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jueves, 2 de junio de 2016

LITERATURA. "La condición humana". Juan Goytisolo

   En "El País":

La condición humana

La obra literaria es una simbiosis de elementos racionales e irracionales mezclados en grados muy diversos. El lado oscuro del hombre aguardaba la pluma audaz que le pusiese su santo y señas. Gracias a Sade y Masoch es cosa hecha

Juan Goytisolo. 10 abril 2016
La condición humana
                                             NICOLÁS AZNÁREZ
Durante mis años de profesor visitante en la New York University conocí a un estudiante del departamento de Lenguas Románicas que preparaba una tesis sobre el libertinaje en la literatura francesa del siglo XVIII. Ambos compartíamos una gran admiración por Choderlos de Laclos y sus Amistades peligrosas —la mejor novela francesa según André Gide— y en una de nuestras charlas salió a relucir el nombre de Sade a quien el joven había leído con una mezcla de fascinación y de horror. “¿No cree usted que su obra no debería dejarse al alcance del público?”, me preguntó. Los lectores interesados darán siempre con ella, le repuse, pues saca a la luz los impulsos que anidan en la animalidad del ser humano y en virtud de ello posee una dimensión universal. Prueba de esto es la generalización del adjetivo sádico que llena el vacío de algo que carecía hasta entonces de una formulación precisa y clara como la de masoquista responde a las pulsiones expuestas en La Venus de las pieles, de Sacher Masoch.


Si evoco esta conversación lo hago a propósito de los esfuerzos por imponer unas líneas rojas a la expresión literaria de los fantasmas de la libido. Como escribí en mi ensayo sobre La Celestina, el frenesí del amor carnal —el sexo en toda su crudeza— es el de un mundo íntimo que se opone al mundo real como la desmesura a la medida, la locura a la cordura, la ebriedad a la lucidez, es decir, al de estos fantasmas que durante el sueño de la razón engendran monstruos. Conforme exponen Maurice Blanchot y George Bataille al estudiar la obra sadiana, la animalidad del ser humano —su exuberancia sexual— se convierte para el “divino marqués” en el único elemento que preserva al individuo de aquellos simulacros llamados prójimo, Dios, ideal: el yo sadiano no acepta ningún obstáculo que contraríe o amengüe su fiebre. Obviamente, los delirios e impulsos destructivos descritos en las páginas de Juliette o Les cents vingts jours de Sodome chocan en el plano real con la justicia y las leyes, pero su expresión literaria abarca al ser humano en toda su complejidad freudiana. La rebeldía del cuerpo frente a la ideología dominante y sus construcciones racionales omnímodas es la que reivindica la primacía de la impulsión erótica y esa ciega inexorable furia que restituye al individuo la conciencia de existir por sí mismo.
La estrecha relación entre libido y escritura ha sido minuciosamente analizada a partir de Freud y una amplia gama de psicólogos, ensayistas y estudiosos de la literatura. La obra literaria —novela o poesía— es una simbiosis de elementos racionales e irracionales en los que unos predominan sobre otros en grados muy diversos según el propósito de su creador. Un examen de un buen puñado de autores de diversas épocas nos muestra la imposibilidad de juzgarlos sin tener en cuenta dicha mezcla. ¿Cómo imponer una corrección política o ética a Rimbaud, Lautréamont o a los surrealistas? Empeño inútil: sin su irracionalidad desafiante simplemente no existirían. Los fantasmas del yo profundo, de un extravío sin límites, arramblan con los diques de contención de la ética y la razón. El artista impone la soberanía de sus fantasmas más allá de toda otra consideración y su libertad gozosa nos ilumina.
Existe en el ámbito literario una neta distinción entre la racionalidad del ensayo y la complejidad de la creación artística. Esta última no se sujeta a unas normas de regla y compás. Si me ciño a mi propia experiencia, he delimitado cuidadosamente sus campos sin mezclar capachos con berzas. La lógica de la razón resulta irrelevante por ejemplo en el caso de mis novelas Don Julián y Juan sin tierra. Algunas críticas formuladas aún en tiempos recientes ilustran no obstante la frecuente confusión de ambos planos. No es posible poner puertas al campo.

