lunes, 28 de febrero de 2011

POESÍA. "Hace apenas días", de Hugo Mújica (Buenos Aires, 1942)

Hugo Mújica

HACE APENAS DÍAS

Hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.

Cayó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.

Hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
                      sobre el mármol de su tumba.

Bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
                      ahora que he muerto en otro.

PRENSA. "Egipto, año cero", por Bernard-Henri Lévy

Bernard-Henri Lévy

   En "El País":
Egipto, año cero

BERNARD HENRI-LÉVY 27/02/2011

   Egipto año cero. Es el vértigo de una democracia que está dando sus primeros pasos, dice el autor, que hace un recorrido por el país que ha derrocado a Mubarak. La verdad y el derecho están en marcha.

   Aquí fue donde todo comenzó. Y aquí es donde, más que nunca, todo se decide. Hay que imaginarse una plaza el doble de grande que la de la República en París. Tanques en todas las encrucijadas adyacentes. Niños encaramados a los tanques y fraternizando con los soldados. Una muchedumbre alborozada. Quinientas mil personas, tal vez más. Muchachas muy jóvenes con la cabeza descubierta y rodeadas de muchachos con las mejillas pintadas con los tres colores de la bandera egipcia. Banderines por encima de las cabezas. Cuernos y trompetas. Fuegos artificiales. Banderolas en honor a los "mártires", a los "desaparecidos" o, simplemente, "a Egipto", y entre los que no localizo ningún eslogan antioccidental. ¿Una kermés? ¿Un lado hinchas de partido de fútbol? Sí, sin duda. De hecho, alguien toma a uno de mis compañeros de viaje por un entrenador portugués. Y, por eso, lo suben hasta un estrado improvisado y le piden que diga unas palabras. "Viva Tahrir. Ustedes han tomado Tahrir como Francia tomó la Bastilla. Y en Tahrir están haciendo la primera revolución del siglo XXI". La respuesta es un clamor. El clamor de esta comuna cairota que ocupa desde hace tres semanas, o casi, la plaza de Tahrir. Hay quien le reprocha que no tenga ni programa ni líder. Pero Tahrir es el programa. Y el pueblo, en Tahrir, como diría Sartre, es su propio líder.
   Mañana siguiente. En Tahrir, de nuevo. Frente al museo que los esbirros de Mubarak intentaron vandalizar y que una cadena de ciudadanos protegió. Me encuentro con Aalam Wassef, con el que me crucé en París hace 20 años y al que no volvía a ver desde entonces. A sus 40 años, conserva el mismo aire juvenil. El mismo interés por la literatura y la filosofía. Pero, mientras, se ha convertido en uno de esos ases de Internet que estuvieron en el origen de ese reguero de pólvora democrático que llega hoy hasta la heroica revolución libia. En su caso, todo fue muy sencillo. Empezó por comprar la palabra clave "Mubarak". Se las arregló para que, cada vez que un internauta tecleaba ese nombre desde cualquier lugar del mundo, tropezara con un mensaje que ridiculizaba al tirano. Wassef lanzó la operación "Presidente Mubarak, ha recibido un e-mail", que llevó a miles de internautas a enviar mensajes feroces o desternillantes que él pasaba al formato de microanuncio de Google. También colgó en YouTube -bajo un seudónimo ya legendario en la Red: Ahmad Sherif- unos vídeos que vieron millones de egipcios. Hasta el punto de que la embajada norteamericana terminó poniéndose en contacto con él y la Amn el Dawla, la policía secreta del régimen, vigilando sus actividades. Pero, mientras, la revolución, la verdadera, la del pueblo unido que descubre que el rey está desnudo y decide dejar atrás el miedo, ya estaba en marcha...
   Cumpleaños de un amigo en la ciudad artificial de Beverly Hills, a una hora en coche de El Cairo, en pleno desierto. He venido a esta fiesta primaveral con una idea: conocer a otro de esos locos de la Red, Abdelkarim Mardini, que, según se dice, durante los primeros días del levantamiento, cuando el Gobierno bloqueó Internet, encontró la manera de esquivar la prohibición. "Es cierto", me explica con una elegante desenvoltura carente de toda exaltación. "No lo hice solo. Pero es cierto que, la noche del 27 al 28 de enero, unos cuantos estuvimos reflexionando sobre la manera de eludir a la policía de la Red. Y aquella noche, entre Zúrich, donde me encontraba, California, sede de Google, y, naturalmente, Egipto, tuvimos la idea de combinar voz e Internet". En líneas generales, Mardini dispuso tres líneas de teléfono fijo (en Estados Unidos, Italia y, al parecer, Bahréin). La gente llamaba a esos números para grabar mensajes breves (informando, en particular, del lugar, la hora y las consignas de las manifestaciones). Esos mensajes podían escucharse marcando los mismos números (o visitando, cuando era posible, el sitio Speak2Tweet). Conservo de mi juventud althusseriana una sana desconfianza hacia las explicaciones tecnicistas de la historia. Pero al mismo tiempo..., ¿cuántos de los jóvenes que estaban ayer por la tarde en la plaza de Tahrir se movilizaron gracias a gente como Mardini? ¿Cuántos reunieron, gracias a ellos, el valor para esta revuelta pacífica? ¿Y por qué no hacer justicia a esas redes sociales que, con Twitter a la cabeza, contribuyeron a que el pueblo de El Cairo arriesgase la vida por defender su libertad?
   ¿Recuerdan a Faruk Hosni, ese ministro al que Mubarak intentó colocar en la dirección de la Unesco cuando acababa de comprometerse a quemar "con sus propias manos" todo libro escrito en hebreo que, habiendo escapado a la vigilancia de sus policías, se encontrase aún en la biblioteca de Alejandría? Pues bien, tengo enfrente de mí, en el restaurante Estoril, cerca de la calle Kasr el Nil, a una de las personas que mejor pueden explicar el tipo de dictadura que ese personaje instaló sobre la cultura. Se llama Karima Mansour. Es bailarina. Coreógrafa. En sus espectáculos montados en Lisboa, por ejemplo, en los que compartía escenario con un hombre desnudo, tuvo la inteligencia -y el talento- de evitar el cliché de la bailarina oriental tradicional. Pero durante los años del reinado de Hosni fue víctima de una fetua laica que le impedía trabajar y fue emitida, a instrucciones del ministro, por Walid Aouni, su favorito y director de danza de la Ópera de El Cairo. Persecuciones. Vejaciones. Humillaciones de toda clase. Hasta ese 25 de enero, día del estallido de la revolución, que la sorprendió en Berna, donde estaba ensayando un espectáculo sobre la Mirada que interrumpió para venir aquí, a la plaza de Tahrir, para reunirse con sus camaradas y familiares. Hoy, Karima puede hablar. Hoy, Karima puede decirlo todo. Y habla del reinado de un Ubú ilustrado pero ladrón de antigüedades, perseguidor de espíritus libres y blogueros, al que, haciendo gala de toda su credulidad, Occidente llegó a tomar en serio por un momento.
   Considero que el papel de las mujeres en los movimientos sociales siempre es un indicativo elocuente de su contenido democrático. En este caso, voy servido. Karima, pues. Las muchachas de Tahrir. Y también Nadia Mobarak, fundadora de la ONG 'El Faro', con la que me encuentro en mi hotel una mañana en la que todos los empleados están en huelga para protestar por sus 50 euros de salario mensual. Nada Doraid, copta, o, lo que es lo mismo, cristiana de Oriente, que ha regresado de Estados Unidos a la carrera. Magy Mahrous, también copta, que se ha pasado los últimos años bregando en Irak, Afganistán o Darfur, y que ha regresado con la idea fija de construir escuelas en el campo desfavorecido del Alto Egipto. La veterana Sayda Greiss, que fue diputada del barrio de Al Moqatam y para quien la revolución también debe devolver la dignidad a ese pueblo de traperos que vive sepultado bajo las basuras de la ciudad. También en el corazón del movimiento: Ayyam Sureau, norteamericana de nacimiento y francesa por educación, que, con su madre, Habiba, encarna el mayor refinamiento que el gran Egipto cosmopolita ha sido capaz de producir. Finalmente, espléndida bajo su melena blanca, bailando como una jovencita durante la garden party de Beverly Hills, Nawal el Saadawi, una mezcla de nuestras dos Simone, Veil y De Beauvoir, que narra su pasado de luchas feministas; su campaña presidencial de hace cinco años, cuando los esbirros de Mubarak iban a boicotear sus mítines; y ahora, en el momento en que una comisión de ocho hombres ha sido encargada de reflexionar sobre la futura Constitución y a nadie se le ha ocurrido incluir a una sola representante del segundo sexo, su firme intención de hacer que se oiga, más que nunca, la voz de las mujeres.
   Ni un eslogan antiamericano. ¿Y antiisraelí? Estoy en el café 'Las Noches de Felicidad', en el corazón del barrio popular de Sayyeda Zenab. No sé muy bien cómo ha sido, pero el dueño, Sayed, de 30 años, como hacen todos los cairotas en este momento, se ha puesto a pensar en voz alta sobre los méritos comparados de Amr Moussa, líder de la Liga Árabe, y de Mohamed el Baradei, inspector de las instalaciones nucleares iraníes, para suceder a Mubarak. Me está contando la historia de la mezquita vecina, construida sobre las ruinas de una iglesia, la de Santa María, que, a su vez, reposaba sobre los cimientos de un templo de Isis. He aquí que aborda la cuestión de Israel y el temor de Occidente a que el nuevo régimen ponga en tela de juicio el tratado de paz firmado por Sadat. "Fue Mubarak quien os vendió esa tontería", se burla. "Fue él quien, para justificar su régimen de terror, os dijo que somos unos salvajes cuyo único objetivo, de no ser por él, sería tirar el tratado al cubo de la basura. Eso no es muy amable para con nosotros, que no somos perros rabiosos. Ni para Israel, que no merece vivir con esa ansiedad. Pero, sobre todo, es falso. Pues nosotros nacimos con ese tratado. Crecimos con él. Es parte de...". Y señala hacia las mesas y sillas de plástico de mala calidad que acaba de disponer en su pequeña terraza de cemento, nada más salir el sol. "Es parte del mobiliario. ¿Por qué iba yo a querer deshacerme de mis muebles?". No creo que el antisemitismo egipcio -que hace solo un año, durante mi viaje anterior, se exhibía en los escaparates de las librerías, que vendían sin complejo alguno Los protocolos de los sabios de Sión- se haya disuelto en Twitter y Facebook. Lo que sí creo es que Tahrir es además el nombre de una maduración política acelerada y que esa maduración tiene, entre otros efectos, el de enfriar, reducir y, tal vez un día, circunscribir ese antisemitismo estatal y popular.
