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viernes, 1 de febrero de 2013

POESÍA. "Autobiografía", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde

AUTOBIOGRAFÍA

    Miro el río y hacerlo me consuela
    porque en sus aguas calmas rememoro
    la vida que he pasado contemplándolo.
    Aunque con su corriente se marcharan,
    para nunca volver, penas y gozos,
    el engaño del tiempo hace posible
    que no parezcan duras esas pérdidas.

    Están en mi mirada las mañanas
    tranquilas de domingo, pero también,
    proyectadas sin luz en su reflejo,
    las sombras acechantes de la noche.

    Y están en las orillas los recuerdos
    de las tardes de amor y están las voces
    de los niños que juegan y se bañan.

    Mi vida es este río que me lleva,
    esta apacible huida hacia la muerte.
    Mis ojos, al mirar, sin edad sueñan.
    Y me siento feliz por cuanto intuyo
    debajo de sus aguas incesantes.

jueves, 31 de enero de 2013

POESÍA. "Baño", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde
BAÑO
Ayer, en el molino,
me bañé otra vez solo
en el estanque.

Como siempre, al entrar,
aquel me pareció mi primer baño.

Como siempre, al salir,
tuve la sensación
de que era el último.

miércoles, 30 de enero de 2013

POESÍA. "Mecánica terrestre", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde

MECÁNICA TERRESTRE
    Lo mismo que una imagen
    recuerda a alguna análoga
    y una sombra a la fresca
    humedad de otra estancia
    y un olor a una escena
    cercana por remota
    y esta ciudad a aquella
    habitable y distante,
    así, cuando la tarde
    se hace eterna y es julio
    todo expresa una múltiple,
    inasible presencia,
    y el agua es más que el filtro
    de lo que fluye y pasa
    y la luz más que el velo
    que ilumina las cosas
    y el viento más que el nombre
    de una oscura noticia.

martes, 29 de enero de 2013

POESÍA. "Un viaje a Lisboa", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde


UN VIAJE A LISBOA

Huíamos en vano de la ciudad cerrada
y acabamos perdidos en la ciudad perfecta.
El piso luminoso, el suelo blanco,
los cuartos despojados y en penumbra,
los pocos pero doctos libros juntos,
acogieron serenos el cansancio.
Luego llegaron días de paseos y calma
donde todo se hizo tan lento como suele
ser todo en un lugar acompasado a un río.
Tranvías y avenidas y barcos y comercios
fueron haciendo el resto.
Ya no éramos los mismos
que piensan desde el puente lo que cualquier suicida.
Los que ven desde el puerto parecidos naufragios.
Ni los que entre las ruinas de nobles edificios
se dan a ese discurso del fracaso y la muerte.
En la decrepitud, entre la suciedad, bajo la herrumbre,
lo que vimos fue el fuego de una vida distinta.
Todavía nos quema cuando hacemos recuento
y evocamos las tardes sosegadas de junio
en la casa de Ángel, y aquel sol de poniente
hundiéndose, muy rojo, sobre el Tajo.
Volvemos a menudo al sitio donde fuimos
si no felices siquiera afortunados.
Con la melancolía viaja una mirada
que nos devuelve aquello que ensayamos vencido.

lunes, 28 de enero de 2013

POESÍA. "Desde fuera", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde

Desde fuera

Vivir es deslizarse, repetiste,
captar nuestra existencia de soslayo
o verla desde lejos, en lo alto,
con la perplejidad del que contempla.
Los que te conocieron aseguran
que tú viviste así, que no hubo nada
ni nadie que pudiera desviarte
ni un ápice siquiera de ese trazo
que le diste por fin a tu camino.
Esa senda emboscada conducía
a una casa perdida entre los páramos.
Sobre aquel pedregal erosionado,
bajo la ardiente luz de los veranos,
una sombra precisa dibujaba
el estupor final de tu extravío.
En ese santuario estableciste
una visión del mundo peligrosa.
Rogabas a los dioses con frecuencia
que no nos castigaran con desgracias
(capaces en su ardor de destruirnos)
sin antes enseñarnos lo importante:
la frágil transparencia de la vida.

viernes, 25 de enero de 2013

POESÍA. "La encina solitaria", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde


LA ENCINA SOLITARIA

Está en una colina, la rodean
rocas, retamas, tierra
donde el árbol arraiga
y parece que apenas se sostiene.
Me la mostró mi padre cuando, niño,
paseaba con él entre los canchos.
Desde entonces retengo su presencia
con la necesidad de lo que dura.
Desde lo alto, observa la ciudad.
Es lo primero que distingo al volver.
Lo último que miro cuando salgo
de las murallas de este microcosmos.
Es algo más que una vetusta encina.
Sola, en su altura, sosegada, es cifra
de la vida a que aspira quien resiste.

jueves, 24 de enero de 2013

POESÍA. "El cuarto del siroco", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde


EL CUARTO DEL SIROCO

Cuenta Leonardo Sciascia
que en las casas aristocráticas
de la vieja Sicilia
había, desde el siglo XVIII,
un «cuarto del siroco».
En él se refugiaban de ese viento
los días que soplaba con más fuerza.
Uno quisiera
que en las horas peores de la vida,
cuando todo se torna vendaval
y las cosas se ocultan tras un velo de polvo,
existiera una estancia semejante.
Suponiendo, eso sí, que no se diese
lo que el de Racalmuto revelara:
que antes de que se le note en el aire,
el siroco se ha clavado en las sienes;
que antes de que se anuncie
ya se le siente, sin remedio,
en las rodillas.

miércoles, 23 de enero de 2013

POESÍA. "Toto dixit", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde
TOTO DIXIT
Yo soy como el ladrón
que visita a diario
una casa vacía
sabiendo, de antemano,
que no hay nada.
Y vuelve, sin embargo.
Si es preciso, también
mañana y tarde.
Así, me digo a ratos,
es mi alma:
sin nada en su interior
-doy fe de ello-,
pero donde me pierdo
confiado
en busca de un tesoro
cada día.

martes, 22 de enero de 2013

POESÍA. "Cementerio alemán, Yuste", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde

CEMENTERIO ALEMÁN, YUSTE

    Tiene la muerte una medida exacta.
    En línea, los túmulos recuerdan
    los nombres y las fechas de los héroes.
    La edad ignora cuándo
    podría haber llegado el dulce fruto
    final de la derrota.
    Nada preserva, en cambio, la memoria
    de aquellos que cayeron en combate.
    Sus rostros son anónimos. Sus vidas,
    hermosas y lejanas como el sueño
    que habita las ciudades que dejaron.

    Nos trae a este lugar una costumbre
    de ausencia y de sosiego.
    Hacia el sur, bajo el muro,
    duermen viñas caídas
    y a la sombra sin sombra de los viejos olivos
    el silencio es solemne.
    Con las últimas luces, la mirada se pierde,
    luminosa de eterno. 

lunes, 21 de enero de 2013

POESÍA. "Aquí", de Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959)

Álvaro Valverde


AQUÍ

Estás sentado solo frente al valle
con un libro en las manos
que abandonas a ratos
para poder mirar,
con la calma debida,
cuanto la vista alcanza.
Suena el silencio. A veces,
el rumor de las ramas
o el canto intermitente de algún pájaro.
Respiras hondo. Ves.
Aprecias uno a uno los momentos
que te concede este vivir al margen.
No haces tuya la queja
de los que quieren irse
pero que aplazan siempre
la ocasión de su huida.
Permaneces aquí
por propia voluntad:
es éste tu lugar.
Tú eres de él.