El frenesí del amor carnal es el de un mundo íntimo que se opone al real como la locura a la cordura

El lector me excusará aquí una breve digresión personal. Si la homosexualidad fue tildada de aberración durante siglos y condenada por el Santo Oficio a la hoguera hasta su aceptación tardía el pasado siglo en las sociedades democráticas occidentales, con la normatividad impuesta por los llamados “estudios de género” mi libido ha sido objeto de censuras por no ajustarse al esquema del canon gay. El que mis colegas de hecho y techo no fueran precisamente licenciados en Filosofía y Letras y pertenecieran a las que nuestros burgueses denominaban clases bajas ha llevado a algunos a concluir que mantuve con ellos una “relación neocolonial”. Ante tal manipulación no puedo sino manifestar sin complejos la primacía de mis gustos. La libido no admite enmienda mientras se mantenga en el plano de la imaginación y no engendre abusos por un empleo de la fuerza contra el otro sexo o en el caso aún más odioso de los abusos de la pedofilia que tanto abundan en las filas del clero. En nuestro erial, la expresión de la complejidad connatural al origen de la creación artística escasea pero halla una notable expresión en los escritos de Antonio Saura para quien “la cruda y salvaje belleza que anida en el ser humano” no cabe en la camisa de fuerza de lo normativo. Como dice a los guardianes de la corrección, “el arte, el placer y el mal caminan íntimamente relacionados, y difícilmente puede deslindarse cuál es la parte de Eros, cual es la porción de Tánatos en la cúpula de la intensidad”.
El Sade aprisionado en las mazmorras de la Bastilla a instancias de su poderosa suegra por la inaceptable violencia física ejercida en la persona de unas prostitutas encarna una libido que llevada a la realidad merece su inapelable condena. Ello era punible ya bajo l’Ancien Régime y lo es con mayor razón en la actualidad merced al lento progreso de nuestras costumbres y leyes que castigan la violencia sexual en la mayoría de Estados de nuestro mundo globalizado. Pero la exposición abierta de los impulsos animales de la libido en el terreno literario o virtual no incumple ley alguna en los países —los menos— no sometidos a una censura ideológica o religiosa, y las obras de Sade captan y dan un nombre a la furia animal subyacente en nuestra incorregible especie a la vez inhumana y humana.

Sin su irracionalidad desafiante, Lautréamont o Rimbaud simplemente no existirían

Si sus novelas —con el sufrimiento detallado que impone a las víctimas— no sobresalen por su calidad artística, por el hecho de calar en las honduras de nuestro yo y hacer brotar de ellas como un géiser todo lo oculto bajo las apariencias de la convivencia y sociabilidad, se sitúan en un espacio nuevo e imposible de soslayar. El lado oscuro del hombre permaneció en estado latente en el universo de ruido y de furia en el que vivimos y aguardaba la pluma audaz que le pusiese su santo y señas. Gracias a Sade y Masoch es cosa hecha.
Robo el título a André Malraux: La condición humana.
Juan Goytisolo es escritor.

viernes, 27 de marzo de 2015

PRENSA CULTURAL. "Darwin tenía razón: la endogamia perjudicó a su estirpe"

   En "El País":

Darwin tenía razón: la endogamia perjudicó a su estirpe

El naturalista siempre temió por la salud de sus hijos, fruto de su enlace con una prima


Montaje de una imagen de Charles Darwin y su primogénito William con otra de su mujer Emma abrazando a Leonard.
Charles Darwin llegó a tener diez hijos con su mujer, Emma Wedgwood, entre 1839 y 1856 y, como es natural, temía por la salud de su prole. Pero sus miedos iban más allá de las preocupaciones habituales de un padre, ya que partían de un cierto sentimiento de culpa: un pecado original propio que podía provocar que sus hijos fueran enfermizos o, cuando menos, más débiles de lo normal. Charles y Emma eran primos hermanos. El más relevante de los Darwin sabía que la consanguinidad deteriora a las siguientes generaciones, ya sean plantas o animales. Ahora sabemos que sus temores estaban justificados: su estirpe sufrió muertes prematuras y falta de fertilidad por culpa de la endogamia.