   Reconozco esa misma madurez política, aunque bajo otra forma, en Ahmed Bayoumi, un hombre maravilloso, de profesión fontanero, que, tras pasarse años echando, a ratos perdidos, aceite de motor en el agua y observando las formas que producía, terminó convirtiéndolo en un arte, cuyas obras, fotografiadas con un móvil, se exponen en una galería de El Cairo. "Hay dos clases de gente", me dice, sentado en una silla de tijera a la puerta de su casa, situada en una callejuela de tierra batida en lo más profundo de uno de esos barrios cairotas en los que se vive con menos de dos dólares al día. "Están los que estiman que todo eso había durado demasiado, y que con la caída de Mubarak conseguimos lo que queríamos y ahora hay que volver al trabajo. Y están los que piensan que cortamos la cabeza, pero el cuerpo sigue ahí". Y añade, poniendo como testigo a su vecina, una matrona con la cabeza descubierta que se afana alrededor de una olla de verduras rellenas: "El dinero, por ejemplo. Todo el dinero que robaron y que duerme en vuestros bancos. Esperad antes de devolverlo. Esperad a que hayamos elegido a un presidente digno de ese nombre. Porque los que se fueron ya habían comido bien, pero los que se han quedado y garantizan el relevo aún tienen hambre y no van a dudar en meterle mano. Conservad ese dinero...".
   Porque el problema central no es otro que el de la corrupción. Los datos que me da Ahmed Elsayed Elnaggar, el elegante director del 'Centro de Estudios Políticos y Estratégico', cuyas oficinas están en la undécima planta del mítico periódico Al-Ahram, son asombrosos. Lo son por las cifras: decenas de miles de millones de dólares malversados en 30 años por Mubarak y sus secuaces. Pero aún más por la sofisticación del sistema de doble, triple, cuádruple contabilidad nacional que esa gente organizó y cuyas mentiras Ahmed lleva toda la vida intentando desmontar. "Un ejemplo", me dice. "La población activa pasó, sin que nadie dijese nada al respecto, de 32 a 23 millones de personas para enmascarar las tasas de paro". Otro (me tiende un expediente que el juez llevaba cinco años obstaculizando y que él ha conseguido esta mañana para nuestra cita): "El sistema de malversación de fondos diseñado aquí mismo, por los dirigentes de este periódico". Y concluye, con una sonrisa alegre y victoriosa en los labios: "Hasta el presente era yo quien tenía miedo, aunque, bueno...". Y me muestra un dedo sin alianza: "Soltero y sin hijos, pude resistirme a las intimidaciones; pero ellos...". Y señala con la mirada hacia los pisos inferiores y luego hacia los superiores: "Ahora son ellos quienes van a tener que rendir cuentas; ahora el miedo cambia de bando". Egipto, año cero. Vértigo de una democracia que está dando, a tientas, sus primeros pasos. Lo quieran o no, la verdad y el derecho están en marcha...
   Por supuesto, en un reportaje como este, las decepciones son inevitables. Boutros Boutros-Ghali, por ejemplo. No había vuelto a verlo desde el día en que, todavía secretario general de Naciones Unidas, recibió una andanada de tomates en Sarajevo por parte de una muchedumbre exasperada por su "muniquismo". Pero ahora, en su apartamento acomodado de la avenida de El Nilo, su mediocridad es más lamentable aún. Sigue en plena forma intelectual. Y casi feliz de tener la ocasión de evocar nuestros encuentros bosnios de antaño. Pero de la juventud de la plaza de Tahrir solo acierta a refunfuñar que "no sabe lo que quiere ni hacia dónde va". Del viento de democracia que azota su país solo puede repetir una y otra vez que "costará caro" y que "eso a nadie le preocupa". De las manifestaciones de los primeros días solo quiere recordar la quema del despacho de Mubarak, al mismo tiempo que la de la sede de su partido, pues estaban en el mismo edificio. Y no hablo de Irán, que, como para poner a prueba al nuevo poder egipcio, acaba de desplazar dos navíos de guerra a la entrada del canal de Suez: en este punto, este señor de 90 años, que fue uno de los artífices del tratado de paz con Israel, pierde completamente la compostura y grita, en un perfecto francés, que no ve por qué Netanyahu va a tener derecho a la bomba atómica y Ahmadineyad no.
   Hay momentos extraños, en los que uno tiene la impresión de encontrarse en una mala novela de Le Carré. Alí, por ejemplo. Lo llamaré simplemente "Alí" para no comprometer al amigo que me lo presentó. Pero ¿qué mensaje quiere transmitirme exactamente este gran burgués vinculado por lazos familiares a una importante empresa turística, cuando me dice que fueron los Hermanos Musulmanes -afirma haberlos "visto" y "reconocido"- quienes defendieron la plaza la noche del 27 de enero arrojando las primeras piedras contra los esbirros de Mubarak, que llegaron a lomos de camello? ¿Por qué esta teoría absurda, completamente cogida por los pelos, sobre el hecho de que, entre 365 mártires, siempre nos muestren los mismos 25 rostros y de que, como los Hermanos Musulmanes cultivan el secreto y son mártires discretos, los otros 340 tienen que ser de los suyos? ¿Y quién es exactamente este misterioso "Zayed" al que me presenta como parlamentario del partido mayoritario y que habría pagado personalmente a los famosos esbirros, pero al que un grupo de amables militares, enterado por uno de esos esbirros arrepentido de que se preparaba para repetir la operación el jueves siguiente, habría detenido inmediatamente, impidiéndole hacer más daño? ¿Acaso quieren hacerme creer que los Hermanos Musulmanes están moviendo sus hilos y que solo la virtud del ejército puede frenarlos? ¿Pretenden reeditar la estratagema de Mubarak, es decir, la legitimación de la dictadura mediante una exageración del peligro verde?
   Hay momentos en los que uno tiene la impresión de haberse metido en la boca del lobo. Por ejemplo, en este atardecer en el que me encuentro en el cuartel general de los Hermanos Musulmanes, en la calle El Malek el Saleh. Estoy con Saad al Hoseiny, otro exdiputado encarcelado el 28 de enero y liberado por Mubarak junto a miles de delincuentes para sembrar el pánico en la ciudad. Enseguida llama la atención, aparte de su corpulencia de gigante, sus dedos sin uñas y sus falanges machacadas, un recuerdo de los delicados métodos de una policía egipcia que, por lo demás, no está claro que haya cambiado tanto... Durante la entrevista mantiene un perfil bajo. Me asegura que la hermandad solo representa el 15%. Me garantiza que dentro de seis meses no presentará candidato a las elecciones presidenciales. Me jura por todos los dioses que, de todos modos, y por ahora, no tiene más programa que la libertad, la dignidad y la justicia. Pero añade, con una mirada burlona, que los "problemas de Egipto" son demasiado "grandes" para que la modesta hermandad asuma tan abrumadora responsabilidad. Luego su mirada se endurece: respecto al otro programa, el verdadero, el que vienen alimentando desde 1928, el que han pulido durante su larga temporada hitleriana y que es, más o menos, el que su rama palestina aplica ya en Gaza, "tenemos mucho tiempo...". Al final de la entrevista me pregunta si, con un apellido como el mío, no seré un poco "judío", por casualidad. Y cuando le respondo que sí, que en efecto, me mira con un aire de estupefacción que, sorprendentemente, me hiela la sangre en las venas.
   Después están los encuentros que te dejan un sentimiento de malestar. Estoy en casa del embajador de Francia. Está presente un periodista de origen marroquí, brillante y bien informado. Un personaje maravilloso, abogado y defensor de los derechos humanos: Amir Salem. También está presente un tal Mounir Abd el Nour, que me inspira una inmediata antipatía. Descubro que acaba de ser nombrado ministro de Turismo en sustitución del que acaba de arrojar a los leones el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, metiéndolo en prisión por corrupción. Comprendo que es, como su predecesor, un poderoso hombre de negocios, antaño vinculado a la Africa Middle East Petroleum Company, a su vez implicada en los grandes escándalos de corrupción relacionados con el petróleo de Sadam Husein. También comprendo que él, antiguo jefe del muy laico partido Wafd, no tiene ninguna objeción en que los Hermanos Musulmanes se inserten en el proceso democrático en curso. Y llega el momento en que, cuando hablamos tranquilamente del lugar del laicismo en el islam, se interrumpe para espetarme, como surgido de ninguna parte y con un índice amenazador: "No se equivoque. El sufrimiento palestino es una herida abierta en el costado de todos los egipcios". Y cuando, como sorprendido por el cambio de tema, le pregunto si el sufrimiento de los libios masacrados por Gadafi el Carnicero, en el preciso momento en el que hablamos, no es también una herida abierta, se pone colorado, se enfurece, aprieta su smartphone hasta casi triturarlo y me responde: "Usted no puede comparar una masacre entre hermanos con el escándalo permanente que es la ocupación de Palestina". Sospechas de corrupción... Ejército... Indulgencia hacia el islamismo... Y, para terminar, un doble rasero perfectamente asumido... En este momento, este personaje, para mí, es la vívida imagen de aquello contra lo que se está construyendo la nueva República de Egipto.
   Al día siguiente, en Alejandría, y luego en las inmediaciones de la frontera libia, veré a unos egipcios honorables que consideran que Gadafi es la vergüenza del mundo árabe. En la Universidad de Al Azhar, destacado centro de espiritualidad y estudio, escucharé al consejero del gran imán El Tayyeb pronunciarse contra la participación de los Hermanos Musulmanes en el Gobierno. Volveré a ver a los activistas de Tahrir, sin conseguir imaginar qué milagro podría hacer que pasaran de su ebriedad liberal y libertaria, de su pasión por el derecho y la palabra, del sentimiento, para terminar, de haber encendido la mecha que está dinamitando ese régimen de locos de Trípoli, a la aceptación de la sharía. Pero la verdad es que Egipto ha iniciado una carrera contrarreloj y habrá que esperar que el calendario electoral le permita ganarla. Por una parte está la regresión islamista, en la que me cuesta creer, pero que, por supuesto, no podemos excluir completamente. Por otra, un escenario militaro-civil "putiniano" más que "iraní", en el que el ejército de Nasser, Sadat y Mubarak volvería a hacerse con las riendas una vez más y ofrecería al mundo árabe el modelo de una revolución petrificada en un autoritarismo constitucionalizado. O finalmente, el acontecimiento, el verdadero, el que he visto desplegarse, que podría seguir su curso incierto y magnífico. Eso se llamaría "democracia". Y, por ahora, así están las cosas.

