió Jairo García Jaramillo en su fundamental La poesía de Javier Egea (Zumaya, 2011). Durante lo que llamaron Transición, en una Granada en fermento, él acometió una empresa temeraria, que lo condujo a una renovación continua, a "huir siempre de sí mismo y fundar territorios nuevos -afirma García Jaramillo en el citado ensayo-, en vez de reforzar los ya conquistados". 

En Jairo García Jaramillo ha recaído precisamente la ardua tarea de prologar el segundo volumen de la Poesía completa, el dedicado a la obra dispersa e inédita; un volumen que confirma que Egea nunca dejó de escribir, que fue siempre aquel "poeta permanente y arrebatado" que dijera Rafael Alberti (Eso sí, seleccionó con sumo cuidado lo que iba dando a la luz). La variedad es la norma, pero no hablaría yo de "dispersión" en esta obra dispersa. Forzosamente, los temas son muchos, variados los registros, y numerosos los moldes, pero se impone una voluntad de estilo, una voz templada y un gusto contagioso por colocar la palabra justa donde le corresponde. Para Egea, no es que la poesía esté en todo, según el dictamen romántico, sino que todo puede pasar por el cedazo del poeta. En este sentido son especialmente ilustrativos las piezas reunidas bajo el epígrafe Poemas de circunstancias.

martes, 26 de abril de 2011

PRENSA CULTURAL. "Babelia". Crítica del primer volumen de la "Poesía completa" de Javier Egea

Javier Egea ("El País")

   En Babelia, suplemento cultural de "El País".
Andar erguido y solo

ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA 23/04/2011

   Desde su muerte en 1999, Javier Egea ha sido una leyenda de obra inaccesible. Ahora por fin se recopila su poesía completa.

   Para quienes no lo tratamos, no estuvimos en 'La Tertulia' granadina, no nos acercamos a su obra con la adhesión previa derivada de la amistad y no nos sentimos compañeros, ni testigos, ni cómplices, Javier Egea (Granada, 1952-1999) emerge como materia mítica a la que coadyuvó su apartamiento existencial y, desde luego, su suicidio. El lugar de su obra lo ocupa el personaje, recreado novelísticamente (Felipe Alcaraz, La conjura de los poetas, 2010) y convertido por algunos incondicionales en un ariete contra los "supervivientes fraudulentos" (el sintagma lo aplicó Valente a los que cometieron la felonía de sobrevivir a otro poeta de culto); o sea, contra poetas amigos que, al revés que él, se habrían acomodado al sistema y obtenido de ello pingües ganancias. Por su adscripción ideológica y el voluntarismo de sus exégetas, la poesía de Egea sería una síntesis de Góngora y Marx, culmen de ese estupendo oxímoron que es la poesía materialista. Desde esa perspectiva su figura denunciaría la normalización poética iniciada hacia 1982, reflejo del pragmatismo de la Transición ¿con sus transacciones?, a cuyo término se amontonaban los cascotes del muro y el cadáver de las utopías. Así las cosas, se comprenderá la necesidad de volver la mirada a los poemas, a ver qué dicen, y la pertinencia de la publicación de su obra completa, cuya primera entrega recoge la poesía aparecida en libro; también Sonetos del diente de oro (2006), cuaderno póstumo concebido como un bucle de microrrelatos líricos. El volumen viene precedido por un amplio estudio de Manuel Rico, valedor entusiasta del poeta, a quien presenta víctima de una marginación activa. Más militante, Felipe Alcaraz ha afirmado que, de resultas de su coherencia personal, Egea "desaparece del 99% de las antologías publicadas en el ámbito estatal", identificando desaparecer con no ser incluido. En la medida en que ello se deba al escaso conocimiento de su escritura, hay que aplaudir esta edición, al cuidado de J. L. Alcántara y de J. A. Hernández, que ofrecen un centenar de páginas con notas como aparatoso (¿necesario?) atalaje de la operación de fijación textual.
   El primer libro de Egea, Serena luz del viento (1974), de temática amorosa, es un ejercicio métrico bien resuelto (la mayoría de los poemas son sonetos). Caso distinto es A boca de parir (1976): si no lírica excelsa, hay una búsqueda de un yo en situación, figura en un paisaje urbano y reconocible que modula o constriñe al sujeto: "Conozco yo los aires de este mapa sin vida, / de este campo / cuyo nombre es el fruto más granado". Argentina 78 (1983) es una andanada contra el dictador Videla el año del Mundial de fútbol de Argentina, en la línea de la poesía de trincheras. Pero la auténtica revelación de Javier Egea, en la secuencia establecida aquí, es Troppo mare (1984, pero compuesto poco antes que Paseo de los tristes): el título, extraído de Pavese, expresa la conmoción calcinadora que provoca el exceso de realidad. La imaginería marina de un naufragio ¿mástiles rotos, algas, duelas, destrozos de almadía? refleja la derrota del sujeto en un original y muy hermoso locus eremus, entre la almendra de lo íntimo y la cáscara de lo civil. Esta imbricación de lo personal en la historia, y la constatación del fracaso amoroso sobre un fondo de desilusión barroca, se acentúan en Paseo de los tristes (1982), otro libro excelente: "¿A qué vienes, mi amor, si ya no hay nadie, / no quedamos ni un perro ni una espiga, / si se han desmoronado las banderas...?". Queda en estos poemas fijada la estampa de alguien hecho a "esta costumbre vieja de andar erguido y solo". La transitividad comunicativa se quiebra en su último libro publicado en vida, Raro de luna (1990), cuya sección final aborda un discurso de recitativos surreales. En las cancioncillas de las secciones segunda y tercera, la levedad rítmica y el tintineo de las rimas alivian un desasosegante estertor sonámbulo. Felicitémonos, en fin, por disponer de la poesía completa de este autor (se anuncian otros volúmenes con sus poemas inéditos y sus escritos en prosa): para algunos será una confirmación; ojalá constituya para muchos más un descubrimiento.