Tres de los hijos de Darwin murieron antes de los diez años y otros tres no tuvieron descendencia aunque se casaron repetidamente
El problema no surge únicamente del lecho de Charles y Emma. Los Darwin y los Wedgwood se emparejaron entre ellos durante muchas generaciones, lo que provocaba que el naturalista y su esposa tuvieran muchos otros parentescos además de ser primos hermanos. Otros tres hermanos de Emma se casaron con sus primos y la hermana de Charles, Caroline, también se enlazó con un primo Wedgwood. El cuñado de Charles, Harry Wedgwood, se casó con Jessie Wedgwood, que era su prima hermana por partida doble: sus padres eran hermanos y sus madres eran hermanas.
Esta endogamia desbocada de los Darwin-Wedgwood los convierte en una dinastía perfecta para que los genetistas estudien las consecuencias de la consanguinidad, como ya hicieran con la familia real de los Habsburgo. La primera y más evidente es que los niños nacidos de estos matrimonios tenían menos opciones de llegar a la pubertad, como mostró un estudio publicado en 2010 que generó un ruido importante en la prensa británica. Tres de los diez hijos de Darwin murieron durante la infancia, en dos casos por enfermedades que hoy sabemos que generan menos resistencia en los menores fruto de la endogamia. Ahora, los mismos investigadores acaban de analizar en otro estudio cómo estas relaciones de consanguinidad mermaron la fertilidad de esta dinastía.

El naturalista fue el primero en estudiar el efecto de la endogamia: las plantas eran más débiles y pequeñas
"Actualmente hay una cierta unanimidad en que la consanguinidad afecta a la fertilidad y a la esterilidad en los humanos, el problema es que aún no se ha podido concretar el modo. En la dinastía de Darwin hemos encontrado que la culpa de que las parejas consanguíneas tengan menos hijos que las parejas no consanguíneas no es de la propia pareja, sino de los varones consanguíneos", explica Francisco Ceballos, genetista de la Universidad de Santiago de Compostela. El resultado de sus análisis muestra que los varones Darwin-Wedgwood fruto de la endogamia tuvieron 1,2 hijos por mujer frente a los 2,1 que tuvieron los no consanguíneos, tras descartar otros factores demográficos o socioeconómicos.
De los hijos de Charles Darwin, tres no pasaron de los 10 años y otros tres fueron incapaces de tener descendencia. En concreto, William y Leonard (retratados en la imagen) se casaron dos veces pero no tuvieron prole y su hermana Henrietta tampoco, a pesar de disfrutar de un matrimonio estable. Siguiendo un análisis estadístico, Ceballos y sus colegas han encontrado que las parejas consanguíneas de esta dinastía tienen un intervalo reproductor más corto tras examinar las edades, la duración de los matrimonios y otros aspectos. "La calidad del esperma es peor y cuanto mayores son los varones menos posibilidades tienen de ser fértiles", asegura Ceballos.

La calidad del esperma es peor y cuanto mayores son los varones menos posibilidades tienen de ser fértiles", asegura Ceballos
Tanto preocupaba la consanguinidad al naturalista que fue el primer estudioso de sus consecuencias. Darwin publicó varios trabajos sobre el efecto nocivo de la endogamia en 57 plantas distintas: la descendencia era más pequeña, florecía más tarde, tenía menos peso y producía menos semillas que aquellas plantas que no eran fruto de la consanguinidad. Hasta tal punto le inquietaban los resultados que se sirvió de sus contactos políticos para conseguir que el Parlamento incluyera en el censo británico una pregunta específica para el estudio del matrimonio consanguíneo. Trasladó sus miedos incluso a su hijo George, que estudió detenidamente la materia para llegar a la conclusión de que los efectos negativos no eran importantes en familias criadas con buenas condiciones de vida, como la suya.
Nada hacía pensar que los Darwin-Wedgwood arrastraban esta desventaja genética, ya que estaba plagada de cerebros eminentes, con diez miembros de la Royal Society en la familia, y así opinan por lo general los darwinólogos. Sin embargo, estos nuevos estudios señalan que tanto enlace entre primos tuvo sus consecuencias en la salud de la familia. Como concluyen los autores de este examen, "las pruebas sugieren que los temores de Darwin sobre la salud de sus hijos como resultado de su matrimonio con su prima hermana Emma Wedgwood no eran ni exagerados ni injustificados".

domingo, 29 de septiembre de 2013

PRENSA CULTURAL. Sobre el libro 'El látigo y la pluma", de Fernando Olmeda

  En "El Confidencial":