Traducción: José Luis Sánchez-Silva

ARTE. PINTURA. "Autorretrato", de Egon Schiele (1890-1918)

PRENSA. 28 febrero 2011

   En "El País":

1. La pobreza. Columna de Almudena Grandes.

2. El espejo atormentado de Schiele. Reportaje de Borja Hermoso, enviado especial. Viena acoge la primera exposición dedicada íntegramente a los retratos y autorretratos de uno de los grandes pintores del expresionismo.

3. El deporte (aunque sea extremo) es salud. Reportaje de Carlos Arriba. Distintos estudios médicos contradicen la idea de que la alta competición acorta la esperanza de vida - El hombre de hoy tiene los mismos genes que el del paleolítico: cuanto más ejercicio, mejor. Obesidad y cáncer. Análisis de Cristóbal Belda, que pertenece al Grupo de 'Biomarcadores y Terapias Experimentales del Cáncer' del Hospital Universitario La Paz. Madrid.

4. Sarkozy: 'Liberté, égalité, frivolité'. Artículo de Víctor Beltri, politólogo y columnista del diario mexicano 'Excelsior'.

domingo, 27 de febrero de 2011

POESÍA. HOMENAJE A ANTONIO MACHADO (1875-22 febrero 1939). "Renacimiento"

Antonio Machado

RENACIMIENTO

Galerías del alma... ¡El alma niña!
Su clara luz risueña;
y la pequeña historia,
y la alegría de la vida nueva...
¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!
Y volver a sentir en nuestra mano
aquel latido de la mano buena
de nuestra madre... Y caminar en sueños
por amor de la mano que nos lleva.

                              *

En nuestras almas todo
por misteriosa mano se gobierna.
Incomprensibles, mudas,
nada sabemos de las almas nuestras.
Las más hondas palabras
del sabio nos enseñan
lo que el silbar del viento cuando sopla
o el sonar de las aguas cuando ruedan.

PRENSA. "¿Qué hacemos con los genios infames?", reportaje de Javier Rodríguez Marcos

El escritor Louis-Ferdinand Céline, en Meudon (Francia), en 1955.- ROGER VIOLLET ("El País")


   En "El País":
¿Qué hacemos con los genios infames?

   Grandes artistas han defendido ideas que promueven el odio - El veto en Francia al aniversario de la muerte de Céline reabre el debate sobre cómo celebrar a los creadores incómodos