Poesía completa (volumen I)
Javier Egea
Prólogo de Manuel Rico. Edición de José Luis Alcántara y Juan Antonio Hernández
Bartleby / Fundación Domingo Malagón
Madrid, 2011. 512 páginas. 22 euros

jueves, 21 de abril de 2011

PRENSA. 21 abril 2011

   En "El País":

1. La 'precuela' de 'Vida y destino'. Reportaje de Ignacio Vidal-Folch. 'Por una causa justa', recién editada, comparte escenarios y personajes con el gran fresco de Vasili Grossman.

2. El milagro de la aparición. Por Vicente Verdú.

3. En busca del sueño chino. Reportaje de Zigor Aldama. La crisis económica que vive España y el auge de China provocan un éxodo de talentos hacia Oriente - Ya no son solo las multinacionales las que buscan hacerse un hueco en el mercado más jugoso del planeta.

4. Crisis y culpas. Artículo de Félix Ovejero Lucas, profesor de Economía de la Universidad de Barcelona.

5. España ha dejado de ser católica. Artículo de Hilari Raguer, historiador y monje de Montserrat. En el 80º aniversario de la Segunda República.

6. La hora de los piratas. Por Lluís Bassets.

7. Javier Egea al completo. 'Bartleby' y 'Malagón' reúnen toda la poesía publicada del granadino

sábado, 25 de julio de 2009

PRENSA. 25 julio 2009

En "El País":Añadir imagen

1. Luz verde al anuncio que se cuela en el guión. Reportaje de Carmen Pérez-Lanzac. En plena crisis publicitaria, el emplazamiento de productos en series y películas se extiende. La nueva Ley Audiovisual admite por primera vez este tipo de promoción, antes en el vacío legal.

2. La Comic Con es toda ojos. Reportaje de Rocío Ayuso. La convención de cómics de San Diego se erige en la catapulta de la industria del entretenimiento. Tim Burton, Peter Jackson y James Cameron, estrellas de la cita.

3. El Parlamento mediático. Artículo de Jaume Guillamet, catedrático de periodismo de la Pompeu i Fabra, de Barcelona, sobre las relaciones entre política y periodismo.

4. Joan Maragall y la Semana Trágica. Hilari Raguer, monje de Montserrat e historiador especializado en el tema de la Iglesia y la Guerra Civil española, escribe este artículo: Tras la insurrección de 1909 en Barcelona, el poeta escribió tres artículos capitales. Se oponía a la venganza, defendía el amor solidario y denunciaba proféticamente la actitud que la Iglesia adoptaría en la Guerra Civil .
5. Hace ahora 10 años. Luis García Montero nos recuerda al poeta Javier Egea.