DE LA REPRESIÓN FRANQUISTA A LOS HOMOSEXUALES AL MATRIMONIO AMPARADO POR LA CONSTITUCIÓN

La pluma que sobrevivió al Franquismo y la Transición


“En el calabozo me llamaban maricón, me preguntaban qué policía me gustaba más, me pedían que diera nombres. Estando en la celda un policía me dijo: Ya tenía ganas de cogerte. […] Poco después fui violado por un detenido, delincuente común, incitado por ese agente”. Los calabozos de la Transición eran tan temidos como los de Franquismo para el colectivo homosexual. En 1976, 698 varones estaban en la cárcel por “peligrosidad”. La represión contra los gays no descansó una vez muerto Franco, que practicó una persecución de este colectivo desde su llegada al poder hasta su muerte, amparándose en la conocida Ley de Vagos y Maleantes al comienzo y en la Ley de peligrosidad posteriormente. 
Desde aquellos tiempos hasta hoy la situación del colectivo homosexual en España se ha transformado hasta el punto de pasar del castigo en la cárcel a que el Constitucional acogiera el matrimonio homosexual. Una evolución que recoge el periodista Fernando Olmeda en El látigo y la pluma (Leer-e), un libro publicado en 2004 y que ahora reedita en formato digital actualizando los cambios al respecto en nuestro país desde aquellos años.
“Todo afeminado o invertido que lance alguna infamia sobre este Movimiento, os digo que lo matéis como a un perro”. Las palabras de Gonzalo Queipo de Llano, militar que dirigió en Sevilla el golpe de Estado de 1936, da comienzo al recorrido histórico de El látigo y la Pluma. Más de cien testimonios recogidos por el periodista, que describe la persecución legal a la que fueron sometidos miles de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales entre 1939 y 1980.
Multitud de historias de entre las que Olmeda destaca la Transición como “el periodo de desgobierno” que se prolongó hasta la promulgación de la Constitución. Su autor pone especial relevancia en los casos “supervivencia” como el mencionado deAntonio Ruiz en los calabozos, uno de tantos que sufrieron el castigo por su condición sexual. Un libro que, lejos de mostrar al colectivo desde una visión victimista, visibiliza a “mucha gente que supo resistir, ya fuera llevando una doble vida o plantando cara”. Una consecución de historias agridulce, que en esta visión ampliada de la historia deja un mejor sabor de boca acerca de la progresión de la sociedad y la política española, en este asunto.   
Delatar es de patriotas
La familia o los vecinos podían convertirse en el peor enemigo durante la época franquista. Delatar a alguien por rojo, aunque por las venas de la otra persona corriese la misma sangre, era un acto de patriotismo, avalado por el régimen y que practicado también para denunciar a los homosexuales. Todo valía en un contexto general “de rapiña”, explica Olmeda, donde lo bueno era eliminar a un pecador, desviado, o cualquiera de los perfiles contrarios a los preceptos de la España única, grande y libre. 