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS 20/02/2011

   La historia de la literatura universal y la historia universal de la infamia son dos tomos distintos de la misma enciclopedia. De ahí que, de tanto en tanto, surjan varias preguntas: ¿Es posible que sean la misma persona el artista que crea una obra llena de humanidad y el ciudadano que promueve ideas inhumanas? ¿Se puede conmemorar al primero sin celebrar al segundo? La primera pregunta tiene una respuesta clara: sí, es posible. La segunda sigue siendo un campo de minas.
   El mes pasado se abrió en Francia un nuevo capítulo de esa antigua diatriba. Tras incluir a Louis-Ferdinand Céline, fallecido el 1 de julio de 1961, en las 'Celebraciones Nacionales' para este año, el Ministerio de Cultura francés decidió sacarlo de la lista. Accedía así a la petición de Serge Klarsfeld, presidente de la asociación de hijos de deportados judíos, de que no se celebrase oficialmente a un antisemita.
   Después incluso de haber colgado en la página de los 'Archivos Nacionales' una publicación conmemorativa, el ministro Fréderic Miterrand, sobrino del célebre presidente, ordenó que el cincuentenario de Céline no tuviera reconocimiento oficial. Aun reconociendo el valor literario de su obra, Miterrand fue rotundo: "El hecho de haber puesto su pluma a disposición de una ideología repugnante, la del antisemitismo, no se inscribe en el principio de las celebraciones nacionales". La polémica, eternamente congelada y descongelada, está otra vez servida.
   "Estoy un poco indignado, creía que este tema estaba solucionado cuando se me pidió escribir la nota", dijo Henri Godard, biógrafo de Céline, refiriéndose al texto colgado en la web oficial. "Pensaba que la opinión había evolucionado y que las clases dirigentes lo tenían en cuenta". El revuelo, que todavía dura, ha demostrado que ni la herida estaba cerrada ni el tema solucionado ni la opinión había evolucionado tanto. La pregunta sigue en el aire: ¿qué hacemos con los genios infames?
   En 1932, el doctor Louis-Ferdinand Destouches, Céline, publicó una de las grandes novelas de la historia de la literatura, Viaje al fin de la noche. Aquella obra puso a su autor a la altura de Proust como renovador de la lengua francesa al tiempo que lo convertía en uno de los mejores retratistas de los tiempos modernos: de la guerra mundial al colonialismo pasando por el turbio sueño americano. La novela está escrita con un lenguaje crudo y antisentimental, lo que hace que, en esa noche, cualquier sentimiento se convierta en una estrella que desprende humanidad y emoción.
   Cinco años más tarde, en diciembre de 1937, el mismo Céline publicó una obra violentamente racista que terminaría contaminando la recepción de sus novelas: Bagatelas para una masacre. Aunque el panfleto, un imparable desahogo alucinado de 240 páginas, trata muchos temas, ha entrado en la historia del odio por pasajes como estos: "Me gustaría establecer una alianza con Hitler (...) A él no le gustan los judíos... A mí tampoco... No me gustan los negros fuera de su lugar... No veo ninguna delicia en que Europa se vuelva completamente negra... No me haría ninguna gracia... Son los judíos de Londres, de Washington y de Moscú los que impiden la alianza franco-alemana (...) Dos millones de boches campando por nuestro territorio nunca podrán ser peores, más saqueadores ni infames que todos esos judíos que nos revientan (...) Siempre y en todas partes, la democracia no es más que el biombo de la dictadura judía".
   Lejos de convertirse en piedra de escándalo en Francia, el libro vendió en poco más de un año 75.000 ejemplares, una cantidad que hoy mismo alcanzan muy pocos autores con sus novelas, no digamos ya con un texto de no ficción. El hecho de que el antisemitismo sea un invento francés del siglo XIX es mucho más que un dato ilustrado por el famoso affaire Dreyfus. Aunque en 1939 un decreto obligó al editor a retirarlo de las librerías, el asentamiento del gobierno colaboracionista de Vichy convirtió Bagatelas para una masacre de nuevo en un best seller.
   Con la liberación de Francia, Céline huyó a Alemania para terminar siendo capturado en Dinamarca. Se libró de ser fusilado por la amnistía que, en 1951, le permitió volver a su país una vez que su abogado consiguió deshacer la relación entre el doctor Destouches y el escritor Céline, algo, por cierto, que no ha conseguido medio siglo de crítica literaria.
   A la muerte del novelista, su viuda, Lucette Destouches, prohibió la reedición de los panfletos -Escuela de cadáveres y Les beaux draps amén de las famosas Bagatelas-. Además, se fue querellando con todos los que los trataban de publicarlos clandestinamente dentro y fuera de Francia. No es difícil, sin embargo, encontrarlos completos en Internet. En sus memorias, la señora Destouches recordaba la actitud de su marido hacia unos textos a los que, decía, algunos atribuyen "un poder maléfico": "Cuando supo lo que realmente había pasado en los campos de concentración se quedó horrorizado, pero nunca fue capaz de decir: 'Lo lamento'. No se le perdonó el no haber reconocido sus culpas y él jamás dijo: 'Me equivoqué'. Siempre aseguró que había escrito sus panfletos con una finalidad pacifista, nada más. En su opinión, los judíos incitaban a la guerra [él había sido herido en la del 14] y quería evitarla. Eso era todo".
   Aunque nunca han faltado pacifistas empeñados en apagar el fuego con una lata de gasolina, Céline ha alcanzado una categoría de icono que no tienen reaccionarios tan citados como Robert Brasillach o Drieu La Rochelle. La razón es simple: como novelista es uno de los más grandes. Lo que no es tan simple es cómo reconocer esa grandeza sin mancharse las manos. La equivocación sería, para muchos expertos, seguir barriendo las vergüenzas debajo de la alfombra.
   Bernard-Henri Lévy lo dijo así el mismo día que se anunció la decisión del ministerio de Cultura de su país: "Aunque la conmemoración sirviese solo para eso, para empezar a entender la oscura y monstruosa relación que ha podido existir entre el genio y la infamia, habría sido no solo legítima, sino útil y necesaria".
   Para Esther Bendahan, escritora y directora de cultura de Casa Sefarad-Israel en Madrid, es un error suspender la conmemoración una vez programada: "Era una oportunidad de reflexión. No digo que esté de acuerdo con el planteamiento, pero una vez planteado, hay que defenderlo y aprovecharlo".
   La polémica, según Bendahan, surge por la cercanía del horror que alimentó el racismo de muchos intelectuales: "Hablamos de algo muy cercano y, diría, de gran actualidad todavía. Eso hace difícil separar la persona de su obra". Algo perfectamente fácil de hacer, sin embargo, en el caso de autores como Quevedo, cuyo antisemitismo no hace ya tanto daño como el de un contemporáneo. Por no hablar de la misoginia o la defensa de la esclavitud de no pocos de sus vecinos en los barrios bajos de la historia del arte.
   ¿Y cuándo queda el horror lo suficientemente lejos? Para responder, la autora de Déjalo, ya volveremos recurre a una serpiente que se muerde la cola: "Cuando no levanta polémica. Cuando se vive como un fenómeno ajeno a nosotros que ha formado parte de una locura histórica. Cuando es ya más historia que memoria".
   El filósofo Reyes Mate, 'Premio Nacional de Ensayo' en 2009 por La herencia del olvido, ha consagrado muchos de sus trabajos a la relación entre historia y memoria a la luz, sobre todo, del Holocausto, pero también de la Guerra Civil y de la dictadura argentina. Para él, "la memoria decisiva no es la de los hechos felices sino la de los infelices, y esa memoria negativa es la que puede ser un elemento crítico importante para una construcción diferente del presente". Además, apunta, una cosa es conmemorar y otra, celebrar: "Se celebran los triunfos, se conmemoran las derrotas".
   Lo curioso es que, a veces, tanto de unos como de otras se pretende dar una versión aséptica. Cuando, en noviembre de 1996, los restos de André Malraux fueron trasladados al Panteón de París, junto a los de Rousseau, Victor Hugo o Marie Curie, se emitió un sello con un retrato del escritor al que le habían borrado por ordenador el cigarrillo que llevaba la fotografía original. En el mismo Panteón, por cierto, reposa Voltaire, cuya obra está trufada de comentarios sobre los judíos que hoy serían un escándalo.
   Lo peor que se puede hacer con el pasado, dice Mate, es borrarlo o ignorarlo: "A autores como Céline, cuyas posiciones políticas contribuyeron al desastre, conviene recordarlos porque fueron muy significativos. Si no los tienes en cuenta no te explicas lo que sucedió. Hay que leer críticamente a Céline, como a Heidegger o a Jünger, porque representa un momento del pasado que ha tenido una importancia enorme en la historia. Difícilmente se puede construir una historia diferente a lo que ellos significaron si no se tiene en cuenta que existieron".
   En su opinión, ese argumento sirve tanto para un libro como para un monumento. De ahí su contrariedad al comprobar que en el edificio central de la institución en la que trabaja, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desaparecido la inscripción en latín que "honraba" a Franco como presidente del patronato del Consejo: "Han quitado el fresco y han puesto unas baldosas neutras. No hay rastro del pasado. Habría que haber dejado esa inscripción y, al lado, poner una explicación". Para el autor de Justicia de las víctimas, sin huellas se vuelve más difícil leer el pasado. Por eso, dice, "lo que hay que hacer no es eliminar el Valle de los Caídos, sino explicarlo".
   Lo mismo cabría decir de los nombres de las calles: "La solución no es eliminarlas. No deberíamos olvidar que hubo una sociedad para la que los generales franquistas fueron personas ilustres. Si hay muchas, como en Madrid, habría que dosificarlas, pero no se puede borrar de la ciudad ese pasado. Ahí la 'Ley de la Memoria Histórica' afinó poco".
   En lo que se refiere a los escritores, la gran pregunta es, apunta Esther Bendahan, si la obra de un autor y sus opiniones tienen genes distintos, es decir, si el arte tiene "su propia verdad". La cuestión es más espinosa en el caso de un filósofo -que trabaja con sistemas que a veces conllevan una ética- que, por ejemplo, en el de un arquitecto, pero parece que no hay duda de que se puede ser un amoral y un gran artista. "La experiencia nos dice que sí. Se ha dicho mil veces: los nazis se emocionaban con la música clásica".
   Para Reyes Mate, el arte permite la contradicción de que una forma brillante albergue contenidos terroríficos. Eso sí, lo que ha cambiado es la mirada sobre el arte: "Después de Auschwitz no podríamos decir de ciertos poemas que sean malos, pero sí que son éticamente discutibles. Lo que añade la experiencia de Auschwitz es el juicio ético, ya no te puedes detener solo en el nivel estético. Nuestra visión de una obra tiene algo que sin esa experiencia no tendría por qué tener. El deber de memoria pide que se incluya el juicio moral".
   El día que Céline nos resulte tan lejano como Quevedo algo se habrá ganado pero algo se habrá perdido. Significará que el horror que contribuyó a encender se ha vuelto para nosotros más ajeno que la belleza que él mismo consiguió crear. Entre tanto, habría que prescindir de la brocha gorda para asumir de una vez por todas que los buenos escritores son a veces malas personas. Y, de paso, asumir que para reconocer la grandeza de un artista no hace ir con flores a su tumba.