Fernando Olmeda
El libro recoge la historia un recluso apellidado Soler, que tenía un negocio en el que daba empleo a varios trabajadores homosexuales como él. La competencia le denunció a las autoridades, “y su condición sexual fue motivo suficiente para enviarle a prisión, dejando expedito el camino a los comerciantes de la ciudad”.
El relato de la España homofóbica por ley hace un repaso también por las dificultades añadidas que vivían las lesbianas, estigmatizadas de por sí por una sociedad machista y que además tenían que sumar ese terror al de las represalias derivadas de su condición sexual.
El látigo y la pluma cuenta también las historias de experiencias homosexuales en el ejército y en las cárceles, lugares de convivencia entre hombres y donde Franco se había ocupado de remediar de alguna forma su preocupación: “En 1942, durante una visita a la Academia Militar de Zaragoza, pidió a los mandos que colocasen una cama adicional en las habitaciones dobles con el objetivo de evitar tentaciones”. Todo con tal de evitar lo inevitable. 
De las cárceles a la Constitución
La ley que modificó el Código Civil para permitir el matrimonio homosexual en 2005 (que también reconocía otros derechos como la adopción conjunta, la herencia y la pensión) y la Ley de Identidad de Género de 2007 han sido las grandes impulsoras del reconocimiento institucionalizado de la diferencia sexual en España. Esta última, que permite a las personas transexuales modificar su nombre y sexo en sus documentos de identidad sin necesidad de someterse a una operación genital y sin procedimiento judicial, fue la norma que cubrió el hueco que faltaba para reconocer al completo al colectivo LGTB (Gays, Lesbianas, Transexuales  y Bisexuales) .
Aun así, la ley de 2004 ha necesitado su tiempo para aferrarse a la Constitución. El Partido Popular presentó recurso ante el Tribunal Constitucional, que lo admitió a trámite en octubre. El recurso afirmaba que la Ley vulneraba el artículo 32 de la Constitución y que se estaba dando a la palabra matrimonio “un significado distinto al que tuvo siempre”. El 6 de noviembre de 2012 el pleno del alto tribunal desestimó el recurso del PP. Habían pasado siete años desde su aprobación, 22.000 bodas entre personas del mismo sexo y multitud de manifestaciones a favor y en contra de dicha norma.El obispo de Alcalá de Henares asoció homosexualidad con prostitución y con ideologías que, en su opinión, corrompen a las personas
La sociedad actual ha progresado en este ámbito y España ha enterrado finalmente el látigo, pero aún arrastra multitud de gestos propios de aquellos años, que Olmeda atribuye a una cuestión generacional: “Los que ahora somos padres fuimos educados de una manera determinada que viene del Franquismo, han heredado el mismo esquema de homofobia y lo repiten con sus hijos”.
En el camino ha ido transformándose poco a poco esa educación, aun todavía hay que “seguir trabajando”, según el autor. Sobre todo, según su punto de vista, porque asuntos como la supresión de la  asignatura de Educación para la ciudadanía supone una regresión, ya que esta ponía especial empeño en la tolerancia.
Tampoco ayuda a esta normalización la influencia de la Iglesia Católica, que siempre ha mantenido una posición contraria a la homosexualidad, que compartía y que incluso en los últimos años ha protagonizado declaraciones polémicas. Olmeda recoge las declaraciones del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla: “En su homilía de Viernes Santo, uno de los actos centrales de la Semana Santa de 2012, y retransmitido además por TVE, asoció homosexualidad con prostitución y con determinadas ideologías que, en su opinión, corrompen a las personas”. Ese caldo de cultivo, expresa el periodista “es realmente pernicioso para el futuro”.
 
Pero además de la política, otros colectivos han ayudado también a la transformación social con respecto a la homosexualidad. Olmeda destaca las librerías Berkana (Madrid) y Antinous (Barcelona), quienes “han desempeñado un papel fundamental en la visibilización de la realidad LGTB”, así como la editorial Egales. También engloba en este campo a la revista Zero, que publicó algunos de los hitos clave de la lucha LGTB, como las “salidas del armario” del militar José María Sánchez Silva o del cura José ManteroZero ha colocado en sus portadas también figuras de la vida pública como a Miguel BoséNacho DuatoJorge Javier Vázquez, Alejandro Amenábar, el guardia civil Joan Miquel Perpinyá o el político José María Mendiluce, entre otros.
El autor menciona también la muestra de apoyo que dieron cien profesores de Derecho Constitucional, “que se adhirieron a la iniciativa del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid en defensa de la plena constitucionalidad de la Ley”.
Con la versión electrónica, Olmeda pretende hacer llegar su obra a los lectores hispanoparlantes de América y Estados Unidos, según explica a El Confidencial: “Creo que el lector se sentirá reflejado sea de donde sea, por muchas de las cosas que pasan y por la evolución reciente. Ahora se están produciendo en América procesos similares”, comenta, poniendo como ejemplo la reciente aprobación del matrimonio gay en Uruguay y en el Estado de California.
   VERÓNICA RAMÍREZ

miércoles, 8 de mayo de 2013

PRENSA CULTURAL. "Juicio por lesbianismo en el siglo XVII"

'Auto de fe de la Inquisición', óleo de Francisco de Goya de la Academia de Bellas Artes.

   En "El País":

Juicio por lesbianismo en el siglo XVII

Una investigación pormenoriza la persecución de la Inquisición a una relación homosexual femenina

Es el primer caso de este tipo del que hay noticia documental

 Madrid 5 MAY 2013

Un drama digno de un filme o de una novela repleta de crueldad, un amor pasional, verdadero y la larga sombra de la Inquisición. Un título que llama a la ficción, pero que está crudamente anclado en la historia.Las Cañitas, libro del historiador estadounidense Federico Garza Carvajal (Laredo, Texas, 1959), recoge un largo proceso por lesbianismo a principios del siglo XVII entre Valladolid y Salamanca; el peregrinaje y calvario de dos mujeres que se amaron contra todo lo imaginable, que lucharon por estar juntas y se defendieron como pudieron en una época oscura y hostil.

El autor basa su estudio en un legajo hallado en el Archivo de Simancas
En junio de 1603, Inés de Santa Cruz, una mujer que fue “monja-beata-priora”, y su compañera Catalina Ledesma, resultaron detenidas y juzgadas en Salamanca por “bujarronas” [todos los entrecomillados proceden de la rigurosa transcripción de documentos históricos]. Según el frágil y amarillento legajo de hace más de 400 años, “trataba la una a la otra con un artificio de caña en forma de natura de hombre”. A su manera, Inés y Catalina se inventaron (y fabricaron) una especie de consolador, objeto tan antiguo que la arqueología data algunos con más de 25.000 años. En los tiempos de Las Cañitas, eran muy populares y de diversa factura. La descripción de las relaciones íntimas de las dos mujeres llega a detalles como estos al referirse a Inés: “Con sus manos la abría la natura a la dicha Catalina hasta que derramaba las simientes de su cuerpo en la natura de la otra por lo cual las llamaban Las Cañitas y esto es público y notorio entre las personas que las conocen”. El escribiente no se cortó en detalles: “Había mucho escándalo y murmuraciones en el barrio”. Aquel había sido el punto más sórdido y doloroso de la historia, pero en realidad, la lucha de Inés y Catalina venía de lejos. Como señala Garza Carvajal, “a efectos judiciales no era la primera vez que Catalina e Inés estuvieron detenidas por tener relaciones lésbicas”. Y hay un proceso anterior en Valladolid en 1601 a las mismas mujeres que también ha sido sacado ahora a la luz, como dos siniestros capítulos del mismo drama.
Federico Garza Carvajal (que procede de una familia de judíos sefardíes) encontró en Simancas un tesoro inexplorado: “Hacía tiempo había empezado a investigar sobre la sodomía masculina a partir de que me doctoré en Ámsterdam en 2000. Tardé dos años en la lectura y transcripción del proceso, y primero escribí mi libro en inglés, e hice después un segundo libro en español que se edita primero. A fines del verano saldrá la edición inglesa”. En Simancas está en su caldo de cultivo ideal: “En los archivos españoles hay mucho que buscar, y aunque vivo a caballo entre París y Valladolid, no quiero alejarme de Simancas. También he investigado en archivos de Sevilla, Burgos, Madrid y Toledo. Mi vida está en los archivos y doy gracias a Isabel Aguirre [jefa de la Sala del Lector del Archivo de Simancas], que me ha ayudado mucho. Recuerdo que en 1992 el historiador español Rafael Carranco, que actualmente es catedrático en Montpellier, me orientó hacia Simancas”. Hasta en la Capilla de las Reliquias del Archivo de Valladolid hurgó el investigador en busca de faltantes a su potente relato.


Facsímil de la copia del proceso a Las Cañitas / ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS
No es posible asegurar que este documento de 142 páginas sea único, pero lo cierto es que, hasta hoy, es la única pieza documental que ha salido a la luz de la historiografía moderna. Sin embargo, como reconoce el propio Garza Carvajal, sí hay un relativamente abundante material en archivos tanto españoles como del resto de Europa de procesos por sodomía masculina: “Creo que es un material de archivo único. Algunos estudiosos han escrito sobre lesbianismo en el siglo XVII, pero fundamentalmente a base de materiales literarios”.
La cuidada edición, que se puede calificar de paleográfica, recoge los tres procesos —dos en Valladolid y uno en Salamanca— que se incoaron contra Inés y Catalina entre los años 1603 y 1606. Desde entonces, el mote de Las Cañitas rozó el mito y se sumergió en la oscuridad. Garza Carvajal rebusca en las biografías de las dos mujeres y las sitúa en el tiempo exacto, las tormentosas circunstancias y vicisitudes que culminaron, después de múltiples apelaciones, con la drástica separación de las dos amantes, que insistieron en reencontrarse. Catalina Ledesma e Inés Santa Cruz fueron azotadas y condenadas al destierro. Años más tarde llegó un perdón real.

Catalina Ledesma e Inés Santa Cruz fueron azotadas y desterradas
Entre las dos mujeres, todos los contrastes de personajes novelescos: una de solvente cuna, la otra de baja extracción. Inés de Santa Cruz, relata Garza Carvajal, tenía incluso influencias familiares en la Real Cancillería de Valladolid, mientras Catalina Ledesma era analfabeta y ejercía como sirvienta, además de estar casada.
El libro, de próxima aparición, es un objeto artesanal muy cuidado con mucho material facsimilar, las tapas en piel grabada y los troqueles que evocan a los antiguos legajos, con un diseño ideado por Daniel Gómez Bonet.

sábado, 5 de marzo de 2011

PRENSA.