La bondad de Stalin y las preciosas manos de Hitler
   "¿Cómo puede ser gobernada Alemania por un hombre de tan escasa formación como Hitler?" La pregunta es de Karl Kaspers. La respuesta, de Martin Heidegger: "¡La formación es indiferente por completo, mire usted solamente sus preciosas manos!". El hechizo que Hitler ejerció sobre Heidegger, afiliado al partido nazi en 1933, serían solo una tétrica curiosidad si no fuera porque el autor de Ser y tiempo es tal vez, con Ludwig Wittgenstein, el filósofo más influyente del último siglo. Como decía Jean-François Revel, "si el fascismo y el comunismo solo hubieran seducido a los imbéciles, habría resultado más fácil librarse de ellos". Céline es el gran emblema de la seducción del lado oscuro, pero nombres no faltan.
   Para unos fue un sarampión -Mies van der Rohe, Mircea Eliade, Günter Grass-; para otros -Giuseppe Terragni, Pierre Drieu La Rochelle o el Nobel noruego Knut Hamsun-, una enfermedad crónica. Eso en la versión fascista, porque la versión estalinista del sarampión afectó a medio Parnaso, de Pablo Neruda a Rafael Alberti, que en 1937, durante una visita a la URSS, quedó fascinado por Stalin, por "su bondad, su conocimiento de la gente, su deseo de verla feliz".
   En España, la Guerra Civil fue la prueba de fuego para muchos escritores. Y, en cierto sentido, lo sigue siendo. En octubre de 2009, el Ayuntamiento de Sevilla vetó un homenaje literario a Agustín de Foxá después de haberlo autorizado. El motivo: la filiación franquista del escritor. Volvía a tener razón el ya clásico aserto de Andrés Trapiello, autor del imprescindible Las armas y las letras: "Los que ganaron la guerra perdieron la historia de la literatura". Una lectura lastrada por las anteojeras ideológicas que su propio libro ha ayudado a matizar. Para Jordi Amat, estudioso de Foxá, "en ningún caso" se debe ignorar su obra -por más que solo sea "interesante" frente a la de Céline, "que es excelente"-. Tampoco que existe un conflicto moral: "Si el pasado fuese una película de dibujos animados, sería muy sencillo, pero está lleno de muertos y de arte nacido de la abyección".
   La obligación del Estado es dar respuesta intelectual pública a un personaje conflictivo. Si se limita a canonizar lo mejor de nuestro pasado o a blanquear los conflictos, está falseando la historia. Debemos ayudar a contar esa complejidad porque venimos de ella, para bien y para mal".
   "Que la inhumanidad moral genera calidad literaria es una realidad", continúa Amat. "Y si solo es literaria es una suerte. La posibilidad de experimentar el mal a través de la literatura hace grande a esta última porque pulsa resortes del individuo que no son encomiables pero que existen". El antisemitismo de Céline es, dice, "una forma de desprecio del otro, y pensar que nosotros no despreciamos a alguien es una ingenuidad. Una de las funciones de la literatura es enseñarnos hasta qué punto el mal anida en nosotros".

PRENSA. 27 febrero 2011

   En "El País":

1. Juego. Columna de Manuel Vicent.

2. ¿Por qué tiene tan mala suerte el documental? Reportaje de R. García y R. G. Gómez. La industria sigue mirando con recelo un género cada vez más sólido - Los creadores se quejan de la falta de ayudas oficiales.

3. Sobre la coexistencia de los medios. Por Carlos Fuentes, escritor. Este texto es un extracto de la conferencia que pronunció el pasado 11 de febrero en Bogotá, en la clausura del foro organizado por el diario colombiano 'El Tiempo' para celebrar su centenario.

4. Viaje a las fuentes. Artículo de Mario Vargas Llosa. La peruana Ruth Shady Solís ha protagonizado la más extraordinaria aventura que puede vivir un arqueólogo: haber sacado a la luz al norte de Lima toda una civilización, la más antigua de América.

5. Ni Facebook, ni Twitter: son los fusiles. Moisés Naím, sobre las revueltas en el mundo árabe.

6. De lance. El escritor Luis Manuel Ruiz, sobre las librerías de viejo.

sábado, 26 de febrero de 2011

POESÍA. HOMENAJE A ANTONIO MACHADO (1875-22 febrero 1939). "Parábolas I"

Antonio Machado

PARÁBOLAS
         I

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

CUENTO. "La canción de Peronelle", de Juan José Arreola (1918-2001)

Juan José Arreola

La canción de Peronelle
   Desde su claro huerto de manzanos, Peronelle de Armentières dirigió al maestro Guillermo su primer rondel amoroso. Puso los versos en una cesta de frutas olorosas, y el mensaje cayó como un sol de primavera en la vida oscurecida del poeta.
   Guillermo de Machaut había cumplido ya los sesenta años. Su cuerpo resentido de dolencias empezaba a inclinarse hacia la tierra. Uno de sus ojos se había apagado para siempre. Sólo de vez en cuando, al oír sus antiguos versos en boca de los jóvenes enamorados, se reanimaba su corazón. Pero al leer la canción de Peronelle volvió a ser joven, tomó su rabel, y aquella noche no hubo en la ciudad más gallardo cantor de serenatas.
   Mordió la carne dura y fragante de las manzanas y pensó en la juventud de aquella que se las enviaba. Y su vejez retrocedió como sombra perseguida por un rayo de luz. Contestó con una carta extensa y ardiente, intercalada de poemas juveniles.
   Peronelle recibió la respuesta y su corazón latió apresuradamente. Sólo pensó en aparecer una mañana, con traje de fiesta, ante los ojos del poeta que celebraba su belleza desconocida.
   Pero tuvo que esperar hasta el otoño la feria de san Dionisio. Acompañada de una sirviente fiel, sus padres consintieron en dejarla ir en peregrinación hasta el santuario. Las cartas iban y venían, cada vez más inflamadas, colmando la espera.
   En la primera garita del camino, el maestro aguardó a Peronelle, avergonzado de sus años y de su ojo sin luz. Con el corazón apretado de angustia, escribía versos y notas musicales para saludar su llegada.
   Peronelle se acercó envuelta en el esplendor de sus dieciocho años, incapaz de ver la fealdad del hombre que la esperaba ansioso. Y la vieja sirviente no salía de su sorpresa, viendo cómo el maestro Guillermo y Peronelle pasaban las horas diciendo rondeles y baladas, oprimiéndose las manos, temblando como dos prometidos en la víspera de sus bodas.
   A pesar del ardor de sus poemas, el maestro Guillermo supo amar a Peronelle con amor puro de anciano. Y ella vio pasar indiferente a los jóvenes que la alcanzaban en la ruta. Juntos visitaron las santas iglesias, y juntos se albergaron en las posadas del camino. La fiel servidora tendía sus mantas entre los dos lechos, y San Dionisio bendijo la pureza del idilio cuando los dos enamorados se arrodillaron, con las manos juntas, al pie de su altar.
   Pero ya de vuelta, en una tarde resplandeciente y a punto de separarse, Peronelle otorgó al poeta su más grande favor. Con la boca fragante, besó amorosa los labios marchitos del maestro. Y Guillermo de Machaut llevó sobre su corazón, hasta la muerte, la dorada hoja de avellano que Peronelle puso de por medio entre su beso.

COSMOPOÉTICA 2011. Ciclo "Numerosos versos" (matemáticas y poesía)

   La búsqueda de nuevos lenguajes y nuevos ámbitos en los que ubicar la poesía viene siendo una constante en Cosmopoética desde su primera edición. En un intento de ir más allá, este año, el festival acogerá un ciclo en el que se intenta evidenciar el nexo común entre dos mundos tradicionalmente enfrentados: las matemáticas y la poesía.
   Para ello, el ciclo Numerosos Versos –que tendrá lugar del 28 al 30 de marzo, coordinado por el escritor y profesor de matemáticas Javier Moreno- se valdrá de aproximaciones teóricas y poéticas, con acento científico y literario, con la intención de mostrar los puntos coincidentes de ciencias y letras; y alternará conferencias y recitales; escritores de números y matemáticos escritores.
   Así, participarán en este debate la matemática Marta Macho Stadler; los escritores Clara Janés, el cordobés Raúl Alonso o Germán Sierra y Agustín Fernández Mallo, ambos representantes de la llamada generación nocilla y de la idea de que matemáticas y literatura pueden convivir (los dos son licenciados en carreras científicas y cuentan con una dilatada carrera literaria). También intervendrán Dionisio Ortiz, Ernesto Pérez Zúñiga, Ramón Dachs y Carlos Escartín, autor, entre otras obras, de Fractalia, un poemario en el que realiza un viaje por los números.
   Sin embargo, el ciclo no quiere quedarse en el mero debate y pretende contagiar al ámbito escolar de esta idea, con una serie de lecturas comentadas y otras actividades con las que se pretende derribar el muro que suele separar las ciencias de las letras.

  Aquí podemos ver el TRÍPTICO y el CUADERNILLO DE TRABAJO.

PRENSA. 26 febrero 2011

   En "El País":

1. Somos nuestra infancia. Reportaje de Juan Cruz. La memoria se fija en la niñez y nos da identidad: lo primero que se aprende es lo último que se olvida - Según se pierden recuerdos uno se despide de sí mismo. El pasado en revisión. Análisis de Javier Sampedro.

2. La televisión de la televisión. Por Vicente Verdú.

3. Los errores de Gadafi. Artículo de Andrew Solomon, escritor y periodista estadounidense, ganador del National Book Award y finalista del 'Pulitzer'. © Andrew Solomon, 2006, 2011. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. El descontento en Libia era creciente y el dictador se equivocó al optar por la línea dura, mantener en la pobreza a la población e ignorar las necesidades de los jóvenes. De ahí el actual alzamiento popular.

4. Libia, ¿pasto del yihadismo? Por Fernando Reinares,  investigador principal de terrorismo internacional en el 'Real Instituto Elcano' y catedrático de Ciencia Política en la Universidad 'Rey Juan Carlos'.

5. La agonía de una tiranía. Por Samí Naïr. Traducción de M. Sampons.

viernes, 25 de febrero de 2011

POESÍA. HOMENAJE A ANTONIO MACHADO (1875-22 febrero 1939). "Proverbios y cantares XV"

Antonio Machado

PROVERBIOS Y CANTARES
                                   XV

Cantad conmigo a coro: Saber, nada sabemos,
de arcano mar venimos, a ignota mar iremos...
Y entre los dos misterios está el enigma grave;
tres arcas cierra una desconocida llave.
La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.
¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?

PRENSA. "El miedo", artículo de Antonio Elorza

Antonio Elorza
   En "El País":
El miedo

ANTONIO ELORZA 21/02/2011

   El hoy olvidado general egipcio Suleiman no era hombre fiable, según correspondía a su pasado en los servicios secretos. Se apoyó en la neutralidad del Ejército, fomentando así la imagen del guardián de las instituciones abierto al cambio que renuncia al ejercicio de la represión sobre los ocupantes de la plaza Tahrir. Sin embargo, toleró la agresión de los matones del régimen. Luego ordenó controlar la identidad de aquellos que accedían a la plaza. Una barrera que se vio desbordada por la grandiosa movilización del martes 8. A pesar de los 300 muertos, de los miles de heridos, el pueblo egipcio perdió el miedo y sólo podía ser frenado mediante un golpe militar. Sin nuevo Tiananmen, y por seguir la broma, Horemheb desplazó al Faraón.
   La pérdida del miedo no depende solo de una dosis mayor o menor de heroísmo. El miedo se tiene a algo o a alguien, y su superación depende también de la amenaza, o mejor de la forma de la amenaza, definida por aquel que lo provoca. Al calificar justamente de dictaduras a los regímenes de Ben Ali y de Mubarak, con omnipresencia policial y violación reiterada de los derechos humanos, suele olvidarse que ambos eran regímenes autoritarios, desprovistos tanto del totalitarismo horizontal (totalismo) protagonista en Irán del aplastamiento de la revolución verde, lejos de la transición que algunos pronosticaron, como del vigor propio de los despotismos consolidados en Libia y Arabia Saudí, abatibles solo mediante una acción militar. En Túnez y en Egipto persistía cierto pluralismo, posible relevo del dictador en el vértice, y asimismo en la sociedad civil, como prueban la actuación legal de la asociación tunecina de defensa de derechos humanos o, aún con mayor peso, de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Y un Ejército autónomo. Existían límites predecibles a la actuación represiva del Gobierno que tendrán en cuenta los movilizados. Veremos qué sucede en Argelia de ponerse fin al interminable estado de emergencia. En Irán, Libia o Arabia Saudí esos límites hoy no existen. Un estallido popular triunfante resultará mucho más difícil, a pesar del potencial de protesta creado por móviles e Internet impulsando revueltas en cadena en el mundo árabe.
   El miedo impera allí donde el aspirante a la libertad tiene ante sí un muro de apariencia infranqueable, por lo cual asumir un riesgo será inútil, y donde los códigos con que ha de operar el sistema en su represión son conocidos y asumidos por los potenciales oponentes. Tal fue el caso en su día del franquismo y lo es hoy de la dictadura totalitaria ejercida sobre Cuba. Hace días, en estas mismas páginas, una escritora cubana se preguntaba por las posibles causas de la pasividad del pueblo cubano. Para explicarla, cuenta sin duda, como en la España de Franco, en el Irak de Sadam Hussein o en las "democracias populares", una trama de vigilancia generalizada que cumple el objetivo de sofocar en el germen cualquier atisbo de rebeldía. Los recursos técnicos pueden variar. Así en la España de los 60 funcionaban los controles telefónicos, pero con unos medios tan pobres que percibías el clinclin de la interferencia e incluso podías responder a la misma apretando a medias el interruptor, con lo cual ensordecías al escucha. "¡Quita c... que me haces daño!", gritaba entonces el teléfono. Contraste: en La vida de los otros pudimos comprobar el grado de sofisticación alcanzado por la técnica soviética de escuchas en la RDA, complementada por una red generalizada de delaciones y presiones policiales. Por uno u otro procedimiento, Cuba o Irán coinciden en esa situación, aunque aquí las brasas de la rebelión verde sigan encendidas; algunos olvidan la capacidad represiva de una teocracia islamista en el poder. Estado y sociedad de vigilantes buscan imponer una sociedad domesticada, como el perro temeroso en todo momento ante el castigo previsible del amo.
   El triunfo del miedo culmina cuando los códigos de la represión resultan legibles y son asumidos por la población a modo de forma natural de existencia. Códigos ambiguos o debilidad pasajera -ejemplos el episodio final de Robespierre o la RDA en 1989-, y el castillo se derrumba. En sentido opuesto, desde 1959 con el paredón y los fusilamientos de Santiago por orden de Raúl, y más aún con el juicio y condena del revolucionario Huber Matos, el castrismo convenció a todos de lo que esperaba a cualquier opositor, sin preocupaciones de legalidad. Hasta hoy.
   Otro tanto sucedió en España bajo Franco, desde la ola de ejecuciones de la posguerra hasta vísperas de su muerte. Aquí no había límites y todos sabían a qué atenerse. Según sus propias palabras, el dictador estaba dispuesto contra los opositores "a clavarles los dientes hasta el alma". Igual que en el nazismo. Más allá fue aún el estalinismo, ya que ni siquiera hizo falta ser disidente para morir fusilado o pasar al Gulag. Surgieron así sociedades de whisperers, de gente que se limita a susurrar, ocupada únicamente de sortear los riesgos cotidianos y lograr la supervivencia. Frente a ese murmullo angustiado es preciso valorar lo que tiene el clamor de los manifestantes de Tahrir como expresión de libertad con alcance universal.

   Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

BIBLIOTECA. "La mirada", de Carlos Puerto

   La vida de Ada, una joven violonchelista, cambia para siempre al descubrir que es seropositiva, terrible secuela de un accidente sufrido en un viaje. La incertidumbre que conlleva el saber que es portadora del virus del SIDA provocará en ella un replanteamiento de toda su vida, acompañado de miles de dudas: ¿cómo reaccionará ella misma ante este hecho? ¿Cómo reaccionarán los demás? No todos continuarán a su lado. La falta de solidaridad y de comprensión tendrá como primera consecuencia el abandono de su novio. Pero el apoyo que recibe de su familia y de sus amigos más próximos fortalecerá sus deseos de seguir adelante y enfrentarse al futuro con optimismo y ganas de vivir.
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest, en su colección "Punto de encuentro", tiene 140 páginas, y se encuentra en la BIBLIOTECA.

PRENSA CULTURAL. "Por qué escribo" (14). Respuesta de Mark Haddon

Mark Haddon

   Ficción, poesía, teatro, pintura, dibujo, fotografía... en realidad eso no importa .
   Un día que no consigo hacer alguna cosa, por pequeña que sea, me parece un día desperdiciado.
   Una semana sin crear algún tipo de arte me resulta sumamente dolorosa.
   A veces puede parecer una bendición ser así, saber con tanta certeza lo que quiero hacer.
   Pero a menudo es un sufrimiento porque saber lo que quieres no es lo mismo que saber cómo hacerlo.
   Podría haberme dedicado a cualquier otra cosa salvo que no me siento en condiciones para ello.
   Odio que me digan lo que tengo que hacer y cuándo tengo que hacerlo y, aunque disfruto en compañía, necesito pasar varias horas al día solo, únicamente pensando.
   Por eso nunca he conseguido conservar un "auténtico" trabajo durante más de seis semanas.
   ¿Por qué escribo? La única respuesta es porque no puedo hacer otra cosa.

PRENSA. 25 febrero 2011

   En "El País":

1. En marcha. Columna de Juan José Millás.

2. Apropiación. David Trueba, sobre la publicidad.

3. Si concilia el jefe concilias tú. Reportaje de Joaquina Prades. Los empleados más satisfechos sobre la compatibilidad con la vida personal son los que responden ante directivos con familia - Concentrar la jornada es la medida más efectiva: mejora la productividad y ahorra gastos a la empresa.

4. El crecimiento del nivel del mar del Mediterráneo se acelera. Reportaje de Diego Narváez. El agua subió 20 centímetros durante el siglo XX y lo hará otros 35 en el XXI - El Instituto de Oceanografía alerta de las consecuencias del cambio climático.

5. La trama civil del 23-F. Artículo de Bonifacio de la Cuadra.

6. Artistas no invitados. Artículo de José María Ridao. En esta esperanzadora ola revolucionaria no se han levantado los "musulmanes", sino los ciudadanos de las dictaduras del Magreb y Oriente Próximo. Su rasgo definitorio no es la religión, sino sus regímenes políticos.

7. La Doctrina Zero. José Ignacio Torreblanca, sobre la revuelta popular en Libia.

8. Un nuevo panarabismo. Por Javier Valenzuela.

9. CINE. Crítica de cine. La familia homoparental (Los chicos están bien, de Lisa Chodolenko. Por Javier Ocaña). Un temazo sin letra (Chico y Rita, de Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Herrando. Por Javier Ocaña).

jueves, 24 de febrero de 2011

POESÍA. HOMENAJE A ANTONIO MACHADO (1875-22 febrero 1939). "Proverbios y cantares VIII".

Antonio Machado

PROVERBIOS Y CANTARES
           VIII

En preguntar lo que sabes
el tiempo no has de perder...
Y a preguntas sin respuesta,
¿quién te podrá responder?