   En "El País":

1. Si el Estado no enseña sexualidad, la Iglesia lo hará. Reportaje de J. A. Aunión. Las visiones irreconciliables sobre el sexo inmovilizan las iniciativas educativas coordinadas desde las Administraciones.

2. El ex de la pareja. Por Vicente Verdú.

3. Hasta que el dolor se desvanezca. Artículo de Hisham Matar, escritor libio residente en Reino Unido. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

4. ¡Guillotina para Gutenberg! Artículo del escritor Jesús Ferrero. La cultura escrita e impresa ha entrado en una crisis impensable hace solo unas décadas. Hay todo un contingente global y muy numeroso de intelectuales que, cada vez más, solo se despliega en Internet.

5. Cien años sin Estado. Reportaje de Andrea Rizzi. La brutal colonización italiana de Libia a principios del siglo XX impidió que surgieran instituciones y clase dirigente.

6. Es un cisne negro. Francisco G. Basterra, sobre las revueltas en el mundo árabe.

miércoles, 26 de mayo de 2010

PRENSA. 26 mayo 2010

En "El País".

1. La fiesta. Columna de Elvira Lindo.

2. Hacer cine y no morir en el intento. Reportaje de Ángeles Espinosa. Los tres meses de prisión y la liberación, ayer, de Jafar Panahi simbolizan el viacrucis de los directores iraníes molestos para el régimen de Ahmadineyad.

3. ¿Y si el orden fuera el desorden? Columna de Vicente Verdú.

4. Dos muy ricos y una Liga pobre. Reportaje de Eduardo Rodrigálvarez. El poderío de Barça y Madrid alarma al resto de clubes - El reparto del dinero televisivo, nueva batalla - Tope salarial o torneo europeo, alternativas improbables.

5. El uso de anticonceptivos llega casi un año después del primer acto sexual. Por Carmen Morán. Un estudio del CSIC revela la falta de formación entre los jóvenes.

6. Complejidad y simpleza del 'caso Garzón'. Artículo de Prudencio García, profesor del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado de la UNED. Fellow del IUS de Chicago.

7. Secretos profundos y superficiales. Artículo de Pablo Salvador Coderch, catedrático de Derecho Civil en la Universidad Pompeu Fabra.

lunes, 10 de mayo de 2010

PRENSA. 10 mayo 2010

En "El País":

1. Epílogo. Columna de Almudena Grandes.

2. El siglo XXI, mejor en verso. Reportaje de Elsa Fernández-Santos. Varias antologías y ensayos indagan en una nueva generación de poetas - Ninguneada por el mercado, la poesía ha encontrado sus formas de supervivencia.

3. Lección de hoy: cómo evitar el abuso sexual. Reportaje de Andreu Manresa. La escuela rompe un tabú: en Baleares se enseña a prevenir agresiones sexuales - La iniciativa despierta recelos porque aún no están lo suficientemente evaluados los efectos en los menores.

4. Las vengadoras. Artículo del escritor Rafael Argullol sobre Tony Blair y El escritor, la película de Polanski.

domingo, 9 de mayo de 2010

PRENSA (2). 9 mayo 2010

En "El País Semanal":

1. Cámaras contra la matanza de delfines. Reportaje de Álvaro Corcuera.

2. ¿Puede el amor vencer la diferencia de edad? Reportaje de psicología, por Xavier Guix. Dicen que el amor no tiene edad. Cada vez se observan más parejas separadas por muchos años de diferencia, sorteando las virtudes y amenazas del tiempo asimétrico. ¿Locura o quebranto de un prejuicio cultural?

3. Los nuevos amos de África. Reportaje de Francesc Relea. El desembarco de China ha empezado a cambiar la cara del continente. Desde Argelia a Mozambique. De Sudán a Zambia. De Mauritania a Congo. La huella del gigante asiático es cada día más visible. Objetivo: las materias primas locales que permiten a la potencia económica oriental continuar con su imparable crecimiento. Este es un viaje al encuentro de dos mundos muy diferentes. Así transcurre la 'larga marcha' hacia África.