PRENSA. "Nos darán las gracias, no os preocupéis". Lluís Bassets sobre la situación en el mundo árabe y nuestras reacciones.

Lluís Bassets

   En "blogs.elpais.com":
Nos darán las gracias, no os preocupéis

LLUÍS BASSETS

   Sí, agradecerán nuestra inhibición. Rendirán homenajes a nuestro ombliguismo. Cantarán loas a nuestros conservadores y a nuestros populistas, que no les quieren en la Unión Europea, ni como ciudadanos en busca de trabajo ni como miembros de pleno derecho. Exaltarán a nuestros socialdemócratas, que se han codeado con sus opresores en la Internacional Socialista. Levantarán altares al atrevimiento y a la impostura de nuestros más radicales izquierdistas, por su capacidad para disfrazar a los dictadores de liberadores. Echarán flores al Papa y a sus cardenales y obispos, por la arrogancia de su supremacismo cristiano. Glosarán la miseria moral de todos nosotros, nuestros empresarios y nuestros diplomáticos, nuestros dirigentes políticos y sindicales, porque preferimos la intimidad de los tiranos a la proximidad con los ciudadanos por razones muy respetables: suministros energéticos, comercio de armas, vigilancia a la inmigración y al terrorismo. También tendrán un detalle para el silencio glacial de nuestra opinión pública, nuestros artistas y cineastas, intelectuales y periodistas, ocupados en asuntos domésticos más jugosos y sustanciales. Cantarán finalmente nuestra debilidad y nuestra ceguera, la frialdad de nuestros corazones, la ineptitud y la corrupción de nuestros dirigentes políticos.
   Cuanto mayor es nuestra debilidad moral, mayor es la fortaleza de los revolucionarios. Cuanto más tiempo Berlusconi, Alliot Marie, y otros dignos gobernantes europeos que han intimado con esos dirigentes mafiosos y corruptos, sigan con responsabilidades de gobierno más se abrirá esa nueva fosa mediterránea, la que hay entre la inmoralidad de los amigos de Ben Ali, Mubarak y Gaddafi, y la moralidad de los otros, los ciudadanos que se han rebelado contra sus dictaduras. Los primeros, nuestros honorables representantes, han sido sus amigos, sus socios y sus hermanos con los que han compartido intereses y negocios; los segundos, son los que durante décadas han sufrido los efectos de su crueldad y su codicia y ahora han derrocado a dos de ellos, y van a por el tercero.
   Pero el mayor mérito de nuestros vecinos del sur, estos hombres y mujeres que arriesgan sus vidas por su libertad como no se había visto desde hacía mucho tiempo, es que combaten sin ayuda de nadie, sobre todo de Europa. Incluso con todas las reticencias y reservas de quienes debiéramos ayudarles porque nos hemos llenado la boca con las palabras solemnes por las que ellos caen abatidos bajo las balas. Están recuperando la soberanía, la independencia y la libertad. Ellos solos. En realidad, esto es lo que más les irrita a algunos: que caigan tiranos y no sea por decisión del Estado Mayor de Occidente, el que había decidido hasta ahora mantenerlos en el poder en nombre de la estabilidad, el suministro y los sacrosantos intereses europeos y estadounidenses.
   Lo más grave de la posición europea es que es la expresión de una decadencia que a estas alturas parece ya irremediable. En vez de acoger el despertar democrático de los árabes con alegría y esperanza, aquí estamos los europeos taciturnos y preocupados. Que si llegarán más inmigrantes. Que si no podemos acoger a todos los que llegan. Que si el suministro de energía. Que si los fundamentalistas islámicos. Excusas todas de mal pagador para ocultar nuestros intereses y nuestra incapacidad política y lo que es peor, nuestra ceguera voluntaria. Nuestros temores y creencias no cuentan para nada en este envite. Afortunadamente nada podemos hacer en contra. Muchísimo a favor, clamando ante la sordera de nuestros gobiernos y nuestras instituciones, entre otras cosas. Pero lo peor es no hacer nada o esa miserable política declarativa de Bruselas, siempre a verlas venir, incapaz de mover un euro o hacer un gesto enérgico, diplomático o militar ante la matanza. No dudemos que en el futuro nuestras generosas actitudes serán tenidas en cuenta. Si estos estados petroleros y gasísticos consiguen algún día hacerse con unos gobiernos dignos y serios, que cuenten con el consenso mínimo de sus ciudadanos, veremos cómo tratan a los europeos que en estas horas difíciles les estamos dejando en la estacada después de haberles mantenido durante décadas en la estacada. Nos darán entonces las gracias, en efecto, por darles la oportunidad de emanciparse solos, sin ayuda de nadie, pero no dudemos que nos pasarán las facturas. No es pues el egoísmo tan solo lo que paraliza a Europa ante la revolución democrática árabe, es un egoísmo con adjetivos, ciego y suicida, propio de un continente fragmentado y declinante que no sabe a donde va ni qué quiere.

BIBLIOTECA. "Segismundo y compañía", obra de teatro de Fernando Lalana


   Una pareja de espectadores acude a ver una obra de teatro por equivocación. Tras insistir una y otra vez en que es mejor representar una pieza más divertida, proponen al actor principal y a toda la sala improvisar una de piratas, en la que no falten palmeras, luchas, loros y, por supuesto, un cofre del tesoro...
   En esta obra se hace una propuesta muy clara: jugar al teatro dentro del teatro. Y se plantea haciendo un guiño divertido, pero nunca irrespetuoso, a una de las obras más significativas del teatro español: La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. De esta manera se comprueba una vez más que el teatro es algo siempre vivo con lo que podemos disfrutar.
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest, en su colección "Punto de encuentro", tiene 80 páginas, y está en la BIBLIOTECA.
   Recomendado para la ESO, sobre todo el primer ciclo.

PRENSA CULTURAL. "Por qué escribo" (12-13). Respuestas de Carlos Fuentes y Almudena Grandes

Carlos Fuentes
   ¿Por qué respiro?

Almudena Grandes

   Cuando era pequeña y leía un libro que me gustaba mucho, me inventaba a solas, para mí sola, otro final, la continuación que su autor no había querido escribir. Todavía ahora, cuando no puedo dormir, me cuento historias, las pienso, las repaso, las describo en silencio, con los ojos cerrados, hasta que me quedo dormida.
   No estoy muy segura -dudo que alguien pueda estarlo-, pero creo que escribo porque siento una necesidad insuperable de escribir. Para mí, la escritura es un impulso que no se define por sus resultados, sino por su naturaleza necesaria, algo parecido al hambre o la sed, que pueden proporcionar mucho placer, si se sacian, o mucho sufrimiento, si persisten, pero nunca dejan de ser dos necesidades, el hambre y la sed.

PLAN DE ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES, editado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía

   La Consejería de Educación pondrá en marcha este mismo curso el Plan de Altas Capacidades Intelectuales, una iniciativa cuyo objetivo es detectar y estimular a este alumnado, dando respuesta a sus necesidades específicas de apoyo educativo.
   El conjunto de medidas se han diseñado en colaboración con expertos en la materia, así como con entidades que representan a este alumnado y en particular con la Federación de Asociaciones de Altas Capacidades Intelectuales (FASI).
   La principal novedad de este Plan es que amplía sus destinatarios más allá del perfil tradicional de alumnado con sobredotación intelectual, incluyendo también a los denominados talentos simples y talentos complejos.
   El Plan de Altas Capacidades se enmarca en el concepto de una escuela inclusiva que promueve el desarrollo de estrategias que permitan a cada alumno y a cada alumna desarrollar al máximo sus capacidades.
Fuente: Consejería de Educación

   Aquí podemos leerlo completo.

   También está en la columna de la izquierda, bajo el título ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES.

PRENSA. 24 febrero 2011

   En "El País":

1. Lo ridículo. Columna de David Trueba.

2. Arte para no dormir. Por Vicente Verdú.

3. Una mueca genial y atormentada. Reportaje de Antonio Jiménez Barca. El Louvre acoge una exposición de las inquietantes y misteriosas cabezas de Franz Xaver Messerschmidt, artista torturado y adelantado a su tiempo.

4. La cara poco humana de la justicia. Reportaje de Pere Ríos. La anticuada organización de los tribunales, el boato judicial y las rígidas estructuras explican el trato que se da a los ciudadanos. Justiciables. Análisis de José María Mena, exfiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

5. Los cables exigían buen periodismo. Reportaje de Joseba Elola. Los directores de los cinco medios que compartieron los documentos de Wikileaks analizan el impacto de las revelaciones y el futuro de la profesión. CON ENLACES A LAS DECLARACIONES DE LOS CINCO DIRECTORES DE ESOS MEDIOS.

6. Contrastes del Lejano y Próximo Oriente. Artículo de Paul Kennedy, que ocupa la cátedra 'Dilworth de Historia' y es director de 'Estudios de Seguridad Internacional' en la Universidad de Yale. Traducción de Juan Ramón Azaola. © Tribune Media Services, Inc. 2011.