4. ¿Hay animales gays? Reportaje de John Mooallem. Todo empezó en una colonia de albatros de Hawai. Un estudio descubrió que muchas parejas estaban formadas por dos hembras. La sorpresa obliga a los biólogos a revisar muchos juicios 'naturales'. Ya hay documentada actividad homosexual en 450 especies. © 2010 The New York Times. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

5. Ciudad Z. Reportaje de Luis M. Ariza. Expediciones por el Amazonas.

6. La condición miserable. Columna de Almudena Grandes.

domingo, 24 de enero de 2010

PRENSA (3). 24 enero 2010



En "El País Semanal":

1. La odisea del doctor Balmis. Reportaje de Luis Miguel Ariza. Una aventura de altísimo riesgo. En 1803 partió de Galicia la expedición del doctor Xavier Balmis, con niños huérfanos a bordo, para llevar a América y Asia la vacuna de la viruela. Rescatamos a tan fascinante y desconocido personaje.

2. Quiero mi sexo. Reportaje de Luz Sánchez-Mellado. Una chica de 16 años de Barcelona nacida varón ha sido la primera menor en someterse a una operación de cambio de sexo en España. Pidió autorización judicial y la obtuvo. La noticia saltó la semana pasada. Mientras los médicos debaten, la nueva generación de transexuales tiene más información. También más prisa. Piden ayuda, cada vez más, cada vez antes, para empezar a vivir como sienten. Cinco de ellos nos cuentan su historia.

3. Sesión de películas monstruosas. Reportaje de José Luis Sanz. Cuando Spielberg despertó, los monstruos prehistóricos ya habían protagonizado cientos de películas… no siempre fieles a la ciencia. Del cartón piedra de Griffith a Parque Jurásico, repasamos la relación entre el séptimo arte y la paleontología.

4. Trucos para cuidar la mente. Reportaje de psicología, por Francesc Miralles. Mantener activo el cerebro con desafíos intelectuales y unos buenos hábitos nos permite pensar como jóvenes con el valor añadido de la experiencia.

5. El paraíso de los canallas. Reportaje de Laura Esquivel. Guatemala significa ‘lugar de muchos árboles’, pero entre el follaje se esconden asesinos, violadores y delincuentes. Este país, conocido por la dulzura de sus habitantes, es refugio de hienas. Contabiliza 15 asesinatos al día y las violaciones se multiplican. Sexta entrega de esta serie de reportajes de autor sobre los conflictos olvidados.

6. La ciudad soñada. Reportaje de Anatxu Zubalbeascoa. Brasilia se ideó como una utopía de igualdad y modernidad. cuando se cumplen 50 años de su inauguración y Brasil alza su propia voz en el mundo, se sigue viviendo como un milagro.

7. Amar a un animal. Artículo de Rosa Montero.

8. Los matones protegidos. Artículo de Javier Marías sobre comportamientos fascistas.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

PRENSA. 30 diciembre 2009


En "El País":

1. El Estado debe buscar de una vez a Federico García Lorca. El hispanista Ian Gibson, que ha dedicado su vida al estudio de García Lorca, vuelve a Alfacar (Granada) tras finalizar sin éxito las excavaciones. En este texto denuncia las lagunas de la investigación, la ambigüedad de la familia y la ausencia del Estado en el proceso. El historiador ensancha el perímetro y señala nuevos emplazamientos de las fosas.

2. Un hombre del Sur. Artículo de Manuel Rodríguez Rivero sobre Albert Camus.

3. Médicos mayores, sobradamente preparados, altamente necesarios. Reportaje de Elena G. Sevillano. El déficit de facultativos pone en cuestión la jubilación forzosa a los 65 años y aconseja flexibilizar la edad de retiro. Madrid y Cataluña han dado marcha atrás.

4. Sexo del XXI con patrones del XIX. Reportaje de María R. Sahuquillo. Los hombres priman el deseo y las mujeres el amor romántico. La primera gran encuesta retrata una población satisfecha con sus relaciones.

5. Cuarenta años después... Artículo de Jean-Jacques Dordain y Maurici Lucena, director general y presidente del Consejo de la Agencia Espacial Europea, respectivamente. Europa lidera la investigación espacial en el área del cambio climático y el medio ambiente. El espacio, tras el viaje a la Luna de 1969, es hoy una herramienta para mejorar el bienestar de los ciudadanos.

6. Carrera de las especies para salvarse del cambio climático. Por Alicia Rivera. Los ecosistemas mediterráneos son muy vulnerables por su fragmentación.