7. Caprichosas efemérides. Artículo de Yoani Sánchez, periodista cubana y autora del blog 'Generación Y'. En 2008 fue galardonada con el 'Premio Ortega y Gasset de Periodismo'.

8. Vencedores y vencidos. Por Lluís Bassets. Sobre la crisis económica y política.

miércoles, 23 de febrero de 2011

POESÍA. HOMENAJE A ANTONIO MACHADO (1875-22 febrero 1939). "Proverbios y cantares, XVIII"

Antonio Machado

PROVERBIOS Y CANTARES
                       XVIII

¡Ah, cuando yo era niño
soñaba con los héroes de la Ilíada!
Áyax era más fuerte que Diomedes,
Héctor, más fuerte que Ayax,
y Aquiles el más fuerte; porque era
el más fuerte...¡Inocencias de la infancia!
¡Ah, cuando yo era niño
soñaba con los héroes de la Ilíada!

PRENSA. "In memóriam", artículo de Andreu Jaume

Andreu Jaume
   En "El País":
In memóriam

   Internet se está convirtiendo en la celebración en la pantalla de un continuo presente. Incluso le delegamos nuestra capacidad memorística, la herramienta -y la defensa- más preciosa que tenemos como individuos.

ANDREU JAUME 21/02/2011

   Cuando Grecia transitó de una cultura oral a una cultura escrita merced a la invención del alfabeto, la memoria, uno de los atributos esenciales del hombre, pasó de ser una práctica ancestral a un concepto más problemático y, desde entonces, no ha dejado de ser objeto de las más variadas meditaciones, sobre todo en los momentos en que la civilización ha experimentado importantes seísmos, ya sea la creación de la escritura, la invención de la imprenta o ahora, de un modo todavía incierto pero acuciante, la revolución digital.
   Ya Platón, en Fedro y en boca de Sócrates el ágrafo, expuso el problema, candente en el clima intelectual de su tiempo, que suponía la escritura para la memoria, en tanto que el alfabeto podía inducir al olvido, pues el hombre, por culpa de esos nuevos e impertinentes signos, se confiaría poco a poco y acabaría por abdicar de su capacidad memorística, de su verdadera sabiduría, burdamente usurpada por una ilusión de conocimiento. Al mismo tiempo, detrás de la escandalosa expulsión de los poetas de la República platónica, tal vez se esconda, como señaló el helenista británico Eric. A. Havelock, una impugnación de la doctrina oral, de las formas y encantos de la épica, de su ritmo, de su autoridad, para instaurar una nueva conciencia, formada por una nueva sintaxis y un lenguaje fundamentalmente teórico. Fue una larga travesía que nos llevó del verso a la prosa, del canto a la lectura. En esa crisis surgió la idea de individualidad, que es una mutilación y un destierro. De todos modos, a pesar de la transmutación vivida, la literatura, tanto en la tragedia como en la lírica, nunca abandonó su morada original e invocó siempre el fantasma de la oralidad, como un perro que ronda la tumba de su amo.
   La fascinación por la memoria artificial perduró y se complicó a lo largo de los siglos. Las discusiones filosóficas en torno al asunto han sido muchas y muy complejas, sobre todo cuando, a lo largo del Renacimiento, se difundió en Europa la imprenta y eclosionó el humanismo. Se vivió entonces una encendida polémica -entre herméticos y erasmianos, entre brunianos y ramistas-, cuyos rescoldos todavía humeaban a principios del siglo XX.
   Quizá dentro de poco empiece a interpretarse la gran literatura del siglo pasado como el Apocalipsis de la memoria, el momento en que la parábola de Homero se cerró en la obra, pongamos, de un Joyce o un Borges. La memoria, ya se sabe, es el fundamento de la sabiduría, cuyo arquetipo es la ceguera, fuente del conocimiento interior. Joyce escribió el Ulises a lo largo de la Primera Guerra Mundial, cuando se desmoronaba una idea de la civilización y él mismo se quedaba ciego lentamente. En el exilio de Trieste concibió la que acaso sea la última épica, el relato de un día en la vida de un hombre donde sintetizó la historia de la lengua inglesa y cifró la literatura occidental mediante la calculada inmersión en el mar de su prosa de fragmentos, cuidadosamente dispuestos, de Shakespeare, Dante y Homero. En este sentido, leer hoy el Ulises produce una emoción inesperada. Basta tocar la tecla de uno de esos fragmentos para que suene el órgano de toda la tradición y se nos hiele la sangre.
   Por poner una fecha, podríamos decir que tras la Segunda Guerra Mundial se llevó a cabo un progresivo desprestigio de la memoria en todos los ámbitos. Una nueva pedagogía se impuso en la escuela y, de pronto, recitar versos era de derechas y la cultura una fiesta. Ya en los años ochenta, en Estados Unidos, un porcentaje muy elevado de alumnos admitía que solo recordaba lo que había vivido. En Europa no tardamos mucho en importar la moda. Y en esas estábamos cuando nos sorprendió Internet, un invento prodigioso que sin duda abría nuevas perspectivas al respecto, una segunda vida para el conocimiento. Pero ¿qué ocurre en realidad?
   Una nueva sociedad digital se está extendiendo de una manera vertiginosa. La mutación, profunda y traumática en tantos aspectos, ha llegado en un momento política y económicamente muy inestable. Todo está alterado, la educación vive momentos bajísimos, la Universidad hace agua. Con este panorama, Internet no puede ser más que un pobrísimo reflejo del mundo que le rodea. Aunque sus fundamentos teóricos permitan todavía acariciar la quimera de la alfabetización universal, de la máxima difusión científica, no sé hasta qué punto se está animando la diversidad y la riqueza intelectuales que podríamos aportar.
   La literatura siempre había dependido de la memoria. Se escribía porque se había leído. La pulsión creadora nacía por emulación de las lecturas que a uno le habían formado. Ahora parece que estemos ante un cambio de paradigma. En las escuelas de Escritura Creativa, muchos aprendices aseguran inocentemente que ellos quieren escribir, pero que no les interesa leer. Quizá la literatura se convierta en algo terapéutico o vuelva a sus orígenes primitivos, es decir, religiosos. Quién sabe. Por un lado, Internet podría ayudar a consolidar la memoria humana de una manera distinta, más provechosa, tal vez, pero en lugar de una apropiación lo que se está llevando a cabo es un proceso de disociación o aun de sustitución. Delegamos en la Red nuestra capacidad memorística, que es la herramienta -y la defensa- más preciosa que tenemos en tanto que individuos.
   De la ceguera como arquetipo de la sabiduría y la memoria, hemos pasado a una hipervisión que celebra en la pantalla un continuo presente. En la industria editorial -y en general en lo que llamamos cultura- se está dirimiendo el asunto solo en términos económicos, cuando antes deberíamos abordar un problema epistemológico. Está claro que el libro electrónico acabará por imponerse. Y lo que debemos hacer es tratar de analizar lo que eso significa. Somos hijos todavía de una idea de Biblioteca y de Enciclopedia -summae de la memoria- que quizá ya no sea válida porque ya no es posible. Si hay que desechar esa idea, habría que encontrar otra fórmula y no dejar que ese concepto sea devorado por una caricatura de sí mismo. Hace poco se ha celebrado el décimo aniversario de Wikipedia, una organización que no es en absoluto reprobable mientras no sea la única fuente que se utiliza en todo el orbe. En un espacio que debería ser abono de variedad y excelencia se está instituyendo una versión cada vez más anquilosada, infantil y aburrida de la realidad.
   Internet necesita urgentemente una hermenéutica, una interpretación que sea capaz de explicar su nueva sintaxis, su nuevo alfabeto, qué ocurre con la lectura o qué supone, por ejemplo, la desaparición de la "página" por algo que se parece de nuevo al códice. Hay que hacerlo, además, sin miedo a la disidencia, pues otro fenómeno incomprensible es que todo lo digital se ha revestido de un aura sagrada, donde solo cabe la afección, so pena de fulminante ostracismo.
   Uno de los padres de la realidad virtual, Jaron Lanier, se ha atrevido a discrepar del uso que se está haciendo del invento que contribuyó a crear en los años ochenta en Silicon Valley. Lo hace en uno de los ensayos más deslumbrantes de este principio de milenio: You Are Not a Gadget (Nueva York, Knopf, 2010; en España se publicará próximamente en Debate). Mientras sigue celebrando e investigando las extraordinarias posibilidades de la virtualidad, no le tiembla el pulso a la hora de denunciar lo que a su juicio supone una seria amenaza para la humanidad. Resulta escalofriante enterarse, por boca de un experto, del estado mental de quienes gobiernan el tinglado: científicos respetables que están convencidos de que la Red ya ha cobrado vida o de que pronto se conformará un solo texto, una Singularidad suprema, madre incluso de una nueva escatología. Dice Lanier: "Es realmente extraño oír a mis viejos colegas en el mundo de la cultura digital proclamarse los verdaderos hijos del Renacimiento sin darse cuenta de que utilizar ordenadores para reducir la expresión individual es una actividad retrógrada y primitiva, por muy sofisticadas que sean las herramientas". Quizá la memoria sea ya el menor de los problemas.
      Andreu Jaume es editor de Lumen.